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De Cerca

Publicado en Beers & Politics. Monográfico sobre gobierno local (08.05.2018)

La asambleísta ecuatoriana, Paola Pabón, me dijo en una entrevista que publiqué en El País que “cambiar la vida de las mujeres es cambiar la vida de la población”. Pero… ¿quién cambia la vida de las mujeres? ¿Quiénes, todavía, están alrededor de las mujeres en política? ¿Quiénes, mayoritariamente, firman las leyes?

La Ley para la igualdad efectiva de mujeres y hombres se aprobó en España en 2007. El artículo 5 se centra en desarrollar la igualdad de trato y de oportunidades en el acceso al empleo, en la formación y en la promoción de profesionales y en las condiciones de trabajo: «El principio de igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres, aplicable en el ámbito del empleo privado y en el del empleo público, se garantizará, en los términos previstos en la normativa aplicable, en el acceso al empleo, incluso al trabajo por cuenta propia, en la formación profesional, en la promoción profesional (…)». Aún hoy los partidos políticos tienen una tarea pendiente: cumplir la ley.

—Ya, Ángela, pero mira, es que no hay mujeres… Esta es la respuesta fácil y aparente que siempre suelo y solemos escuchar. No hay mujeres. ¿No hay mujeres o no se han dado las condiciones para que las mujeres estén y puedan acceder a los mismos cargos que sus compañeros de partido? El Congreso de los Diputados está compuesto por 350 escaños y 144 están ocupados por mujeres (aunque la XII Legislatura arrancó con 138). Es verdad que aún estamos lejos de la paridad. Pero no sólo se quiere estar cerca de la paridad, lo que se quiere también es estar cerca de la oportunidad para impulsar más leyes y más leyes que mejoren la vida de las mujeres para mejorar la vida de la sociedad. La condición de estar hay que crearla desde los partidos políticos, desde una base educativa, desde la base de una cultura política y participativa basada en la igualdad de oportunidades.

Conté en Perú, después de las elecciones municipales de 2015 que, “en pleno siglo XXI siguen existiendo obstáculos que dificultan el liderazgo de las mujeres en política, a pesar de que la evolución de la sociedad y la transformación de la familia requieren de un estilo de liderazgo más femenino, como afirma la investigadora Susana Pulido. Obstáculos como el querer y no poder acceder a puestos de liderazgo y toma de decisión, problemas de crítica y soledad de la mujer cuando ya está en cargos políticos, y el «problema que supone para las demás mujeres, el hecho de que la mujer que llega a situación de liderazgo se olvide de llevar a cabo políticas y estrategias de igualdad de género», sentencia Pulido”.

España está constituida por 46.549.045 millones de personas. 23.711.009 millones son mujeres, el 51%. Sin embargo, 19% de los Ayuntamientos están dirigidos por mujeres y el 35,57% de las concejalías están representadas por mujeres. Estos datos dan lugar a varias conclusiones, entre ellas la injusta representación social: la mayoría de nuestros representantes son hombres a pesar de que vivimos en un país donde el 51% son mujeresMayo de 2015 fue una fecha destacable para la participación de las mujeres en los gobiernos localesManuela Carmena se convirtió en alcaldesa de Madrid con la marca Ahora Madrid. ¿Regeneración democrática? Con 71 años y una campaña electoral basada en la tecnopolítica, el activismo creativo y la movilización de grassrootsAda Colau se hizo con un nombre a partir de una causa común compartida y su protagonismo como activista social. Especialmente se colocó en el escenario de la opinión pública con la intervención en el Congreso donde llamó “criminal” a un banquero. Su discurso era el discurso de la calle y llegó a ser la alcaldesa de Barcelona con Guanyem.

El 24 de mayo de 2015 nos descubrió que hay políticas para otra política, mujeres con un liderazgo demandado por la sociedad, no impulsado por la convencionalidad de los partidos políticos. 2019 presenta un reto aún mayor para los gobiernos locales por el camino iniciado, por la oferta política, por los errores de los últimos cuatro años y por la ambición de hacerlo mejor. Hay un problema que se está resolviendo: estar. Pero hay otro problema que nos queda por resolver: influir. Las mujeres con un cargo electo local siguen siendo una minoría, algo que nunca hubiese ocurrido si hubiésemos empezado a enseñar a nuestras hijas que cualquier camino que escojan debe ser accesible.

Por otro lado, la política local tiene una connotación importante porque no todo el mundo está dispuesto a asumir la responsabilidad que conlleva y, esto, tiene como consecuencia el que no siempre se presenten las o los más comprometidos con el servicio público. Me refiero, sobre todo, a municipios de menos de 50.000 habitantes. El ámbito de lo rural es complejo. Muchas personas votan aquí por descarte y al menos malo porque son candidatas y candidatos que se conocen de toda la vida. Pero candidatas o candidatos que, cuando llegan al cargo, se olvidan de la cercanía que deben ejercer o de la personalización con la que deben trabajar. Hacen de los Ayuntamientos corrales propios para intereses propios. Se olvidan de que la política de lo cotidiano es la que más necesita el ciudadano.

Es el momento de las alcaldesaspara corregir errores, para iniciar un nuevo tiempo municipal donde el contexto y el comportamiento social son la piedra angular de cualquier cambio posible. No debe olvidarse, como diría Matilde Alonso y Elies Furió, “que, en la actualidad, hay más mujeres que hombres cursando estudios universitarios; que, por primera vez en la historia de España, se ha igualado la tasa de actividad de las mujeres más jóvenes con la de los hombres de su misma edad, que las mujeres comienzan, aunque con dificultades, a ocupar puestos de relevancia. La participación de la mujer en los más variados ámbitos sociales, económicos o culturales, se ha elevado hasta alcanzar cotas, si no igualitarias, sí, al menos, representativas (…)”.

Es el momento de las alcaldesas, momento de una representación social más justa, con una nueva visión que responda a las demandas sociales y que incremente el ritmo del progreso ante los planes de desarrollo que nacen desde los territorios más pequeños. No podemos hablar de ciudades del futuro si en el presente no se cuenta con la otra mitad de la población. Hablamos de sostenibilidad, hablamos de movilidad, hablamos de nuevas energías, pero no hablamos de inclusión. No podemos hablar del reto de las ciudades del presente si no empezamos a transformar nuestras ciudades para la convivencia social en igualdad de condiciones.

Pocos minutos antes de empezar a escribir este artículo, releía un par de folios que una alcaldesa escribió a mano bajo una petición expresa que le hice. En sus palabras encontré el deseo de estar para influir, e influir para transformar.

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De Cerca

Conocí a Quim Fábregas como se conocen las personas que comparten pasión por lo que hacen. Lo conocí en Ecuador y a través de compañeras de profesión en mitad de un terremoto que devastó toda la costa de un país que era el nuestro. Sus fotografías sólo son una parte de lo que este fotógrafo es capaz de ver para que nosotros veamos. 

Y con Quim Fábregas colaboro en varios proyectos que tienen como objetivo ver y observar para transformar las vidas de cientos de personas en diferentes países, como Gambia o Senegal. 

Uno de esos proyectos es SENTIRLAS. Junto a Fátima Martínez recorrimos diferentes comunidades en Gambia, como Amdalai o Tumani Tenda, y entrevistamos a diversas mujeres con el fin de conocerlas más para acercárselas a ustedes a través de la palabra, mientras Quim Fábregas fotografía sus vidas, sus rostros, su papel en el mundo. El resultado fue extraordinario. A través de los viajes de Quim Fábregas y de cientos de viajeras y viajeros que han ido con él se ha logrado cambiar un poquito sus vidas. A través de nuestro trabajo, logramos acercar conocimiento y logramos que, tanto África como estas mujeres, tengan un protagonismo visible en el mundo occidental.

En Pineda, SENTIRLAS tuvo su primera exposición fotográfica. Escribí sobre las vidas de estas mujeres en Gambia. Ahora, esta exposición recorrerá otras partes del mundo:

17 mayo en Lima – Peru
22 mayo en Rosario – Argentina
25 de mayo Buenos Aires – Argentina 
30 de mayo en Santiago de Chile – Chile.

Documento completo de la exposición (catalán)

Documento completo de la exposición (castellano)

 

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De Cerca

Grayling y Hilton Madrid me invitaron el pasado 8 de marzo a una mesa para hablar de mujeres y liderazgo junto a Lucía Chavarri, Inmaculada Herranz, Claudia Mitogo y María Kindelán

En mi exposición, traté de abarcar diferentes puntos de vista a partir de las preguntas que surgieron por parte de Grayling y del público. Abordé la presencia femenina y de cómo ésta debe convertirse en un himno para la transformación social; hablé de ese pecado mortal del que hablaba Clara Campoamor por el mero hecho de ser mujer; traté las oportunidades que dar a todas las mujeres vengan de dónde vengan; compartí que no podemos tener representantes públicos que desconozcan la lucha de las mujeres por la igualdad a lo largo, sobre todo, de los dos últimos siglos; compartí que no podemos no pedir justicia y mantener la base de la desigualdad porque esto quebraría el funcionamiento de una democracia por la que, en parte, nos sentimos orgullosos. Hablé del cansancio acumulado: cansadas de aguantar, cansadas de tanta necedad, cansadas de tanta violencia y tanto insulto. Cansadas de tener miedo.

Estamos cansadas de que el poder todavía lo ostenten los hombres. Cansadas de ser conscientes de que las mujeres tienen más limitada su entrada a la política, de que los hombres no quieren repartir el poder, no quieren que subamos escalones si no es sobre el manto de su influencia.

«Ser mujer y tener miedo es no ser nada», que diría Ana María Pérez del Campo. Por eso, hacer justicia es participar para que se consiga. 

¿Barreras?
La principal barrera es el miedo, para acceder, para tener una oportunidad. En mi caso, la principal barrera ha sido crecer y hacerme adulta en plena crisis, bajo el halo del pesimismo, bajo la imposición del no se puede, no hay hueco, no hay oportunidades. Las oportunidades hay que incitarlas. Y, para ello, actitud y compromiso. «Que no te acobarden y sé valiente porque sólo los valientes salen adelante», me dijo mi padre un día. 

¿Para promover a otras mujeres?
Queremos mujeres seguras, políticas valientes, mujeres líderes. Queremos mujeres que quieran aprender, que quieran estar preparadas, que estén convencidas de que son la transformación que el mundo necesita. 

¿Un referente?
El resto de compañeras ponentes citaron a científicas o mujeres referentes en el ámbito de la restauración. Aunque podría haber dicho Clara Campoamor, Mary Nash, Soledad Galledo-Díaz u Oriana Falacci, lo cierto es que mi referente es mi madre, con sus aciertos y con sus errores. Mi madre, activista y feminista que cometió el error de enseñarnos antes a limpiar que a leer, la que te dice que no eres una mujer completa si no sabes cocinar. Y esa mujer que ha sabido rectificar. Mi madre, esa mujer que ha luchado toda una vida por sacar adelante a sus cuatro hijas y convertirse en conductora de autobús para darnos de comer. Esa mujer que sólo tenía una falda que por la noche lavaba y tendía para podérsela poner al día siguiente. «Hija, tú estudia, que no te podemos dar otra cosa», mi madre. 

¿Consejos a las mujeres que vendrán?
Valentía. Que hagan caso a sus pasiones porque las cosas que se hacen con pasión nunca pueden salir mal. Que denuncien si hay que denunciar. Que su seguridad venza al miedo. Que se formen y pidan ayuda. Que no se conformen. Que crean en aquello que mejor saben hacer. Que tomen decisiones, sobre todo la decisión de qué desean hacer y hasta dónde quieren llegar. Que ayuden a erradicar el narcisismo de aquellos hombres que creen tener el poder y pisan cualquier oportunidad para las mujeres por el simple hecho de ser mujeres. Que se unan: unidad, unidad, unidad. 

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