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Publicado en El País, blog Mujeres, el 20 de junio de 2013

Tecleamos las palabras Michelle Obama. Una primera búsqueda en Google y… ahí está. Discursos que no quiere que interrumpan, una mujer sin tiempo para la primera dama chinasu biografía, su perfil en Twitter, su perfil en Pinterest… En definitiva, una mujer posicionada en la red y posicionada en La Casa Blanca en un lugar estratégico. No paran de sucederse las noticias sobre ella, ni los comentarios. Es protagonista casi diaria en todos los medios de comunicación del mundo. Adopta un papel casi único con respecto a otras mujeres de presidentes.

Pero Michelle Obama es especial. De eso no hay duda. Lo demostró en la primera campaña electoral del 2008, y lo volvió a demostrar en la última del 2012. Ella tiene madera de líder y como tal lo ejerce de la manera más estratégica. Si bien no siempre acierta, Michelle es más que una primera dama. Es la clave de sol del pentagrama Obama. Ella es un símbolo que representa, que estiliza. Representa los sonidos más agudos de La Casa Blanca. Es la “clave” del presidente, el sol siempre presente.

Ella es… diferente a otras damas. Y está marcando tendencia entre el rol que éstas deben tener. Mujer, esposa y madre. Pero también presente en aquellos temas relacionados con la presidencia y que requieren de una atención “diferente”, “aguda”. Otro empoderameinto. Comparar a Michelle Obama con otras mujeres de otros presidentes sería un error. Y su presencia en los medios también. Porque su papel es único y ha ido evolucionando al tiempo que la política de su marido. Y su papel en la comunicación estratégica también. Cada salida está medida. Cada sonrisa. Pero, ojo, al igual que su mujer, Barack Obama también es un símbolo. Es esa melodía del pentagrama que ningún presidente posterior sabrá representar.

Las últimas noticias que han publicado los medios de comunicación con respecto a la esposa del presidente de los Estados Unidos no han sido música agradable. Pero criticar a Michelle Obama por sus errores, por sus tropiezos en escena y por su quizás demasiado empleo del “puesto” que ocupa, no servirá de nada. Analizar el pentagrama Obama sí servirá. Michelle, la clave de sol, ya marcó la nota de la representación al entrar en La Casa Blanca. Una nota que seguimos todos con atención. Sólo depende de ella que suene bien… que sea sublime.

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Publicado en el Blog de El País, Mujeres (29 de octubre de 2012)

El mundo que viene será con las mujeres o no será. Así es. Ese podría ser el resumen del título que tenemos ante nosotros: Tecnología y democracia: dos palabras con nombre de mujer. De repente se abre una ventana al mundo. Una ventana que nos da miedo abrir. Los cristales algo sucios se presentan ante nosotros dificultándonos la visibilidad. La pregunta que debemos hacernos es… ¿de verdad queremos abrirla?

Estos días se ha hablado en San Sebastián de un cóctel tremendo: mujer, tecnología y democracia para el cambio social. Algo indispensable en nuestros días. Pues no sólo se trata de una cuestión de género. Probablemente sí, probablemente ocurra que “el día que se vaya la última mujer del pueblo, el pueblo se cierre” como dice Jesús Casas Grande. Pero lo cierto es que la mitad de la población son mujeres. Personas inteligentes cuya sociedad no puede permitirse el lujo de perderlas. Y menos aún en pleno desarrollo tecnológico, innovador, donde el monólogo da paso a la conversación. Donde la acción da paso a la participación. La competitividad pasa por un todo. Pero por un todo igual. El presidente de Fundación Cultura de Paz, Federico Mayor Zaragoza, tiene razón cuando dice que la educación es ser libre y responsable. ¿Y si cambiamos la fuerza por la palabra? Sí. Ya. Vamos. Hagámoslo ahora. La cuestión es que la crisis no sólo pasa por una crisis de palabra. En la red pueden abundar las palabras. Y el ruido también. La crisis sigue siendo una crisis de escucha, apunta Zaragoza. Tenemos voz. Las mujeres tienen voz. Los estudiantes tienen voz. Y los jóvenes tienen voz. Entonces… ¿por qué se siguen sintiendo perdidos? Sencillamente porque no se les escucha. La intención no basta. Tampoco la intuición. Según afirma María Silvestre, directora de Emakunde, “no somos libres si no somos iguales”.

Y en este nuevo paradigma, nos encontramos ante un cambio social. La tecnología ha venido para quedarse. Innovamos para mejorar. Herramientas que facilitan nuestra vida personal y profesional, nuestra comunicación, pero que nos permiten soñar, participar,vigilar, “en-redarnos”. Nos permiten emprender y ser capaces de llevar nuestra voz allá donde queramos.  ¿Podemos cambiar el mundo? La respuesta es sí. Pero el camino no es fácil. Michelle Bachelet sabe que “no existe el verdadero cambio si la mujer no participa en él”.

El empoderamiento implica democracia. Y no hay democracia si no hay Red, con mayúsculas. María Teresa Fernández de la Vega, hoy presidenta de la Fundación Mujeres por África, cree que el 40% de las mujeres en las plantillas de empresas de telecomunicaciones no es suficiente, cree que el 18% que existe hoy de ingenieras informáticas no es suficiente. Asegura que hay que seguir luchando. Y luchando con un valor indispensable: la confianza. Esa confianza que tenemos, la que somos capaces de aportar y también la que producimos. Y nos da la receta: “leyes políticas, inversión, participación y poder de decision”. Repetimos: poder de decisión.

Antes habíamos sido súbditos, ahora empezamos a ser ciudadanos, según palabras de Mayor Zaragoza. Y por eso, como ciudadanos, hoy en día tenemos la oportunidad y la ventaja de contar qué está ocurriendo, la oportunidad de opinar, participar, movilizarnos, reivindicar, denunciar y/o apoyar iniciativas, incluso económicamente, como elcrowdfunding. Pero hacerlo para que las TICs sean una potencia, no una impotencia. Se podrían citar muchos ejemplos donde las herramientas online en combinación con iniciativas han tenido un gran protagonismo en la lucha por verdaderos cambios sociales. La historia de Jolly Okot, directora de Invisible Children, es desgarradora. Esta mujer, que sabe lo que es la violación en primera persona, lucha cada día por la educación de los niños en Uganda. Quizás no conozcamos a estos niños, ni siquiera el cruel maltrato que reciben. Son niños soldados, niños invisibles. Pero la historia de Kony dio la vuelta al mundo gracias a la tecnología… El caso de Mari Kuraishi es distinto, pero con determinación y creyendo en el “todos podemos conseguirlo”. Ella ha fundado Globalgivingfruto del “crowdfunding”. Ella asegura que “si hubiera sido racional nunca lo hubiera hecho”. Esta emprendedora social lo hizo posible gracias a lo que llama “optimismo irracional”.

Hay cientos, miles de mujeres ahí fuera trabajando por ese cambio. Creyendo que las tecnologías pueden disminuir las desigualdades sociales y de género. Mujeres que luchan también por la paz utilizando estas herramientas, como Carmen MagallónGloria Bonder oManuela Mesa. Y hay mujeres, activistas, periodistas… que saben que las redes sociales son una herramientas de comunicación, una ventana al mundo con cristales limpios, saben lo que supone tener un blog y su poder de difusión, como Paula GonzaloLali SandiumengeJudith TorreaManal Hassan o Tsering Woeser.

El mundo que viene será con las mujeres. Hablamos de un esfuerzo humano, hombres y mujeres luchando y compartiendo por un bien común. No podría ser de otra manera. Esa ventana al mundo hay que abrirla, querer abrirla. Y después salir. Empecemos a ser conscientes de que somos capaces de ver, observar y… escuchar. Puesto que la comunicación también nos pertenece, contemos. Qué curioso, la tecnología puede ser democracia, dos palabras con nombre de mujer…

 

Imagen de la marcha de Las Damas de Blanco en enero. / A. ERNESTO (EFE). Publicado en El País Internacional. Pista para la foto de Manuela Mesa.

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