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De Cerca

El pasado día 7 de diciembre estuve en la Universidad de Rostock, Alemania, invitada por el Doctor Nikolaus Werz para analizar el contexto político de Latinoamérica y Europa en relación a las últimas campañas acontecidas. Me centré en las campañas electorales cuyas candidatas eran mujeres, área que estoy trabajando a fondo como candidata a doctora, periodista y asesora política. Entre los alumnos y las alumnas, la mayoría sociólogos y politólogos, había doctores ya, pero también candidatas, cuyas tesis doctorales estaban relacionadas con el contexto político latinoamericano y el vínculo con Alemania, algo que puso de manifiesto más reflexiones que mejoran y potencian el debate. 

Los temas en los que profundizamos a fondo tras la conferencia fueron:

– Microtargeting y mensaje: entre el pluralismo político y la diversidad.
– El discurso populista-
– El rechazo a mujeres candidatas.
– Programas de gobierno y cómo transmitir los programas de gobierno.
– Candidatas vs. mujeres, madres.
– Inseguridad como competencia. 

Comparto un breve guión que utilicé para la exposición:

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De Cerca

Publicado en BEZ el 11 de julio de 2017

Entrevista a la escritora ecuatoriana María Fernanda Ampuero.

«El cuerpo de María Fernanda Ampuero, la libertina escritora ecuatoriana, famosa por sus textos indecentes y su vida disipada, ha sido hallado esta madrugada envuelto en fundas plásticas negras en la playa de Montañita, en el mismo sitio donde una vez, según cuentan varios testigos, pretendió tomar el sol topless y fue reprendida por la Autoridad Competente por “conducta inmoral”». Así empezaba María Fernanda el artículo en El Telégrafo de Ecuador titulado La escritora que murió por puta. Así denunciaba ella el años pasado las críticas que recibieron dos jóvenes que habían sido asesinadas en Ecuador. Si no quieres caldo, dos tazas, que diría mi madre. Sirvan estas líneas para que se empapen del tipo de periodista que es, el tipo de escritora que leen: pertinente, tenaz, libre, feminista.

Ha recibido diferentes premios siendo el último el Premio Cosecha Eñe 2016. No paraban de hablarme de ella. Y resulta que vive en España. Y además no paran de invitarla para hablar de Cien años de soledad en todos los saraos madrileños ahora que la novela de Gabo cumple 50 años. ¿Cómo estás? —Empieza. Y elaboramos un breve circuito de nuestras vidas que mucho tiene de real y poco de mágico. “Esta novela define tantas cosas que es imposible no mencionarla. Gabriel García Márquez era un magnífico escritor”. Cuéntanos más. “Sin embargo, asumo que hay que hacer lecturas y relecturas desde el punto de vista del feminismo, revisitar Macondo con otra mochila, la feminista”. Mientras el debate estos días se centra en que la obra de García Márquez responde a un momento histórico y a un país, y que el periodismo también es un género literario, María Fernanda se revela: “los ojos de los lectores, para mí, son mucho más importantes que el momento histórico que representa. Cien años de soledad no es un libro de historia”. Convincente, sabedora; a esta escritora no hace falta mirarla a los ojos para descubrir cuál puede ser la siguiente frase que nos diga. Ella sabe provocar esa sensación. ¿Cómo finalizaría María Fernanda Ampuero Cien años de soledad si la novela estuviese sin concluir? “Bueno…” Se da unos segundos, nueve para ser exactos. “No sólo la terminaría. Crearía unos personajes masculinos menos ilusos y menos brutos. Creo… Igual estoy fantaseando con que yo soy capaz de hacer eso. Pensaría en una gente más… real”. Venga, suéltalo. “No crearía unos hombres que son ilusos, destructivos, fantasiosos y absurdos; o unas mujeres que sólo son o putas o vírgenes”. Vaya, y de pronto revolotea en la conversación el “binarismo latinoamericano” al que ella misma alude. Seguimos hablando. Un poco de agua no viene mal. Y no llegamos a una conclusión sobre el final para seguir hablando las mujeres de Macondo. “Es que hay un maltrato al plano doméstico”. Además, ellos matan mientras ellas dan vida, dice: “esta es una historia de pedofilia, niñas prostituidas, incesto, virginidades inexpugnables, infidelidad, esposas sumisas, mujeres sin pecado que ascienden como la virgen María, mujeres a las que se viola en una maraña de descripciones”. Amén. Y risas, aunque el tema no tiene gracia. Admite que hubiese escrito, finalmente, un libro diferente al que conocemos hoy, al que se vanagloria hoy. ¿Puede ser que este desprecio a lo doméstico, a la mujer, esta recreación del hombre iluso, bruto… haya sido también la candela de su éxito? Éxito además que, de manera consciente e inconsciente, socialmente está aceptado. Y muy valorado. “Cierto, y no se ha hecho la suficiente crítica. Es como si existiera un halo de Gabo intocable porque era un tipo agradable y cercano. Él era magnífico, pero a mí me parece que nadie es intocable. La honra de este aniversario es releer la obra desde el punto de vista crítico porque, desde la relectura, homenajeamos más esta obra”. Lo tiene claro con García Márquez: “su trascendencia no hubiese sido tan enorme si no tuviera ese aire de buen salvaje, del latinoamericano capaz de maravillarse con la normalidad del desarrollo humano; no hubiese sido tan enorme sin esa visión que se tiene de la familia donde hay un patriarca, el resto son satélites que giran alrededor de ese patriarca que permite que su universo sea posible”. María Fernanda considera un error alabar esta parte de la realidad: “se celebra el aniversario de una obra magnífica, pero no le hacemos ningún favor si sólo aplaudimos. De hecho, se rechazó su lectura en la generación de los noventa”. Seguimos cantando loas del libro de Gabo años después y sólo hay una pequeña parte del mundo literario y periodístico que habla de las mujeres, del papel de las mujeres en el libro, de cómo son ellas en él, cómo aparecen y cómo se tratan: “Mujeres llamadas Santa Sofía de la Piedad que no existen, que limpian, planchan, cocinan, pero no existen. Mujeres llamadas Pilar Ternera, con una «magnífica vocación para el amor», es decir, promiscuas, indignas de un lugar en el mundo, madres de bastardos, que viven disputando el amor a la esposa, a la señora, a Fernanda, que tiene asco de su propia mierda. Mujeres de hombres locos, que se tienen que tapar los oídos con cera de abeja o que tienen que sacrificar su herencia por alguna loca empresa del marido”. Escrito por una mujer… ¿este libro habría el mismo éxito? “No”. No ahora, en el momento en el que Gabo lo escribió, en ese contexto, en Colombia. “No”. ¿Qué hace falta para que se valore la literatura de las mujeres? “Que haya una explosión nuclear”, dice, medio en broma medio en serio. Ella asegura que “existe una discriminación taimada al hacer listas de las mejores escritoras como si fuéramos una secta o un grupúsculo. Las mujeres cultivamos todos los géneros y somos tan escritoras como los escritores. ¿Por qué hay que hacer listas aparte?”. Importante reflexión. Por desgracia ahora también está de moda compartir listas de las obras de escritoras, para visibilizarlas se entiende, pero para consumir gratis. Mire usted qué bien. ¿Esto no sería violencia? Regresamos a los Cien años de soledad que Gabo nos dibujó. María Fernanda vuelve a negar que la obra aluda a un momento histórico; cuando oye decir esto ella responde en su momento histérico. Y sin embargo sabe que cada uno de esos cien años solos es una joya. Uno de los recursos donde más disfrutamos de Gabo es en la descripción, sin duda. ¿Qué destaca Fernanda? “García Márquez es un genio del idioma. Tiene el prodigio de conocer todas las palabras. Eso sí que es realismo mágico. Hace malabares con el diccionario sin que parezca difícil. Todas las palabras que escribe caen tan perfectamente que sientes todo, el tacto, el gusto, la profundidad… Crea una atmósfera perfecta con las palabras y consigue convertirse en un poeta narrador”. A veces los finales se terminan empezando. Volvemos. “Pueden pensar que ya están estas mujeres a cargárselo todo. Y no. Al contrario. Yo adoro esta novela. Fue fundamental en mi adolescencia. Pero hay que decir las cosas. Las únicas que nos justificamos por hacer una determinada lectura somos las feministas. Destacando este punto de vista yo sí creo que esté haciéndole un homenaje a Cien años de Soledad”.

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El pasado 14 de junio tuve el placer de participar en el Seminario para doctorandas y doctorandos que celebraron la Universidad Rovira i Virgili, Universitad de Girona, Universitad de Barcelona, Universidad Autónoma de Barcelona y Universidad de VIC junto con Instituto Interuniversitario de Estudios de Mujeres y Género. Mi participación estuvo relacionada con mi tesis, la presencia de la mujer española en el espacio público para el cambio social, pero desde una perspectiva histórica. Resulta complejo pensar que las mujeres en las actualidad, sobre todo aquellas que ostentan cargos públicos, tienen menos “poder” de movilización; que sus palabras no tienen el mismo peso que antaño; que su iconografía ha evolucionado y en algunos casos ha involucionado; y que padecemos una gran crisis de liderazgo en la actualidad si empezamos a comparar otros momentos históricos no tan lejos de nuestro presente. Sería pretencioso por mi parte compartir la presentación de este Seminario, puesto que lo que presenté es una pequeña parte de la investigación que estoy desarrollando y que está cargada de ideas que pueden arrojar más dudas que certezas. Sin embargo, sí me gustaría compartir algunas de las reflexiones que, a partir de mi exposición, compartí. Para esta primera parte, me centré en una selección de medios de comunicación y revistas. Las conclusiones están basadas en el análisis de las primeras revistas:

  • Mujer (1931)

  • Revista mensual del hogar y de la moda (1937-1962)

  • La mujer en su casa (1902-1936)

  • La mujer y el trabajo (1926-1931)

  • Portavoz de las mujeres antifascistas (1936)

  • Mujeres católicas de España (1937-1938)

  • Mujeres españolas (1929-1931)

  • Mujeres libres (1936)

  • Dona catalana (1928-1938)

Las reflexiones que comparto a continuación nacen a partir del análisis de estas revistas, concretamente Portavoz de las mujeres antifascistas (1936). 1/ Discurso bélico. La palabra negativa. El lenguaje como arma Como ya compartiese en otra publicación en este blog, a lo largo de estos años 30, se crearon agrupaciones de mujeres y feministas, comités nacionales y las corrientes dentro de los partidos. Frente a la amenaza del fascismo, empiezan a surgir de manera más repetida palabras como “paz” y “libertad”. Ese fue el origen de la “guerra en defensa de la democracia”. El “pacifismo realista” no perseguía otra cosa que derrotar al fascismo para conseguir la paz duradera. La Agrupación de Mujeres Antifascistas desarrolló un discurso militarista con un fin concreto: garantizar la paz.

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Es posible que el discurso de las mujeres en los años 30 fuese bélico e incitase a ganar la guerra a partir de este, pero ese mismo era su objetivo: la paz. Y, a pesar de la guerra, el discurso no es victimista. No hablaban de ilusión, ni esperanza, pero sí de certezas. Si pensamos en nuestras demandas actuales, como por ejemplo la lucha contra la violencia de género, la petición de igualdad salarial… etc. podemos analizar que no existe un discurso bélico, pero sí negativo y pesimista, focalizado más en la queja que en la acción, por poner un ejemplo. 2/ Iconografía Desde las publicaciones periódicas que seleccioné para el análisis, a grandes rasgos diré que rara veces aparecían solas: porque inspiraban, parecían fuertes; porque parecían fuertes, movilizaban.

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3/ Liderazgo En los años 30, las áreas donde ejercían el liderazgo era el campo, en la cultura, el deporte y la ciudad. Y se las calificada de “heroínas”. Desde el liderazgo que ejercían, una de las cosas que más repetidas por la que abogan era la unidad. 

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