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AYER por la mañana no pude evitar hacer un pantallazo de lo que marcaría un antes y un después en la política a nivel internacional. Ganó Obama, y con él toda una cultura. Porque su victoria, no es la victoria solo de los demócratas. Muchas personas en Europa, por todo lo que está ocurriendo en torno a la crisis que nos asola, se sentían felices. The best is yet to come, decía Frank Sinatra… Una frase que también marcó mi vida hace algunos años y que ahora está más presente que nunca para millones de ciudadanos de todo el mundo.

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SEGUNDO debate entre Obama y Romney y muchas diferencias con respecto al primero donde Obama perdió una clara oportunidad, o donde Obama quiso dar un respiro para el remate final a su campaña.
Con cinco letras explicamos porqué ganó ayer Obama:
  1. O. Oportuno: Obama fue oportuno es muchos aspectos, sobre todo en las respuestas donde tenía claras oportunidades. Romney también, pero menos. El Presidente tuvo cintura al gesticular, al dirigirse, al mirar y al interactuar con la audiencia. Y un reloj en la mano izquierda, la que usa, la que marca el ritmo, la que dirige, dando protagonismo a un elemento fundamental: el tiempo.
  2. B. Bilateral: Fue un duelo, un debate en un formato especial con 80 preguntas del público. Sin embargo, el candidato republicano no pareció haberlo entendido bien. Hasta tres veces tuvo que ser interrumpido por la moderadora. Obama no sólo fue bilateral, no sólo sabía los frentes que tenía que cubrir con su mensaje, sino que pareció comprenderlo y sentirse cómodo. Como apunta el asesor Xavier Peytibi, a Romney también le cabe una “B” para este debate: Barítono.
  3. A. Activo: Así es. Obama fue más activo. Le gusta hablar y andar. Andar y comunicar. Comunicar y mirar. Aunque el tema le perturbe, como el caso del terrorismo y del embajador asesinado, o como el tema le sea complicado, como el extenso argumento sobre la energía.
  4. M. Mayor: Mayor no en términos de altura, sino de compostura. Obama estuvo más crecido, aunque más serio. Dominaba mejor el duelo y se encontraba más seguro en el espacio que Romney. Romney no estuvo mayor, ni tan acertado. Obama cuando quería hablar, se levantaba y se dirigía al público. Romney caminaba como si la entrepierna la tuviera escocida, como si hubiese algo que le incomodara, ¿las rayas de la corbata quizás?. Aunque para términos mayores, el país que fue protagonista: China. Esta vez no fue España. ¿El electorado clave? El femenino. ¿Los votantes olvidados? Los hispanos.
  5. A. Argumentativo: A Obama no se le olvidó mencionar a nadie de la familia, casi. Su abuela, sus hijas... Y en el remate, su abuelo. Empleó ejemplos y acudió al recurso del storytelling una y otra vez. Deja constancia de la desenvoltura en el argumento cuando se trata de responder, contestar o simplemente proyectar una idea. Romney fue más técnico en este sentido y dio algunos golpes duros cuando criticó su labor como Presidente actual en términos de empleo, política energética o defensa. Obama no se dejó llevar: si Romney lo atacó a él, él ataco a Bush.
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Publicado en el Blog de El País, Mujeres (10 de septiembre de 2012)

“Gracias, muchísimas gracias…” y una sonrisa más que natural que le cuesta borrar antes de comenzar su discurso…

El sentimiento que Michelle Obama despierta entre el público no parece tener precio. Tampoco en Twitter, una cifra que supera por cuatro millones la registrada hace más de una semana, cuando Anne Romney tomó la palabra para hablar de su marido.

El discurso de Michelle Obama en la convención demócrata de Charlotte fue visto por 26,2 millones de personas. Rotundo éxito. Pero el éxito no pasa por ser vista únicamente. Sino por la emoción / expectación / sentimiento que causa en quien la escucha. Así es: en la escucha está el éxito. Sobre todo el éxito de la comunicación.

Esta esposa, madre y abogada de Princeton y Harvard no sólo intenta conseguir el voto femenino. Un voto más que importante en esta campaña electoral al suponer la mitad de la fuerza del país. No sólo acepta cualquier tipo de propuesta en las redes como Facebook,Twitter o Pinterest para que su marido se lance a la reelección. No. Michelle Obama brilla por sí sola porque posee atributos que la hacen líder. Michelle Obama es una estrella de la comunicación. Y es negra. Algo que en absoluto la debilita, sino que por su diferenciación, por ser la única que de momento ha llegado hasta aquí, la hace más fuerte.

Como diría el Doctor Mario Alonso Puig, posee los atributos necesario y tiene madera de líder. ¿Lo analizamos? Michelle Obama inspira a los demás, tiene don de oratoria y es natural. Con su palabra, se compromete. Posee esa fortaleza que ayuda a no desfallecer y la proyecta directamente en su marido. Gran magia la suya. Se siente motivada y es capaz de motivar. Convence con su comunicación no verbal. ¿O aún sigues creyendo que no? El ejemplo lo tienes en los rostros de quiénes la escuchaban en Charlotte. El ejemplo está también en seguir el hashtag #MichelleObama. Parece tener “la llave de la serenidad y el equilibrio”. ¿Se lo preguntamos a Obama? Demuestra actuar con responsabilidad y afronta el riesgo que supone ser primera dama con coraje.

¿Su trabajo se quedaría en ser primera dama? O… ¿Podría postularse como futura candidata? Dotes no le faltan, y electorado tampoco. Se consigue la tan ansiada identificación y conexión con ella en una campaña. Si se da el paso o no, no depende sólo de los demócratas. Depende de los tiempos, del contexto. Y depende también del desgaste que se pueda sufrir por las campañas excesivas de marketing donde vendan a un Obama con un poder desmesurado e irreal. La comunicación no hace magia. La comunicación soluciona problemas de comunicación. Pero si Michelle Obama fuese candidata y llegase a conquistar La Casa Blanca, hablaríamos de la primera mujer y afroamericana que lo consigue… Algo, sinceramente, rotundamente histórico.

 

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