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Publicado en El País, blog Mujeres, el 09 de abril de 2013

«En política, si quieren que se diga algo, pídanselo a un hombre. Si quieren que algo se haga, pídanselo a una mujer». (1982)

Adiós para siempre a la Dama de Hierro. Una mujer que nació con críticas y murió tal como nació, con críticas. Margaret Thatcher desafió a la política de pantalones y corbatas y por eso pasará a la historia. Por hacer precisamente eso, historia. Su medicina fue amarga, sí, demasiado quizás para el mundo al que se atrevía a desafiar. Y pagó con creces esa medicina amarga con el paso de los años… El enemigo estaba dentro, como ella decía, pero no eran los mineros que hicieron de una huelga el conflicto industrial más largo de la historia del sindicalismo en Gran Bretaña. Esa medicina, años después, se volvió contra ella misma.

Thatcher era mujer, y también política. Admirada, y criticada al mismo tiempo, por su valor y su liderazgo. Por una tenacidad impresa en la sangre de sus venas, la misma que la hacía moverse en un terreno de arenas movedizas que le plantaba cara con saña cada día.Me encanta discutir. Me encanta debatir. No espero de nadie que simplemente se siente aquí y esté de acuerdo conmigo, ese no es su trabajo.” Eso dijo en 1980, palabras sin duda de una persona que sabía lo que quería. Palabras con vida propia. Hoy en día, 33 años después, quien discuta, quien debata y quien no esté de acuerdo con su líder, y se lo haga saber, dentro de los muros inamovibles que estructuran un partido político, probablemente va a la calle. Ese es el riesgo que se puede llegar a correr. Y 33 años antes, Thatcher sabía lo que quería, cuando lo quería y por eso lo hacía.

Fue la primera ministra del Reino Unido desde 1979 hasta 1990. Y de momento la única que ha ocupado un puesto de tamaña envergadura en su país. Conservadora, sí. Con carácter, sí. Decidida, sí. Y solitaria. Solitaria hasta en Europa, dónde emitía un discurso común e individualista al mismo: yo contigo, pero tú sin mi. Ante todo, Margaret Thatcher era mujer. Una mujer que opinaba que los premios que ganaba no eran casualidad, sino merecidos. Eso es seguridad. Y una mujer que supo frenar una caída económica en su país, una recesión y el alto desempleo haciendo historia pero… y aquí viene la medicina amarga… a costa de privatizar empresas públicas, desregular al sector financiero y quitando poder a los sindicatos, o lo que es lo mismo, quitando poder a lo único a lo que los trabajadores podían agarrarse.

Muchos opinan que el vicio que hace a los hombres enfermar de poder y de ambición también la enfermó a ella. Sin embargo, recuperó la actividad económica en su país y salió victoriosa de la Guerra de las Malvinas. Hechos que la hicieron alzarse de nuevo al poder en 1983. En Gran Bretaña, gobernó una mujer en medio de un conservadurismo notable. Ganó una guerra en femenino que empezaron otros. Como puede ocurrir en España también. No es de extrañar que los españoles tengan una mujer conservadora al frente de una presidencia, ganando de este modo una guerra que no empezaron y que no les pertenecía. Cuando la izquierda duerme, otros están despiertos. Margaret Thatcher la ganó porque se hizo oír y respetar. Y no faltó ese factor determinante en la carrera de cualquier líder: la seguridad.

Con 87 años, ha muerto un mito que ha sido criticada por muchos y odiada por otros tantos. Pero, sin duda, una mujer que supo cómo tirar el muro infranqueable de los límites entre la mujer y la política. Ella quiso y pudo. Vestida con falda y desde un pedestal masculino. Y por eso pasará a la historia.

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Publicado en El País, blog Mujeres, el 05 de abril de 2013

Cristina

Tan sólo era cuestión de tiempo el que la hija pequeña del rey también estuviese implicada en el caso Nóos. Cuestión de tiempo. Y esto implica un hecho histórico real porque nunca nadie antes de la realeza había estado imputado por un caso de corrupción. Y mujer. Esto parece indicar que aquella afirmación que hizo el rey Juan Carlos las pasadas navidades de que “la justicia es igual para todos” ¿podría ser cierta? Aunque él se refiriese de manera indirecta a su yerno, al parecer, a su hija, también se le puede aplicar. Pero no, la justicia no es igual para todos.

Lejos quedarán aquellas imágenes de la infanta Cristina donde veía jugar a Iñaki Urdangarín cuando éste era jugador de balonmano. Unas imágenes sencillas y sinceras como cualquier pareja de enamorados. Años más tarde, la rebeldía de un marido dedicado a otros quehaceres fuera del deporte, y su implicación, le traerían a Cristina unas consecuencias ligadas a la justicia. Porque tan sólo era cuestión de tiempo el que la infanta tuviese alguna relación. Es imposible que las esposas de aquellos que presuntamente cometen algún delito no tengan absolutamente nada que ver o desconozcan absolutamente todo. Como Ana Mato.

Burlar a la justicia cuando se es mujer e hija del rey de España puede ser fácil. O esa es la impresión que puede causar. De ahí que la Casa Real muestre su sorpresa. ¿Mi hija? ¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Por qué? ¡De eso nada! El comunicado real ha sido el primer ataque del Don Juan Carlos. Un rey que a lo largo de los últimos meses ha perdido reputación, credibilidad y sostenibilidad en un Estado que de por sí ya tiene una gran crisis. Ahora, se acumula otra más. La Casa Real se ha mantenido firme a una estrategia de comunicación dedicada a “apartar” tanto a Urdangarín como a la infanta de los actos oficiales. Pero ese “apartar” tiene la consecuencia de ir “acumulando” curiosidades y por tanto dudas al no ser respondidas.

La presión que ha ejercido el ex socio de Urdangarín ha llevado por fin a que el juez tome una decisión firme: intentar esclarecer si la infanta tomó partido en las actividades del Instituto Nóos. El próximo 27 de abril, fecha fijada para la comparecencia, la hija menor de rey hará historia al presentarse a los juzgados de Palma de Mallorca. ¿Moverá esta vez ficha el rey Juan Carlos o se apartará también del tema?

 

Imagen de la infanta Cristina e Iñaki Urdangarin en 1999, por Julián Martín (Efe) 

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4:27 de la madrugada del 29 de marzo. Villafranca de la Sierra, Ávila. Llegué el día anterior para buscar la tranquilidad que requiere la escritura pausada y tranquila. El teléfono vibra. Una conversación a deshora hace que esté despierta. Miro el teléfono para tener algo más de luz y leo: Felicidades!!! Era Xavier Peytibi, una persona que es mucho más que mi compañero de despacho: ¡habíamos ganado el Victory Award 2013! El día no pudo empezar de mejor forma… Y yo ya no pude dormirme.

Sobre las 8 de la mañana le envié un mensaje a mi mejor fan pero también mi mayor crítica: mi madre. Se puso contenta a rabiar. Sabe que yo tengo poca fe. E intuía que el premio era muy complicado ganarlo. Ella siempre me dice: paciencia… Me pide justo lo que no tengo. “Me alegro mucho hija. ¿Te acuerdas? Me decías que era muy difícil y yo te decía que de los cobardes no se escribía nada… Ahí tienes el resultado de tanto esfuerzo”. Ese fue el mensaje de mi madre. Unas palabras que consiguieron encogerme el corazón.

La primera dama del mundo, Eleanor Roosevelt decía que “el futuro pertenece a quiénes creen en la naturaleza de sus sueños”. Yo siempre creí en ellos, aunque para conseguirlos sea consciente de que escogí el camino más largo. Tenía a mi favorito para que se llevara el Victory Award en la categoría en la que yo misma era finalista y ese era Xavier Peytibi. Se lo merecía por sus años de experiencia, por la calidad de sus artículos, por su capacidad analítica, y porque no hay cosa que busques que no esté en su blog. A día de hoy soy mucho más feliz porque ese premio podemos disfrutarlo juntos. Creímos en la naturaleza de nuestros sueños.

Además he de felicitar a Antoni Gutiérrez-Rubí, para mí un referente de la comunicación política que triunfó también en la categoría de “impacto informativo”. A Fran Carrillo, ganador también como consultor de medios del año, y que además nos trae esas estatuillas a España (esperemos que no se las confisquen… 😉 ). Felicidades a todos los que ganaron y también a los que se quedaron a las puertas. Ser finalistas de un reconocimiento como este ya es ganar.

He de dar las gracias al jurado que optó por las palabras que componen el blog De Cerca, ese niño caprichoso que tanto mimo. Gracias a las personas que vieron nacer y crecer el blog, las que me apoyaron y creyeron en mí. Gracias a mi familia que, aunque a veces no entiendan lo que hago, sí entienden que amo lo que hago. Y con eso les basta. Gracias a mi padre y a mi madre: los verdaderos maestros que me enseñaron el significado de la palabra esfuerzo. Gracias a mis amigas a las que les debo mucho tiempo y muchos vinos que nunca me puedo tomar. Ellas siempre están, en los mejores y en los peores momentos. Gracias a todas las personas que en el camino de mis estudios y de la profesión me he ido encontrando: profesores, amigos, compañeros… No son más que apoyos que animan a seguir creciendo. Gracias a Ángel que entiende sin celos mi amor hacia la palabra y comprende «sin peros» el significado de la espera. En definitiva, gracias a todas las personas que decidieron confiar en mí un día y a todas las personas que deciden visitar este blog para leer lo que en él se escribe. Sin vosotros esto no tendría sentido.

 

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