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CONOCER. Saber. Investigar. Contrastar. Contar. El periodismo de investigación es una actividad periodística cuya función principal es investigar a partir de un indicio. Nada tiene que ver con el periodismo de filtración. Las fronteras entre ambos tipos de periodismo están bien delimitadas.

 

Cuando nieva en Madrid la noticia no es que “está nevando en Madrid”. “Todo el mundo, cuando sale a la calle, sabe que está nevando”. Pero, ¿por qué los madrileños no llegaron a sus trabajos aquel 9 de enero? ¿Por qué se colapsó Madrid? ¿Por qué no hubo información en Barajas cuando cientos de personas se afincaron sin remedio en el aeropuerto madrileño? Estas son las respuestas que hay que contestar. Y se contestan de una sola manera: investigando.

 

La fuente de información se convierte en el principal elemento para el periodista. Hay que ser conscientes de que casi todas las fuentes de información tienen un interés oculto cuando deciden revelar al periodista cierta información. Y tal y como dicen diversos profesionales de la información, “no podemos revelar nuestra fuente. A nadie. Debemos mantener el secreto profesional”. Es importante que la fuente confíe en nosotros y se sienta segura de que no será revelada. Si el periodista comete algún error, puede perder fuentes fiables e importantes, núcleo de partida de su investigación. Por lo tanto, cuidado.

 

Como punto de partida, las filtraciones son muy importantes en el periodismo de investigación. Sin embargo, sin contrastarlas éstas son meros rumores. Lo que hace prestigioso a un medio, o a un periodista, no son las filtraciones sino información privilegiada, informativa y contrastada. La calidad de un texto se mide por la verificación de aquello que se cuenta.

 

Hay muchos profesionales que son criticados por no llegar hasta el fondo de una cuestión, como en el caso del espionaje madrileño. No obstante, debemos ser conscientes de que el periodista en una investigación adquiere la calidad de informador, no de fiscal, ni de juez.

 

La publicación de documentos filtrados no es periodismo. Aunque lleguen informes a la redacción, no se pueden publicar así como así. La información siempre debe ser estudiada. El periodista no puede caer en el error de publicar aquello que una fuente oculta desea que se publique por intereses personales. «Hay que diferenciar lo que es periodismo de investigación con lo que es la publicación de dosieres”.

 

A lo largo de la historia del periodismo, sacar a la luz información privilegiada e investigada ha dado honra y prestigio a muchos medios de comunicación. Uno de los más conocidos fue el “caso GAL”, publicado principalmente por El Mundo. Otra investigación, que ha sido recordada recientemente, fue la que realizó en los años 70 el periodista inglés Harold Evans. Ganó la batalla contra el Gobierno al demostrar que era culpable de la comercialización de la talidomida, un medicamento que producía graves efectos secundarios en el feto de la madre que tomaba el tratamiento.

 

Las informaciones publicadas en El País de la mano del periodista de investigación Francisco Mercado, es el ejemplo más comentado recientemente en el periodismo de investigación. La trama de espionaje en la Comunidad de Madrid ha sido abierta y ahora que todo se sabe, debe investigarse para verificar su certeza. Según Mercado, “esta historia no acaba aquí”.

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Episodios de espionaje… Una Comunidad… La de Madrid… Una Presidenta… y rubia… Muchos hombres y… Un destino…

 

Esto parece el “intro” de una serie de televisión. Una serie mediocre pero muy vista. Y es que el acontecimiento merece todas las atenciones… Según publicaba el periódico El País los días pasados, en Madrid se han estado llevando a cabo presuntos espionajes. ¿Las víctimas? Parece ser que los espiados han sido Ignacio González, Vicepresidente de la Comunidad de Madrid y “mano derecha” de esta nuestra Presidenta, Esperanza Aguirre; y Manuel Cobo, Vicealcalde y gran amigo de este nuestro alcalde, Alberto Ruiz Gallardón.

 

El interés por esta polémica se ha suscitado después de saberse que González “había sido seguido e, incluso, grabado con cámara oculta durante un viaje a Cartagena de Indias (Colombia)”. Del mismo modo, Cobo “fue sometido a diversos seguimientos por la capital durante abril de 2008”. Las miradas de culpabilidad apuntan hacia Francisco Granados, Consejero de Presidenta, Justicia e Interior y secretario general del PP de Madrid.

 

Según El País, “la Consejería del Interior de la Comunidad de Madrid, presidida por Francisco Granados, cuenta con su propio servicio de espionaje”; “se trata de un equipo dirigido por el ex inspector de policía Marcos Peña -fichado por Granados en julio pasado como asesor para temas de seguridad”. Por su parte, Granados ha negado ya en reiteradas ocasiones haber ordenado el espionaje de los distintos cargos de la Comunidad.

 

El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, ha participado en la comidilla madrileña tras hablar anoche en el programa de TVE “59 segundos”. Declaró que llevar a cabo espionajes con un “equipo parapolicial” es una acción “ilícita e ilegal y si se ha financiado con fondos públicos, un delito”. Así de rotundo declaró. No obstante, Gallardón mostró especial interés en saber “quién se encargó de investigar, quién ordenó estas vigilancias, si se pagaron con dinero público y a quién se dio cuenta de ellas”. Es “un hecho gravísimo que merece una investigación y la depuración de responsabilidades de quienes la hayan ejecutado, ordenado y financiado”.

 

¿Quién será el culpable?

¿Quién financió estas acciones?

¿Los hombres de Esperanza protegen su Gobierno para que permanezca en el altar por los siglos de los siglos? O por el contrario, ¿pretenden derrocar su el Gobierno?

Y… ¿por qué también los hombres de Gallardón? ¿Pretenden hundir al alcalde de Madrid?

 

Quizás estas preguntas sean contestadas en los siguientes episodios de esta serie policiaca. O no. Lo que sí sabemos es que los hombres de Aguirre no se están portando bien… Nada bien…

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