ME gustaría creer que no. “El periodismo está muerto”, estas han sido las palabras de las tres últimas personas con las que he hablado entre ayer y esta mañana. Y las tres mencionaron lo mismo sin conocerse incluso entre ellas. Me gustaría creer que no ha muerto, porque hay generaciones de periodistas que salimos recién horneados con la esperanza de poder ejercerlo de algún modo. Pero no se nos da una oportunidad, no cabemos en este mundo del nuevo y falso periodismo donde desaparecen medios y nacen otros con la credibilidad perdida antes de empezar. El “copy paste” se ha convertido en el rey del bambo en Internet, un producto que consumimos cada vez más y cada vez más es de peor calidad. Si nosotros mismos no defendemos nuestra profesión, ¿quién lo hará? Los magnates dad por hecho que no. Porque hay una gran diferencia: el periodismo es vocacional, bello, una profesión apasionante que nos gusta vivirla aunque tengamos que hacernos autónomos para poder ejercerla o estar dispuestos a escribir gratis por el mero hecho de colaborar en algún medio; los negocios, hacer dinero como sea y de cualquier forma a costa de otros, no es vocacional. Y preguntaréis, ¿y de que viven los periodistas? Evidentemente, no siempre de ese romanticismo que nos invade a algunos, pero ciertamente nos prostituimos para poder escribir una líneas aunque acabemos dedicándonos a otra cosa para poder comer…
No quiero que el periodismo muera, aunque éste cambie por el devenir del tiempo y la evolución de la sociedad globalizada en la que ya vivimos. Impedir que muera y la destruyan es una labor muy dura, pero no imposible. Defendamos lo que somos…
ÁNGELA P. MARTÍN | Washington DC
DESPUÉS de visitar el Newseum en Washington, uno se da cuenta de que todos lo museos no son iguales. Cada uno que se visita tiene un toque especial. Y por supuesto, la palabra museo no se debe relacionar nunca con la palabra aburrimiento, pintura tras pintura o lienzo tras lienzo.
Seguramente, los profesionales de la información y aquellos fanáticos o aficionados al periodismo o al reporterismo sean los más curiosos por conocer el gran museo de la prensa, tantas veces mencionado en los medios por tantos y tantos periodistas de reconocido prestigio.
El Newseum se levanta en un gran edificio de siete plantas. Y nada más llegar, puedes observar en 4D una película que te va acercando, cuan sueño mágico, al espectacular mundo del periodismo haciendo un recorrido por la historia. Y en cada planta, algo que contar y en diferentes soportes. Este museo interactivo es así, para grandes y pequeños, para amigos en búsqueda de un sueño, para periodistas que se quieren sentir involucrados y que les gustaría vibrar con cada cosa que allí se muestra.
Desde pedazos del muro de Berlín que un día separaron en dos el mundo, hasta el fatídico 11 S. Desde periódicos que un día nacieron para quedarse, hasta las portadas del día de hoy de cientos de periódicos de todo el mundo. Desde la prensa, hasta la radio, pasando por la televisión e Internet. Desde la fotografía hasta los premios Pulitzer. Desde un plató de TV hasta un memorial de los periodistas que han muerto ejerciendo su labor y aquello que más les gustaba. Desde corresponsales hasta verdaderos presentadores venerados en este país.
El Newseum es para ver y disfrutar. Para conocer. Para contemplar. Para adivinar. Para vivir este mundo del periodismo. Para sentirlo.
