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Este abril ya ha comenzado. Y ha dado sus primeros pasos con una noticia de notable envergadura. Barack Obama ya ha llegado a Londres. Ha llegado su hora. Por fin el estreno en una reunión del G-20. Pero antes de la celebración, el joven presidente estadounidense no ha desaprovechado la oportunidad de charlar con el presidente ruso, Dimitri Medvédev. El intercambio de palabras entre ambos mandatarios tenía la pretensión de abrir nuevos horizontes de cooperación. En concreto, un acuerdo que asegure las limitaciones de los arsenales nucleares.

Las diferencias que han mantenido tanto Rusia como Estados Unidos hasta día de hoy es el resultado de unas malas relaciones tras la Guerra Fría. El mayor problema que causó esta guerra fue la proliferación de armamento nuclear de parte de estos dos países. Hoy, ambos están dispuestos a dialogar. Las conversaciones de estos dos líderes dieron su fruto: el acuerdo de los parámetros para trabajar en un nuevo acuerdo que sustituya al Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START), redactado en 1991 cuando aún existía la URSS. Rusia está dispuesta, antes de que termine este año, a suscribir un nuevo tratado de desarme que sustituya al START. Según  Medvédev, este es el “comienzo de un nuevo progreso en las relaciones entre Rusia y Estados Unidos”.

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Tras la esperada Cumbre de Washington, el Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, presentará, el próximo 27 de noviembre en el Congreso, un “plan de reactivación económica”. Satisfecho por su presencia en territorio americano, Zapatero explicará, ante un hemiciclo atento, su paquete de medidas basado en la inversión pública. Pero no estará solo. Será en Bruselas y en diciembre cuando el ejecutivo ponga en común, ante el Consejo Europeo, su plan en coordinación con el resto de países de la UE.

 

Hasta la fecha, todos los países afectados por la crisis económica han llevado a cabo distintas acciones para la reactivación de sus economías. Pero, ¿qué hacer para estabilizar los mercados financieros? Ayer, durante la celebración de la cita americana, los países que forman el G-20 se pusieron de acuerdo en aumentar la cooperación macroeconómica y en utilizar medidas fiscales adecuadas y rápidas para estimular el sistema. Con instrumentos de liquidez y programas de apoyo se ayudará a los países en desarrollo. Durante la reunión, no se han olvidado del Banco Mundial ni del Fondo Monetario Internacional (FMI), organismos que revisarán periódicamente para que garanticen flexibilidad y continúen desempeñando su papel en respuesta a la resolución de la crisis.

 

En su intervención, el presidente español abogó por “una acción coordinada de los Estados para reactivar la economía mediante el instrumento de las políticas fiscales”. Insiste en que se necesitan “inversiones públicas en la economía productiva”: “se trata de que el sector público lidere en este momento y con carácter coyuntural la acción económica”. Trabajo le ha costado al padre de La Moncloa que sus palabras se hiciesen escuchar en América, aún así, asegura que “hemos dado un primer paso muy importante y seguiremos haciendo las cosas bien para consolidar nuestra posición”. De momento, el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, no descarta la presencia de España en la siguiente cita económica que se celebrará el próximo abril en Londres. De momento, Rodríguez Zapatero responde: “yo siempre me fío del señor Sarkozy”.

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   España tendrá asiento, voz y voto en la Cumbre de Washington. Una cumbre que se celebrará el próximo día 15 de noviembre para dar soluciones a la crisis económica y a la que asistirán los países que forman el G-20, países con las economías más emergentes y líquidas del mundo.

 

Trabajo le ha costado al Presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero. Como agua caída de mayo, la ejecutiva española ha recibido la noticia. La Presidencia francesa de la Unión Europea ha hecho pública la participación de España a través de un comunicado a los 27 países comunitarios y, como no, también a La Moncloa.

 

Nicolás Sarkozy, presidente de Francia, le ha cedido la silla a Zapatero y ha explicado que la UE dispone de cinco plazas y “se ha decidido que las cinco sillas sean ocupadas por Alemania, Francia, Italia, Gran Bretaña y España”. A pesar de que Sarkozy aseguró que la decisión de invitar a España no la debía tomar solo, sino que debía contar con el que era presidente de Estados Unidos, George Bush, finalmente ha dado rienda suelta a su generosidad cediéndole la silla al presidente español.

 

El Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, tiene claro el por qué de la presencia de España en Washington: “es el reconocimiento objetivo de lo que somos” un país “significativo e importante para la economía mundial y el mundo en su conjunto”. Zapatero asegura que la nación española ha ganado terreno en el marco internacional y que ahora hay que actuar con “prudencia y cautela”.

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