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El Blog de Ángela Paloma Martín

Hillary empieza contigo

Ángela Paloma Martín

Publicado en Elecciones USA 2016, el 14 de abril de 2015 

Hillary Clinton, imagen del arranque de su campaña

Hillary Clinton, imagen del arranque de su campaña

Shirley Chisholm fue la primera congresista negra en Estados Unidos y activista por los derechos de las minorías, especialmente por los derechos de las mujeres. En 1972 se presentó a las primarias presidenciales por el Partido Demócrata. Desde 1971 empezó a trabajar en su campaña, pero lo anunció el 25 de enero de 1972 en una iglesia Bautista en el distrito de Brooklyn por el que era Congresista. Siempre quiso que en su campaña se la viese como a una candidata seria, no como a una actriz simbólica. Y perdió. Le faltaron apoyos. Le faltaron personas a su alrededor, pero “alguien tenía que hacerlo primero”. Sólo había un motivo que la empujaba: “la gente me quería”. Perdió y cuando perdió dijo: “He sido más a menudo discriminada por ser mujer que por ser negra”. “Los hombres piensan que estoy tratando de tomar su poder. El hombre negro debe dar un paso adelante, pero eso no significa que la mujer negra deba dar un paso atrás”, sentenció.

Y ahora Hillary. Era un secreto a voces, un anuncio esperado. Sólo falta el cuándo lo anunciaría… Y lo ha hecho. Pero, a diferencia de Chisholm, el anuncio de la candidatura de Hillary Clinton a la presidencia de los Estados Unidos ha sido a través de las redes sociales. El 12 de abril, el día escogido. Y dos mensajes en Twitter. Uno en inglés a las 21:27 y otro en español a las 22:28, justo una hora y un minuto después del primero.

Bien es cierto que la traducción en español de la presentación de su candidatura en Twitter carece de pasión. La palabra “champion” en inglés cobra más fuerza que la palabra “defensora” en español. No obstante, ¿qué necesita la comunidad hispana en Estados Unidos? ¿Una campeona o una defensora? Veremos… Veremos qué es lo que le demandan los hispanos, si defensa o pasión, si el ser una campeona para una comunidad campeona en los Estados Unidos.

En el caso de la composición de los tweets, Hillary ha elegido una fórmula sencilla: primero el texto, después la firma que identifica que esos son los tweets que ella genera personalmente “-H” y finalmente enlace a la web, en el caso del tweet en español, a la página en español.

Otro elemento importante es su avatar, el icono que la representa en Twitter y en el site de candidatura: su propia inicial en azul, H, jugando con una flecha roja transversal hacia la derecha en señal de futuro, de guía hacia dónde está el camino para seguir avanzando, para seguir creciendo. Ella señala anuncia que esto empieza, señala el camino, ¿la siguen?

Hillary Clinton ha anunciado su candidatura en las redes sociales porque sabe que en una campaña electoral el elemento central no es el candidato, tampoco es el equipo de campaña… son las personas, el público objetivo, los electores. Cuando se diseña una campaña electoral, el primero elemento a analizar es la sociedad a la que se representa. Si no se conoce a la sociedad a la que se quiere representar, nunca se la representará bien. Si no se escucha, si no se comprende, si no se entiende dónde y con quiénes se está, nunca habrá oportunidad de atraer al electorado, de enamorarlo. Si no se siente, es imposible hacer sentir a los demás. En las redes sociales Hillary Clinton sabe que están sus electores, sabe quiénes hicieron ganar al presidente Obama y sabe quiénes pueden hacerle ganar a ella.

Las mujeres y las familias serán una prioridad para ella en La Casa Blanca. Y así lo ha demostrado en el vídeo que ha presentado junto con el mensaje de su candidatura. Un vídeo titulado “Getting Started”(empezando). Un vídeo en el que se muestran diferentes personas mientras empiezan… ¿Y quiénes son? Diferentes familias, diferentes formas de familia, diferentes formas de vivir, diferentes formas de empezar, diferentes características de diferentes lugares, blancos, negros, mujeres, parejas de homosexuales e interraciales. Y todos… empezando: plantas que empiezan a nacer, una niña que embala para después abrir, hermanos que anuncian en español el empiece de un negocio, un bebé que espera empezar una nueva vida… Todos empiezan, de alguna manera, a construir una nueva etapa de sus vidas, o a prepararse para ello. Y todos parecen saber el camino, la dirección, esa que quizás marque la flecha que adelanta la marca de la candidata Hillary Clinton. Y finalmente, ella… de rojo y azul, evocando que Estados Unidos necesita una campeona y ella quiere serlo. Es la presentación del vídeo de una gran campaña que se dirige a ti, a lo más pequeño, a lo micro, a cada uno de los americanos para llegar a su corazón, para iniciar juntos esa carrera.

Todo campeón empieza una carrera con una señal de salida. Por eso el título de su web no es casual: Esto empieza contigo”. Todo, el lema, la web el vídeo, el icono… forman parte del relato que ya ha empezado a construir. Y en la cabecera de su web, una imagen que aparece en su vídeo en el minuto 1:33. Sentada alrededor de una mesa toma un café con personas mayores. Y un detalle en esa imagen: ella no habla, escucha.

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Hillary también quiere ser una candidata seria, como Chisholm. La convicción con la que dice “Everyday Americans need a champion, and I want to be that champion” es más natural que evidente. Y eso es lo que lo que marcará la diferenciación no sólo de su campaña, sino de su persona como única opción real para ser la presidenta de los Estados Unidos. Chisholm lo intentó. Buena parte de Estados Unidos quiere que Hillary lo consiga. Toda su estrategia estará enfocada a diferenciarla, a posicionarla como la gran campeona de una América campeona que nada tiene que ver con dinastías. Tiene que ver con liderazgos renovados, femeninos. Antes, todos estaban preparados para Hillary. Preparados… listos… Y ahora sí: ya, la carrera ha empezado… contigo.

Imagínate. Inspíranos

Ángela Paloma Martín

APP1

 

La imagen es política. Una imagen es política. El pasado 18 de febrero tuve el placer de participar en la Academia para la Profesionalización de la Política (APP) en Santo Domingo, República Dominicana. Debía este espacio desde entonces, pero nunca es tarde cuando la oportunidad se acecha inmediata. La conferencia la titulé “Imagínate. Inspíranos”. ¿El objetivo? Compartir detalles sobre la construcción de la imagen política lejos de estéticas, corbatas o faldas mal conjuntadas. La imagen en política, para sorpresa de las 400 personas que asistieron no es eso, o no sólo. Mi objetivo fue hablar de la construcción de la imagen para inspirar a los demás, evocar sensaciones en los demás con un fin concreto desde la sencillez y desde la humildad política. Y aquí recomiendo un texto de José Antonio Martín González que resulta muy ilustrativo.

Para empezar a contar esa otra forma de construir la imagen quise que una fotografía fuese la protagonista de todo un relato. Banksy fue mi inspiración con su “Girl With a Ballon”. ¿Por qué? Porque en política ya no se trata de construir una imagen desde el marketing y la publicidad, se trata valores, comunicación y naturalidad, se trata de suscitar en el público sensaciones que influyan en sus decisiones pero ejerciendo un acompañamiento constante. La suma de los comportamientos y la adecuación al contexto acompañarán a ese público objetivo a tomar una decisión concreta en un momento determinado, del mismo modo que una niña acompaña a un globo, incluso con su mirada, sin perderlo de vista ni un momento hasta que toma la decisión de dejarlo volar.

Girl With a Balloon by Banksy

Girl With a Balloon by Banksy

Construir la imagen política se trata de ser héroes y heroínas. Ese es el primero paso, decir “no” a tiempo para decir “sí a todo lo demás”. Porque decir “no” a tiempo significa empezar a tomar decisiones, decisiones que empiezan a formar parte de esa imagen que se está construyendo. Decir no a tiempo significa adelantarse. Decir no a tiempo significa decir sí a lo que crees importante. Decir no a tiempo significa, político,  decir no a lo que no quieres para construir lo que sí deseas. Y empezar a cambiar. Y es aquí donde empiezas a construir tu imagen.

Recuerda que… «El éxito siempre se encuentra al final de una carrera de obstáculos repleta de exigencias, contratiempos, zancadillas e incomprensiones que hay que estar dispuesto a asumir y afrontar. La base de los podios está construida con materiales fundamentalmente humanos: tesón, esfuerzo y una inquebrantable voluntad, fraguados con la inteligencia y la sagacidad», tal como así expuso Joaquín Lorente.

La imagen no es un escaparate, debe significar la proyección de una forma de vida. La imagen no es sólo lo que se ve. También es lo que se siente.  Una  anécdota: Jakes Séguéla le serraba los colmillos al candidato François Mitterand para eliminar su sonrisa vampiresca y presentarlo como la fuerza tranquila. Presidió la República de Francia durante cerca de 14 años.

Estoy de acuerdo con José Antonio Martín que, en la construcción de la imagen política, intervienen tres elementos fundamentales que hay que trabajar con el máximo equilibrio:

1.- Credibilidad: los factores biográficos, la experiencia, madurez e integridad, honradez y sistema de valores personales.

2.- Carácter: la vida, el origen, la familia, el entorno…

3.- Actividad: coherencia entre lo que se siente, lo que se piensa, lo que se dice y lo que se hace.

Cuando uno de estos tres elementos no está en equilibrio, se trabaja al máximo para que confluyan a la vez la credibilidad, el carácter y la actividad. La buena imagen no estará siempre en vestirse acorde al momento y al lugar en función del mensaje que se quiera transmitir. También la imagen se construye con valores y con un discurso coherente a la vida de uno mismo. Nunca se construirá una buena imagen política si sólo hay apariencia. La imagen política será coherente cuando haya equilibrio entre la credibilidad, el carácter y la actividad del político.

En esto último que digo, pongo un ejemplo reciente. Poco antes de las elecciones andaluzas del pasado 22 de marzo, empezó a circular una noticia en medios de comunicación hablando del “cambio de imagen” de la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz. “El cambio de imagen (a mejor) lleva al triunfo a Susana Díaz”, rezaba el título del artículo de El Mundo. Pero como es evidente, el cambio de su imagen no es en absoluto lo que le ha llevado al triunfo a Susana Díaz, sino una serie de factores contextuales y políticos que podían habérsele vuelto en contra. El que ahora sea rubia nada tiene que ver con un voto más. Su posición, su papel en el partido, el tiempo, sus padrinos y un discurso basado en la “sensibilidad” han pesado más. La imagen en política es mucho más que un tinte dado en el momento de la vida de un político o de una política. De hecho, incluso podríamos decir que dio una pésima imagen por su comportamiento en el segundo debate electoral: la falta de respeto por sus contrincantes, por la periodista que moderaba y por los ciudadanos que estaban presenciando el espectáculo del puro teatro político dejó en evidencia  a una política cuya imagen no era ni de lejos con la que nos había hecho creer. Por carácter se puede deducir que le costará llegar a acuerdos políticos. Y podemos sospechar que será una mamá muy gruñona…

Para terminar, os dejo algunos consejos finales…

  • Hay que evitar construir imágenes de poder por el poder.
  • Hay que hablar más de personas y menos de… estilos.
  • Animo a construir imágenes que evoquen los cambios que las sociedades necesitan.
  • Y animo a construir una imagen política que acompañe a los ciudadanos hasta el momento de su decisión final. Decisión que será la que defina el futuro de tu existencia política.

 

«… este señor tiene todas las virtudes que detesto, y ninguno de los defectos que admiro…»

Winston Churchill

 

Imagínate. Inspíranos. La imagen: cómo construirla, cultivarla y preservarla (Versión Presentación Conferencia) 

 

Imagínate. Inspíranos. La imagen: cómo construirla, cultivarla y preservarla (Versión extensa) 

 

 

Publicado en El País, blog Mujeres, el 08 de Marzo de 2015

Marie Curie

Marie Curie

La historia de las mujeres se escribe con el tinte de la valentía. Sólo con esfuerzo y aliento se puede seguir escribiendo, letra a letra, paso a paso. Y en cada espacio de cada párrafo pararse a coger aliento. Porque sólo escribiendo, incluso, se puede llegar a hacer historia. Sin embargo, hay muchas mujeres que no quieren hacer historia, tan sólo quieren seguir siendo lo que son, mujeres. Pero mujeres en igualdad de derechos y oportunidades. Mujeres parte de una sociedad que las necesita, porque sin la mujer no sería sociedad. Porque el futuro como el presente es con las mujeres. Y con las mujeres ha sido siempre, pero con la diferencia del reconocimiento merecido. Queremos ser mujeres sin ser las primeras víctimas de una crisis. Queremos ser mujeres con un salario equitativo al del hombre. Queremos ser mujeres en igualdad de condiciones y oportunidades. Queremos ser mujeres sin machismo ni violencia. Queremos ser mujeres valientes y seguras. Queremos seguir siendo lo que somos, mujeres. Mujeres con roles indispensables, mujeres libres, mujeres capaces, mujeres. No queremos ser más, no se confundan. Queremos construir, junto a los hombres, un futuro mejor para nuestras familias, para las sociedades, para nosotros mismos. Queremos lo justo, lo indispensable, la mitad de todo. Queremos, sencillamente, crecer y crecer juntos, todos. Y ser felices, como decía Pepe Mújica, ser felices.

Qué curioso. Algo aparentemente tan sencillo todavía es una brecha internacional. El mundo avanza, sí, pero muy despacio. Y aunque todo el mundo sea consciente de ello, todavía el Día Internacional de la Mujer sigue siendo una fecha del calendario ineludible donde ONU Mujeres pone el acento especialmente. Este año se hace un firme llamado a la Campaña de Beijing+20: “Empoderando a las mujeres, empoderando a la humanidad: ¡imagínalo!”. ¿Cómo sería un planeta 50-50 en 2030? No lo sabemos, pero sería el deseable no en 2030, aunque se marque una fecha, sino ahora, ya. Y aunque sabemos que el camino es complicado, alguien tuvo que andarlo primero. Nada de lo que ahora tenemos hubiese sido posible sin la inspiración y los pasos marcados de otras muchas mujeres que dijeron “no”, a tiempo, para empezar a marcar el sendero de la justicia. No a seguir siendo sumisas. No a la desigualdad. No a sólo aceptar. No a la violencia machista. No a cobrar un salario desigual. No a ser simplemente ayudantes. No a ser inferior. No a ser débil. Decir no, a tiempo, es empezar a decir sí a todo lo demás. Decir no, a tiempo, es empezar a ser heroínas y héroes de un tiempo presente para construir más y mejores sociedades: la del conocimiento, la de la igualdad, la de la educación, la de la sanidad, la de la política, la de todos.

Y alcanzar ese 50-50 sólo depende de nosotros mismos, de desearlo, de creer que se puede y se debe hacer. Inspirarse en otras mujeres es el primer paso porque como decía Marie Curie, “en la vida no hay nada que temer, sólo que entender”. Entendamos, comprendamos, escuchemos. Y hagamos. Además, sabemos, porque nos lo dijo bien Soledad Gallego Díaz, que “para combatir el antisemitismo no hace falta ser judío, como para luchar contra el racismo no hace falta ser negro. Lamentablemente, a veces, parece que para combatir la discriminación de la mujer hace falta ser mujer”. Pero esta batalla hacia el 50-50 no es sólo de mujeres, es una batalla social, donde debemos participar todos y todas. “Luchar en defensa de los derechos de las mujeres es luchar por los derechos de todos nosotros”, escribió un día Miguel Focart. Un hombre, sí, feminista. Gracias. Quien crea que esto es únicamente tarea nuestra se equivoca. Podremos ser heroínas, pero no de un mundo paralelo al real.

Yo, como Emma Goldman, si no puedo bailar, no quiero estar en esta revolución. Quiero bailar y quiero ganar la revolución. Y, ojo, Rigoberta Menchú lo tenía claro: “una mujer con imaginación es una mujer que no sólo sabe proyectar la vida de una familia, la de una sociedad, sino también el futuro de un milenio”. ¿Te animas? Puede que estemos “tan condicionados por los valores masculinos, que hemos cometido el error de emularlos al precio de nuestro propio feminismo”, como advertía Petra Karin Kelly, pero siempre estamos a tiempo de aprender de los errores y de reconducir nuestros propios objetivos. Una bala quiso destrozar a Malala Yousafzai el habla y su sonrisa. Los pecados que cometió fueron dos: ser mujer y querer ir a la escuela. “Nada ha cambiado en mi vida excepto esto” –dijo- “la debilidad, el miedo y la falta de esperanza murieron. La fuerza, el poder y el ánimo nacieron”.

¿Cuántas mujeres no sienten debilidad y miedo hacia sus maltratadores? ¿Cuántas no sienten falta de esperanza ante a las oportunidades que no llegan, ante a la discriminación, ante a la desigualdad? Recuerden también las palabas de Malala: “un niño, un maestro, un libro y un lápiz pueden cambiar el mundo. La educación es la única solución”.

¿Saben? La educación es el primer paso hacia la igualdad. Los parches mal puestos de mala calidad por hombres para acallar las demandas de las mujeres son pasos hacia sus propios intereses, es decir, hacia ninguna parte.

Un maestro puede enseñar a un niño con un libro y un lápiz a escribir la historia de las mujeres, la de la humanidad. Y esa historia titulada “Igualdad” puede cambiar el mundo.

 

 

Madrid, 21 de febrero de 2015
Espacio Bertelsmann

 

Un reloj: las 19:30 de la tarde. El moderador ya estaba allí. Ramón González Férriz esperaba a David Rieff mientras charlaba con aquellos que habían llegado antes del espectáculo. Hablarían de inmigración o de periodismo, del frío que fuera del espacio Bertelsmann o qué se yo… El caso es que hablaban, aunque poco importaba porque después se comentaría sobre lo que se habla cuando se habla de inmigración. David Rieff llega con una taza en la mano que cambió hasta tres veces en lo que duró su exposición. Un párrafo de 5 líneas leído en un torpe español con acento francés, y un sorbo.

“El camino hacia el infierno está empedrado de buenas intenciones”, cita Ramón y menciona a Rieff al empezar. Y afirmó antes de dejar al maestro hablar: La nuestra es una época de grandes migraciones desde el éxodo europeo a América, desde el siglo XIX.

Y, a partir de aquí, pinceladas de sentido que invitan más que a reflexionar. Las ideas de Rieff están por encima de aquellos que estamos escuchamos un discurso que lleva por título ¿De qué hablamos cuando hablamos de inmigración? Nuestra suerte pasa por poder rescatar ideas generales que engranar con nuestros propios pensamientos.

 

Ideas generales a partir de Rieff

-¿Qué ocurre?

1.- Unas 450 personas llegan diariamente procedentes de Oriente Medio a África. Y en el caso de África provienen de países como Camerún.

2.- Sólo en Baviera piden más de 300.000 personas asilo, 4 veces más que los africanos en Europa.

-“Nacer inglés es obtener el premio gordo en la lotería de Dios”, cita a Rieff.

-Inmigrantes que quieren entrar una y otra vez en suelo español, ¿por qué?

-África podría ser un lugar feliz, pero no lo es de ningún modo.

-Ellos vienen. ¿No vendrían ustedes?

-¿Y qué encuentran aquí?

-Europa es una Unión arruinada y desempleada pero que a sus ojos es muy diferente.

-Al comienzo de la crisis mediterránea de 2014, el ministro de Asuntos Experiores de Italia comentó que cientos de miles de personas que estaban en Libia, unas 600.000, intentaban entrar. Se le criticó de exagerado. Pero lo cierto es que la cifra es aún más alta.

-En España, ¿certificado de asilo? La UE ha adaptado pocas predicciones a la inmigración legal dentro de sus fronteras.

-El primer paso necesario para afrontar la inmigración es aceptarla tal cual es y actuar en consecuencia. Es el principal problema de la Unión.

1.- No hay trabajo en las fábricas para los inmigrantes. Ni sindicatos fuertes que los proteja.

2.- Muchos inmigrantes provienen del sistema islámico y esos países están crisis, algo que durará varias décadas.

-Una posible integración no puede evitar al multiculturalismo.

-Hay que apelar los valores republicanos para el multiculturalismo.

-No será fácil, pero será un futuro posible: islámicos sin relaciones intermedias. Intermediación entre países, y en la Unión. No se trata de una vuelta al cristianismo, eso sería algo hipócrita para aquellos ateos.

-En la primera cosa que hay que pensar de nuevo es en el papel del Estado. Entre los 90 y el 2014 el Estado ha perdido su fuerza en el desarrollo. Las sociedades multinacionales deben tomar el papel más importante. Una sociedad no puede hacer el papel de un Estado. Y en el caso de la inmigración es necesario que el Estado sea el sector decisivo.

– En este momento se habla mucho de la privatización de la educación. Bill Gates empieza con una verdad: el sistema educativo no funciona, pero su solución es el sector privado. Y no veo cómo el sector privado podría “hacer ciudadanos”.

-¿Cuáles son los principios maestros de Europa? Nadie sabe contestar a esta pregunta. Nadie sabe educar sobre lo que es importante. ¿El dinero? ¿Las vacaciones?

-Tenemos la idea de que los jóvenes emigrantes deben aceptar nuestros principios, los cuáles no podemos explicar.

-¿Hemos renunciado a nuestros principios o ya no sirven? Pregunta Ramón. “Murieron”, dice él.

-Hay autores que ofrecen soluciones frente a la problemática de Francia, pero lo que se ofrece como solución es hacer de Francia un Estado islámico. (Absurdo ofrecimiento).

-Hay una crisis moral en las clases superiores.

-Si tienes instituciones coherentes, habrá países coherentes. La bandera vino después. Pero las instituciones están rotas.

-Duda que los líderes actuales tengan la capacidad para hacer frente a esta situación, desde Hollande, Cameron, Renzi o Rajoy.

-Hay un republicanismo para cada época y tenemos que pensar un tipo de república para cada época.

-El modelo neoliberal puede servir a la economía, pero no sirve para hacer ciudadanos.

 

Son casi las 9 de la noche. Coges un taxi para volver a casa. Las ideas dan vueltas en una ruleta cuya fortuna parece haberse perdido. La inmigración es un problema mucho más serio de lo que nos imaginamos. Y podría decirse que hay varios tipos de inmigración. Desde la superficialidad de una reflexión que se queda en aceite sobre agua, en España podríamos decir que hay dos fundamentalmente: la que hemos vivido en lo últimos años del Gobierno de José María Aznar y principalmente en Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero,  y la que seguimos viviendo en Melilla y en las costas andaluzas.  La primera ha sufrido un cambio importante: cada vez son menos los inmigrantes de Latinoamérica que llegan a España a trabajar en la construcción y el servicio doméstico, y cada vez son más los españoles que marchamos a fuera, a otros países o a Latinoamérica a buscar oportunidades, no en el nuevo mundo, sino en un mundo reinventado o que reinventamos constantemente. La segunda no se acaba nunca.

Y entonces las palabras de Rieff empiezan a ordenarse en la cabeza de una, a tomar el sentido quizás que faltaba al principio de escuchar su exposición. Y la inspiración no hace otra cosa que rebuscar en las frases dispersas del pasado. Y ahí están. Están las palabras de las esposas de la inmigración que en el mes de diciembre de 2007 oyó. Esposas de inmigrantes entrevistadas por esta que escribe buscando respuestas a un fenómeno en el país que no parecía detenerse: la inmigración que aumenta, el multiculturalismo que se afianza como oportunidad.

Cuan ha cambiado todo.

Antes venían las esposas de la inmigración a acompañar a sus maridos que un día encontraron trabajo en España de manera legal. Ahora somos nosotros los que nos vamos. Y ahora son los que menos tienen los que lo intentan con más ahínco. Aquellos que menos tienen muchas veces no saben ni quiénes son.

Tras las ideas dispersas de Rieff con sentido, os dejo con esas esposas de la inmigración que conocí un día.

 

Las esposas de la inmigración

Málaga | Diciempre de 2007

 

inmigración mujeresUn país: España. Un lugar: la  barriada de San Luís de Sabinillas, Manilva, Málaga. Un motivo para escribir: la mujer inmigrante.

Tras la frontera, ¿esperanza? Cada vez que vamos por la calle observamos curiosos cómo en nuestro país conviven diversas culturas, diversas mujeres, diversos motivos. Cuando compartimos un vagón en el metro de “nuestra importante capital” somos incapaces de preguntarnos qué esconden esas miradas perdidas, tristes, vacías. Esos ojos que transmiten cansancio y amargura han sido testigos primarios de grandes historias, de una vida que ignoramos. Somos incapaces de leer en sus rostros el sentimiento que perciben con respecto a nosotros, los españoles nativos: ¿diferencia racial?, ¿color de la piel?, ¿necesidad? Somos incapaces de percibir lo que ellas anhelan simplemente porque a nosotras nos sobra.

En las tiendas de comida rápida somos atendidos por mujeres inmigrantes, latinoamericanas en la mayoría de las ocasiones. A las seis de la mañana son mujeres inmigrantes las que friegan las escaleras de nuestros edificios. En los agrestes campos de la globalización, son mujeres inmigrantes las que recogen la aceituna, el algodón y la uva. Son rusas, rumanas o moras las mujeres que crían a nuestros hijos, que planchan la ropa de nuestros maridos y las que reponen el papel higiénico de nuestros baños. ¿Qué ha movido a la mujer inmigrante a venir a España? Vienen a trabajar, a vivir con sus maridos que ya emigraron años antes en busca de una situación económica mejor. Vienen a criar y parir a sus hijos, a luchar por una estabilidad basada en la búsqueda de la felicidad. Por España sienten esperanza y por su país de origen nostalgia.

Hablemos de las esposas de la inmigración. Hablemos de sus hijas. Observémoslas caminar solitarias o acompañadas por el recuerdo. Compartamos su sentimiento, su necesidad, su dicha, su vida. Preguntémosles el porqué. Adentrémonos en el sentimiento, ese caprichoso seductor. Conozcámoslas.

 

En las calles del sur de España, una protagonista: la mujer inmigrante

Miro ensimismada el reloj de la cocina. Marca las seis. No funciona y aun así, el segundero no para de emitir en vano un continuo sonido. Suena y suena pero el reloj siempre marca la misma hora: las seis. En realidad estoy viviendo las 11,30 de un día de diciembre. En realidad me encuentro en el piso de un pueblo malagueño. En realidad me adentro en sus calles. En ellas, una protagonista: la mujer inmigrante.

El viento sopla despavoridamente despeinando el semirrecogido que lleva Sonia. Tiene 27 años pero sus facciones y su apenas metro y medio de estatura reflejan el paso rudo del tiempo, como si de un rostro y cuerpo anciano se tratasen. A diez metros, el mar. Sonia me explica, me habla mientras yo observo continuamente uno de sus colmillos de plata donde tiene grabado al revés un corazón. Sonia y su hija (que la acompañaba en ese momento) vinieron a España hace cinco años en busca de una situación económica mejor. ¿País de origen? “Bolivia”. A medida que yo le pregunto, Sonia acaricia nerviosa la coleta de su hija: “vine con mi marido, vinimos todos juntos, pero pretendemos ahorrar y después irnos. De momento nos quedaremos dos años más”. A Sonia le cuesta emitir frases con coherencia. Sus palabras suenan enrevesadas, aunque finalmente aclara con objetividad aquello que desea expresar. Hace cinco meses que dejó de trabajar como ayudante de cocina. Asegura que le gustó la acogida que experimentó cuando llegó a España: “mis compañeros de trabajo siempre me trataron bien y creo que la gente es buena en España porque cada vez que pregunto por la calle cuando me pierdo, los españoles siempre me indican”. Mientras escucho y comparto su sentimiento observo sus pies descubiertos. En ellos, unas simples sandalias.

Y de nuevo en el barrio. De nuevo en la calle. A diez metros, el mar.  A la salida de una carnicería árabe, observo a una mujer marroquí. En su cabeza porta un velo negro calado y sobre su delgado cuerpo de joven mujer, lleva un vestido moteado con manchas pardas. A su lado y siguiendo sus pasos le acompaña una niña. En Madrid la mujer marroquí no desvela la vida que esconde tras el velo. En Madrid no. No obstante, en este barrio malagueño, la madre de Aghanda se muestra simpática y decidida cuando permite a su hija contestar las preguntas que quiera formularle: ella no habla español. Llevan tan sólo un año viviendo en España. Aghanda tiene la tez oscura, como su madre. Carece de yihab  con lo que puedo contemplar un pelo rizado con reflejos dorados que amaina el viento en una coleta. “Tengo ochos años” me revela entusiasmada. Me agacho. Quiero escucharla de cerca. No perderme cada sonido de su fina y dulce voz. Mientras tanto, su madre mece el carro y sonríe curiosa. “Mi papá llevaba ocho años en Sabinillas cuando mi mamá y yo vinimos”. Su padre trabaja “en el mármol” para mantener a la familia. “Mi mamá no trabaja. Cuida del bebé que nació hace tres en Marbella”. Le gusta estar en España. Le gusta aprender, ir al colegio y jugar con sus amigos. Puedo apreciar su inteligencia: no duda, no titubea, contesta sin retorno a cada pregunta hasta que, cuando le hablo de un posible regreso a Marruecos, Aghanda fija sus ojos en los míos, mira con respeto a su madre sonriéndole y finalmente afirma: “he vuelto a ir a Marruecos, pero preferiría quedarme en España”.

Y de nuevo en el barrio. De nuevo en la calle. A diez metros, el mar. Necesito pan en rodajas. Me gusta tostarme pan para tomarlo con aceite de oliva. A la izquierda, doblando la esquina, hay una pequeña tienda atendida por Eva, una chica argentina de 23 años. Una radio se oye entre las bebidas y las especias. Intento escucharla mientras Eva me embolsa el pan: suenan canciones con ritmos latinos que hacen que la mañana discurra más amena. Tras el mostrador puedo observar a esta chica pequeñita de rasgos indios y diminutas manos que no para de gesticular a medida que me habla. Tiene los ojos negros y una mirada profunda en un rostro que aparenta el devenir del tiempo ¿Cuánto tiempo llevas en España?: “llevo en Sabinillas alrededor de dos años. Sí, dos años va a hacer”. Me fijo en su boca, en sus labios gruesos, en su aparato corrector. ¿Qué motivo te empujó a venir a España? ”Mi marido trabajaba en Argentina para una empresa española y hace tres años lo enviaron a trabajar a Málaga. Fue entonces cuando vine a conocer España, y, bueno, me quedé”. ¿Y el alquiler en España? “Vivimos de alquiler en un piso en Sabinillas. Considero los alquileres españoles razonables en función del sueldo medio”. ¿Te gustaría tener un bebé aquí en España? Sonríe, “no. Jaja. Soy joven, ¿un bebé? No, por ahora no” Le pregunto por la acogida que experimentó cuando llegó a este país: “la acogida española ha sido muy buena, me he integrado y actualmente estoy trabajando aquí, aunque la tienda no es mía”. Sin embargo, me revela que en Argentina se tiene otra conciencia, otro pensamiento acerca de la inmigración: “hubo un tiempo en el que llegaron a Argentina muchos chilenos, gente de Bolivia, Paraguay, Uruguay… y las diferencias se sienten en el hecho de no hablar con el mismo acento. Los latinos se consideran más discriminantes entre ellos que aquí en Europa”. Hablemos de sus ilusiones,  de sus sueños. A Eva le gustaría regresar en un futuro a su país: “pero todo depende, ¡hay tantos factores!” Entre ellos, sus padres y sus hermanos: “Desde que me vine a España sólo he ido una vez a visitar a mi familia. Pero afortunadamente, mantengo el contacto a través del teléfono y de Internet” A pesar de ser feliz aquí, necesita el cariño de los suyos. Un cariño que sabe que está esperándola al otro lado del Atlántico. Vive con la esperanza de recuperar el abrazo. Un abrazo que no signifique despedida sino un regreso definitivo: “mamá, he vuelto a casa y vengo para quedarme”.

 

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La periodista Paloma Rando ha escrito una pieza estupenda para Vanity Fair sobre el humor y la comedia en TV adaptada al ámbito político. La ha titulado “¿Aprenderán algún día los políticos españoles a utilizar el humor en beneficio propio?”. Además de estar muy bien contextualizada, ha entrevistado a Miguel Sánchez Romero, director de El Intermedio, y a esta servidora.

Reproduzco la pieza porque merece muchísimo la pena.

 

 

¿Aprenderán algún día los políticos españoles a utilizar el humor en beneficio propio?

En 1975 los políticos norteamericanos empezaban a ir al Saturday night live. Mientras tanto, en la televisión española sólo salía Arias Navarro. Desde entonces hasta hoy,  el sentido del humor de nuestros políticos sigue siendo el mismo: involuntario. Hacemos un breve repaso del matrimonio entre política y comedia en la televisión norteamericana y en la española y nos preguntamos: ¿serán nuestros políticos capaces de conquistar las risas intencionadas algún día?

“No creo que sea habitual que un político se ofrezca para participar en un programa de humor. En mi experiencia nunca ha sucedido. En nuestro caso, cuando hemos contado con un político para hacer un gag ha sido siempre a instancia nuestra. Desde Eduardo Madina a Zapatero o Labordeta”. Estas son las palabras de Miguel Sánchez Romero, director de El intermedio, el programa de La sexta, en emisión desde 2006, que, con unas audiencias que suelen rondar los dos millones y medio de espectadores (y que alcanzan en más de una ocasión los tres millones) se ha convertido en el referente de espacio de actualidad contada a través del humor de la televisión española.

Ahora hagamos un flashback de catorce años y cambiemos de decorado. 

Nueva York, 29 de septiembre de 2001. 18 días después del 11S. Rudoph Giuliani, por aquel entonces alcalde de la ciudad, rodeado de algunos de los miembros de la policía y de los bomberos que tan duramente trabajaron durante la catástrofe neoyorquina, le habla a los telespectadores. No lo hace desde un informativo, o un programa político. Lo hace desde el Saturday Night Live, sancta sanctorum de la comedia televisiva norteamericana, que celebra su cuatrigésimo aniversario el próximo 15 de febrero. Giuliani insiste en que a pesar de lo que han sufrido, es momento de que la ciudad siga adelante y de que comience, tal y como estaba previsto, la vigésimo séptima temporada del show. En directo, Lorne Michaels, productor del programa, le pregunta al alcalde: “¿Podemos ser divertidos de nuevo?”. Giuliani asiente con el primer gag de la noche: “¿Por qué empezar ahora?”. 

Este episodio televisivo, explicado aquí por sus protagonistas, es un claro ejemplo de cómo la utilización del humor televisivo y sus herramientas están totalmente integradas en la comunicación política norteamericana. No era algo nuevo en Estados Unidos, practicamente todos los estamentos políticos habían establecido una relación de simbiosis con los programas de comedia: candidatos a la presidencia de los Estados Unidos, como Ralph Nader (1977), senadores como Julian Bond (1977) y alcaldes como Ed Koch (1983) ya habían intervenido como anfitriones del programa. No obstante, fue probablemente aquel 29 de septiembre cuando se hizo patente un mensaje humano por boca de un político: incluso ante la muerte y el dolor (o precisamente para contrarrestarlos) es esencial recuperar el sentido del humor.

Desde entonces hemos visto en el programa a Jesse Jackson, a Al Gore, a John McCain y al mismísimo Obama, entre otros. Sin embargo, el episodio más popular hasta la fecha de unión de comedia y política no lo protagonizaron ninguno de ellos. Tuvo lugar en el mismo Saturday Night Live cuando Tina Fey y Amy Poehler dieron vida a Sarah Palin y a Hillary Clinton es este sketch emitido en plena carrera presidencial en 2008.

¿Qué hizo Sarah Palin? 

Participar del programa con total naturalidad. Según cuenta Amy Poehler en su libro “Yes, please”, la actriz se sorprendió de que el equipo de Palin, que supervisó todo el guion del programa, sólo pidió eliminar un gag que ni siquiera tenía que ver con ella o con su estrategia política, más bien con la vida personal de su hija. La exgobernadora de Alaska o más bien su gabinete de comunicación decidió que la mejor forma de contrarrestar las furibundas críticas que la candidata sufría era participar de ellas y así subvertirlas de algún modo.

¿Qué hizo Hillary Clinton? 

No sólo grabó este sketch junto a Amy Poehler, sino que hizo varias referencias a él en debates políticos posteriores e incluso le mandó una carta al hijo de Poehler(que nació una semana después de aquel show) dándole la bienvenida al mundo, que firmó como “Hillary Clinton, la doble de tu madre”.

De ese sentido del humor, los políticos norteamericanos no sólo hacen gala en programas de variedades como Saturday Night Live y los late night  como el de David Letterman, The tonight show y el de Seth Meyers . También la ficción de comedia ha acogido a representantes del mundo de la política. Por citar dos: Al Gore riéndose de su obstinado ecologismo en 30 rock (“Perdonadme, tengo que irme, estoy oyendo llorar a una ballena”) y John McCain, Joe Biden y Michelle Obama en Parks and recreation, la sitcom política de Amy Poehler.

Ahora bajemos a la tierra (patria).

La adaptación española de Saturday Night Live cuya única temporada se emitió en 2009 contó con una casi inexistente presencia política. La única reseñable fue la del socialista Juan Fernando López Aguilar que por aquel entonces ya hacía dos años que había salido de la cartera de Justicia.

Sánchez Romero apunta algunos de los motivos de estas reticencias: “No conozco tanto SNL como para saber si en sus comienzos era tan frecuente llevar a un político a su plató como lo es ahora después de un montón de años en antena. Entiendo que, en gran medida, para el político supone un prestigio aparecer en el programa. Es verdad que los estadounidenses tienen una cultura del espectáculo mucho menos estricta y restrictiva que la nuestra, que es como decir que tienen más sentido del humor para entender y aceptar aquello que sucede en un escenario. Y eso incluye tanto a políticos como a su star system o al propio público”.

Es injusto comparar, como bien indica Miguel, las apariciones políticas en uno de los shows más longevos y prestigiosos de la televisión norteamericana y su fallida versión española. No obstante, si repasamos la historia del programa norteamericano, la primera intervención de un político tuvo lugar en 1975, el mismo año en el que se estrenó el programa. Fue Ron Nessen, secretario de prensa presidencial del gabinete de Gerald Ford y aunque su aparición fue duramente criticada por los sectores más conservadores de la política norteamericana, la participación de los políticos no cejó.

Si nos atenemos a las apariciones de nuestros políticos en programas de variedades de corte humorístico, tal vez deberíamos recurrir a La noche con fuentes, programa de entrevistas en el que participaron José Luis Rodríguez Zapatero, Esperanza Aguirre y Felipe González, entre otros. Además, recordemos la aparición la serie 7 vidas de Alfonso Guerra en un papel de profesor universitario que parodió a su propio personaje o de Mariano Rajoy en Jacinto Durante representante. Estas si nos referimos a la comedia voluntaria, claro, que de comedia involuntaria los ejemplos sobran.

La periodista y consultora en comunicación política Ángela Paloma Martín, señala algunas de las causas por las que nuestros políticos no integran el sentido del humor en su discurso: “El humor, en un contexto de crisis y desafección, puede ser un arma de doble filo, porque las personas podemos percibir que se ríen de nosotros en función de quién emita el comentario, cuándo y en qué situación. El humor es una herramienta más de la comunicación, sí, pero una herramienta estratégica. No a todos les funciona. Y no todos deben abusar de ella“.

La historia de la relación entre los programas de sátira política en España y los políticos españoles es la historia de un desencuentro. En palabras del director de El intermedio: “El humor es una herramienta crítica excepcional por lo que no resulta extraño que despierte reticencias e, incluso, cierto temor a quienes pueden ser objeto de sus dardos. Es posible que en España los políticos, en ocasiones asesorados por sus hiperprotectrores gabinetes de prensa, sean de los menos decididos a participar en programas de tono humorístico pero no son los únicos. Resultan envidiables, por ejemplo, algunas de las intervenciones de artistas norteamericanos en el programa de Jimmy Fallon. No imagino esa disponibilidad en el star system español”. Como también indica Ángela Paloma: “Las propias estructuras de partido impiden la innovación más rápida de nuevos formatos y quienes lo hacen son precisamente aquellos que no tienen estructuras”.

La vinculación de los políticos con la televisión, no obstante, se ha intensificado en el último año debido a la irrupción de Podemos y a que el éxito de la difusión de sus mensajes se debe casi en exclusiva a sus apariciones en tertulias televisivas y al uso de las redes sociales. Tanto es así que algunos políticos como Esperanza Aguirre se han mostrado en desacuerdo con que La sexta sea un altavoz de la pluralidad. Ella participará en la edición de Salvados del próximo domingo.

Tal y como nos explica Martín: “El contenido ahora es el rey, no sólo el que posiciona en buscadores, sino el que acompaña influyendo al usuario hasta tomar una decisión final. Se necesita diseñar espacios cada vez más innovadores y adaptados a una sociedad cada vez más exigente. Pero participar en ellos cuando no hay un vínculo entre lo que se es con lo que se persigue sería un error irreversible”.

Hemos visto a Pedro Sánchez en El hormiguero en un intento por acercarse a los programas de humor tras su aparición en Sálvame. Sin embargo, la entrega fue una de las más aburridas y asépticas que se recuerdan del programa, en el que además las entrevistas suelen hacerse a mayor gloria del entrevistador que del entrevistado. Hemos visto también a Pablo Iglesias e Íñigo Errejón protagonizando la promo del regreso de Salvados en un brevísimo ejercicio de ironía y autoparodia. En palabras de Ángela Paloma: “Las ventajas de aparecer en programas diferentes, como la comedia, adaptados a la multipantalla, a la multiplataforma, siempre vendrán de la mano de aquellos que sepan hacerlo bien, entiendan dónde están, y lo hagan de manera natural y sencilla; pero sobre todo vendrán de la mano de quienes entiendan las exigencias de una sociedad cada vez más informada, y más capacitada para conseguir por ellos mismos contenidos que lideran la conversación por encima de cualquier acción política”.

Si, como bien demuestran las palabras y los hechos de la expresidenta de la comunidad de Madrid, nadie se quiere quedar atrás en la carrera por la conquista de los medios de comunicación, la comedia y la autoparodia están tan poco transitadas por la política española que cabe imaginar que, al contrario de lo que afirma el dicho, quien ría el primero, reirá mejor.