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De Cerca

El Blog de Ángela Paloma Martín

Nuevo blog. 

Una nueva imagen que refleja una forma de vida. La mía. El sentimiento hacia la palabra y hacia una profesión. Letras y tipografías de la esencia misma del periodismo y la escritura. Y colores que se identifican, además, con aquello que escribo. 

Y es que… Llevaba muchos meses dándole vueltas a la manera en que, con tan sólo una imagen, se pudiese comprender una forma de vida que te viste y que se lleva dentro al mismo tiempo. Una forma de vida que es parte de ti, como una segunda piel que te protege y moldea parte de tu personalidad y tu carácter. Llevaba mucho tiempo dándole vueltas a cómo transmitir, con tan sólo una imagen, lo que siento cuando escribo o cómo vivo el momento de la Historia cuando se cuenta. Quería ponerle foto a esta forma de vida que necesita de una revolución absoluta, de más seriedad y de más profesionales que se tomen en serio lo que cuentan comprendiendo el efecto que pueden causar muchas palabras mal dadas en la sociedad o en muchos clientes, si se trata de asesorar a políticos. “He ahí el cuarto poder” dijo, profético, Edmund Burke señalando a la tribuna de la prensa en el Parlamento británico. Muchas veces siento que el cuarto poder es débil, así como los estrategas del mismo poder. Débil no en influencia, sino en calidad, vocación y compromiso.

Y recupero algo que dije hace mucho tiempo y que es sin duda el latir consciente de mi vocación. Durante años, la prensa ha estado encarcelada entre rejas a merced de ideologías que han marcado las tendencias y las costumbres, y cómo no, aumentado la ignorancia de millones de personas que vivían oprimidas en regímenes donde el totalitarismo no daba cabida a ninguna actividad que fomentase y aumentase la cultura de la población. El analfabetismo se imponía y con ello se pronunciaba la capacidad de manipulación de aquellos que ejercían el poder. No sin sangre, el esfuerzo de una sociedad ha permitido que una información ahogada sea “liberada” del pozo en el que estaba sumergido. Hoy somos informados. Hoy conocemos. Hoy tenemos acceso a la información, de hecho damos las noticias, y somos capaces de demandar aquello que desconocemos porque, según Fernando Savater, “sabemos unas cuántas cosas, precisamente porque renunciamos a saberlo todo: el sabio no es quien pretende saber más sino quien mejor conoce lo que no puede saber”.

La foto que encabeza este blog es la representación misma de todo esto que cuento a través del ojo creativo del artista Luis Gaspar. Cuando conocí su trabajo, a través de la periodista y asesora Imma Aguilar, tuve claro que quería que fuera él el que le pusiese luz y volumen a esa forma de vida a la que le hace falta piel sentimiento y humanismo, pero también seriedad y profesionalidad. Esta que escribe sólo puso el ímpetu romanticista de una profesión que siente y vive, y la colección de portadas de periódicos con historias inéditas que guardo con mimo y que tapan mi cuerpo. Las palabras de lo sucedido siempre ayudan para aprender o no cometer los mismos errores, algo que intento poner en práctica todos los días de mi vida, ya sea en el mundo de la información, de la comunicación política, de la literatura o del área al que cada vez le dedico más tiempo: el liderazgo femenino.

VI Cumbre Mundial: Mujer y Política

VI Cumbre Mundial: Mujer y Política

Los próximos 4, 5 y 6 de diciembre la Comunicación Política tiene una gran cita en México DF para escuchar, compartir y generar ideas en el entorno de la mujer y la política. Un tema único y necesario para reflexionar y avanzar a nivel global. Un tema único que carece de apoyos, de la comprensión necesaria y de ideas que impulsen más igualdad, mejores derechos y más oportunidades. No sólo hay que tener la intención. Además hay que tener el compromiso de actuar frente a una brecha, aún, demasiado grande.

Es por eso que me hace mucha ilusión el que, en esta VI Cumbre Mundial haya contado con mi participación. Compartiré una investigación reciente titulada “Electoras y Elegidas”, mujeres políticas en relación al comportamiento de su electorado femenino para intentar demostrar algo que me rondaba en la cabeza desde hacía mucho tiempo: que el mensaje de las mujeres no moviliza a las mujeres. Los que nos dedicamos de manera profesional a la comunicación política en muchos momentos debemos pararnos a pensar y reflexionar, a investigar para intentar llegar a conclusiones que mejoren nuestra profesión, y en mi caso también, con el fin de comprender mejor para intentar ayudar a construir más y mejores sociedades. Ese es mi compromiso y mi motivación, la misma que espero trasladar el próximo 5 de diciembre en esta Cumbre a partir de las 18h. en el panel 9 (ver programa completo). 

La Cumbre, como ella misma se define, es “un evento de referencia internacional que congrega a los mejores especialistas de la Comunicación Política, gestionándose en distintas ciudades de Latinoamérica. Es un evento multicultural de capacitación y entrenamiento con un mix creativo entre la Academia y la Consultoría donde se destacan año a año las mejores Campañas, Casos Exitosos de Comunicación Gubernamental y Nuevos Desarrollos Tecnológicos”. Pero creo que lo mejor de esta Cumbre son aquellos que participan con su asistencia y con la curiosidad que inspira siempre aprender más.  Para mí es un honor también poder conocer a diferentes profesionales de los cuáles aprender más. 

Acceso al trabajo y a la presentación:

 

Publicado en El País, blog Mujeres, el 4 de noviembre de 2014 

Alejandrina Castro, diputada en El Salvador

Alejandrina Castro, diputada en El Salvador

Tres mujeres alrededor de una mesa en Salamanca; Paola Berenice Pabón, asambleísta por Movimiento Alianza País en Ecuador, Alejandrina Castro Figueroa, diputada por Alianza Republicana Nacionalista en El Salvador y Gabriela Montaño, senadora por el Movimiento al Socialismo en Bolivia. Una sola frente a un ordenador en Madrid. Y una interesante conversación que la tecnología permite en una mañana que arrecia fría. La charla promete. El tema no podía ser otro que mujer, política y democracia, centrado sobre todo en Latinoamérica, con las particularidades de las experiencias de estas tres mujeres con ganas de dar su visión. Lo que parecía algo de poco más de 20 minutos, se convirtió en más de una hora. Pero un tiempo demasiado corto, creedme.

Mujer y política son términos que muchos han intentado separar a lo largo de siglos de historia. Ellas demuestran que están unidos. Escucharlas compartir sus impresiones sobre política y liderazgo es ya de por sí una experiencia. Y bajo la premisa de la experiencia hay que sumergirse no solo para entender más sobre política y mujer, o sobre jóvenes legisladoras en Latinoamérica como lo son ellas, sino también sobre construcción de más sociedad en función de la participación femenina.

Barreras. Empezamos a saltar puentes y cruzar barreras. Barreras con las que se encuentran las mujeres para acceder a cargos políticos. A pesar de que las mujeres en Latinoamérica son la más poderosas, bien es cierto que escalar no es fácil. ¿Y permanecer? Aún menos. Gabriela asegura que en Bolivia están en pleno avance legislativo, porque la primera barrera con la que se encuentran las mujeres son las firmadas a golpe de Ley. “Nosotros estamos en la construcción real de la paridad, dejamos de lado la experiencia de las cuotas porque no nos ayudó a avanzar”.

Pero hay dos barreras más con las que se encuentran, la financiación electoral y la “vinculación de las mujeres con ciertos temas que en algunas sociedades tienen que ver con lo social y no con otros ámbitos como pueden ser el económico, la seguridad ciudadana o la seguridad pública”. Paola opina que “seguir motivando la aprobación a través de las leyes electorales de cuotas para garantizar la participación política de las mujeres sigue siendo una tarea en confusión para algunos países. Nosotros estamos desde el 2008 ya en un modelo paritario, no solamente para cargos de elección popular en listas unipersonales sino para cargos de designación y creo que eso ha permitido un número importante de mujeres dirigiendo distintos espacios”.

Paola, además, añade dos barrera más: una tiene que ver con un tema mucho más cultural y “pasa por la construcción de una ciudadanía que valore la presencia de mujeres en política”; la segunda es que hay mujeres “que tienen que dedicarse de manera mayoritaria al cuidado de hombres, hijos, personas… Esto va en detrimento de la posibilidad de ocupar espacios públicos, formarse, capacitarse. Entonces, mientras no hay una corresponsabilidad del Estado, de la empresa privada, de la familia, como tal, de los compañeros, en asumir todo el tema del cuidado va a ser muy complicado que podamos tener una presencia permanente de las mujeres en política. No solamente es llegar. Sino permanecer”.

Educación. Una vez saltadas las barreras, las mujeres en política se encuentran con otra tarea: hacerse entender. Según Alejandrina, a pesar de hablar de política y mujeres, “no es un tema solo de mujeres. Es un tema de sociedad y de comprensión de que la democracia se pone más robusta y se hace más profunda mientras mayor participación de las mujeres existe en el ámbito político”. Y continúa: “Creo mucho en el papel pedagógico que tenemos además del papel de legisladoras, de administradoras… Creo en el papel pedagógico que tenemos las mujeres y los hombres convencidos de esta necesidad de profundizar la democracia para seguir avanzando”. A raíz de su reflexión, ejemplifica con una historia: “Un amigo tiene un hijo pequeño varón de 4 años, argentino, y ha crecido viendo a una presidenta mujer. Un día estaban hablando de las candidaturas, etc. en la televisión y entonces hablan de hombres candidatos y el niño dice: papi, ¿los hombres también pueden ser presidentes? Pongo este ejemplo porque es muy gráfico lo que implica la educación, la formación, y la experiencia de lo que uno vive en lo cotidiano y la presencia que las mujeres versan sobre todos estos temas”.

Paola Berenice Pabón, asambleísta en Ecuador

Paola Berenice Pabón, asambleísta en Ecuador

Sus vidas. Cuando a Alejandrina se le pregunta por sus inicios en política, ella empieza a contar su propia historia, su militancia y su primera campaña donde se enfrentó a no pocos desafíos, haciendo una campaña electoral “casa a casa”, diferente dice, centrándose en los jóvenes y en las mujeres. Pero hay una idea clara que extrajo de esa campaña: “La ciudadanía cree en las mujeres y en la necesidad de un relevo político”.

Paola, por otro lado y a pesar de su corta edad -36 años- dice creer tener muchos años en la tarea. Muchos porque lleva desde los 17 militando y participando en acciones políticas desde la Universidad. Pero hay algo que cambió su vida por completo: “Luego tuve, yo diría, la suerte, porque eso marcó mi carrera política, de poder estar en la ruralidad en mi país, donde tienes una población importante indígena, donde ha habido mucha marginación. Se ha pensado muy poco en el campo, donde ha habido la concentración de un modelo en dos o tres ciudades, condiciones de inequidad en el resto del país. Ser parte de la ruralidad marcó mi forma y mi enfoque de hacer política”.

Cuando Gabriela habla de sus inicios en política, cuenta que también empezó como Paola a los 17 años. Pero lo hizo por los cambios estructurales que se estaban dando en el país. Si no hubiera estado convencida de que esos cambios merecían el que la sociedad fuera partícipe de ese proceso, ella nunca se hubiese presentado:“Me siento profundamente feliz de ser una generación que cambia para siempre la historia de Bolivia y aporta un granito de arena”.

Conciliación. Según Alejandrina, entre políticas, suelen conversar de la entrega de las mujeres a la política “que requiere de muchos más sacrificios que los hombres por el tema de ser –algunas de ellas- cuidadoras en sus hogares. Y es realmente una entrega que una le da a su país, a su partido, pero especialmente al país.Sabemos valorar la calidad del tiempo no la cantidad del tiempo”. Al hablar sobre este tema, Paola ha sacado a colación las últimas encuestas que se hicieron en Ecuador donde “el 85% de las cuidadoras somos mujeres. Cuando hablamos sobre el uso del tiempo y la calidad de vida de las mujeres, la encuesta nacional nos arroja que las mujeres trabajamos 17 horas más que los hombres en la zona urbana y 22 horas más en la zona rural”. Ella dice tener un gran apoyo por parte de sus padres y de sus hermanas, pero también asegura que lo tiene más fácil al no ser madre. Gabriela es tajante: no le interesa y no quiere dar ese mensaje de “las mujeres tienen que ser “supermujeres” para estar en un espacio de toma de decisión o responsabilidad estatal. Todas las mujeres podemos construir esa posibilidad. Tenemos que romper el mito. Tenemos que animar a que otras mujeres quieran asumir el espacio político como un paso propio”.

Mujeres en América Latina. “Creo que la región, después de muchos años de desasosiego, después de muchos años de producir recetas por varios modelos, encontró un camino propio. Creo que esa es una de las ventajas en un momento de crisis mundial, en un momento donde te encuentras con conflictos armados, crisis económicas en muchas potencias… Tú ves a una América Latina en crecimiento y en despunte. Y creo que eso es parte de haber encontrado un propio camino, con procesos además individuales”, dice Paola cuando hablamos del número de mujeres presidentas en el continente en comparación con el número de feminicidios. Y sigue: “creo que hay que trabajar los roles, y cómo este incremento de mujeres en la política tiene un efecto positivo en mejorar la calidad de vida de las mujeres. Todos los temas de violencia, todos los temas de discriminación… Seis de cada diez mujeres sufren de violencia física y psíquica son patrones que se van a modificar, con marcos legales, con política pública, pero también con una conciencia de una sociedad mucho más respetuosa”.

Alejandrina tiene una visión propia también sobre el tema: “No sólo nos ven como profesionales, sino como defensoras de valores. Hay muchos espacios ciudadanos para que las mujeres participen, no solamente en los partidos políticos, sino en la ciudadanía. Quisiera pasar de la legalidad formal a la legalidad sustancial. Que todo se ponga en práctica y que eso ayude a las mujeres a poder llegar a un tipo de igualdad que les permita actuar en igualdad de condiciones, y más en la política que es un mundo aún dominado por los hombres”. Gabriela también lo tiene claro: “Nosotros en Bolivia hemos pasado a aprobar una ley integral contra la violencia hacia las mujeres, es parte de una nueva ola de normativas en Latinoamérica que deja de ver la violencia contra las mujeres como un tema del ámbito privado para ponerlo en el ámbito penal público y genera mecanismos muy novedosos como la posibilidad declaratoria de denuncia en una región o municipio. La violencia, no sólo en Latinoamérica, sino en el mundo entero, la tenemos que ver como un tsunami, como una catástrofe en la que tenemos que actuar inmediatamente”. Asegura que este es su compromiso y el de muchas mujeres en política a pesar las diferencias ideológicas. Y termina diciendo que “no se trata sólo de poner leyes”, sino de poner operativas esas “normas en la realidad”.

Gabriela Montaño, senadora en Bolivia

Gabriela Montaño, senadora en Bolivia

Liderazgo femenino. Dos palabras que dan una charla de más de un café. Concepto profundo, aseguran que es, pero cada una de ellas tiene su propia opinión a la hora de definir qué es el liderazgo femenino. “Nos ven a las mujeres como personas correctas y creo que, en cierta medida, es responsabilidad que tenemos nosotras de responderle a la ciudadanía en la manera en la que ellos han depositado su confianza en nosotras. Eso es lo que marca un liderazgo femenino”, asegura Alejandrina. “Entiendo el liderazgo como la posibilidad de que tus acciones, tus pensamientos, tu vocería, puedan incidir en otras personas. Y ese liderazgo puede ser positivo o puede ser negativo, puede ser un liderazgo que se está ejerciendo por muchas mujeres con la posibilidad de comprender que la reivindicación de los derechos de las mujeres, de nuestros derechos, son reivindicaciones que no únicamente generan el cambio de vida de las mujeres. Y aunque se pueda ver como una exclusión, cambiar la vida de las mujeres es también cambiar la vida de la población”, reflexiona Paola, pero introduce una variante novedosa en la charla. “Hay que ir trabajando en la idea de generar liderazgos colectivos. El depositar la carga o la tarea en una o dos personas puede hacer que esos resultados no sean efectivos, creo que hay que compartir los liderazgos. Unos somos buenos en unas tareas, y otros mejores en otras”.

Gabriela, por su parte, está en desacuerdo a la hora de formular el liderazgo femenino como un liderazgo único porque es ahí precisamente donde “se pierde la riqueza y la posibilidad de profundizar la democracia”. Si se habla de liderazgo femenino únicamente, dice, se cuestionan las estructuras de poder establecido. Y comparte la tesis de Paola: “Creo que debemos verlo como liderazgos múltiples con múltiples posibilidades. Y creo que ese liderazgo puede ser de una mujer indígena, de una mujer profesional, campesina, de una mujer trabajadora. Y son liderazgos que no siempre se visibilizan en los medios de comunicación, que está muchas veces en los barrios, en las calles, deben tener canales claros de construcción, de avance… Y eso es tarea de quienes creemos en ello. Mientras más seamos los seres humanos capaces de construirnos, y las mujeres de reconocernos, seremos mejores seres humanos”.

 

*Nota: El pasado mes de marzo se celebró el Foro Internacional “Mujeres, política y democracia: Rompiendo los techos de cristal en América Latina” organizado por el Instituto de Iberoamérica de la Universidad de Salamanca. En ese foro participaron hombres y mujeres, entre ellas estas tres de la primera línea política:Paola Verenice PabónAlejandrina Castro Figueroa y Gabriela Montaño.
Jeff Jarvis en Big Teng. Madrid. Fotografía de Xose Martín

Jeff Jarvis en las jornadas Big Teng. Madrid. 29.10.2014 Fotografía de Xose Martín

¿TODOS los gurús visten de negro? La verdad es que no lo sé… sobre todo porque no creo en los gurús. Pero es una pregunta que a lo largo de la jornada Big Tent Madrid 2014 algunos de los asistentes se hicieron. Jeff Jarvis viste de negro, pero no es un gurú. Es periodista, profesor y conferencista que tiene algo que decir y que aboga por algo más que una web abierta.

Empezó su exposición paseándose por el escenario cual sabio profesor de otra época que reflexiona para sí sabiendo que todo el mundo lo escucha. Y sí, desde la invención de la imprenta pasaron 150 hasta que se inventaron los periódicos. Durante 150 años no los imaginaron. Según Jarvis, la web es un momento Guntenberg de nuestra era y aún no sabemos lo que va a pasar. Necesitamos tiempo para experimentar, dice, para saber qué va a salir. “Es prematuro intentar regular el poder de Internet e imaginar los modelos de los medios e intentar reglamentarlos. No sé cuál es el futuro de la prensa, pero sí que hay muchas oportunidades”. Sin embargo, este discurso puede que no case bien. ¿Por qué? Porque seguimos debatiendo durante más de 15 años el futuro de la prensa, en mi opinión, obviando al presente. Y porque seguimos hablando sin parar acerca de lo que va a ocurrir, sin hacer mucho por el momento. El momento del periodismo es hoy y ahora, me hubiese gustado decirle a Jarvis. Nada nuevo bajo el sol… hasta el momento.

Contenidos y periodismo social

En relación a los contenidos en Internet, cree firmemente que no sólo son contenidos, sino un servicio. Y un servicio que puede ayudar a las personas a que organicen mejor sus propios contenidos. ¿Verborrea? No. Un ciclo permanente basado en una nueva cultura. Internet abre la puerta a nuevas herramientas para contar historias o para poner personas en contacto. Es en este punto donde enlaza con su labor en la Universidad y cómo han enfocado una titulación llamada “periodismo social”, dándole la vuelta al propio periodismo. ¿Por qué? Porque se trata de formar a futuros profesionales para que ayuden a las personas a conseguir sus propios objetivos. El éxito de esos alumnos, dice Jeff Jarvis, dependerá de si las personas consiguen sus objetivos.

La masa y la relación

“La masa en sí no sirve de nada. Hay que tratarnos como un ente único”. Afirma que cada uno tiene sus necesidades. Y hay que pensar en la masa como personas. “Google sí me ve como una persona. Una app me ve como una persona. Un estanquero me va a ofrecer siempre lo que al resto”. Y el resto no es otra cosa que la “masa”.

Por otro lado, el poder de la relación es vital. “En los medios tenemos que cooperar mucho más con los demás. El único valor que tiene la exclusiva son los 3 primeros segundos. El valor ahora está en el compartir y en la colaboración”.

Más periodismo, mejor periodismo

“El periodismo sigue siendo necesario, y ahora más que nunca”. Hay una cantidad ingente de información, y los periodistas son los que tienen que aportar el valor añadido, dice. El periodismo social tiene que enseñar a los periodistas colaborativos y colaboradores. Y, por otro lado, asegura que hay que convencer a las comunidades para que compartan y así ofrecer un valor añadido.

“Los medios tienen que pensar en las personas y eso es lo que ha hecho Google”

El artículo

¿Somos narradores de historias? Nos preguntamos. Él dice no estar tan seguro. La historia, cuenta, es que nosotros controlamos la narrativa y nosotros tenemos que aportar valor a ello. Antes la información estaba estructurada en pirámide invertida. “Ahora les digo a mis alumnos que el párrafo final está desaprovechado, porque quien empieza a leer algo sobre Siria, nadie va a entender qué está pasando”. ¿Qué hay que hacer entonces? Enlazar a Wikipedia. Open source.

Sobre los precios que se imponen a los contenidos, opina que si a él le cobran, se impide que haya un periodismo mejor y eso separa al público como lector. El precio, cree, será siempre una barrera. Más que fan de la arquitectura de Google, dice que ellos tienen una base de datos con información de cada persona y en base a esa información, y de las necesidades, desarrolla aplicaciones.

Los clicks siempre han sido un valor. Y él lo anuncia, “pero el tiempo de atención vale muchísimo más que simplemente una ojeada rápida o una impresión”. Y eso también tiene que ver con la calidad. El 35% de lo que aparece en la web se descarta en 15 segundos. Irse permanentemente de las web no es la solución. Permanecer ayuda y aumenta el valor de los contenidos y los espacios. “Los usuarios tienen que saber lo que quieren y los medios ofrecérselo”.

El futuro

Jarvis está convencido de que la publicidad no debe estar focalizada en ell número de clicks. Debe focalizarse hacia lo que le interesa a las personas. “Los jóvenes, cuando vean el muro de pago, no van a pagar. Hay que mostrarle el nuevo periodismo, abierto. Y es difícil, no es fácil, porque se busca la eficiencia económica. No hay que hacer todo para todos, sino tender a la especialización”.

Y anuncia una evidencia a gritos aunque a veces sorda: “no podemos predecir el futuro. Pero sí podemos imaginar futuro y construirlo. Mis amigos de medios convencionales me dicen que tienen que digitalizarse antes de acabar con lo impreso. Pero, sí se hace esto, se llega tarde. Hay que ir más allá, hay que imaginar futuro y construirlo”.

Google y el tecnopánico

Jeff Jarvis ha escrito un libro donde muestra sus afectos hacia Google. Y en este sentido, augura un proteccionismo consecuencia del “tecnopánico” existente en relación a “lo abierto”. En base a ese tecnopánico, cree que se construirá una mala legislación que lleva irremediablemente hacia un terreno hostil.

“Se critica mucho a Google, pero Google ha sido lo más abierto y debe ser todavía más abierto en la lucha de nuestras libertades”. Y continua: “el problema de las tasas no es problema de Google, sino de los diplomáticos”.  Está convencido de que lo que está haciendo Google es invertir en el futuro de Europa. “Y Europa tiene que estar abierta a ese futuro. Pero hay un tecnopánico por la privacidad”.

¿El derecho al olvido?  Bien, dice, antes de terminar su conferencia, pero el derecho al recuerdo también es un derecho. Y es capaz de ver el “miedo en la tecnología que puede cambiar el mundo”.

Publicado en Beers&Politics el 28 de octubre de 2014

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CUALQUIER tarde puede ser idónea para hablar de política. Más aún si hablamos de una tarde andaluza, como la malagueña del pasado 3 de octubre, donde tan sólo unos pocos locos decidimos levantar la mano para pedir una cerveza o una copa de vino entre palabras que suenan siempre a consejos para arreglar el mundo. Imma Aguilar llegó a Alea como quien llega a poner orden en una casa. Eso quiso hacer ella en esa campaña de primarias cuyo candidato, conociéndola, no podía ser otro que Edu Madina. Quiso coger el timón de un barco desgastado y girar hacia un rumbo nuevo, quizás desconocido, pero al menos el nuevo que muchos demandaban. Quiso poner orden en el caos, luz donde no la había, creatividad en lo nimio y pasión en el desgaste de muchos años.

Pero era absurdo que Antonio J. Guzmán o yo la presentáramos en el estreno de Beers & Politics Málaga. Los dos conocemos bien a esta gran profesional, pero quien mejor podía hablar de ella era su candidato.

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Así la presentó Edu. Así trasladamos sus palabras aquella tarde. Y entre la sonrisa de quien recuerda un cercano pasado que pudo ser mejor, Imma Aguilar compartió su experiencia como directora de la campaña de este político vasco.

“Vamos a hablar de democracia radical”, dijo, “¿hubiésemos podido hacer lo que queríamos? No lo sé”, se sincera. Porque sí había grandes intenciones de transformación hacia lo que parece obvio en nuestro tiempo pero que ningún partido de los de siempre quiere ver. Arrancó su charla hablando del 15M y de la consecuencia del nacimiento de la nueva política. También del escaso apoyo que tuvieron del partido a lo largo de la campaña. Y una frase para reflexionar: “las primarias son la gran esperanza de los ciudadanos para que ellos piloten la transición”. Imma es de las que piensan que la gente no quiere participar, “lo que quiere es influir y cambiar, con su aportación, las cosas”.

¿Son las primarias una estafa? Bajo su experiencia, era consciente de que oía los disparos, iban tras ellos, tan sólo porque diseñaron una campaña radical cuyo objetivo era romper con los esquemas del convencionalismo. “Y en este escenario toman protagonismo las primarias abiertas, esas votaciones para que el electorado escoja a quien cree que puede ser el mejor candidato para ganar las elecciones. Esa fue precisamente la gran promesa socialista, todavía por cumplirse. Ese producto, uno de los más valiosos e importantes de su escaparate, generó una enorme ilusión entre el electorado progresista, y no solo entre la militancia del PSOE, porque significaba el primer paso hacia un proceso de regeneración democrática”, escribe Imma en El Confidencial. Era consciente de que la intención de la sociedad había que medirla también en términos cualitativos, no tanto de cuánta gente iba a ir a votar, sino de qué quería la gente.

Diseñaron dice, una campaña basada en el amor, pilotada por profesionales ajenos al carné del partido, liderada por una mujer, basada en la movilización, abriendo puertas y ventanas para que todo aquel que quisiese se sintiese libre para ayudar. Era la primera vez que se hacía esto, independientemente de errores o no estratégicos en función de la audiencia que escogieron para movilizar. Según Imma, Edu decía: “Tenemos que hacer una campaña bella, no podemos engañar a nadie. Que sea pura, de verdad y para cambiar España”.

Lo intentaron. Como también se intentó en el 20N y no se logró, al menos, el objetivo que se marcaron. Pero en campaña electoral, siempre se aprende más de las derrotas que de las victorias. Y de esta campaña todavía hay que aprender muchas cosas.