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De Cerca

Firma de opinión en Cadena SER. 21 de enero de 2025

En la era del esperpento, Trump nos ha iluminado con sus sabias ideas y guiado con sus decretos. No hay nada más efectivo que la firma de un puño de hierro para destruir en cuestión de minutos lo que la democracia construye durante años.

Estados Unidos sale del acuerdo de París y de la Organización Mundial de la Salud y se ha empeñado en renombrar al golfo de México “golfo de América”. A Hillary Clinton se le escapó una carcajada cuando lo escuchó de nuevo en el discurso de la toma de posesión. Seguro que se ríe por no llorar.

Mientras, en Suiza, en el Foro Económico Mundial, líderes internacionales están alzando la voz para —parece— resistir a la tendencia del avance imparable de esta era del esperpento. Comparten ideas para solucionar las crisis geopolíticas, o impulsar el crecimiento económico a base de descarbonización, energías limpias y una transformación digital más humana.

Pero, ¿saben? El carnaval internacional no puede competir con el bueno, con el de nuestra tierra. Nada de esto parece tener mucho sentido cuando alzamos la mirada y vemos quiénes, de verdad, levantan, motivan y mantienen vivos nuestros pueblos. Mientras la macropolítica parece arrasarlo todo a base de meme y modificaciones algorítmicas para tenernos idiotizados, la micropolítica cose imparable en la habitación de un colegio público acompañada de un par de calefactores y una cafetera.

En Argamasilla de Calatrava, en la comparsa Virgen del Socorro, Maribel, Paqui y mamá Antonia dan las últimas puntadas a la alegría. Belén y Lala diseñan hasta el último momento esos trajes que inundarán nuestras calles de color. Ana Belén seguirá ayudando. Fernandito y nuestros chicos ya están montando los altavoces en la carroza para que el ritmo no pare. Carmen “la andaluza” lo vive, que para algo es de Cádiz. Rocío y María nos siguen enseñando los pasos de la coreografía, que tiene que salir perfecta. Y Juli, uno de los más veteranos, ahí está un sábado más en los ensayos. La Fefa ya tiene listo el autobús para que la comparsa recorra todos los pueblos. Y David su cámara para no perder un solo instante.

Este es el carnaval del bueno, el real, el de nuestra gente, el que sana el alma, la familia que Emilio lidera “para que todo el mundo se divierta”.

Carnaval del bueno, como antídoto, en la era del esperpento.

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NO es de extrañar que una de las palabras más repetida en el discurso del Estado de la Unión de Barack Obama, el pasado 25 de enero, haya sido “Unidos”. Los Estados Unidos de América, sí, pero Unidos. Y así arrancó Obama su campaña electoral también, aludiendo a un potencial target que tiene la llave: las clases medias (y en plural). En ese discurso, el que se espera a nivel internacional con expectación días antes, el emitido por ese artista de la oratoria, varias puntos que me parecen que son interesantes…

  • Arranca con Defensa. Atiende a la conexión con emoción, empieza con esos compañeros que lucharon en Irak, de esos miles que dieron su vida y de ese millón que peleó. Héroes los llama. Utiliza la palabra Héroes.
  • Y continúa lo que para él fue un éxito: la muerte de Osama bin Laden, una persona que, con su desaparición, dejó de ser amenaza para su país (y para el resto).
  • Enlaza la educación con el empleo, y el empleo con la energía. Bien enlazado y bien discurrida la segunda idea a lo largo del discurso, porque empleos (que no empleo), empresas (que no empresa) y energía han sido las tres palabras, tras “Unidos” que más se han repetido en este discurso.
  • Storytelling para justificar una situación de crisis, “de esta se sale porque…”: “Mi abuelo, que era veterano del ejército de Patton, tuvo la oportunidad de estudiar en la universidad bajo la ley de reajuste de los soldados conocida como GI Bill.  Mi abuela, que trabajó en una fábrica de bombarderos, fue parte de la fuerza laboral que produjo los mejores productos del mundo”.
  • ¿Por qué promete? Para mantener viva esa promesa, para decir que no están en juego los valores Demócratas y Repúblicanos, sino los estadounienses. Y a eso se le llama unidad (“Unidos”).
  • Empleo de palabras e ideas positivas: optimismo, triunfo, éxito, oportunidad justa, valores, apostar…
  • Convencimiento de una misma idea a lo largo del discurso para ofrecer una alternativa: “No, no regresaremos a una economía debilitada por la exportación de los trabajos, deudas incobrables, y ganancias financieras ficticias.  Esta noche, quiero hablar sobre cómo vamos adelante y presentar un plan específico para una economía construida para perdurar (…)”.
  • Más ejemplos aludiendo al storytelling:Jackie Bray es madre soltera de North Carolina que perdió su empleo como mecánica.  Entonces Siemens abrió una fábrica de turbinas”.
  • Eje central discursivo: empleo, economía, educación, jóvenes, oportunidades…
  • Preguntas: Obama siempre pregunta al rezar un discurso intentando formar parte a un público a sabiendas de que a veces este no puede participar: ¿Pueden culparles por sentir algo de cinismo?
  • Y cierra con un final también de unidad: «Cada vez que veo esa bandera, me acuerdo que nuestros destinos están cosidos el uno al otro, como aquellas cincuenta estrellas y esas trece franjas. Nadie construyó este país por cuenta propia. Tenemos un gran país porque juntos lo construimos. Tenemos una gran nación porque trabajamos en equipo. Nuestra patria es grande porque nos cuidamos las espaldas mutuamente. Y si nos aferramos a esta verdad, en este momento de sufrimiento, no hay desafío demasiado grande ni misión demasiado difícil. Mientras compartamos el mismo propósito, mientras mantengamos una resolución común, nuestra trayectoria será hacia adelante, nuestro futuro será brillante y fuerte será siempre el estado de nuestra unión».
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