De Cerca

Cuando una imagen dice más que mil palabras…

Debate sobre el estado de la Nación

Debate sobre el estado de la Nación. Fotografía publicada en la portada de El Mundo el 15 de julio de 2010

AYER se celebró una gran cita: el debate sobre el estado de la Nación (que hoy ha continuado). Zapatero sabía que era importante, y sabía que se la jugaba. Abordar las reformas estructurales nunca fue tarea sencilla. Y Mariano Rajoy lo tenía fácil. Sabía que lo tenía fácil ante este panorama abrumador…

En su discurso, Zapatero dijo que quería muchas cosas para su país: «prosperidad, empleo y políticas sociales» (…) «esto es un reto y, como tal, debemos interiorizarlo». Habló del criticado «Plan E», del desempleo y la reforma laboral, de las víctimas de ETA, y su homenaje a través de la unidad democrática, la estrategia de economía sostenible, la reforma del sistema financiero, de la crisis y, como no, el estatut, que tantos quebraderos de cabeza e incomodidades le está dando… Y Rajoy habló de todo esto, pero se perdió entre sus palabras lo más importante: los intereses de España. ¿Por qué? Porque a pesar de pedirle a Zapatero que «lo mejor que puede hacer es disolver el parlamento y convocar elecciones generales», en su discurso prevaleció las críticas que el PSOE y el presidente mismo le hacía, o le hacen, o le harán,  cual novia enfadada por un mal beso. Y de pronto viene el colofón de las palabras del presidente, metidas sin calzador y con cuidado: «Voy a ejercer al máximo el principio de responsabilidad» (…) «gobernar, cueste lo que cueste y me cueste lo que me cueste». Y ahí quedó ese final bordado a ordenador, que no a «máquina», para los titulares de prensa, radio y televisión.

Y esta mañana cambia el tono y despertamos con las palabras de Rajoy como protagonistas en casi todos los medios.  Quizás porque sean muchos los que desean esa moción porque no ven otra alternativa. Sin embargo, vemos esa foto, la de El Mundo. Que dice mucho y todo, que comunica todo y mucho. Y precisamente es El Mundo quién la saca y no en mal puesto, sino en portada. A Zapatero se le han complicado las cosas, y lo vemos guardar sus papeles con tranquilidad y parsimonia. Y a su lado aplauden, y a su alrededor también. Pero ahí está, sentado con una mueca en su rostro con el convencimiento de haber cumplido, al menos así lo piensa él. Y sentado está, como presidente del Gobierno, mientras vemos marcharse a un Rajoy ensombrecido en segundo plano. Lo vemos irse difuminado cual sombra empobrecida. Y Zapatero, sentado en su sitio, observa como se marcha ese político que borroso aparece en esa imagen.

Y es que hay momentos en los que una imagen dice más que mil palabras…