Cuando se traspasan las puertas del Congreso de los Diputados, la incertidumbre invade el cuerpo de uno mismo ante el qué pasará o cómo resultará aquello que ocurra durante el transcurso de la mañana y, en muchas ocasiones, del día…
El de hoy ha sido un día intenso. De esos de política pura y dura. No eran aún las 10 en punto de la mañana cuando Soraya Sáenz de Santamaría, más delgada que de costumbre y vestida de un blanco impoluto, asomaba por el pasillo para presenciar la Diputación Permanente. “Vaya, somos los primeros”, fue la primera frase que compartió con los compañeros diputados que la acompañaban en su entrada. Más tarde fueron llegando Gaspar Llamazares, José Bono en compañía de Cristóbal Montoro, Joan Ridao… Y así sucesivamente hasta que ha dado comienzo la sesión. La prensa, como siempre, ha esperado en la entrada a la espera de algún canutazo, comentario o alguna conversación interesante con los políticos que más tienen que decir en estos momentos de inestabilidad, en el Partido Popular, y de crisis económica en un Gobierno al que se le reclama, una vez más, explicaciones e ideas nuevas.
Nueve en total han sido los puntos del día… Peticiones y más peticiones de comparecencia… Momento intenso a la vez que interesante por el rifirrafe entre Santamaría y José Antonio Alonso, portavoz del PSOE en el Congreso. La popular ha declarado que a Zapatero “no le queda ninguna idea” y por lo que se ve “tampoco palabras”. Alonso respondía: “no ha pasado ni un solo día sin que esta cámara no haya comparecido”; se ha actuado ante “16 peticiones de comparecencia”.
Finalmente, parece que Bolonia sólo ha llegado a la “Universidad del Ministerio de Industria”: Miguel Sebastián tendrá que acudir al Congreso en julio para dar explicaciones sobre la decisión del Gobierno de cerrar la central de Garoña en 2013. Sin embargo, José Luis Rodríguez Zapatero sigue con el plan antiguo; nada de julio: tendrá que examinarse de la asignatura que le ha quedado pendiente en los 15 primeros días del mes de septiembre. De modo que el Presidente del Gobierno tendrá tiempo suficiente durante el verano para estudiar bien su asignatura: la crisis económica que tanto está afectando a la sociedad española.
ESTE domingo, el periódico El País publicaba una entrevista de Harold Evans, ex director de “The Sunday Times” y de “The Times”. Este veterano del periodismo inglés, explicaba en ella lo que sucedió con un medicamento en los años 70: la talidomida. Gracias a sus esfuerzos económicos y a su insistencia hacia los políticos, investigó sobre el caso y publicó una información que actuaría como garante futuro de su profesión y de su periódico. La talidomida producía graves efectos secundarios en el feto de la madre que tomaba el tratamiento. Y, al leer dicha entrevista, he recordado lo que viví en el Congreso de los Diputados, el 10 de septiembre de 2008, cuando un grupo de mujeres interrumpieron la sesión. Pedían justicia. Escribí en su día unas líneas sobre ello. Hoy las rescato. Las rescato porque el caso de estas mujeres me conmovió. Cuando las entrevistamos no se asustaron. No les asustaban