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HACER el amor con el Bolero de Ravel es una sensación muy difícil de transmitir con palabras. Sólo cuando uno lo hace, sabe realmente qué se siente… Felicidad, emoción, goce, deseo, plenitud, alegría, bullicio… Respirar, coger aire y volver a empezar. Son muchas palabras que no caben en un sólo instante aunque pasen melodiosas y fugazmente por la cabeza de uno cuando lo vive…

Pero no, Carme Chacón nos ha demostrado los últimos días que no ha hecho el amor con el Bolero de Ravel. En la fotografía tenemos a una ministra cansada, ojerosa, derrotada. Derrota hasta en las comisuras. Y derrotada sabiendo que el enemigo estaba en casa. Tenemos a una ministra con la mirada perdida hacia el vacío de las esperanzas, con la vista ya puesta en ninguna parte… Su gesto habla y parece decírnoslo todo, parece transmitirnos tantas cosas… “Lo intenté, pero no pudo ser”, ¿será eso lo que divague?

 

Muy a su pesar, Chacón dijo no el pasado jueves 26 de mayo. “Un paso atrás” para dar uno hacia adelante. Difícil situación cuando a esta mujer la ponen contra la espada y la pared, porque no es cualquier mujer. Comienza el debate entre si presentar a “candidatos o gestores”. De momento, ella no será candidata, aunque sea mejor “candidata” que Rubalcaba. Ahora el candidato es otro.

Alfredo Pérez Rubalcaba, SÍ. Rubalcaba ha hecho el amor con el Bolero de Ravel. Percibió el goce que se siente en el momento el que a uno le dicen, sí. En el momento en el que a uno le dicen  que es el “mejor corredor de fondo” y que es capaz de ganar unas elecciones en diez meses. Rubalcaba mira a Chacón. La expresión del ministro es más espontánea: “Chacón no me dejes”. Así la mira, como queriendo que no se vaya, que se quede ahí, pero no arriba, ahí. Al final se apostó por la baza gestora, no la candidata. Se apostó por la persona segura para ganar el partido (o al menos ese supone ser el objetivo).

Zapatero lleva sin hacer el amor con el Bolero de Ravel desde antes de las elecciones. La misma noche del 22M demostró que nunca lo había hecho… O al menos no con el Bolero de Ravel…

 

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