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De cara al Debate del estado de la Nación (#DEN2014), la periodista Raquel Rivera me llamó, junto a otras personas relacionadas con la materia, para preguntar acerca de cómo Alfredo Pérez Rubalcaba elaboraba sus discursos. Para Se llamaba Alfredo… Las claves de una derrota electoral inevitable, él mismo Alfredo confesó alguna pista cuando lo entrevisté y así se la hice saber a Raquel. Comparto toda la pieza que ha elaborado para LaInformación.com.

 

Rubalcaba idea su estrategia en el debate, pide consejo y memoriza el discurso horas antes

  • El líder del PSOE pregunta mucho, pide datos y consejos a su equipo antes de redactar el discurso, pero la estrategia es suya. Confía mucho en su criterio.
  • Se encierra en Ferraz par a preparar a conciencia la intervención. Dedica un par de horas a interiorizarlo y mete cosecha propia a última hora.

Alfredo Pérez Rubalcaba pide datos, pregunta mucho y solicita consejos y sugerencias antes de ponerse a trabajar en una intervención del nivel del debate del estado de la nación. Necesita al equipo pero aplica su criterio.

“Solicita las aportaciones de los expertos y su equipo de partido. Pide datos para hacer sus análisis de situación e incorporar las sugerencias. Pero el criterio y la estrategia son suyas”, señala José García Abad, periodista, analista política y autor de ‘El hundimiento socialista’. Ángela Paloma Martín, asesora de comunicación y autora del libro ‘Se llamaba Alfredo…” lo corrobora: “La gente de su alrededor opina, pero los discursos los elabora él y plantea los objetivos del discurso (…) Para las palabras ocurrentes, como él señala, cuenta con su equipo”.

La asesora cuenta en el libro cómo confeccionó Rubalcaba el discurso del 9 de julio de 2011, el primero como candidato del PSOE a la Moncloa en las elecciones del 20N: “Alfredo escribió el boceto general, o como lo llama él mismo, un “mono” que compartió con varias personas, entre ellas con el ex ministro de Educación y Ciencia, José María Maravall, o con el ex ministro de Economía, Carlos Solchaga. También lo compartió con la directora de campaña Elena Valenciano, con el sociólogo socialista, Ignacio Varela y con el vicecoordinador de la campaña, Antonio Hernando”.

¿Quiénes conforman el equipo de Rubalcaba para los discursos trascendentales, como el debate del estado de la nación?

García Abad señala que en materia económica se apoya mucho en el exministro de Trabajo Valeriano Gómez. “Es una inspiración para él”. Elena Valenciano no solo es su mano derecha en la estructura orgánica del PSOE, sino que es persona de confianza para pedir aportaciones y plantear objetivos en el debate. Para Catalunya, Rubalcaba consulta al catedrático de la Universidad Complutense,  José Álvarez Junco.  “Habla mucho con Joaquín Almunia –vicepresidente de la Comisión Europea- para preparar los temas de Europa”. Otro asesor que participa en la elaboración de sus discursos es Ignacio Varela, asesor electoral vinculado a la historia del PSOE y la etapa de Felipe González.

Rubalcaba, como Mariano Rajoy, deja espacio para la improvisación. El periodista Alberto Lardiés, coautor de ‘Los mil secretos de Rubalcaba’, explica que cuida mucho sus discursos, los prepara a conciencia, pregunta mucho a sus asesores, pero mete cosecha propia a última hora.

“Es un buen orador, sabe moverse en sede parlamentaria, y aunque tiene bastante preparada la intervención, añade aspectos al final “, señala Lardiés. Otra pauta de Rubalcaba es interiorizar el discurso horas antes. “Se encierra un par de horas para repasarlo”.

“Rubalcaba se queda solo para leer en silencio, para sí mismo, su intervención”, sostiene Ángela Paloma. El dirigente socialista se lo contó: es la misma regla que sigue para las sesiones parlamentarias.

El líder del PSOE ha preparado la columna vertebral de su discurso en Ferraz.“En su despacho de la sede del PSOE trabaja para preparar la intervención y dar el toque personal”, indicar Lardiés. También se lleva trabajo a casa. “Duerme poco y piensa el 100% de las horas en política”.

¿Qué se juega Rubalcaba en el debate? Mucho. “Rubalcaba lo tendrá en cuenta de cara a su futuro en el PSOE. Los resultados los valorará en un contexto de dificultades”, apunta García Abad.

Para Alberto Lardiés, el dirigente socialista tiene la oportunidad para reafirmarse  y dar un golpe de efecto. El debate es la prueba que evaluará si puede presentarse como alternativa, y también sus apoyos internos. “El problema de Rubalcaba es que carece de credibilidad entre sus votantes y parte de su partido”. Le arrastra aún el legado de Zapatero.

Rubalcaba tendrá un discurso duro y agresivo en materia social y sobre todo en la reforma del aborto y adoptará una postura de consenso y tender la mano en la crisis con Catalunya y el final de ETA.

 

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Publicado en Sesión De Control (15 de febrero de 2013)

Un discurso anticlerical ha imperado en el ambiente a lo largo de estos últimos años. Luchar en contra de él no es una tarea fácil y Benedicto XVI lo sabe: “Soy muy consciente de que este ministerio, por su naturaleza espiritual, debe ser llevado a cabo no únicamente con obras y palabras”. Este será uno de los retos del próximo Papa.

Vista de la Plaza de San Pedro en el Vaticano (Fuente: Wikipedia)

Nadie ha discutido a través de los años el poder del clero a nivel político y social, y las relaciones que tenían con las monarquías. Sin embargo, siempre ha habido fuerzas que han intentado derribarlo. Existieron herramientas que tumbasen su autoridad o la tarea política que desempeñaban. Muchos, al intentarlo, pagaron con su vida.

Pero ha habido estrategias políticas a partir de la emisión de discursos que lo han intentado. El discurso anticlerical de la II República en España, por ejemplo, fue una estrategia contra la monarquía, el castigo que debía sufrir por el desastre colonial. Los republicanos encontraron en el anticlericalismo un motivo de posicionamiento y, por lo tanto, empezaron a emitir el “lastre que representaba la Iglesia para el resurgir de España como nación”, tal como demuestra la investigadora Mª Pilar Salomón Chéliz.

La II República, punto de fricción anticlericalista

Pocas semanas después de la II República, la prensa más radical ensombrecía sus páginas con la amenaza que suponía la Iglesia para la nueva nación que se levantaba. Tal cual cuenta Salomón en su estudio:

La Monarquía no respondía a las necesidades de la patria, víctima de los malos gobiernos; sólo la República, encarnación del pueblo y conocedora de sus problemas, garantizaría el resurgiemiento de España y la salida de la crisis en que la había sumido la Monarquía. El momento parecía oportuno, pues, para tratar de movilizar la conciencia nacional de los españoles a favor de un cambio de régimen

Los republicanos achacaban en la prensa que la decadencia de España sólo era culpa de la Iglesia. Además, también advertían de lo que podían sufrir los niños si se educaban en manos clericales: “Les acusaban de fanatizar a los niños, de volverlos carlistas, de afeminarlos y de convertirles en cobardes y enemigos del pueblo en que habían nacido”, dice Salomón. No podían consentir que los “ministros de la Iglesia” fuesen los mismos ministros que gobernaban España.

Y llegó Benedicto XVI

Después de una II República, vino una Guerra Civil y, con ella, y una larga dictadura, un discurso totalmente clerical. Después vino la ansiada democracia a España y la libertad de pensamiento. Según el último barómetro del CIS de enero, los españoles son católicos en un 73,1% de los casos. Muy católicos, sí, pero con otras cosas que hacer antes que ir a misa. El 58,5% de los españoles casi nunca va. Y tan sólo el 2,2% de la población va varias veces a la semana.

En el año 2010 el Papa visitó España y Barcelona se engalanó para recibirlo defendiendo la laicidad. Como declararon algunos, les pareció “una vergüenza que se destine dinero público a sufragar la visita del jefe de un Estado totalitario”.

Desde julio a noviembre de 2010, la plataforma ‘Jo no t’espero’ trabajó para unir a 10.000 personas en la plaza de Sant Jaume. Lo más destacado quizás, por la repercusión en medios de comunicación, fue el “beso colectivo” por parte del colectivo homosexual: “Morreos para recibir al Papa”, titularon los medios. Esto que ocurrió en Barcelona también fue un discurso anticlerical, pero adaptado a los canales y a los medios del siglo XXI: movilizaciones a través de las redes sociales, activismo, artivismo…

Después llegó la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid en agosto de 2011: de nuevo la representatividad católica entre los más jóvenes. Y, como colofón, la inesperada renuncia de Benedicto XVI. El representante de Dios en la tierra no puede más. Está vencido por la salud, por el Vaticano, por la filtración de sus documentos privados, por la incapacidad para luchar contra la pederastia que durante años se ha ocultado.

El 28 de febrero a las 20:00 horas, Roma quedará huérfana. Veremos cómo será el discurso del nuevo Papa.

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Publicado en el periódico EL PAÍS (26 de enero de 2013)

El presidente Lincoln, en su discurso inaugural de 1861, dijo que “nada se perdía por exceso de reflexión”. Eso mismo le pedía al pueblo, reflexión. Obama parece no pedir la reflexión, sino inspirarla. Esa es la gran diferencia, quizás con muchos presidentes. Obama es una persona que inspira. Y por eso triunfa. Por su forma y su fondo sabemos que representa a la gran mayoría del electorado americano. Ha medido al milímetro su campaña, su mensaje, sus discursos, sus gestos, toda su comunicación. Innova e inspira a la innovación. Hace fácil lo difícil porque entiende lo que ocurre fuera de los muros de la Casa Blanca. Escucha, y parece entender lo que escucha. Ahí radica su éxito.

Quizás en España no entendamos el porqué de tanta imagen en compañía de su esposa, de sus hijas… Si nos paramos un segundo a escuchar las palabras de Obama en cada discurso, nos daríamos cuenta de que él menciona e invoca siempre la unidad y a la unidad. El cambio en su conjunto, como país, pasa por un compromiso mutuo, por un trabajo de todos. Y así lo dijo en su primer discurso inaugural: “A partir de hoy, debemos levantarnos, sacudirnos el polvo y empezar a trabajar para reconstruir Estados Unidos”.

Todas las fotografías que hemos podido ver de Obama hechas por su fotógrafo Pete Souza son política. Y cada una de ellas emite un mensaje claro adaptado al contexto de Estados Unidos y de las necesidades de sus gentes. Eso se percibe como electorado. Obama arropado por su mujer y su familia, traslada unidad, confianza, cariño. No está solo en esto. La imagen familiar es un símbolo para Estados Unidos. Michelle es una líder que apoya a su marido y seguramente leamos en su rostro amor, respeto y algo muy importante, admiración, como también percibimos qué siente Obama por ella. ¿Y qué padre no cuida de sus hijos? Shasha y Malia nos han hecho conocer al padre emotivo, cariñoso y sincero. Hemos podido ver una Casa Blanca convertida en un hogar con perro que ha querido acercarse a cada una de las casas de los Estados Unidos. Su familia forma parte de su relato, de su historia, y de la historia de su país. Él llega, se quita la chaqueta, se remanga y empieza a trabajar. Él implica a la gente en ese “trabajo” y la emociona. Y emocionar, con una imagen, también es política.

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