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Diario de campaña. Día 11: Las estrategias

Publicado en BEZ el 14 de Diciembre de 2015

Existe una campaña que no se ve, ni se siente, pero que se percibe de manera indirecta. Y es la que pasa por las decisiones más estratégicas, desde el mensaje a los equipos, desde la organización a los programas electorales, desde el vídeo al acto. Son el resultado de lo que vemos cada día en los medios de comunicación, de lo que escuchamos a partir de los discursos de los candidatos. Conocemos lo que ocurre una vez ve la luz, pero no vemos el trabajo que hay detrás, el cómo se toman las decisiones, por qué se toman y el quiénes las toman.

Nada es baladí, ni los colores, ni los mensajes ni los ataques. Las estrategias de campaña se definen con tacto, pero con objetivos y estrategias muy diferentes y que nada tienen que ver después con lo que percibe la sociedad, aunque lo que percibe la sociedad sea justo lo que querían cada uno de ellos. El PSOE, en 2011, no tuvo nunca como objetivo ganar las elecciones: su objetivo siempre fue que el PP no consiguiera mayoría absoluta. Se diseñó una campaña personal, basada en Alfredo Pérez Rubalcaba porque se percibía que él era la única oportunidad en una situación en donde la marca del PSOE caía estrepitosamente y donde las encuestas lo situaban a él de manera positiva. Esa campaña electoral se llamaba Alfredo… aunque él nunca soñara con ganar las elecciones.

Se le pueden achacar muchas cosas a Rubalcaba, pero nunca que no tuviera razón. Todo lo que advirtió que sucedería ha sucedido. Es cierto que falló en su propia estrategia, la cual cambio durante la campaña, y falló en el cara a cara frente a Rajoy. Pero para entender algunos secretos de campaña, hay que preguntar, y así me contó: “el Gobierno lo que quería era acabar sin que lo intervinieran. La verdad es que no lo había pensado nunca así, pero es verdad. El Gobierno y el Partido tenían objetivos distintos. Para el partido el objetivo era salvar los muebles. Claramente. Y para el Gobierno era que no nos rescataran, que es muy bueno para el partido y por tanto es muy bueno para España, y esto lo entiende cualquier candidato. El problema es que para que no nos rescataran había que hacer cosas que al final te impiden salvar los muebles, véase la reforma de la Constitución. La pregunta que habría que hacerse es la siguiente. ¿Qué hubiera pasado en el Grupo Parlamentario si no soy yo el que defiende la reforma de la Constitución? ¿Existía otro candidato en el Gobierno capaz de convencer al Grupo Parlamentario de que se suicidara?”. Para esperar declaraciones como esta habrá que esperar…

La campaña del PSOE en estas elecciones es muy distinta, con unas siglas y un candidato que van de la mano. Su objetivo rival claro es Rajoy y la derecha de los últimos cuatro años. Por eso acuden al voto útil y a movilizar al indeciso. Su techo está en más de 4 millones de votos que se han centrifugado a otras fuerzas políticas. Pero esos cuatro millones de votos, cuatro años después, son distintos, tienen necesidades diferentes y viven en lugares muy diversos. Y son críticos pero, como diría Jordi Évole: ¿Y si además de protestar nos da por ir a votar?

Hay estrategias que están enfocadas en romper con los techos de votación. Ciudadanos y Podemos atacan directamente al PSOE para hacerse un hueco. ¿Pero su objetivo es ganar las elecciones? ¿Sus programas electorales están preparados para gobernar los próximos cuatro años? Aquí faltarían algunos unos secretos que dar a conocer. Saben que son útiles, pero sus estrategias no están enfocadas en ser imprescindibles. Buscan ser la alternativa, pero no ser los únicos. Ahora bien, si los ciudadanos los barajan entre sus opciones, es porque han creado un halo de ilusión posible y por tanto se puede deducir que sus campañas han tenido el efecto que deseaban.

Podemos ha aprovechado bien sus datos negativos en las encuestas y la narrativa positiva de “remontada” está dando sus frutos. Aprovecha muy bien a la gente que es fuerte dentro de su partido, como Ada Colau, son constantes y generan muy buena comunicación en red a través de la movilización de activistas, han encontrado en la repetición de la palabra “sonríe” una joya, como la encontraron en la repetición de la palabra “casta”. Además, con mucho humor los fakes les hacen la campaña –o se hacen la campaña a sí mismos con sus propios fakes-.

A Ciudadanos se le siguen viendo las costuras. Y la campaña negativa no se ha hecho esperar. No hay secreto que valga para ningún partido cuando hay una cámara cerca. Esta vez ha ocurrido en el acto central de su campaña, en el Palacio de Vista Alegre. Mientras ellos presumían de músculo y gente como lo han catalogado los medios de comunicación, han circulado imágenes por las redes sociales para demostrar que “sólo han llenado la parte derecha” de Vista Alegre. Pero el juego de “haber quien la tiene más grande” no va a funcionar. Tanta demostración de hombría no es bien recibida. Y más bien provoca rechazo.

Nada es casual, todo está trabajado por equipos de comunicación que siguen un objetivo marcado con una estrategia definida. Sólo factores extraordinarios hacen mover esas estrategias. Lo que piensen de verdad, sientan y perciban no lo conoceremos hasta después de las elecciones. Hoy toca cara a cara entre Mariano Rajoy y Pedro Sánchez. Rajoy ha tenido más tiempo de pensar, sabe que no le conviene actuar, su liga es otra y no pasa por el enfrentamiento directo. Perdería. Veremos si la estrategia de esconderse, que es la misma que ha mantenido a lo largo de toda la legislatura, le viene bien a Rajoy. Sánchez se juega más, pero también ha estado más expuesto mediáticamente en otros debates, como el de El País o de Atresmedia. Él está más preparado para el combate visual.

Aquí dos secretos: La fuerza del músculo en política no se mide ni por volumen ni por tamaño, se mide con la inteligencia de los actos. Y la credibilidad política se gana con humildad. La humildad en política es la que acaba por descubrir todo secreto de campaña posible.

DIARIO DE CAMPAÑA

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Diario de campaña. Día 9: El factor decisivo

Publicado en BEZ el 12 de Diciembre de 2015

El factor extraordinario entra en campaña electoral. Y aunque no se puede confirmar que la guerra entra en campaña, la muerte sí lo ha hecho. Los conceptos de “guerra” y “muerte” están en el imaginario de la ciudadanía. Es inevitable. Como inevitable es que, al enterarnos de la muerte del policía español en la embajada española de Kabul, relacionemos, o más bien recordemos y nos acordemos, de las recientes muertes en París. Lo de París fue algo de París, sobre París, pero fue todo sobre el mundo. Entra en campaña la economía de la atención con más fuerza que nunca. Las personas, ante casos extremo como el ocurrido, no es indiferente. Su atención está viva, más viva, y más sensible. No obstante, quitando el discurso económico que lo relaciona, la praxeología, cuya metodología estudia la estructura lógica de los humanos, también cobra un matiz especial puesto que centra su atención en el individuo que actúa. Y que no quepa duda que, dependiendo de la reacción de nuestros políticos, los ciudadanos, por lógica, pueden actuar de una manera u otra.

Esta campaña electoral se encuentra un factor especial: actuar frente a lo imprevisible. Y lo que era previsto por estrategia, debe adaptarse. Actuar frente a lo imprevisible no es cuestión de fuerza o de poder, es cuestión de inteligencia. A pesar de que pueda parecerlo, no siempre se está preparado electoralmente para los factores extraordinarios porque mueven el tablero de ajedrez, hay poco tiempo de reacción, y escaso tiempo de análisis de lo que se prevé que pueda hacer el rival. En términos de comunicación política, estos son los elementos que se trabajan con especial atención porque, como dice Ralph Murphine, “normalmente los votantes siguen una cascada de decisiones para llegar a su toma de decisión electoral final”.

El anuncio

El anuncio se ha producido en Orihuela donde Mariano Rajoy ha dado la noticia con datos que aún no estaban del todo claros, sobre todo relacionados con la confirmación de la muerte del policía. Una vez más, el presidente ha sido prudente en su comunicación sin exponer, en ese momento, más detalles. No obstante, Rajoy contradecía las fuentes del gobierno, puesto que negaba que el ataque fuese directo contra la embajada. Durante la tarde del propio 11 de diciembre las agencias sí confirmaban, por las mismas fuentes gubernamentales, que la embajada española era el objeto, como así también lo ha confirmado la embajada de Estados Unidos en Kabul. La manera en que se produce el anuncio deja en evidencia las debilidades y las fortalezas de un Gobierno coordinado o descoordinado, de un líder preparado para afrontar la gravedad del asunto, o no. De un líder… ¿capaz?

Los culpables

Inmediatamente, los ciudadanos, al tener una previa de la información por los medios, necesitan conocer qué ha sucedido de una manera más clara y cómo va a afectarles o a afectar en el momento político actual. Buscan respuestas, necesitas explicaciones y exigen culpables y responsabilidades políticas. ¿Quién ha sido y qué medidas se van a tomar? Esconderse no es una opción. Y ante hechos de esta envergadura el liderazgo lo tendrá quien asuma la autoridad y la responsabilidad política.

El tiempo

¿Qué tiempo han tardado en reaccionar? El precio de no gestionar el tiempo es alto. No sólo hay que gestionar las respuestas, sino el tiempo de las respuestas, qué se tarda en tomar las decisiones, en informar y en formar equipos. La decisión de los electores no entiende de tiempos.

La reacción

¿Cómo han reaccionado los candidatos? ¿Qué palabras han escogido? Los medios de comunicación están más atentos que nunca y las redes sociales en espléndido movimiento. Cualquier error, cualquier palabra mal ubicada o desafortunada, no tener en cuenta la responsabilidad de cada uno como candidato y no comprender la reacción de la ciudadana frente al suceso, puede ser más visible que nunca, más evidente que nunca, más terrible que nunca. Hay que evitar por todos los medios que cualquier reacción se convierta en una equivocación. Porque el coste de cualquier equivocación en este momento será más alto.

 

El posicionamiento

Cada candidato se va a posicionar frente al terror o la muerte. Y habrá posiciones que nos sorprendan, otras que suponen una oportunidad. ¿Por qué? Bien porque no haya posiciones del todo claras, bien porque denuncien sin mencionar culpables o se denuncie medias. Todos saben que la guerra tiene un coste electoral. Y no para todos ese coste juega a su favor. No obstante, en un momento de máxima sensibilidad en los ciudadanos, lo que éstos van a demandar es siempre claridad, transparencia y respuestas. Y respuestas verídicas. No quieren sorpresas, quieren la verdad.

Quizás no quepa comparación, ¿o sí? Pero todos recordamos los atentados del 11 de marzo. Y todos recordamos los errores políticos y estratégicos que cometió el Gobierno del Partido Popular. Ocultar información, no reconocer a los culpables, perder el liderazgo y la autoridad, y no asumir la responsabilidad política, tuvo un efecto devastador. La sociedad española reaccionó. Y los mensajes virales para la reacción ciudadana no se hicieron esperar con el “pásalo” a través del sms. El factor extraordinario en aquel contexto movió a los electores. Y el voto útil fue decisivo en las elecciones del 14 de marzo de 2004.

Conocer la verdad es de justicia y un derecho a reivindicar. A reivindicar en campaña y siempre.

DIARIO DE CAMPAÑA

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Diario de campaña. Día 8: La videoteca electoral

Publicado en BEZ el 11 de Diciembre de 2015

Y casi llegar a abrazarlo. Eso es lo que pretenden los spots electorales: transmitir un mensaje que vaya directo a los sentidos del elector, provocarle la valentía de ser capaz de rozar el futuro con sus manos. De que todo lo que lucha, ama y siente está a su alcance. Hacer sentir para movilizar el voto, para provocar la decisión de actuar el día de las elecciones. Sentir para actuar. Sentir para hacer. Sentir para hacer creer. Sentir para influir también en los demás. En esta campaña electoral, el eje estratégico de los spots electorales es la comparación temporal: recordar el pasado para soñar el futuro.

Una conversación con Ralph Murphine sobre los spots electorales sería menos optimista y más inteligente. Él los llama en su libro Ideas en la comunicación política moderna, “el ritual de los comerciales políticos por televisión”. Y dice: “el fenómeno del ritual se ha llevado casi al estatus de culto en ciertas partes del mundo (…). El comercial puede verse en campañas políticas desde Río Colorado hasta la Patagonia. Muestra a masas de ciudadanos echando porras con muchas ganas, sonriendo, bailando, agitando banderas y pancartas. (…) El concepto básico de este tipo de comercial en español se llama triunfalismo”.

Posiblemente en España, y en esta campaña electoral, estemos siendo testigos de menos triunfalismo, menos masas y menos jingles. La videopolítica también evoluciona, aunque se siguen cometiendo errores estratégicos y de diseño al copiar lo que en otros países y partidos hacen sin tener en cuenta los contextos y los tiempos políticos. El vídeo del PP apelando a la recuperación fue muy criticado el pasado mes de octubre al existir una campaña parecida, con la misma historia y los mismos mensajes. Además de poder sentir, el elector también es crítico. Como crítico también ha sido el spot “piensa sin prejuicios” que ha lanzado el pasado 6 de diciembre el partido de Mariano Rajoy aludiendo a los tipos de personas que les votan, incluido los hipsters. Crítico pero viral, y con una historia bien construida.

Para abordar uno de los principales spots de campaña, los populares han aprovechado las críticas que reciben a propósito de que sólo hablan de “números”. Y así lo han llamado. En ese vídeo la alocución enumera cifras, las que repiten una y otra vez, y que justifican el crecimiento en el país. Y posicionan datos positivos de la creación de empleo: “dicen que en el partido popular siempre estamos ocupándonos de los números. Es verdad, porque nos importa mucho lo que hay detrás de cada uno de ellos”. El spot titulado “Despertador”, nos invitan a despertar en una España que ha cambiado 4 años después, y nos invitan también a seguir en esa línea, una línea futura, también llena de datos, que quieren alcanzar. Aquí se establece el compromiso como motivo.

El PSOE apuesta por la narrativa que acompaña a su slogan, un futuro para la mayoría, y por recuperar el orgullo de ser socialista para conseguir dicha mayoría. Han creado un spot donde lanzan la siguiente pregunta: ¿qué le pides a los próximos cuatro años? La segmentación electoral es clave en este vídeo: vemos diferentes personas de diferente sexo y edad, y que hablan diferentes lenguas, las que se hablan en España. En ese futuro para la mayoría, el PSOE se para especialmente en los jóvenes, lanzando un spot titulado “un futuro para los jóvenes”. Este vídeo demuestra que la creatividad gana la batalla de los spots electorales: es el que más visualizaciones tiene hasta el momento. ¿Y cómo se consigue un futuro para la mayoría? En ese eje transversal, de mirar el pasado para el conseguir el futuro, publican el spot “un proyecto de futuro para la mayoría”.

Ciudadanos lanzó su spot el pasado 5 de diciembre. Un Albert Rivera se sienta ante un folio en blanco para escribir una carta, una carta para ser leída también en el futuro por alguien que ya viva en ese país que propone Ciudadanos: su hija Daniela. Apela especialmente a las emociones y entra en coherencia con el eslogan que repite cada día en su campaña: la ilusión.

El vídeo de Podemos es sencillo pero efectivo e identitario con ellos mismos. Lo han titulado “maldita casta, bendita gente”. Apela también a las emociones porque visualiza la situación de muchas familias en España. Y verse identificado es lo que mueve a la acción. El ataque es frontal contra el PP y el PSOE.

El videoclip electoral de Izquierda Unida para las elecciones a la Comunidad de Madrid titulado “El corazón de la izquierda”, donde Joaquín Sabina le puso la música, fue muy logrado. En esta ocasión, titulan al spot “venimos de muy lejos”. Pocos planos, y la voz de Alberto Garzón describiendo el nuevo país que ellos dibujan en estas elecciones, el que repiten a diario. Aparece solo, de espaldas, pero no lo está. En el minuto uno lo enfocan a él acompañado de muchas personas más y, al final, un espacio a recuerdos emotivos: muestran el pasado reciente que debe justificar el voto a IU en el presente.

Recordando a Murphine, los spots de estas elecciones de 2015 son poco triunfalistas. No pueden serlo en un panorama donde nada está claro. Pero en un panorama donde todos tienen algo en común: desear el futuro, pero el futuro inmediato.

DIARIO DE CAMPAÑA

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