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De nuevo, el sector energético toma protagonismo en la vida de nuestros políticos. La alta  dependencia de España en energía, no pasa desapercibida para el Gobierno en estos momentos de crisis, donde el paro llama a las puertas del infierno y donde los bolsillos nos avisan de nuestra falta de bienestar para los próximos meses (o años, quién sabe…)

Tras la reunión que mantuvo ayer José Luis Rodríguez Zapatero con su homólogo, el presidente de la Federación Rusa, Dimitri Medvédez, se obtuvo un resultado. Plasmaron su rúbrica en dos acuerdos. Acuerdos entre las empresas energéticas españolas Gas Natural e Iberdrola y las de origen ruso, Gazprom e Inter Rao. Como era de esperar, la visita rusa no era en vana. A ella no faltó ninguno de los presidentes de sus empresas gasistas ni tampoco el viceprimer ministro de Energía ruso, Igor Seching. Como tampoco faltaron los presidentes de Repsol, Gas Natural e Iberdrola, ni el ministro de Insudria, Miguel Sebastián.

De cumbre energética pintan a la cita. Ahora, España, además de ser dependiente del gas de Argelia también será dependiente del gas de Rusia. Para el Gobierno español, esta asociación resulta satisfactoria mirando de frente y a la cara el actual panorama internacional. Según el ejecutivo: “Se logra mayor seguridad en el abastecimiento energético, más acceso a las reservas de Rusia y que las empresas españolas allí generen más empleo”. Eso esperan los ciudadanos de España, que este Gobierno no se olvide de los trabajadores y genere empleo…

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Se pronosticó que este sería un año malo. Un mal año. Como lo fue el 2008. Juan Cruz, el 31 de diciembre, decía en su blog que “2008 ha sido un año cabrón, por razones mundiales y hasta personales”; “2008 ha incubado un huevo fétido, que se romperá en 2009, y cuyo olor ingrato nos alcanzará hasta en las pituitarias más ingenuas”.

Este temido 2009 ya ha comenzado. Y ha comenzado mal. Cada día, las noticias que nos muestra la prensa, o la televisión, son más escalofriantes, más sangrientas. Cada día las noticias son más negativas. Y no es de extrañar que se pierda el ánimo, la alegría con la que se comienza un día y hasta las ganas de seguir leyendo una columna…

En la prensa internacional, Israel sigue llevándose todas las miradas. Sigue la invasión de Gaza y hoy, responde un a un ataque lanzando cinco misiles. Sospechando que dicho ataque ha sido libanés, allí que los lanza. Tampoco la guerra del gas parece tener fin. Este 2009 entró helado. Y helada se va a quedar media Europa ahora que la rusa pública Gazprom ha cortado el chorro. Ha dejado de suministrar gas a Europa a través de Ucrania: 17 países se han visto afectados por esta decisión en el peor de los momentos.

En España las cosas no parecen ser mejores. Son 104 personas menos las que comienzan este 2009. Han perdido sus vidas en el asfalto, en las carreteras españolas. Y por si esto no fuera poco, debemos seguir echándonos las manos a la cabeza… Hoy se ha publicado el último dato del paro, el del mes de diciembre: ya rebasa los tres millones por primera vez desde el año 1996.

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   El sector energético en España no parece conciliar el sueño. Tan sólo una semana después de que la empresa rusa Gazprom quisiese echar el lazo a Repsol YPF cual jinete del oeste, lo intenta su homóloga privada Lukoil. El búfalo español, resiste. Un total del 29,9% es lo que quiere la energética extranjera: el 20% del grupo constructor Sacyr Vallehermoso y casi un 10% de accionistas minoritarios.

 

En España, el pasado 13 de noviembre, los jefes de la tribu se negaron a la operación de la gasística pública rusa argumentando que era empresa semipública controlada por Moscú. El padre de La Moncloa fue contundente: el tema “desaparecerá del debate a la misma velocidad que ha aparecido”. Mientras tanto, el tesorero mayor meditaba… Hasta que por fin habló: a Pedro Solbes le “chirríaba” la idea de que Gazprom, organización pública y extranjera, quisiese comprar el 20% de Repsol.

 

Con las primeras heladas de noviembre, las cosas parecen haber cambiado. Esta vez, la reacción del Jefe Mayor ha sido muy distinta. José Luis Rodríguez Zapatero ha declarado frente al interés de la energética rusa Lukoil afirmando que «el Gobierno entiende que es bueno que Repsol tenga bandera española». Y marca diferencias: el principal accionista de la petrolera rusa es estadounidense. No obstante, asegura mostrarse respetuoso por los intereses que puedan tener cada una de las partes de la operación. Cristóbal Montoro, portavoz monetario del grupo opositor, ha denunciado la «pasividad e incluso complacencia del Gobierno».

 

El sector energético en España

Cuidado con el ganado. Si la gasística privada Lukoil compra el 29,9% de Repsol, se quedaría con el 20% de la inmobiliaria Sacyr. Y a Sacyr le interesa vender puesto que tiene que pagar los 6.525 millones de euros que le costó el porcentaje de la petrolera española. Una deuda que debe en un momento de crisis donde el mercado inmobiliario está estancado: no vende bienes y tampoco puede construir. Si la rusa comprase el 30% de Repsol, lanzaría una OPA.

 

Cuidado, y cuidado con el ganado español. Todas las empresas que forman el panorama energético en España tienen participaciones de dueños extranjeros. A Total S.A,  grupo privado francés del sector petroquímico, le pertenece el 30% de Cepsa. El 65% de Endesa es de ENEL, empresa pública italiana. El 12,4% de Iberdrola, en concreto ACS, constructora española, se intenta negociar con EDF, eléctrica pública francesa.

 

En tiempos de epidemias, el jinete ruso parece astuto. El mercado es grande. Tan grande como la ambición. Si la empresa Lukoil se hace finalmente con el 29,9% de la petrolera española, no se queda sólo con participaciones de Repsol. No olvidemos que al búfalo español le pertenece el 30% de Gas Natural. Y Gas Natural compró en julio de 2008 el 45,3% de Unión FENOSA, un porcentaje que le pertenecía a ACS. Por tanto, si Lukoil se queda con Repsol, se queda con el 30% de Gas Natural.

 

Dicen de ellos que son los dos sectores que mueven la economía mundial: el sector financiero y el sector energético. Si el sector energético español está en manos de empresas públicas y privadas extranjeras, ¿hasta qué punto nuestro sistema energético está en peligro en periodo de crisis? Recordemos la situación actual que vive España en este momento: nuestro grado de dependencia energética se eleva al 80%.

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