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El Blog de Ángela Paloma Martín

Ante todo, personas

Ángela Paloma Martín

Recurso: Pixabay

Recurso: Pixabay

Publicado en BEZ el 25 de Junio de 2017

No. Realmente no existe contradicción alguna entre las palabras diversidad e integración. Estamos ante dos palabras complementarias. Donde la diversidad resulta ser abundancia y la colección de muchas cosas diferentes según su acepción, la integración resulta constituir un todo. Podemos hacer un todo a partir de la diversidad, la clave es la actitud. Esta es la pieza angular desde la que partía uno de los debates clave del Global Media Forum, la conferencia líder mundial sobre política exterior y medios digitales que se ha celebrado esta pasada semana en Bonn, Alemania, impulsada por Deutsche Welle, donde tuve el placer de compartir panel con Heinrich Kraft, embajador de Alemania en Luxemburgo, Anne Sofie Allarp, periodista de Radio24syv (Dinamarca), Usama Hasan, investigador de estudios islámicos en Quilliam Foundation y José Antonio Moreno, consejero del Comité Económico Europeo.

Vivimos en una Europa diversa que se cuestiona su propia diversidad aunque no paremos de trabajar cada día para hacerla más inclusiva. La integración es posible cuando entendemos que la diversidad es una oportunidad y que las diferencias suman. Es verdad que un día comprendimos que las diferencias nos pueden unir más de lo que nos puede separar. Sin embargo, con la acumulación de problemas sin resolver (crisis económica, flujos migratorios, terrorismo… etc.) hemos creado una nueva crisis. ¿Qué crisis? Ver el diálogo y la tolerancia como parte del problema y no de la solución. Si no nos escuchamos, no nos entenderemos. Sin comunicación, tampoco hay oportunidad. Por el momento, podemos comprender que la diversidad puede ser un problema, pero tenemos miedo a la integración.

Si tenemos miedo a una integración efectiva es porque quizás veamos a Europa débil, una Europa débil frente a la adversidad. Sin embargo, las adversidades y las debilidades pueden generar situaciones de fortaleza si aprendemos a verlas desde ese punto de vista. Demostramos que somos fuertes, pero… ¿lo somos realmente? Se repiten en varios foros y medios de comunicación las palabras de Angela Merkel acerca del fracaso del multiculturalismo. Un multiculturalismo que nació y que cada vez está más instalado, un multiculturalismo que está construyendo una nueva sociedad a partir de la diversidad de culturas, lenguajes, nuevas colectividades y más y nuevas ideas. La inteligencia de las multitudes construye nuevos paradigmas en nuestros países, y quién no lo vea es que no ha tenido la oportunidad de viajar. Sin embargo, la política llega tarde ante un nuevo contexto imparable y, cuando se llega tarde, la única opción que escogen es negar que ocurre. Negar la evidencia es matar una de las principales características de Europa.

La regla de oro por la que se pregunta Europa para equilibrar la integración y la diversidad es la educación. No existe otra. La integración fue la causa de nuestro pasado y sigue siendo la causa de nuestro presente. Si tenemos una apuesta decidida por la educación, apostaremos de manera decidida por los valores. Si apostamos por los valores, podremos comprender lo que está sucediendo dentro y fuera de nuestros países. Y si lo comprendemos, podremos actuar bien y a tiempo. Justamente, el próximo otoño se publicará “A Praga desde la Mitad del Mundo”, una novela que he escrito intentando ponerme en la situación de muchos emigrantes españoles, pero también colombianos o chilenos. En Ecuador conocí a muchas personas que habían emigrado desde España como consecuencia de nuestra crisis económica. Algunas personas habían marchado a pesar de obtener un salario inferior al que podrían obtener en España y sabiendo que Ecuador es casi cuatro veces más caro que España. ¿Por qué has emigrado? Pregunté un día a uno de ellos. Porque al menos, aquí, tengo esperanza, me respondió. Esperanza. Esperanza en un país que también está en crisis, esperanza en un país donde la prensa se queja de falta de libertad, esperanza en un país gobernado por una izquierda que aún ve al español como un colonizador, esperanza en un país donde las mujeres que han conseguido derechos y libertades en Europa tienen que volver a luchar por lo mismo allí, volver a empezar. Esperanza. La reflexión se la dejo a ustedes.

Por otro lado, uno de los errores más comunes en Europa es mezclar el concepto de inmigración con el concepto de refugiado, o mezclar las crisis económicas con los flujos migratorios y a su vez con las crisis de países vecinos que nos afectan. El 20 de junio fue el Día Mundial del Refugiado. Y, frente a la situación de los refugiados, Europa tiene menos que decir y más que hacer. Me gustaría compartir parte de lo que la periodista Helena Maleno escribió en eldiario.es: «Miro a Amadou y me gustaría poder explicarle por qué le han sido violados una lista infinita de derechos, entre ellos el derecho a la vida. No logro, sin sentir vergüenza, mencionar las políticas de externalización de fronteras. Intento buscar las palabras para transmitirle lo perverso del sistema europeo de control migratorio, ese que el 20 de junio “celebra” el día de las personas refugiadas.»

Negamos una evidencia para ocultar un problema y actuar contra él. Y cuando actuamos, actuamos mal y tarde. No vemos personas ni crisis internacionales, vemos “cosas que nos molestan”. ¿Por qué? Adela Cortina es la persona que ha dado nombre a la realidad que vivimos: aporofobia. La aporofobia es el miedo a los pobres, a la pobreza. La política nunca va a ver la pobreza como una oportunidad. La política tarda en entender y después en aceptar simplemente porque no importa lo que no se introduce en la agenda, o lo que no se es capaz de afrontar. Y antes de aceptar una realidad, introducen otros temas, simplemente. ¿Por qué hablar de la pobreza si podemos poner encima de la mesa el debate sobre los nacionalismos? Abrir una nueva crisis sobre los nacionalismos nunca resultará una buena estrategia, simplemente añaden un problema más que tampoco será fácil de solucionar.

El nacionalismo como método de protección ante el avance de una nueva sociedad es un recurso letal. Los niños de entre tres y cinco años en Europa ven personas en sus coles, amigos y vecinos con los que juegan en igualdad de condiciones. La educación es la clave. Ellos ven personas y nos dan la mejor lección posible, mientras nosotros debatimos sobre las posibles contradicciones entre la integración y la diversidad.

Theresa May. POR JOSÉ RUIZ VICIOSO en Expansión

Theresa May. POR JOSÉ RUIZ VICIOSO en Expansión

Publicado en BEZ el 10 de Junio de 2017

Después de los atentados de Londres del pasado fin de semana, Theresa May reforzó su discurso y las medidas de seguridad en Gran Bretaña contra el terrorismo, esperando apoyo de la comunidad internacional. «Hay demasiada tolerancia hacia el extremismo en nuestro país», declaraba frente al número 10 de Downing Street. Entre las modificaciones legales emprendidas estuvieron «regular el ciberespacio» y fortalecer a la policía y los servicios de seguridad. Todos los ojos se pusieron sobre ella: varios errores acumulados le podían costar la elección.

Las crisis

La posición que adoptó fue un síntoma de lo que vendría. Capitalizar una crisis nacional a poco de la celebración de las elecciones es algo que ya ha ocurrido en otras ocasiones. Y Theresa May no ha querido perder el tiempo. ¿Sus primeros pasos? Primero, alertas de los dobles atentados, que publicaban todos los medios de comunicación: la policía se convirtió en la primera fuente de información. Segundo, ella misma calificó lo sucedido de «terrible incidente» y asegura que es obra de un «potencial acto de terrorismo». Tercero, la policía vuelve a ser fuente informante y eleva a siete las víctimas mortales. A partir de aquí, protocolo y actuación de crisis gestionando el tiempo, la dosis de información, la autoridad competente, el gabinete de crisis, las decisiones y la portavoz principal. Cualquier error podía costarle a Theresa May la elección, incluido el no coordinar bien la situación con el laborista Sadiq Khan, alcalde de Londres, que apenas apareció en los medios de comunicación y no para de ser criticado por Dondald Trump.

Sin embargo, este suceso tan sólo fue uno más dentro de la cadena de hechos que ya venía aprovechando. Cualquier oportunidad era buena para asentar su postura más extrema. La campaña de Theresa May no ha sido la mejor, lo que viene a demostrar que, una vez más, la mejor campaña de comunicación política no conduce hacia la gobernabilidad. Theresa May radicalizó su discurso y su política fuera de liderazgos femeninos, y emitió propuestas políticas que expulsan a un gran porcentaje de la población británica, cada vez más cosmopolita –y que todavía ella no ha comprendido-.  Theresa May ha perdido porque no ha ganado, mientras que Corbyn, afianzando cada vez más las masas y generando una simpatía que nos recuerda al ex candidato americano Bernie Sanders, ha perdido ganando.

Los errores

 El objetivo: El objetivo principal en una campaña electoral no siempre es ganar e ir a por mayorías. Dependiendo del partido político y de su posición, pueden escoger una estrategia de comunicación que los conduzca hacia una posición concreta. En unas ocasiones nos encontraremos con el deseo de querer, sí, la mayoría absoluta; en otros casos necesitan que, al menos, el adversario no la tenga; en otros ser la llave del gobierno… La obsesión de Theresa May de revalidar la mayoría absoluta, que no ha conseguido, la ha llevado a perder el enfoque de la realidad del país.

El tiempo: Adelantó las elecciones y se equivocó. Si sus encuestas le daban opciones no han previsto que la demoscopia convencional se encuentra en una gran crisis. Y grave. Además, en la medida en que aumenten las publicaciones con la diferencia que los separaba en las encuestas, mayor oportunidad existe para la movilización de aquellos que no aceptan esos datos en las encuestas. Los tiempos en política son la clave para llevar a cabo una serie de acciones que conduzcan hasta la victoria. El contexto puede que sea favorable, pero también puede ocurrir que el adversario no cometa errores y que el propio partido no esté capacitado para actuar rápido y correctamente. Querer no es poder, sobre todo cuando el tiempo no corre a favor.

El discurso: El voto duro seguirá siendo duro, pero rara vez aumenta, mientras que el voto descontento e indeciso puede aumentar con mayor probabilidad, más aún con la campaña que ha realizado Jeremy Corbyn y la movilización de las bases. Esto, que parece obvio, lo ha pasado por alto May y ha creído que radicalizando su imagen (vean sus fotos de campaña) los convencidos aumentarían. Pero no, los convencidos se han convencido más. Y los que no estaban del todo convencidos, se han marchado. Pensó que fortaleciendo su argumento a favor del Brexit para preparar el terreno de la negociación, se afianzaría: pero no. La imagen de despiadada que ha proyectado la ha alejado de su objetivo. Tampoco le ha funcionado inyectar más miedo: inflexibilidad con la inmigración, más impuestos, más regulación, más presión, más amenazas… «Lo que no es justo es traer trabajadores del extranjero y no formar a nuestra propia gente para que puedan hacer esos trabajos», es una de las perlas que nos ha regalado.

La incertidumbre: May quiere gobernar en minoría con los unionistas norirlandeses, aunque Jeremy Corbyn haya pedido su dimisión. No será fácil. De ser más fuertes han pasado a ser más débiles generando una nueva crisis que repercute a Europa. May profundiza la incertidumbre sobre su liderazgo, sobre el país y sobre Europa, mientras los laboristas se abren paso en mitad de una crisis que sólo ella ha generado.

Decía Margaret Thatcher que «la misión de los políticos no es la de gustar a todo el mundo». Parece que de «La Dama de Hierro» hemos pasado a «La Dama de Acero».

El pasado 26 y 27 de mayo estuve en Ourense invitada por el Instituto Internacional de Marketing y Comunicación para impartir una formación en el marco del Programa Internacional de Liderazgo Femenino. Mujeres líderes en sus áreas de gestión de México y Ecuador apostaron por este programa. Tuve el placer de trabajar el marco de una simulación en la elaboración del discurso y la iconografía de la mujer para el liderazgo. Y nos sobró tiempo para hablar de temas que más preocupan a las mujeres que quieren escalar en política.

Además de compartir conocimientos sobre campañas electorales donde la candidata es una mujer, pusimos la guinda al pastel con la campaña de Hillary Clinton, donde tuve la gran oportunidad de participar desde Virginia.

 

 

Adicionalmente, comparto otros recursos que pueden ser de utilidad:

Gracias al Instituto Internacional de Marketing por la invitación, y muy especialmente a Eladio Jardón y a Verónica Valdivia.