¿CÓMO puede decir una política «yo creo que es evidente que no entendáis nada, yo tampoco»?
Nadie dijo que fuese fácil hablar en público. Tampoco que lo fuese dar una rueda de prensa sobre las pensiones o sobre cómo quedará ahora la situación laboral de los más mayores… Bien es cierto que la retórica y la oratoria es un elemento fundamental en política que hay que ir cuidando y entrenando porque, aunque los políticos crean que se dirigen a los periodistas, en realidad se están dirigiendo a una ciudadanía que quiere saber qué ocurre y que debe entenderlo. Porque sociedad puede que sólo haya una. La sociedad. Pero esta se compone de muchas personas diferentes, con estatus y formaciones diversas, de aquí y de allá, mujeres y hombres, pequeños, jóvenes y mayores…
Es común meter la pata al hablar cuando se trata de política. Pero justamente los que se dedican a ello deberían saberlo y deberían saber que ser buen gestor es una parte de la política, pero no lo es todo. Hay que tener en cuenta por y para quiénes trabajan. Y sobre todo, entender a “su majestad el receptor”, tal y como dijo una vez Santiago Graiño, un profesional del periodismo científico. Así es, a su majestad el receptor, porque para ellos trabajan…
¿QUIÉN es Silvio Berlusconi? Actualmente es el Primer Ministro de la República Italiana y líder de su partido Pueblo de Libertad. Un tipo con relaciones con la mafia, que posee un imperio empresarial, un playboy, putero incondicional, cacique y manipulador también. Todo esto es sin duda alguna. ¿Político? ¿Líder? También. También es un líder que compra, como empresario, sentimiento heredado que no le abandona. Pero parece que poco le importa el desarrollo de Italia y los problemas de sus ciudadanos. La grandeza y el poder que ha ido adquiriendo no lo quiere soltar, y el escenario que ha ido creando entorno a él tampoco. Si acaso, su deseo es seguir aumentándolo.
Ayer hubo un momento de inflexión en su política por la moción de censura presentada por la oposición italiana. Pero no tuvo éxito porque repartió algún que otro beso, como el de judas. La incompetencia se impuso de nuevo. No hay justicia que valga y la política se invalida cuando se trata de Berlusconi. Pero derrocar a los más fuertes siempre fue posible. No todo es eterno.