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Publicado en BEZ el 19 de Noviembre de 2015

El “No a la guerra” es unánime en el mundo y en la historia. El “No a la guerra” suena en la misma lengua en todos los países del mundo. El “No a la guerra” no entiende de fronteras, todo es un mismo mundo. Los ciudadanos castigan a sus representantes políticos por defender crímenes contra la humanidad no justificados, cuando son ellos, sus políticos, los que deciden cuándo otros deben morir.

13 de noviembre de 2015

Atentado en París. Más de 120 muertos. El grupo terrorista Estado Islámico (ISIS) reconoce la autoría del horror. François Hollande dijo que Francia no iba a tener piedad, y no la tuvo. 48 horas después de la matanza, Francia bombardeó Raqqa, capital del Estado Islámico. Y ante la sangre derramada, movilizaciones unánimes de solidaridad con Francia. No obstante, la movilización social por el ataque Francés ha tenido tres momentos. Un primer momento de repulsa y asco hacia los terroristas y hacia la muerte provocada por un ataque contra la humanidad. Voces unánimes se oían a favor de Francia. Coros visuales se veían en las redes sociales mientras la bandera francesa ondeaba la red. Del 14 al 15 de noviembre, una segunda reacción surge. Surge cuando se empieza a tener más información sobre el bombardeo en septiembre de los aviones franceses en el cielo de Siria y en suelo musulmán. El #TodosSomosParís se calma. Ya nadie se pone la bandera francesa en el perfil. Tampoco la siria. Ahora, ya, la tercera respuesta ciudadana es en contra de la guerra y la muerte, a favor de la paz. Así nos movilizamos.

La guerra despierta emociones y sensaciones, a favor y en contra. Pero ante todo despierta opiniones. Cuando las decisiones políticas no concuerdan con el sentir mayoritario de la ciudadanía, la ciudadanía empieza a tomar decisiones y empieza a posicionarse. Estar a favor de la paz es una posición. Estar en contra de la decisión de Hollande de bombardear Raqqa es otra posición. Muchos creen que ha caído en la trampa de los terroristas al responder ante un “crimen de guerra” con más guerra. Mientras la popularidad del presidente francés sigue hundiéndose, hay quien está echando cuentas al coste de la guerra en un momento de recortes sociales. Las elecciones serán en 2017. Y la sociedad francesa ya ha empezado a hablar llorando a sus muertos.

15 de febrero de 2003

Personas de 800 ciudades del mundo salieron a la calle a protestar ante la decisión de Estados Unidos de invadir Irak. Según la BBC, se pudieron haber congregado, en contra de la decisión norteamericana, entre 6 y 10 millones de personas. El “No a la guerra” fue un grito unánime mundial, una de las manifestaciones globales más grande de la historia. Un solo cartel negro con letras rojas y en mayúsculas colgaba de paredes de instituciones públicas, patios universitarios y despachos de profesores. Según escribió Julián Santamaría, el rechazo a la guerra en Europa era de un 75-90%. España, en aquel momento, formaba parte del Consejo de Seguridad de la ONU y Aznar protagonizó la famosa foto del trío de las Azores donde Estados Unidos, Gran Bretaña y España acordaron el ultimátum a Irak argumentando que poseía armas de destrucción masiva. El 4 de marzo de 2003 el Congreso de los Diputados aprobó la proposición de Aznar sobre Irak con el apoyo de los populares. Se invadió Irak entre marzo y mayo de 2003. La popularidad de José María Aznar como presidente de España cayó estrepitosamente. La sociedad despertó ante la guerra y emitió un “no” rotundo al que él hizo oídos sordos.

El 11M es ya un símbolo en España. El 11 de marzo de 2004 fallecieron 193 personas y casi 2000 resultaron heridas en Madrid. Los terroristas yihadistas hicieron estallar 10 explosiones en cuatro trenes diferentes de la red de Cercanías de Madrid. La sociedad española lloró a sus muertos en las calles entre la lluvia y el frío. Y después continuó en las calles para exigir la verdad a su Gobierno. ¿Quiénes fueron los responsables? El Gobierno del Partido Popular actuó torpe, sin asumir responsabilidades, sin escuchar a la sociedad que imploraba. Y ante la inmovilidad política, España se movió. El sms y el “pásalo” se convirtieron en la mayor campaña viral en aquel momento. El 14 de marzo de 2004 el PSOE ganó las elecciones. El voto útil fue el protagonista. El 19 de abril de 2004, el presidente de España, José Luis Rodríguez Zapatero, anunció la retirada de las tropas españolas de Irak.

1 de mayo de 2003. Tony Blair pierde las elecciones municipales en Gran Bretaña. El mal de Aznar fue contagioso. El “no” del pueblo británico hizo inevitable el desgaste político. Y en septiembre de 2003, Blair vuelve a ser derrotado en la primera elección parcial de la legislatura. Lo acaecido en Irak demuestra que la negación a la escucha ciudadana tiene un coste electoral altísimo. El primer paso para tomar la decisión acertada en política, y gestionar con éxito la comunicación, es escuchar a la ciudadanía, sus demandas, sus necesidades y su grito unánime frente a las injusticias. Gerhard Schröder, el que fuera canciller alemán entre 1998 y 2005, lideró la oposición en Europa contra la guerra de Irak y la condenó públicamente. Esto ocasionó una crisis diplomática que cerró Schröder con Bush en 2005. Tanto fue así que Estados Unidos lo pudo haber espiado al oponerse a la guerra. Sin embargo, su postura frente a Irak le permitió subir en las encuestas.

26-29 de agosto de 1968

Acaban de asesinar a Robert Kennedy en Estados Unidos mientras movilizaciones en todo el mundo seguían sucediéndose contra la Guerra de Vietnam. En esos días se celebraba la Convención Nacional del Partido Demócrata. La influencia de la guerra en la Convención fue inevitable. Los demócratas con posibilidades eran Eugene McCarthy y Hubert H. Humphrey. McCarthy fue un pacifista que se mostró opositor a la Guerra de Vietnam. Su posición inamovible llegó a que Estados Unidos volviese a evaluar su papel en Vietnam. Fuentes confirman que falleció mientras dormía a los 89 años. Humphrey, quien era vicepresidente del Gobierno de Lyndon B. Johnson en ese momento, recuperó impulso como candidato del Partido Demócrata en las elecciones de 1968 cuando Johnson anunció un cese en los bombardeo en Vietnam.

 

*Gracias a Santiago Castelo, amigo y brillante compañero, inspirador de buena parte de estas líneas.

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Publicado en El País, blog Mujeres, el 26 de mayo de 2015

Noche electoral. 24 de mayo. Y leo un mensaje en Facebook que me hace reflexionar… más aún. “Profe: vienen las mujeres… pero las buenas!”. Lo escribía Manoli Rodríguez, una de mis alumnas de IMEP y la Universidad Miguel Hernández de Elche, lugar donde los resultados electorales no han pasado desapercibidos. Vienen las mujeres… y vienen las buenas, decía, idea que muchos compartían en las redes sociales. No cabe duda de que las mujeres ya estaban, de hecho han sido las grandes ganadoras y perdedoras de estas elecciones, y no cabe duda de que han marcado un antes y un después en la presencia femenina en política.

El termómetro electoral ya tenía temperatura. Manuela Carmena a la alcaldía de Madrid al igual que Esperanza Aguirre, Cristina Cifuentes a la Comunidad madrileña, María Dolores de Cospedal quería repetir como manchega, Ada Colau a Barcelona… En fin. La presencia femenina era más que notable. Sin embargo, lo relevante en estas elecciones no ha sido la presencia de mujeres. No. El liderazgo femenino no se trata de eso. No se trata de más mujeres por imposición. Después de los resultados electorales del 24 de mayo nuevos liderazgos renacen, entre ellos el femenino. Se vislumbran políticas… para otra política. Sencillamente.

A vueltas con la regeneración democrática, Ahora Madrid le pide a Manuela Carmena que sea ella la candidata. Y, ésta, después de pensarlo, accede. ¿Regeneración democrática? Sí, con 71 años, y proyectando una nueva política que une y que integra. Una mujer coherente y práctica con convicciones adaptadas a nuestro tiempo. Y una campaña electoral basada en la tecnopolítica donde elactivismo político creativo ha sido la columna vertebral. Innovación y comunicación política estratégica muy buen planteada. Proyectaba energía porque las multitudes han hecho la campaña, porque el talento anónimo afloró y porque también personajes visibles e influyentes decidieron darle su apoyo: creativos, fotógrafos como Luis Gaspar con su “Vamos, Manuela”… Igual la gente no era de Podemos… o de Ahora Madrid. Pero sí de Carmena. Carmena adelantó a Esperanza Aguirre enbúsquedas en Google, y cuando se publicó la noticia, se encendieron las alarmas: hay más que posibilidades.

La chica del metro es más que juez y más que una candidata. Ha logrado identificarse con los ciudadanos, y ha sabido hablar y actuar en su lenguaje. No voy a obviar que mucha gente esperaba que Ángel Gabilondo, candidato a la Comunidad de Madrid por el PSOE, fuese su compañero de batallas en este periodo. Pero, si todo se concreta, finalmente Carmena caminará junto a Cristina Cifuentes en la Comunidad de Madrid, una mujer del Partido Popular que tiene en sus manos la posibilidad de liderar de otra manera. En sus formas ya hay indicios, al igual que en su personalidad. Esperemos que su forma de gobernar no dé sorpresas, ni sustos, ni sobresaltos como si los diese su compañero de partido Alberto Ruiz Gallardón.

Ada Colau se hizo un nombre por denunciar injusticias que todo el mundo veía pero que el Gobierno callaba. El Gobierno callaba pero actuaba. Y cuando lo hacía era para desahuciar a personas de sus casas. El storytelling de Colau está relacionado con el activismo social. Impedir que se desahuciaran a más personas de sus casas era su reto. Y, de activista, pasará a ser la primera mujer alcaldesa de Barcelona. Especialmente se colocó en el escenario de la opinión pública con la intervención en el Congreso donde llamó “criminal” a un banquero. Siempre habló con claridad, describiendo la realidad en la que todos vivimos, dando un golpe encima de una mesa sabiendo que no podía mover muchos de los vasos por estar pegados al mantel. Colau es de Guanyem Barcelona, aliado de Podemos, aunque muchas veces el partido da igual cuando tus objetivos son claros. En su boca no encontraréis indicios de ambición, y sí muchas historiales reales. De eso se alimenta su comunicación: de historias vividas merecidas de ser contadas por injustas.

Después de 24 años de hegemonía popular en Madrid, regresa la izquierda, aunque bien creo que la izquierda no se fue a ningún sitio nunca. Carmena y Colau son claros ejemplos de liderazgos demandados, no impulsados. De liderazgos demandados, no estructurales. La gente demanda políticas para otra política, no políticas para lo mismo de siempre ni para seguir gobernando bajo el manto de los aparatos. Ahora toca ver si estas políticas se efectúan. Ser flexibles y coherentes, puntúa.

No obstante, la ceguera de muchos partidos políticos impide ver que esto de los liderazgos y de los candidatos no va de poner al que toque o al que no puedo quitar del partido. Esto va de aceptar la realidad y adaptarse a ella. La sociedad avanza más rápido que las propias decisiones estructurales. Y, oigan, mientras ustedes se deciden, surgen nuevos liderazgos más adaptados al contexto actual: demandados.

El PSOE a nivel territorial ya puso el cartel hace tiempo de “se buscan líderes”. Si cerramos los ojos por un instante y, mentalmente, reflexionamos y hacemos una pequeña fotografía a nivel autonómico, exceptuando Madrid con Ángel Gabilondo… ¿qué socialistas nos inspiran? ¿Quiénes nos excitan? ¿Quiénes nos evocan un sentimiento? ¿Quiénes son capaces seriamente de activar a la ciudadanía? Después de este ejercicio, igual nos acordamos de una persona, pero tan sólo de una persona, y también es mujer.

Y… ¿qué hubiese pasado si el PSOE invita a Manuela Carmena, en un hipotético escenario imaginario, a ser su candidata para la alcaldía de Madrid…? Pues posiblemente que el PSOE hubiese ganado más de lo que pierde. Pero olvidaos de esta idea falaz: las estructuras siguen teniendo el complejo de no querer mover lo que ya está. Lo que es así, es así. El 24 de mayo ha dado una gran lección: cuando hay políticos y líderes demandados, cuando no hay personajes impuestos, ni «colocados», ni construidos, ni maquillados, la política gana y los ciudadanos premian. Cuando hay líderes impulsados desde las estructuras, presentados con mucha ambición y poca vocación de servicio, y metidos a golpe de calzador, la cosa no suele ir bien…

Este 24 de mayo ha dejado al descubierto nuevas mujeres con liderazgos propios que, si bien no son muchas, sus opiniones son decisivas e influyentes. Y también, este 24 de mayo, ha dejado rostros a los cuáles no les hace falta hablar, progresiones de sonrisas que evocan, sin necesidad de contar, los resultados electorales. Pero, sobre todo, lo que nos ha dejado el 24 de mayo al descubierto son políticas para otra política. Ya sabemos quiénes son esas políticas. Será cuestión de días descubrir de qué política se trata. Muchos esperan que no defrauden. 

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