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Entre noviembre/diciembre de 2018 y enero de 2019 hice un balance sobre la situación política de nuestro país y, por tanto, antes de las elecciones. Era más extenso de lo que comparto a continuación. Lo comparto ahora y no antes por cuestiones profesionales y una vez que se han celebrado las elecciones. Y también lo comparto adaptando el texto al presente. 

En Estados Unidos los consultores políticos asumen que gobernar es gobernar, y después comunicamos. Esta fórmula, en estos momentos, no tiene cabida alguna. Gobernamos y comunicamos al mismo tiempo, comunicamos con la acción y damos a conocer con la palabra.

Cuando llegamos al Gobierno, reiteré que, desde el minuto uno, empezábamos a construir una historia. Una historia que debíamos empezar a contar y que se enmarca en un concepto. Nos denominábamos X por lo que se ha hecho pero, sobre todo por cómo se ha hecho (la forma es el fondo, y nos diferenciábamos por otras formas).

1/ Considero que las posiciones izquierda y derecha, ya no se dan en nuestro país. Es decir, la lectura del motivo por el que se vota a la ultraderecha no es porque ahora haya más personas de derechas. El ancho de personas que pueden votar a Vox lo hacen como reacción a la pérdida de privilegios en la medida en la que otras personas han alcanzado sus derechos. Cuando hablamos del aborto, por ejemplo, y de la opción a decidir sobre nuestro cuerpo, otras personas pierden sus privilegios y “atentamos” a cómo “han vivido durante toda la vida”. Los estamos sacando de la zona de confort. O eso piensan ellos. Nuestra dignidad y nuestras libertades, representada en políticas públicas que avanzan en una sociedad del siglo XXI, atentan contra costumbres y una cultura impregnada socialmente (o eso creen).

El discurso es un reto porque lo que estaba sucediendo no es lo que las derechas se unan y ya (tres partidos, como en Andalucía). Ese es el análisis fácil. Hay que empezar a comprender que esas derechas le hablan a una sociedad de los años 40. Y nosotros, durante el gobierno, le hemos estado respondiendo a esa sociedad de los años 40 (haciéndole la campaña gratis a Vox, por cierto, visibilizándolo en todos los espacios) porque… la gente no elige lo que desconoce. Y esto podría haber sido un error porque debíamos hablarle a la sociedad del siglo XXI (que es lo que se ha hecho), porque hablarle a la sociedad de los años 40 (atacando), no era positivo en términos políticos.

2/ La pedagogía es importante, y aplicarla para hacer ver que nuestro país es diverso en cuanto a su representatividad es necesaria. Desde el gobierno, se deseó estabilidad. Pero desde la primera semana fuimos partícipes de una estabilidad con propuestas disruptivas, no complacientes. ¿Estaba la sociedad preparada para ello después de siete años de marianismo? Se puede considerar que no. Pero era necesario y ha sido positivo.

Por ello, para que nuestro discurso tuviera sentido, el diálogo era clave. El diálogo es la fórmula, la opción y la decisión. Y hacer ver que somos la suma de la mayoría, y creo lideramos la política porque lideramos las acciones de consenso… de la mayoría.

Es la primera vez que se tenían cinco opciones políticas claras. España piensa de manera diferente. Se necesita diálogo y consenso. No hay otra fórmula. No aceptarlo es admitir que eres ciego sin serlo.

3/ “Son las mujeres, estúpido” 

Hago alusión a la famosa frase de la campaña electoral de Clinton en 1992 contra Bush (It’s the economy, stupid). Si la economía es la que hace girar la rueda de los ciclos políticos, en este caso, y con toda seguridad, son los derechos («nos mueven los derechos», que diría Ángel Gabilondo). Dicho de manera contundente: Las mujeres eran la clave de las próximas elecciones, de estas elecciones. Y se ha comprobado que han sido la clave de estas elecciones. Era imprescindible un gran 8 de marzo, que compartí en noviembre de 2018.

Por un lado, las políticas de derechas y de la ultraderecha afectan a cualquier tipo de mujer (y a cualquier mujer que haya votado cualquier opción). Las mujeres se movilizarían porque cualquier tipo de mujer (viuda, estudiante, lesbiana, soltera, madre soltera, abuela…) se ve afectada por sus políticas. La derecha las vuelve a situar en víctimas, vulnerables e inferiores. E incluso aquellas mujeres de la derecha que disfrutan de políticas públicas impulsadas desde la izquierda. Pero… la igualdad no está para quienes puedan pagársela.

En Estados Unidos, después de la victoria de Trump, tuvo lugar la marcha de las mujeres en Washington (Women’s March, 21 de enero de 2017). Ello provocó una movilización de las mujeres en el ámbito privado y público, y presentó en las pasadas elecciones más de 400 candidaturas. La clave, también, fueron las activistas, sin marcas políticas (liderar causas, representar hechos). Bien es cierto que no todas llegaron a obtener representación política, pero sí asentó las bases, por primera vez, de la representatividad diversa de los Estados Unidos, y puso freno al envite de Trump que no es un envite, sino una imposición. Pero… imponer no es suficiente para saber Gobernar.

Las mujeres en España tienen alta influencia entre su entorno. No sólo somos más, sino que generamos redes/conexiones/relaciones de influencia en los espacios en los que interactuamos (familia, gimnasio, amigas/sociedad, hijos, nietos… etc.). Ya han sabido movilizarse en varias ocasiones consiguiendo logros (dimisión de Gallardón, el pasado 8 de marzo, caso de La Manada…).

¿Qué hacía falta? Liderar el discurso de las causas sociales que movilizan a este país. La unidad y la suma deben ir juntas.

Era imprescindible, como repetí tantas veces, que la fecha de las próximas elecciones se convirtiera en un gran 8 de marzo. Algunos marcos -mentales- deben ser la libertad y la dignidad. Queremos -queríamos- la España de la igualdad, la libertad y la dignidad. Queremos -queríamos- hacer historia frente a la prehistoria. 

4/ La izquierda alimenta a Vox

La izquierda alimenta a Vox de la misma manera que Rajoy alimentó a Podemos y al independentismo.

Pero… el receptor del gobierno no era Vox. Nuestro receptor era y es toda una sociedad, a la que hay que hablar de manera individualizada. Una sociedad que se quedó huérfana con el PP. La sociedad no se divide por sexo, edad o situación socioeconómica, sino que se relaciona por intereses comunes, por causas, por actividades conjuntas. 

Vox ya existía en 2014. Vox es el producto de políticas progresistas que en la medida en la que unas personas ganan derechos otras creen perder sus privilegios. ¿Qué es lo que necesitaba Vox? Un altavoz para darse a conocer. La gente no elige lo que desconoce. Desde que se le critica desde el Congreso de los Diputados, consigue el altavoz. 

5/ La reacción y el discurso

Cuándo alguien está anestesiado o dormido, ¿cómo se le despierta? Con un jarro de agua fría, por ejemplo. 

Los votantes perciben la crispación en la calle, pero también la decadencia política y lo que representa la llegada de Vox. Había que aterrizar el discurso en términos de impacto social. Traducir qué es la “radicalización” cuando hablamos de radicalización. Movilizar desde el éxito y desde la amenaza. Hacer historia, sí. Volver a la prehistoria, no.

6/ Los mensajes de la oposición

Los mensajes de la oposición, breves pero concisos (elecciones ya, sus socio Torra, nadie lo ha votado, Sánchez es un okupa, el falcon…) calaba en la sociedad. Eran repetitivos en todos los foros y espacios, incluyendo cualquier pregunta en el Congreso de los Diputados. Y los han repetidos todos en su conjunto, cualquier grupo de la oposición. Y los mismos mensajes. Esto, aunque calaba en la sociedad, también generaba crispación y nerviosismo cuando, en realidad, la gente grita por una tranquilidad política. 

Por parte del Gobierno se ejecutaban acciones en positivo. Ellos generaban una comunicación negativa. El Gobierno, positiva y basada en cuatro pilares:

-Atención de las demandas sociales.

-Recuperación de la dignidad.

-Política de progreso.

-Liderazgo internacional.

7/ Fake News

El gran enemigo de esta campaña electoral era la mentira, que se instalaba de manera repetitiva entre la sociedad a través de cualquier medio de comunicación, especialmente el móvil con las redes sociales y Whatsapp. La sociedad, que cada vez opina más pero es menos crítica -de manera constructiva y después de un tiempo de reflexión que pocas veces se da-, es fácilmente influenciable. Nos lo creemos todo en la era de la inmediatez. Ellos nos hacen víctimas de nuestra propia ignorancia convirtiéndonos en soldados de su relato -inventado y falaz-. No contrastamos ni analizamos fuentes de información. La influencia con la mentira acaba con la democracia. 

8/ La conquista

Era imprescindible trabajar la «conquista», con elementos clave, que actuara a modo de generador de mayor confianza y credibilidad: la capacidad. Este Gobierno ha sido capaz de muchas cosas, empezando por la exposición de capacidad de algunos sus ministros (recordemos que muchos son independientes y de fuera del partido, liderazgos demandados socialmente, capitalización del talento).

Pero también se anunciaron compromisos que se han materializado y cuyos resultados la sociedad española ya empezaba a percibir y, sobre todo, a sentir.

9/ La inmigración 

Hago una puntualización sobre la inmigración: como ocurrió en las elecciones de Suecia (también Alemania, Hungría, Italia…), podría haber sido el catalizador de las elecciones de este año de la derecha. Sin mencionar la palabra, acuden al discurso del miedo (esta gente de fuera nos vienen a quitar la sanidad, el empleo, la educación…). Actuarían con la estrategia del enaltecimiento del miedo consiguiendo desmovilizar a la izquierda. Sin embargo, en España, y tras las elecciones, la suma de las derechas fue incoherente en su discurso, no diseñaron estrategia sobre el issue inmigración y la suma de sus errores se convirtió en la suma de los aciertos del Gobierno.

10/ Andalucía

Tras las elecciones de Andalucía del 21 de diciembre de 2018, la imposición de Vox certificó que no querían un acuerdo. Al menos a priori. ¿Qué consiguieron con eso Vox? Titulares, espacio mediático y que todo el mundo esté hablando del partido y de sus líderes.

Desde que ganaron las elecciones, la suma de las derechas no dejó de negociar sin llegar a un acuerdo. Después, una vez conseguido su objetivo (visibilidad, comentarios, opiniones, creación de contenido en redes sociales..), cedieron inmediatamente. Los medios de comunicación también jugaron un papel imprescindible para su crecimiento. 

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Tengo que decirlo: no creía en el crowdfunding. Y me explico: no creía en el micromecenazgo como forma de financiación. Y, sin embargo, creí que Libros.com era la editorial más oportuna para publicar mi segundo libro, ojo, más por el cómo nacieron que por el método para poder publicarlo. Quería cerrar el ciclo narrativo de la propia historia del libro y lo único que no me convencía era la palabra «crowdfunding». Hasta que me convencieron. Una vez que finalizó la campaña de A Praga desde la Mitad del Mundo, reflexioné. No distaba mucho la campaña del libro de cualquier campaña electoral que hubiese trabajado a lo largo de estos últimos años y en distintos países. Y verán por qué:

1.- ¿Quién es esta persona y de qué partido viene?

Voy a poner el ejemplo de Libros.com, aunque puede ser parecido en el caso de otro producto que se ofrezca en crowdfunding. Al final, lo que tenemos encima de la mesa es un producto. Un producto con un contenido que hay comunicar: la propia historia. Escrita, además, por una o varias personas que dan un sentido específico al texto, del mismo modo que da sentido al texto la historia que hay detrás de la propia historia, el motivo que llevó a escribirla, dónde se escribió… etc. Saber de qué va el libro es importante porque es lo que da inicio al famoso marco. Y la creación del marco es vital en campaña electoral. Si no, que se lo digan al asesor César Martínez, quien ha trabajado este punto específicamente con el Partido Republicano en Estados Unidos. Cuando apareció Emmanuel Macron, todo el mundo quería saber quién era y de dónde venía, no sólo qué ideas representaba. El marco de comunicación que se creó en torno a él fue excepcional, aunque no sabemos muy bien si fue al principio. Cuando empezó a ser un “éxito de ventas” en su país, empezamos a hacerle caso en España. Y, oye, gustó. Igual que gustó María Dueñas a nivel internacional cuando “lo petó” en España con su Tiempo entre costuras. Una vez que conocimos el libro —Macron— quisimos saber quién había detrás, y empezó a ser noticia su esposa, Brigitte Trogneux, su mentora, su inspiradora —¿su autora? —.

2.- ¿Por qué apoyar?

Mariano Rajoy diría: «un libro es un libro; y una candidata es una candidata». Déjenme que ponga candidata y no candidato: nos hacen falta muchas, aunque él no sea muy consciente de ello. Efectivamente, un libro es un libro, y es un producto. Como la figura de un político o una política. Una figura formada por una trayectoria, una historia que contar, un motivo que vender y unas personas a las que llegar, por muy utópicas e inspiradoras que sean sus ideas. Los mensajes de Donald Trump en la campaña de Estados Unidos fueron breves y concisos. Y los repitió constantemente: todo el mundo recuerda que quería eliminar el «Obamacare», que quería un muro en México y que quería «hacer América de nuevo». ¿De qué nos acordamos de la campaña de Hillary? Escoger muchas ideas repetidas pocas veces puede fallar estrepitosamente en campaña. Responder a por qué apoyar a Hillary era vital y el mensaje debió ser contundente. Falló el mensaje central, no recordamos demasiado bien los eslóganes escogidos a lo largo de la campaña y no recordamos ya el motivo por el que debíamos votarla. Les invito a leer «las claves de la derrota demócrata en Estados Unidos». En una campaña de crowdfunding el mensaje es vital y debemos trabajar bien el motivo por el que apoyar el libro, un motivo que inspire junto a un mensaje que puedan recordar. Al final, les estamos ofreciendo algo que todavía no han leído, y queremos que compren, como un presidente que aún no ha gobernado… y tardará en hacerlo. Bernar Freiría, en Triple juego en Cuba, libro que por cierto ha publicado Libros.com, escribe: «Está utilizando la estrategia de un negocio en unas elecciones presidenciales. Tiene a un jefe de gabinete, Mark Hanna, que se encarga de disponer de todo lo necesario para mover la maquinaria. La novedad que están poniendo en marcha consiste en presentar la figura de un presidente como si se tratase de un producto que hay que poner en el mercado. Mientras su rival Bryan sigue confiando en los mítines para difundir sus ideas y recorre el país de punta a punta buscando votos, McKinley desde su casa en Ohio está presente en todas partes logrando que se asocie su imagen a la eficacia y la capacidad de dirigir un país».

3.- La estrategia de comunicación

Empezar la campaña de un libro, así tal cual, oye, ¡compra, es fantástico!: NO FUNCIONA. Obligar a comprar un libro no es eficaz. Obligar a votar a una u otra persona tampoco. La clave siempre estará en conectar —romántica de mí que yo aún apuesto por «conectar emocionalmente». — Debemos conocer y reconocer lo que tenemos —el libro y qué marco nos ofrece el libro—, delimitar un objetivo —fun-da-men-tal—, y a quiénes queremos llegar. Igual que en campaña electoral. Es posible que la palabra estrategia esté muy manida. Incluso yo he oído decir a grandes consultoras que han prohibido a su equipo mencionar la palabra «estrategia» en reuniones. Pero, ¿saben?, es el primer y peor error que se puede cometer en campaña electoral: no tanto diseñar la estrategia política y de comunicación errónea, sino olvidarse de ella en mitad de la misma. ¡Uys! Sí. Pueden leer este ejemplo, si quieren. Seguro que lo recordarán.

4.- El objetivo

No todas las campañas electorales están diseñadas para ganar, entendiendo ganar por «gobernar». Y seguro que no les estoy revelando ningún secreto. Algunos partidos políticos se ponen como objetivo, al menos, que el adversario no consiga mayoría absoluta; o ganar desmovilizando voto del adversario; o conseguir gobernar en coalición… Esto, evidentemente, nadie lo dice. Todos van a ganar y todos van a ser presidentes, diputados, alcaldes… etc. T-O-D-O-S. El objetivo de las campañas de crowdfunding no es conseguir los mismos mecenas; o la misma cantidad económica para la producción del libro. Igual que en política, se tiene en cuenta varios factores que se analizan con sumo detalle, como por ejemplo el producto (candidato); los costes de producción (coste de la campaña); costes distribución (campaña territorial, la ruta de mítines o como dirían en EEUU, los «rallyes»); o personas a las que queremos llegar para conseguir el mayor éxito posible (votantes, dónde están nuestros votantes y potenciales votantes). Por eso hay objetivos de 100 mecenas, 150 mecenas o 15.000 euros como objetivo. Tradúzcanlo a la política ;-).

5.- La movilización

La clave. La movilización acaba siendo eso que necesitamos innegablemente. Sin la movilización, sin la microsegmentación —territorial, etaria, por comunidades de intereses, sexo… y cruce de variables—, sin el uno a uno, Libros.com no sería posible, tampoco ninguna campaña electoral. En líneas generales, nos dirigimos a las personas para asegurarlas, también para convencerlas y, por supuesto, también para que personas convencidas convenzan a otros. Muchos partidos políticos se centran en el voto seguro para movilizar el indeciso, gestionando, después, el último periodo de la campaña para movilizar a favor voto indeciso. En el caso del Partido Popular es bastante diferente, porque sus campañas se han centrado en desmovilizar y dispersar el voto de la izquierda: eso asegura su voto fiel porque sabe que no necesita más para salir victorioso. En crowdfunding es vital la fórmula de los círculos concéntricos: la movilización de comunidades empezando por el entorno propio del autor. La honda que se expande a través del tiempo entre el entorno propio, comunidades de intereses, mensajes y canales hace que se consiga el objetivo esperado, incluso llegando a superarlo.  Cabe decir que, en ocasiones, la propia historia del libro suele ser una causa compartida: no es extraño esperar que surja un grupo espontáneo de personas que no sólo compren el libro sino que lo compartan entre sus comunidades de manera individual, ampliando, así, el ratio de éxito. Este fenómeno, en política, es conocido como grassroots. Un ejemplo es el famoso «carmenazo», o Efecto Carmena: contrariamente a lo que se auguraba, Manuela Carmena se convirtió en la alcaldesa de Madrid gracias a la creatividad y al apoyo cívico de cientos de anónimos; y de otras personalidades también no tan anónimas. https://twitter.com/elqaesar/status/601341202445824000

6.- Los votantes

Si los partidos políticos tienen encuestas, Libros.com tiene datos. La herramienta que utilizamos para poner a disposición los libros y gestionar todos los mecenas que han comprado, es tremendamente potente. Partidos políticos, estad atentos. Tenemos una base de datos de más de 25.000 personas. Yo me enamoré de ella como me enamoré de Vote Builder, software que utilizó el Partido Demócrata para organizar sus bases, llegar así a su electorado y movilizar, sobre todo al votante seguro e indeciso. Uno a uno. Sí, requiere mucho esfuerzo, pero es lo más efectivo. Repito: uno a uno. Increíble cuando nos pusimos a trabajar con él, en mi caso desde Virginia. El Vote Builder del partido ya no está disponible, pero lo desarrolló ngpvan. ¿Quiénes son los mecenas? Personas. Personas con las que se conecta para que compren el libro por anticipado, incluso antes de tener el libro entre las manos y saber si nos gustará o no. Personas, también, que vuelven a comprar más libros después de haberlo hecho anteriormente. Repiten: vaya, les gustó. ¿Quiénes son los votantes? Personas. Personas que votan a una figura que en muchos casos aún no ha gobernado, ni conocemos muy bien, ni sabemos cómo lo hará. Personas que también repiten candidato o candidata después de haber vivido una legislatura. Repiten candidato o candidata, como esa persona que se vuelve a hacer mecenas. Y, aunque no lo creamos y no nos lo digan, el libro lo acaban comprando. De la misma manera que un votante se levanta por la mañana ese domingo y va a votar, aunque haya dicho en las encuestas que no lo haría, o que votaría por otro partido, o que no volvería a votar a los mismos. En fin. Podría haber detallado mucho más y haber abierto varios epígrafes adicionales, sobre todo uno con el título «equipo». Porque, al final, son los equipos los que trabajan para que una elección sea posible. Las campañas no las ganan los candidatos, las ganan los equipos. Al igual que el trabajo de Libros.com no sería posible si no existiese un grupo de personas con roles perfectamente definidos trabajando bajo un engranaje espectacular.

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Diario de campaña. El 20D, día de las elecciones

Publicado en BEZ el 20 de Diciembre de 2015

Facebook Pedro Sánchez

Y llegó el momento de traducir la indignación, las críticas y la indecencia en votos. También la indiferencia. Que una mujer de más de sesenta años baje en silla de ruedas dos pisos con la ayuda de sus familiares no debe ser indiferente. Porque para muchas personas un voto ha significado mucho más que la lucha por sus derechos y por sus oportunidades. Los candidatos ya han ejercido su derecho al voto. ¿Quiénes ganarán después de los resultados? Todos. Ganarán la confianza de quiénes los han votado y de quiénes han apostado por su proyecto político. Pero muchos ya han perdido, como diría Javier Valenzuela, “perdimos empleos, viviendas, derechos, nivel de vida… casi todo menos la dignidad”.

Hay reflexiones que no pasan por pensar para decantarse por una fuerza política u otra. Pasan por pausar nuestra actividad cotidiana para re-flexionar, entendiéndolo como la reflexión ontológica de la que hablaban los escolásticos modernos. Una re-flexión entendida desde la atención que se vuelve a prestar a lo conocido o a lo vivido. Para muchos, la jornada de reflexión ha sido la jornada de los derechos vividos, los que quedan por alcanzar y los que nos han sido negados durante los últimos años; la jornada de reflexión ha sido la jornada de la sanidad pública en España y el reto que tiene por delante en un país como el nuestro en una situación como esta; ha sido también la jornada de la calidad educativa, la situación de nuestros maestros, las oportunidades de nuestros hijos, sobrinos, de nosotros mismos –como dijo Ángel Gabilondo en el acto de cierre de campaña del PSOE: “que se enteren, la economía es conocimiento”-; ha sido también la jornada de la igualdad entre hombres y mujeres, del derecho a decidir cómo y cuándo queremos las mujeres ser madres, del derecho a defender nuestra vida con un grito unánime -de hombres y mujeres- ante la violencia machista.

La reflexión de los candidatos en estas elecciones ha pasado por pedir el voto en silencio a través de la comunicación política. Su reflexión no es ideológica porque nadie duda de qué van a votar. Toda su atención está en no cometer errores en el último momento porque hay candidatos cuyos errores se ven traducidos en costes electorales. Aunque cabe decir que hay campañas electores brillantes en términos de comunicación política que desembocan en fracasos electorales inevitables. Una buena campaña electoral no garantiza el éxito, del mismo modo que un líderes mediocres tienen todas opciones de gobernar un país.

Diseñar el día de reflexión de los candidatos pasa por varios elementos: proponer actividades relacionadas con el propio candidato, con la normalidad de su día a día, pero que esconden mensajes indirectos con el fin de provocar una reacción; actividades con el transcurso de su campaña electoral y el relato que hayan construido en ella –lema, ruta, enfoque, discurso…-, y con proyectar una imagen de ejemplaridad política incuestionable. Con esta información, sus equipos de campaña construyen la narrativa desde los canales oficiales de comunicación directa de cada partido político.

Pedro Sánchez protagonizó su día en familia. Acompañado de sus hijas y su mujer, estuvo en un partido de baloncesto –donde participaba su hija menor- aprovechó para la decoración navideña y fue al cine a ver Star Wars: el despertar de la fuerza. Ojo con el título. Su equipo de redes, aprovechando el momento navideño y relacionándolo con parte de sus últimos discursos, levantó una acción en red bajo el hashtag #RojoPSOE y bajo el frame “estrena algo rojo estas navidades”. Mariano Rajoy ha escogido también el deporte como actividad en su día de reflexión, familia y “aire fresco”. Cuidado con ese aire fresco. Su equipo de redes comparte cómo, el todavía presidente, pasa el día con su perro también. Pero no se ha percibido ninguna acción en red por parte de las cuentas oficiales de Twitter de su partido.

Mientras, Pablo Iglesias cuenta en Twitter que ha asistido a la proyección de la película “B de Bárcenas” y nos dice que “nadie debería perdérsela”; pero ha hecho doblete cinematográfico con la misma película a la que ha asistido Pedro Sánchez. Además, también ha estado con Juan Carlos Monedero y Carolina Bescansa y su bebé, mostrando quizás su lado más humano. Albert Rivera ha estado con su equipo de campaña y aprovechó el resto del día para estar con su pareja y su hija en Barcelona. El perfil de Twitter de Ciudadanos, al igual que el del PP, se ha mantenido tranquilo. Y Alberto Garzón viajó a Málaga, donde vota, para aprovechar el tiempo con la familia y los amigos. Ahora bien, su equipo ha estado “de película”. En Twitter, la cuenta de Izquierda Unida ha estado muy activa en el día de reflexión, protagonizada por el hashtag #LaAmenazaFantasma por el visionado del film, y por los comentarios del propio equipo en clave de humor desde el hashtag #LaCuevaDeGarzón. Después de leerlos cabe pensar cómo la comunicación política en clave digital ha podido sobrevivir sin gifs.

Ya no hay día reflexión que valga en la era de Twitter, donde los tiempos de publicación de mensajes juegan un papel vital que marca el protagonismo visual con el fin de influir, como ha hecho Podemos con sus tweet fijado: Por nuestros mayores, por nuestros jóvenes, por ti, por mi, por nosotras #VotaPodemos20D. El PSOE ha querido protagonizar no el impacto visual, sino la conversación, como decíamos, aprovechando palabras del propio Pedro y apostando por la creatividad del contenido para conseguir la viralidad y la movilidad que se espera del electorado que necesitan con el #RojoPSOE.

No hay reflexión que valga en unas elecciones tan impredecibles donde los derechos de la mayoría están prácticamente en subasta pública. El voto será el reflejo de una nueva identidad de una España nueva cansada de un contexto de crisis permanente y de frustración colectiva.

DIARIO DE CAMPAÑA

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