Your address will show here +12 34 56 78
De Cerca

Publicado en Beers & Politics en noviembre de 2018. Monográfico 9: Veinte autores básicos de la filosofía política

“Si no puedo bailar, tu revolución no me interesa”

-Emma Goldman

 

Adagio

-“Entonces era sorprendida, con la sonrisa benévola de mi padre, leyendo aquellos libros antes de saber leer y acuciándole un poco para que me enseñara a leer y poder leer” – María Zambrano

¿Cómo empezó todo? ¿Cuál es tu historia? ¿Qué historias vas a contarles a los que están ahí, dentro y fuera? ¿Cómo vas a convencer a tu partido? ¿Cómo nos vas a convencernos a los demás? ¿Por dónde hay que empezar?

-“(…) para una mujer, ésta era la mejor forma y tal vez la única que veía en esa época –a menos que fuera la reina de Inglaterra- de hacerse un nombre, de ser alguien, porque conocía mujeres que eran escritoras célebres. Se reunían, entonces, el gusto por la celebridad y el de la escritura propiamente dicha, que provenía de mi amor por la lectura. Hacia los dieciocho años, cuando leía El molino sobre el Floss, a la sombra de los castaños de Mérignac, soñaba que la gente un día se conmovería con los libros escritos por mí, como me había conmovido yo con la heroína del Molino sobre el Floss. Ésa era la clase de literatura que yo tenía ganas de hacer, una literatura que hablara íntimamente a las personas, y tal vez fundamentalmente, ya en esa época, a las mujeres” – Simone de Beauvoir

¿Queremos hacernos un nombre? ¿Qué políticas célebres han inspirado a otras mujeres? Dichoso sería que se reunieran el gusto por la celebridad, la ejemplaridad y la vocación de servicio público para inspirarse, decidirse, dar el paso. ¿Existe amor por la lectura, por las letras, por la ciencia, por la política en aquellas mujeres que no saben qué decidir, a quién preguntar o de quién inspirarse? ¿Son los libros fuentes de conocimiento o lo es el patriarcado que aún impulsa a las mujeres a participar bajo la batuta de quienes siempre fueron y estuvieron? ¿Qué clase de política quieren nuestras candidatas hacer? ¿Qué clase de acciones quieren llevar a cabo las mujeres para que las sienta verdaderamente la sociedad a la que representan? ¿Qué clase de políticas públicas quieren llevar a cabo aquellas que quieren decidirse para que las que vengan detrás puedan hacerlo sin someterse a los techos de cristal?

Andante

-“No se ha definido, como el hombre, intelectualmente, lógicamente; la mujer es criatura alógica, que crece y se expresa más allá de la lógica o más acá, nunca dentro de ella” – María Zambrano

“No” es el discurso del cambio para empezar a decir sí a todo lo demás. Son. Están. Llegaron. Cuando hablamos de candidatas, hablamos de lógica, intelecto, oportunidad, representatividad y justicia. Hablamos de transformación, dentro y fuera.

-“(…) Siempre he preferido las relaciones elegidas por oposición a las relaciones impuestas. Hay que destacar que a veces hay relaciones que están dadas y que uno elige al mismo tiempo. Por ejemplo, Helene es mi hermana, estamos vinculadas porque somos hermanas y al mismo tiempo la he elegido así como ella me ha elegido a mí. Pero esto es muy rato. Lo repito –lo he dicho ya muchas veces- nunca he lamentado no haber tenido hijos. Me gustan mucho más las amistades, me gustan mucho más las relaciones, sí, que he elegido, que las que me hubieran podido ser impuestas por la maternidad” – Simone de Beauvoir

¿Hasta qué punto las políticas han sabido relacionarse para generar espacios de influencia que hayan contribuido en positivo a su crecimiento profesional y personal? ¿Hasta qué punto el ámbito de los cuidados y los roles tradicionales han menguado sueños e ilusiones? ¿En qué momento las mujeres en política no se vieron apoyadas por su entorno? ¿Qué entorno es el que las hace actuar una vez que son candidatas? ¿De quiénes se rodean? ¿Qué tipo de liderazgo desarrollan? Si una líder crea líderes, ¿cuál es su equipo? ¿Se preparan nuestras candidatas? Una vez que toman decisiones, ¿profesionalizan sus actuaciones?

Allegro

-“Sartre: No hablaría de El segundo sexo, en el plano de las ideas, porque usted lo hizo con las de los otros, pero lo que es asombroso es que comenzó ese estudio de la condición femenina sin ideas preconcebidas. No se trataba de rechazo, de condenación, usted quería saber, porque era una mujer, qué era ser mujer. (…) Usted llegó a ser feminista mientras escribía el libro.

-S. de Beauvoir: Llegué a serlo sobre todo después de que el libro existió para otras mujeres”.

¿Son conscientes las candidatas de que su papel en la vida pública transforma la vida de toda una sociedad? Sobre todo porque sin mujeres participando de la vida pública no habría una sociedad justa, ni igualitaria, ni representada. ¿Quieren saber las candidatas? ¿Y qué quieren saber las candidatas sobre las candidatas? ¿Llegan a ser políticas las mujeres después de serlo? ¿O antes?

-“La revelación a que sentimos estar asistiendo en los tiempos que corren, es la del hombre en su vida, revelación que sale de la Filosofía, con lo cual la Filosofía misma se os revela (…). La pasión solo ahuyenta a la verdad (…). La sola razón no acierta a sorprender la caza. Pero pasión y razón unidas, la razón disparándose con ímpetu apasionado para frenar en el punto justo, puede recoger sin menoscabo a la verdad desnuda (…). Tal sentimos ante la revelación que nos ofrece la razón desde su nuevo sentido. Camino, cauce de vida” – María Zambrano

La feminización de la política. ¿Qué tiempos corren y a qué estamos asistiendo? ¿Tiene una candidata pasión? ¿Pasión por lo que ha hecho, por lo que representa, por lo que hará, por lo que decidirá? ¿En qué medida queda la pasión y hasta qué punto empleamos la razón? ¿Influye la pasión en el liderazgo femenino?

Presto

-“He vivido verdaderamente en la medida en que quería escribir” – Simone de Beauvoir.

Cuando hablamos de políticas, ¿podemos decir que han vivido verdaderamente en la medida en que querían?

-“Cada día sentimos más aversión hacia las interpretaciones patológicas de las grandes vidas” – María Zambrano

Para la desigualdad y el sistema patriarcal que impide que haya más mujeres y mejores mujeres en política no cabe interpretaciones patológicas.

Sintamos cada día más admiración hacia políticas y candidatas que hacen y quieren hacer grandes cosas por la sociedad a la que representan desde la vocación de servicio público.

Políticas para otra política.

 

Nota: Es un texto que invita a la reflexión a partir de reflexiones. Las respuestas es todo aquello a lo que me dedico. Las citas están recogidas en “Por ella misma” de Simone de Beauvoir y en las investigaciones publicadas por Alicia Berenguer Vigo de María Zambrano.

0

Publicado en El País, blog Mujeres, el 08 de Marzo de 2015

La historia de las mujeres se escribe con el tinte de la valentía. Sólo con esfuerzo y aliento se puede seguir escribiendo, letra a letra, paso a paso. Y en cada espacio de cada párrafo pararse a coger aliento. Porque sólo escribiendo, incluso, se puede llegar a hacer historia. Sin embargo, hay muchas mujeres que no quieren hacer historia, tan sólo quieren seguir siendo lo que son, mujeres. Pero mujeres en igualdad de derechos y oportunidades. Mujeres parte de una sociedad que las necesita, porque sin la mujer no sería sociedad. Porque el futuro como el presente es con las mujeres. Y con las mujeres ha sido siempre, pero con la diferencia del reconocimiento merecido. Queremos ser mujeres sin ser las primeras víctimas de una crisis. Queremos ser mujeres con un salario equitativo al del hombre. Queremos ser mujeres en igualdad de condiciones y oportunidades. Queremos ser mujeres sin machismo ni violencia. Queremos ser mujeres valientes y seguras. Queremos seguir siendo lo que somos, mujeres. Mujeres con roles indispensables, mujeres libres, mujeres capaces, mujeres. No queremos ser más, no se confundan. Queremos construir, junto a los hombres, un futuro mejor para nuestras familias, para las sociedades, para nosotros mismos. Queremos lo justo, lo indispensable, la mitad de todo. Queremos, sencillamente, crecer y crecer juntos, todos. Y ser felices, como decía Pepe Mújica, ser felices.

Qué curioso. Algo aparentemente tan sencillo todavía es una brecha internacional. El mundo avanza, sí, pero muy despacio. Y aunque todo el mundo sea consciente de ello, todavía el Día Internacional de la Mujer sigue siendo una fecha del calendario ineludible donde ONU Mujeres pone el acento especialmente. Este año se hace un firme llamado a la Campaña de Beijing+20: “Empoderando a las mujeres, empoderando a la humanidad: ¡imagínalo!”. ¿Cómo sería un planeta 50-50 en 2030? No lo sabemos, pero sería el deseable no en 2030, aunque se marque una fecha, sino ahora, ya. Y aunque sabemos que el camino es complicado, alguien tuvo que andarlo primero. Nada de lo que ahora tenemos hubiese sido posible sin la inspiración y los pasos marcados de otras muchas mujeres que dijeron “no”, a tiempo, para empezar a marcar el sendero de la justicia. No a seguir siendo sumisas. No a la desigualdad. No a sólo aceptar. No a la violencia machista. No a cobrar un salario desigual. No a ser simplemente ayudantes. No a ser inferior. No a ser débil. Decir no, a tiempo, es empezar a decir sí a todo lo demás. Decir no, a tiempo, es empezar a ser heroínas y héroes de un tiempo presente para construir más y mejores sociedades: la del conocimiento, la de la igualdad, la de la educación, la de la sanidad, la de la política, la de todos.

Y alcanzar ese 50-50 sólo depende de nosotros mismos, de desearlo, de creer que se puede y se debe hacer. Inspirarse en otras mujeres es el primer paso porque como decía Marie Curie, “en la vida no hay nada que temer, sólo que entender”. Entendamos, comprendamos, escuchemos. Y hagamos. Además, sabemos, porque nos lo dijo bien Soledad Gallego Díaz, que “para combatir el antisemitismo no hace falta ser judío, como para luchar contra el racismo no hace falta ser negro. Lamentablemente, a veces, parece que para combatir la discriminación de la mujer hace falta ser mujer”. Pero esta batalla hacia el 50-50 no es sólo de mujeres, es una batalla social, donde debemos participar todos y todas. “Luchar en defensa de los derechos de las mujeres es luchar por los derechos de todos nosotros”, escribió un día Miguel Focart. Un hombre, sí, feminista. Gracias. Quien crea que esto es únicamente tarea nuestra se equivoca. Podremos ser heroínas, pero no de un mundo paralelo al real.

Yo, como Emma Goldman, si no puedo bailar, no quiero estar en esta revolución. Quiero bailar y quiero ganar la revolución. Y, ojo, Rigoberta Menchú lo tenía claro: “una mujer con imaginación es una mujer que no sólo sabe proyectar la vida de una familia, la de una sociedad, sino también el futuro de un milenio”. ¿Te animas? Puede que estemos “tan condicionados por los valores masculinos, que hemos cometido el error de emularlos al precio de nuestro propio feminismo”, como advertía Petra Karin Kelly, pero siempre estamos a tiempo de aprender de los errores y de reconducir nuestros propios objetivos. Una bala quiso destrozar a Malala Yousafzai el habla y su sonrisa. Los pecados que cometió fueron dos: ser mujer y querer ir a la escuela. “Nada ha cambiado en mi vida excepto esto” –dijo- “la debilidad, el miedo y la falta de esperanza murieron. La fuerza, el poder y el ánimo nacieron”.

¿Cuántas mujeres no sienten debilidad y miedo hacia sus maltratadores? ¿Cuántas no sienten falta de esperanza ante a las oportunidades que no llegan, ante a la discriminación, ante a la desigualdad? Recuerden también las palabas de Malala: “un niño, un maestro, un libro y un lápiz pueden cambiar el mundo. La educación es la única solución”.

¿Saben? La educación es el primer paso hacia la igualdad. Los parches mal puestos de mala calidad por hombres para acallar las demandas de las mujeres son pasos hacia sus propios intereses, es decir, hacia ninguna parte.

Un maestro puede enseñar a un niño con un libro y un lápiz a escribir la historia de las mujeres, la de la humanidad. Y esa historia titulada “Igualdad” puede cambiar el mundo.

 

 

0