Hoy domingo, no estamos todos. Faltan dos personas, Diego Salvá Lezaun y Carlos Sáenz de Tejada, que han muerto con el sello de la inocencia plasmado en sus almas. Primero, terror en Burgos. Después, atentado en Mallorca. De nuevo la violencia se hace con el espíritu de la sociedad española. Una sociedad harta, muy harta, que sigue reivindicando libertad, seguridad y, sobre todo y ante todo, tranquilidad… ¿Será posible algún día después de 50 años de lucha…?
… Ese es el tiempo que me llevaba con una gran persona, 20 años menos un día. Estos últimos días he querido plasmar en distintos post imágenes que, espero, digan algo a la persona que las observa. Esa gran persona de la que os hablo fue la que me regaló mi primera cámara fotográfica, una Olympus. Fue el regalo que recibí de su mano por mi primera comunión. Yo tenía 8 años por aquél entonces y él era mucho más que el marido de mi hermana, mucho más que un padre, mucho más que un amigo… Como a mi, le encantaba la imagen y plasmar bellos momentos, el nacimiento de sus hijos, el rostro de su mujer, acontecimientos familiares…
Plasmar en una instantánea tantos y tantos momentos que vivió con nosotros. Al pasar las páginas de esa colección de fotografías, que hoy decoran un gran mueble en la casa de mis padres, me doy cuenta de que él apenas sale en ninguna: él era quien las hacía, quien disparaba ese botón que, mediante la entrada de la luz, dejaba grabado para siempre el momento más oportuno, el que él elegía… Francisco Javier Sánchez Barbero se llamaba y, si aún viviese, hoy habría cumplido 44 años… 20 años menos un día…