Your address will show here +12 34 56 78

Ébano, libro de Ryszard Kapuscinski, me parece una colección de palabras no de un mero corresponsal. Es una obra de incalculable valor. Palabras de una persona que sabía lo que contaba. Ahora, con la masacre que se está sucediendo en Gaza por los ataques de Israel, he recordado un párrafo de este libro.

 

Los bombardeos en la franja se cuentan. Las declaraciones de los líderes también. Se calcula el porcentaje de fallecimientos y de heridos. Los medios de comunicación, con clara dificultad, luchando como personas que son contra sí mismos, contra el horror y la miseria, están llegando para hacer llegar la noticia al público que le espera, a la sociedad. ¿Quien será el siguiente que ataque? ¿Cómo? Y los medios, ¿hasta dónde pueden contar? ¿Qué se puede contar?, ¿hasta dónde pueden llegar?, ¿cuánto se les censurará?

 

Kapuscinski, en su libro, hablaba de otras guerras, de muchas guerras. De las que se contaban, de las que se podían contar, y de las que no. Y no sé por qué, ahora este párrafo se me viene a la cabeza… Un párrafo sobre la guerra de Sudán en los años 80…

 

“Se trata de la mayor guerra y la más larga de la historia de África y, seguramente, es la más grande del mundo en el momento presente, pero, como se desarrolla en una provincia profunda de nuestro planeta y no constituye amenaza directa para nadie – en Europa o Norteamérica, pongamos por caso -, no despierta mayor interés. Por añadidura, los escenarios de esta guerra, sus extensos y trágicos campos de la muerte, a causa de las dificultades del transporte y de las drásticas restricciones de Jartum, permanecen prácticamente inaccesibles para los medios de comunicación; de modo que la mayoría de la gente en el mundo no tiene ni la más remota idea de que Sudán es escenario de una gran guerra”.

1

Para muchas personas será uno más… Un ataque más… Doscientos muertos más (cifra que va en aumento a medida que pasan las horas…) Pero no podemos hacer caso omiso a los conflictos de Oriente Próximo. Difícil de explicar porque la chispa que prende la llama lleva latiendo centenares de años.

 

Hoy nos hemos despertado con la noticia. Una noticia que ha ido creciendo a medida que maduraba este 27 de diciembre de 2008. Malas noticias para cerrar un año de por sí negativo…

 

Hoy Israel ha bombardeado Gaza. Alrededor de 40 misiles han destruido una treintena de edificios y han acabado con la vida de más 200 de personas. Según la Autoridad Nacional Palestina (ANP), la cifra de muertos puede aumentar considerablemente ya que aún están por determinar las víctimas de debajo de los escombros.

 

El objetivo del ataque, según los militares israelíes, era “infraestructura terrorista”. Pero lo cierto es que han caído, en su mayoría, “sedes policiales del movimiento islamista Hamás”. Muertos, sangre, heridos y ruinas es el resultado. El ministro de defensa de Israel, Ehud Barak, ha asegurado que la ofensiva no será breve y que «hay un momento para la calma y otro para la lucha, y ha llegado el momento de pelear». Por su parte, Ismael Haniyeh, líder de Hamás,  promete venganza: «No abandonaremos nuestra tierra, no levantaremos banderas blancas y no nos arrodillaremos excepto frente a Dios»; «puede haber más mártires y puede haber más heridos pero Gaza jamás se romperá y nunca se rendirá».

3