Your address will show here +12 34 56 78

ULTIMAMENTE no paro de recordar esa cita del presidente Barlet (The West Wing): “Nunca dudes de que un grupo de ciudadanos comprometidos puede cambiar el mundo”. Egipto, Túnez, Libia… En efecto, un grupo de ciudadanos comprometidos puede cambiar el mundo, y nada más empezar el 2011 vemos las consecuencias de ese compromiso ciudadano, de ese afán por cambiar el rumbo de sus vidas en sus países. Tras el 15M, vuelvo a recordar esa cita.

España está viviendo un momento clave de campaña electoral. A poco más del ecuador, vemos como cientos, miles de ciudadanos (con padrinos o no) reclaman un giro, exigen un cambio en la política española. Exigen ese cambio en la calle pero también en las redes sociales, herrmientas que están cobrando especial protagonismo. Y lo hacen a través de un mensaje: Democracia real ya! Una crisis económica interminable, casi cinco millones de parados, crispación por la comunicación de nuestros políticos… Ciertamente esto se ha ido de las manos. La desafección política es tan profunda que las personas han decidido salir a la calle para decir basta. Una desafección política más relacionada con la actitud de nuestros políticos que por las acciones o por los mensajes. Pero en los mensajes también hay culpables que, en muchas casos, ayudan y favorecen alimentando a esa furia en celo actuando lejos de su deontología profesional: los medios de comunicación. Hartazgo del “y tú más”. Hartazgo de una comunicación negativa repleta de críticas. Hartazgo de discursos políticos cuando en realidad deberían ser humanos. Hartazgo de un bipartidismo sin alternativa clara. Hartazgo de la falta de liderazgo. No escuchan una proyecto que ilusione y de esperanzas, no ven mejoría en sus vida, continúan sin trabajo, aumentan sus facturas y el precio de la cesta de la compra, no pueden acceder a una vivienda digna, no pueden pagar sus estudios, vuelta a casa de sus padres, adiós a las pensiones, adiós a las cajas públicas, adiós a los ahorros… Adiós…

Sin duda, un sinfín de motivos por los que manifestarse o acampar, insisto, con padrino político o sin él. Motivos por los que expresarse libremente. Motivos, como vienen diciendo, por los que ir a votar a grupos que son minoritarios fuera del camino del bipartidismo. Unos «acampados» que aprovechan la libertad de expresión para expresarme libremente. Libertad pedir voto, o no,  para solicitar ese cambio con lo que consideran que es lo bueno y/o lo justo.

Hemos sabido recientemente que la Junta Electoral de Madrid ha prohibido la concentración en la Puerta del Sol. Esto, ¿qué significa? Pues significa muchas cosas: queda abierta la caja de las interpretaciones. Esta acampada masiva a nivel nacional puede influir en los resultados electorales aunque ellos digan que no es un movimiento político. Si ante el cerrojazo de la Junta se ven amenazados, la participación en las urnas se verá reducida dando paso a ese pie que no dejará de apretar el acelerador de la abstención. Una abstención que perjudicará al socialismo en estas elecciones.

Con acampadas apadrinadas o no, lo que no es de recibo es escuchar declaraciones como las de Esperanza Aguirre: según la presidenta de la Comunidad de Madrid, organizaciones de izquierdas están intentando “manipular” el movimiento contra el PP. De izquierdas sí, “no hay más que mirar a los firmantes”. Por este tipo de declaraciones, quizás también haya que acampar.


8

CUANDO en política se dice «cambio» una de las imágenes que nos viene a la cabeza es la imagen de Felipe González con esa americana de pana. Pero puede ser que tenga más interpretaciones, cómo no. Sin embargo, muchas de ellas  puede que se la adjudiquen a la comunicación del PSOE.

En este vídeo, de la convención del Partido Popular (PP) de 2011 que se inaugura hoy en Sevilla, vemos plasmadas las preocupaciones que hoy atormentan al ciudadano medio de este país. Hasta ahí bien. Lo más llamativo es que no se encuentra en ese vídeo al ciudadano medio en casi ninguno de los capítulos: el único que se escape puede que sea el estudiante. Pocas personas tenemos una casa como la que ahí aparece… Y, seguramente, las características de los más de 4 millones de parados no sean como la chica que aparece feliz por haber sido contratada. Se olvidaron del trabajador medio… Y, en comunicación política, también hay que ser realistas… Seguramente, estudiaron bien a la audiencia y a quién querían llegar con ese vídeo.

7

ÉRASE una vez dos empresarios que se encontraban en el mismo pueblo de la basta Castilla. Ambos se dedicaban al mismo negocio: vendían velas. Sin embargo, pasaron los años y llegó la electricidad. Uno de ellos siguió vendiendo velas porque creía y admiraba ese artilugio tradicional moldeado con cera. El otro, comenzó a vender bombillas cuyo resultado se tradujo en más beneficios para su empresa. Además, pensó en venderlas no sólo en su pueblo, también las ofreció a los pueblos de alrededor aumentando el éxito de su negocio con esta expansión.

¿Cuál es la diferencia entre ambos? El empresario ganador se adecuó al contexto y a la situación en la cuál vivía: él dejó de vender velas para dedicarse a la iluminación. Su compañero, idealista, romántico, bohemio e ilusionista, se quedó estancado en el negocio de sus velas, aunque su ánimo nunca se vio afectado y lo abordaba una gran felicidad.

En política y en comunicación, no se puede quedar uno estancado: debe evolucionar a pesar de ser feliz y de continuar persiguiendo unos ideales utópicos. Creer en el periodismo es positivo, pero hemos de aceptar que este cambia. Creer en la salida de la crisis económica es bueno, pero no podemos enfrentarla si nos quedamos parados y paralizados, y si no se proponen CAMBIOS, medidas nuevas adaptadas a la sociedad, a los mercados, y a la situación nacional e internacional real en la que nos encontramos.

Hay que ir donde está la gente…

9

POSTS ANTERIORESPágina 9 de 19POSTS SIGUIENTES