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Publicado en Sesión De Control (12 de noviembre de 2013)

Tres días de política y sentimiento es lo que se ha vivido en la Conferencia Política del PSOE. Tres días donde el partido ha intentado conectar consigo mismo y con la propia sociedad.

“Alfredo Pérez Rubalcaba nunca soñó con ganar las elecciones. Y cuando dice nunca, es nunca”

Así dio comienzo el texto que llevaba implícita la entrevista de Alfredo Pérez Rubalcaba. El primer capítulo de un libro que recompone el rompecabezas inconcluso de la campaña electoral socialista para las elecciones del 20 de noviembre de 2011. Y un libro también que nos hace pensar mucho en el discurso que el líder del PSOE pronunció el pasado 10 de noviembre bajo un sudor febril. Muchas referencias al pasado para mirar hacia el futuro en 6211 palabras.

 

¿Por qué desconectaron?

Desde el primer día se empezó a oír que los socialistas habían vuelto, y habían vuelto para ser ellos más que nunca. Un reto nada fácil teniendo en cuenta que más de 4 millones de personas decidieron en las pasadas elecciones a quiénes no irían a votar, aunque no supieran a quiénes votarían.

Los ciudadanos irremediablemente fueron desconectándose poco a poco del PSOE desde aquellas palabras de José Luis Rodríguez Zapatero para anunciar en mayo de 2010 el mayor recorte la historia. Después fueron desconectando cada vez más tras las elecciones autonómicas y municipales del 22 de mayo de 2011. Tremenda ruptura del músculo territorial socialista.

Y como colofón, muchos más se unieron a esa desconexión tras el agosto negro español donde nuestro país sufrió el devastador revés del efecto dominó cuyo origen fue Estados Unidos. Además, los dos últimos años en la oposición no han sido fáciles. Ni fáciles ni útiles en términos electorales. El hartazgo es más que visible. Por eso el PSOE ha querido innovar -con lunares rojos y grises más que iconos propios de la tecnología-; con el #LABpsoe, su taller y sus ponencias; ha querido introducir una nueva imagen de identidad, “Socialistas”; y un lema para movilizar y necesario frente a su propio desgaste: ¡conectamos!

 

Soberbia y sudor

Alfredo Pérez Rubalcaba sudó la camiseta el pasado domingo. Un estado febril se hacía notar, una voz queda que en ocasiones necesitaba de un esfuerzo mayor y una nariz necesitada de más de un pañuelo. Aún así, se ha visto a un Alfredo más soberbio que nunca, más potente que nunca en términos de comunicación. Un discurso donde sus palabras más repetidas han sido socialista/s (51 veces), partido (38 veces) y ciudadanos (24 veces).

Arrancó con ellos mismos, “somos nosotros, el PSOE ha vuelto”, y siguió por los agradecimientos. Pero entre sus palabras destacan aquellas que más llamaban la atención, porque no es el estilo que Rubalcaba nos ha mostrado a lo largo de los últimos meses -incluso años podríamos decir-.

Ponía en su voz la palabra “maldita” al referiste a la amnistía fiscal, “repugnante” cuando hablaba de lo que se hacía con los inmigrantes ilegales, “cómo se puede tener tan poca insensibilidad social”. Hablaba de “desigualdad indecente” y de “bochorno” porque cree que no se puede esperar por arte de magia que la economía crezca.

Cuando se refirió a las mujeres, invitó a los hombres a ponerse en el lugar ellas. Una batería de preguntas como recurso genial, ¿cómo os sentiríais compañeros? Todo su relato se basó en lo que había que construir y lo que tocaba reconstruir. Pero mientras avanzaba, empleó recursos de la última campaña electoral socialista, como las palabras “igualdad y futuro” y a las cuáles hay dedicado un vídeo.

 

 

Defender con “uñas y dientes”, palabras que también repetía en campaña y bajo las que se diseñó también un spot. Y un final, “hagámoslo”, como el “hagamos que suceda” del discurso de candidatura del 9 de julio donde arranca su personal carrera hacia las elecciones. “Hagámoslo” volvió a decir, a pesar de que en su momento fue una idea de los publicistas y él no creía mucho en ese final.

“Sabemos lo que queremos hacer. Sabemos lo que la gente espera de nosotros. Salid fuera y hagámoslo. Compañeros. Hagámoslo”.

Emoción y sensibilidad, fuerza y sentimiento

Pero otros discursos destacaron en la Conferencia Política y llegaron a las propias bases, como el de Susana Díaz. Sorprendió y dio la impresión de que se sorprendió a sí misma. Fue emotiva, mantuvo el ritmo en todo momento, supo levantar en varias ocasiones al público y destacó ante todo la insensibilidad de la derecha en estos precisos momentos. Sin papeles, supo transmitir un liderazgo dudado por muchos y supo poner en el mapa especialmente a los jóvenes, a las mujeres y a los mayores.

El de Javier Fernández comenzó siendo un discurso razonable, cargado de contenido… Pero a medida que seguía y seguía se fue levantando, fue siendo más y más fuerte y consiguió que el sentimiento lo embargara por completo. Levantó al plenario en varias ocasiones hasta conseguir emocionarse a sí mismo. Se percibió a un Javier fuerte que quería inyectarle fuerza a su partido, desengañarlo, conectar con él. Pero ambos destacan por algo en común, la autocrítica y el haber sido interrumpidos en innumerables ocasiones por los aplausos.

Ambos consiguieron sentir y ambos consiguieron emocionar.

El de Elena Valenciano fue un discurso más sentado, empezando por aplaudir a las mujeres con el ejemplo de una mujer en concreto, Feli Rodríguez, “una mujer que no saldrá en los libros de historia, pero que forma parte de nuestra historia”, “la llamaban la sindicalista”. Hablaba de credibilidad, hablaba de los mejores momentos del PSOE, hablaba de aquello que se le debía a la gente y hablaba de aquellos cambios que necesitaba la organización para adaptarse a lo que la sociedad demandaba. “Nos están mirando, no les fallemos”.

Mucha emoción, mucha sensibilidad, mucha fuerza y sentimiento con el fin de conectar con aquellos que dejaron de confiar en ellos. El lunes volvió a salir el sol. La carrera empieza de nuevo y Rubalcaba tendrá que sudarar más. ¿Conectarán?

 

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SIEMPRE he querido venir a mi tierra, con mi gente, a mi casa… a presentar el que fuese mi primer libro. El viernes 25 de octubre por fin pude cumplir ese gran sueño. La concejalía de cultura cedió el Museo de Puertollano para tan ansiada cita, un lugar por el que yo pasaba de niña a diario, una y otra vez, al salir hacia el colegio, al volver, al ir a por los recados de la tarde que mi madre me enviaba… Y años después, allí nos encontramos. Entre familia, amigos y personas que también desconocía pero que me encantó saludar.

FERNANDO Garea e Imma Aguilar deslumbraron con su discurso y sus mensajes, sorprendieron y cerraron la brecha de muchas dudas que surgieron. Yo me limité a aportar mi propia experiencia y a disfrutar de ellos en un lugar único, en mi tierra. La gente disfrutó viéndolos a ellos, saludando y charlando. Y yo fui feliz.

HUBO personas que se esforzaron cambiando sus turnos de trabajo para poder compartir ese ratito junto a nosotros, y les estoy inmensamente agradecida. Hubo personas que estuvieron allí y que les hubiese encantad también estar en Madrid. Hubo personas, ya muy mayores, que fueron dando pasitos con mucho esfuerzo por la edad que no perdona, personas que me cogían en brazos de niña y que han sido testigos de toda una vida en familia. Y ese mérito inmenso lo recordaré por siempre. Al igual que siempre recordaré que me faltaron personas, como Javi “el grande”, mi gran consejero, mi maestro, mi amigo y mi hermano que nos dejó un abril de 2003 sin apenas darle tiempo la vida a preguntarle si quería quedarse o irse.

ME quedo con todo de ese día y con todos los que asistieron así como con Fernando e Imma que conocieron por primera vez esta ciudad industrial de la que tanto hablo cuando estoy fuera de casa: de Puertollano.

*Gracias a Ana Muñoz y a Pepe Vigara por facilitarlo todo para la celebración de este encuentro.

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UNA vez pasada la resaca emocional de un día tan maravilloso como lo fue el 17 de octubre, me dispongo a escribir con la esperanza de que ni los sentimientos ni las percepciones queden en el vacío del olvido.

CUANDO llegué a Fnac Castellana junto a dos grandes amigos, Silvia y Sergio, empezaron a llegar el resto de personas poco a poco y he de decir que muy temprano y puntuales. Me sorprendió muchísimo la asistencia de algunas personas y, al mismo tiempo, me hizo una ilusión inmensa. Familiares, colegas de la profesión, mis amigas de niña, compañeros de carrera desde el año 2003, periodistas, documentalistas y también profesores de la Universidad Carlos III. Ver allí a esos profesores que tanto me han enseñado y llegar con una gran sonrisa y llenos de abrazos que regalar me llenó de ilusión. Al igual que ver a mis compañeros del Máster y a algún profesor también por allí de la Universidad de Navarra. Qué alegría ver a mis tíos, los que me adoptaron en un principio en esta ciudad, y a mis primos. Qué alegría ver a mis hermanas y a mis padres allí, compartiendo ese momento con políticos, consultores, periodistas, amigos…y también algún que otro desconocido que llegó allí para eliminar el «des». Mí día a día y ellos. Ellos y el encuentro con mi día a día. El que tuve esa tarde fue un cóctel estupendo digno de emborrachamiento emocional.

SIEMPRE soñé cómo sería la presentación del primer libro que escribiese. Y tengo que decir que esta presentación la resumiría en pocas palabras: sencillamente genial. Gocé de cada uno de los asistentes, de políticos, de asesores y consultores amigos, de amistades de siempre, de las de ahora… Y no disfruté, sino que disfrutamos, de dos grandes periodistas y mejores personas: Fernando Garea y Carlos Hernández. Todo lo que contó Fernando en torno a la campaña anodina de Rajoy y todo lo que contó sobre Rubalcaba, que por mucho que hubiera hecho en ese preciso instante no hubiese servido de nada, fue compartido por muchísimas personas. Y todo lo que contó Carlos en relación a la campaña de 2008 de José Luis Rodríguez Zapatero y la campaña de 2011 con Alfredo Pérez Rubalcaba fue de suma importancia. Los entresijos siempre importan. Y de los fracasos también se aprende. Hubo risas, cabezas asintiendo y una concentración máxima. Todo lo que dijeron lograron envolver al público en ese halo de la campaña electoral que ahora cuento en ese libro. Mi intervención fue sencilla: un resumen del encuentro entre ese libro y yo a lo largo de este año y todas las personas involucradas en él para que pudiese ver la luz. Ahora ya está. Sólo queda disfrutarlo.

Gracias a todos los que pudisteis asistir en un día tan importante y tan inolvidable para mí, un día soñado. Gracias. Gracias por todas las llamadas, mensajes, correos y palabras que iba recibiendo por todas las redes sociales a lo largo del día con el único fin de apoyarme y motivarme. Gracias por tantos abrazos que recibí y tanto apoyo. Gracias por esos libros que firmaba con la esperanza de elegir bien las palabras para las personas que durante más de 10 años me han acompañado en esta trayectoria que es la vida de la formación y de la profesión. Pero también en la vida de los sentimientos y de las sensaciones.

Así transcurrió la primera presentación de este libro. Después, siempre dicen que vienen más… pero la primera, siempre será la primera…

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