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20 de octubre de 2012. Día de reflexión. Mañana, un día decisivo para el País Vasco y Galicia. O eso pensamos. Pero no. Mañana es un día también que esperamos muchos españoles. Será el aplauso en respuesta de lo que tenemos o la reivindicación hacia un nuevo rumbo donde otra política sea posible. “Mira cómo está el país y Rajoy dando mítines. ¿Cómo es posible que le quede tiempo para dar charlas cuando estamos como estamos?” Esas han sido las palabras que he escuchado esta mañana de boca de un hombre de poco más de 70 años en Castilla La Mancha. Escuchar. En las conversaciones de la ciudadanía está la respuesta. Y nuestros políticos siguen alejados de lo que ocurre, de lo que les pasa a las personas de a pie. Siguen fuera de los talleres de mecánica, de las fruterías, de las peluquerías, de las empresas de servicio y transporte. Siguen alejados de los autónomos y de los currantes que se levantan a las 5 de la mañana cada día para después no poder ni permitirles un capricho a sus hijos. También siguen alejados de los parados, y de los estudiantes, cómo no. Y siguen alejados de los profesores de Universidad que con varias carreras, másteres en EEUU y doctorados británicos siguen cobrando 1000 euros mensuales. El que llegue, claro. Seguimos dando charlas con palabras vacías de contenido y de compromiso. Elecciones marcadas por modelos con los cuales ya no nos identificamos. Porque los que sí mandan, siguen sin saber qué ocurre. Y porque a pesar de existir alrededor de 80.000 cargos públicos donde la mayoría nada tiene que ver con la corrupción, esa gran mayoría sigue sin saber qué hacer sin saber hacer posición y oposición, políticos perdidos a pesar de llevar razón y trabajar por mejorar la situación de su territorio y su país. Siguen sin entender lo que significa bajar a la plaza, al mercado, al bar a tomarse un café de algo más de un euro. Siguen sin escuchar la Red. Siguen ajenos a la realidad por falta de un plan que los empuje a la construcción de un nuevo paradigma basado en la CONFIANZA, en la VERDAD y en la TRANSPARENCIA, en la CREDIBILIDAD. Pero, sobre todo, en la CONSTRUCCIÓN de un modelo de participación basado en la escucha de aquellos a quiénes representan.

Mañana será el aplauso en respuesta de lo que tenemos o la reivindicación hacia un nuevo rumbo donde otra política sea posible. Dejemos las palabras vacías que la gente no entiende y vayamos a las acciones a favor de un bien común que 1) todos entendamos y 2) que todos agradeceremos.

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Este hombre de pelo oscuro, barba canosa, cejas pobladas y sonrisa, aparentemente, tímida y sencilla, es Anxo Quintana. Es el portavoz nacional del BNG (Bloque Nacionalista Gallego). Pero hoy sonríe de otra manera. En verdad, sonríe poco desde el uno de marzo de este año. En verdad, sonríe poco desde antes, unos días antes de las elecciones gallegas del 1M.

Este enfermero de Vigo ha presentado hoy su dimisión y la de toda la Ejecutiva. Ha asegurado que tampoco se presentará al puesto en la Asamblea extraordinaria. Después de las elecciones gallegas, los 12 diputados que ha conseguido el Bloque no han resultado suficientes para revalidar un gobierno de coalición. Además, que el Partido Popular haya conseguido mayoría absoluta, ha provocado un intenso sarpullido en las conciencias de los militantes del grupo nacionalista.

Quintana, hace ya algunos días, dio a conocer su decisión de no presentarse más como candidato a la Xunta. Hoy ha hecho pública su dimisión y la de la Ejecutiva. Después de la flagrante derrota, parece haber llegado el tiempo de la reflexión…

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Demasiado está lloviendo en Génova. ¿Lloviendo? ¡Qué digo lloviendo! Demasiado mal tiempo está haciendo en Génova. No se puede ni comparar con la nevada de Madrid del pasado 9 de enero. A Mariano Rajoy le faltaba ya el aliento para contestar a las preguntas de las entrevistas y para saber salir de los canutazos del Congreso de los Diputados. Ni qué decir tiene de las salidas de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, a quien los artículos del periódico le caen como lluvia de ácido. Madrid – Valencia. Valencia – Madrid. Espionaje y corrupción. Corrupción y espionaje.

Pero llegó EL HOMBRE. Este hombre. Alberto Núñez Feijóo. Su éxito rotundo en las elecciones gallegas han supuesto un punto culminante en el partido de los populares. Rajoy se ha atribuido el éxito mientras el que tiene que levantar tareas hundidas es otro. En Galicia, los del PP votaron el pasado 1 de marzo. Y saltaron para hacerse notar. Victoria absoluta para el nacido en O Mesón, Ourense. Victoria absoluta para el gallego. Mariano sonríe orgulloso pero no olvidemos que el que hace es otro. Y eso esperan los gallegos. Que el que haga, lo haga bien…

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