QUIZÁS esté mal comenzar este post hablando del «mundo de la discapacidad» por el error de concepto, por emplear mal las palabras y juzgar antes de conocerlas. Eso es algo que cometemos a diario todo el mundo: llamar las cosas como lo que creemos que son, no por lo que realmente son… Porque… ¿y qué es el mundo de la discapacidad? ¿Por qué mundo? ¿Por qué discapacidad? Y… ¿Por qué minusválidos? ¿Acaso no son válidas las personas que tienen o padecen alguna lesión? Quizás esas personas que mal llamamos de una manera no puedan ejercer unos trabajos determinados, pero sí otros. Y por eso no son menos válidas que otras…
La ceguera social que padecemos no tiene nada que ver con una lesión ocular. La padecemos todos en mayor o menor medida. Dar un paso en la apuesta por los valores cuesta poco, y cuesta poco creer. Pero siempre ha sido algo a lo que hacemos oídos sordos y ojos que no quieren ver. Como la situación actual política que padecemos: esa sí que es una verdadera ceguera. Una verdadera incapacidad al negar lo evidente y al hacer creer a la sociedad argumentos que no nos llevan a otro camino que al de la ignorancia.
Este post me lo ha inspirado lo premios de periodismo de la ONCE (Organización Nacional de Ciegos Españoles), TIFLOS 2011, donde he tenido el placer de participar como jurado junto con otros periodistas como Jesús Cintora, Cristóbal Atienza, Paloma Tortajada, Martina López Canicoba, Javier Fernández Arribas o Nuria Val.
Los galardonados recogían hoy sus premios después de demostrar un trabajo que merecía la pena mostrar. Al encuentro ha asistido también la Secretaria de Estado de Comunicación, Carmen Martínez de Castro, la conexión política que debe guiñar el ojo a la primera victima de todos los recortes.
Son historias que merecen ser escuchadas, oídas y vistas. Cuentan otra parte de la realidad que nos negamos a ver, escuchar y oír en multitud de ocasiones. Pero que están ahí. Y eso es lo que hace un periodista: vivir para contarlo. O al menos cuando lo dejan…
Estos trabajos han sido un paso más para conocer una parte de nuestra vida que anda oculta sin querer ocultarse. Historias que quieren ser vistas, oídas y escuchadas. Desde este espacio, felicidades a todas aquellos profesionales de los medios de comunicación que, además de ganar un premio, se esfuerzan para que a las personas las llamemos como lo que son: personas.
Enlaces relacionados