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Publicado en el Blog de El País, Mujeres (10 de septiembre de 2012)

“Gracias, muchísimas gracias…” y una sonrisa más que natural que le cuesta borrar antes de comenzar su discurso…

El sentimiento que Michelle Obama despierta entre el público no parece tener precio. Tampoco en Twitter, una cifra que supera por cuatro millones la registrada hace más de una semana, cuando Anne Romney tomó la palabra para hablar de su marido.

El discurso de Michelle Obama en la convención demócrata de Charlotte fue visto por 26,2 millones de personas. Rotundo éxito. Pero el éxito no pasa por ser vista únicamente. Sino por la emoción / expectación / sentimiento que causa en quien la escucha. Así es: en la escucha está el éxito. Sobre todo el éxito de la comunicación.

Esta esposa, madre y abogada de Princeton y Harvard no sólo intenta conseguir el voto femenino. Un voto más que importante en esta campaña electoral al suponer la mitad de la fuerza del país. No sólo acepta cualquier tipo de propuesta en las redes como Facebook,Twitter o Pinterest para que su marido se lance a la reelección. No. Michelle Obama brilla por sí sola porque posee atributos que la hacen líder. Michelle Obama es una estrella de la comunicación. Y es negra. Algo que en absoluto la debilita, sino que por su diferenciación, por ser la única que de momento ha llegado hasta aquí, la hace más fuerte.

Como diría el Doctor Mario Alonso Puig, posee los atributos necesario y tiene madera de líder. ¿Lo analizamos? Michelle Obama inspira a los demás, tiene don de oratoria y es natural. Con su palabra, se compromete. Posee esa fortaleza que ayuda a no desfallecer y la proyecta directamente en su marido. Gran magia la suya. Se siente motivada y es capaz de motivar. Convence con su comunicación no verbal. ¿O aún sigues creyendo que no? El ejemplo lo tienes en los rostros de quiénes la escuchaban en Charlotte. El ejemplo está también en seguir el hashtag #MichelleObama. Parece tener “la llave de la serenidad y el equilibrio”. ¿Se lo preguntamos a Obama? Demuestra actuar con responsabilidad y afronta el riesgo que supone ser primera dama con coraje.

¿Su trabajo se quedaría en ser primera dama? O… ¿Podría postularse como futura candidata? Dotes no le faltan, y electorado tampoco. Se consigue la tan ansiada identificación y conexión con ella en una campaña. Si se da el paso o no, no depende sólo de los demócratas. Depende de los tiempos, del contexto. Y depende también del desgaste que se pueda sufrir por las campañas excesivas de marketing donde vendan a un Obama con un poder desmesurado e irreal. La comunicación no hace magia. La comunicación soluciona problemas de comunicación. Pero si Michelle Obama fuese candidata y llegase a conquistar La Casa Blanca, hablaríamos de la primera mujer y afroamericana que lo consigue… Algo, sinceramente, rotundamente histórico.

 

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