Your address will show here +12 34 56 78

 

Publicado en BEZ el 17 de Noviembre de 2015

Los motivos de la sinrazón están manchados de sangre. Y a pesar de no tener apenas datos fehacientes de la oleada de atentados en París del 13 de noviembre, ya hay una reacción social frente a la masacre. La noticia de más de 100 muertos causa expectación, terror, asco. Causa un sentimiento unitario de repulsa, no tanto frente a ideologías o religiones, que también, sino frente a la barbarie, frente a la fiereza y la crueldad, frente a la muerte. Estúpida contradicción cuando deciden otros cuándo debes morir, retando a la naturaleza y a la vileza misma del ser. Unitaria reacción social de repulsa. Así ocurrió también el pasado 7 de enero tras el atentado contra el semanario satírico Charlie Hebdó donde murieron 11 personas y otras 11 resultaron heridas. Del #JeSuisCharlie, al #JeSuisParis.

“¿Por qué la religión permite la educación pero también el terrorismo? Atacar a un ser igual que tú. #PrayforParis” ha sido el mensaje de @salmakramos, acompañado de una imagen con una cita subrayada: “En los campos de refugiados incluso se les daba a los niños libros de texto creados en una universidad estadounidense en los que se enseñaba a contar con cálculos como estos: “Si un musulmán mata a 5 de 10 ateos, quedan 5” o “15 balas – 10 balas = 5 balas”. Este ha sido uno de miles de tweets bajo ese hashtag #PrayforParis en Twitter, pero también en Facebook. #TodosSomosParis inunda también las redes. Todo el mundo busca exponer su condena y compartirla con voz alta en el máximo de canales posibles de comunicación, desde las redes sociales, hasta los mensajes de Whatsapp, desde una llamada telefónica hasta la llamada unitaria a convocarse en plazas y Ayuntamientos para mostrar el rechazo a los ataques.

El miedo es libre, como la emoción colectiva de condena. Y frente a la emoción colectiva, movilización. Frente a la ideología que mata, movilización. Porque hay ideologías que enferman la lucidez de las personas. Porque hay ideologías enfermas que matan la cordura de las personas. La reacción social frente a la injusticia se traduce en un llamamiento colectivo. La forma en que se traduce físicamente esa reacción social es la movilización. La historia se escribe en las calles y también en las redes. En las calles la acción unitaria busca la transformación colectiva hacia objetivos comunes. Y es que la gente se moviliza tanto para bien como para mal, tanto para demandar políticas más justas y rechazar las injusticias, como para celebrar un gol.

Así somos los humanos. Así reaccionamos contra nuestros propios intereses y también cuando se ataca contra la humanidad. En España, en 2003 nos manifestábamos contra la decisión del Gobierno de Aznar de participar en una guerra que no era la nuestra, la guerra de Irak. Poco después, las calles se inundaban de símbolos y consignas para denunciar el atentado terrorista en España ocurrido el 11 de marzo de 2004. Unidad contra el rechazo, contra una guerra que existe aunque no se quiera admitir. Estamos en guerra, seguimos en guerra y parece que no lo queremos ver.

Unidad con lo que es nuestro y contra lo que no es nuestro. Así reaccionamos las personas. En todo el mundo se convocan movilizaciones por diferentes motivos. El diccionario de la movilización colectiva es amplio: manifestaciones, protestas, movilizaciones, concentraciones, marchas… Y en cada país del mundo tiene un sentido diferente, así como posturas políticas distintas. En Latinoamérica, por ejemplo, las “marchas” son opositoras, las “concentraciones” a favor, las “protestas” son personales, pero todo son movilizaciones. En Europa no es común, pero quien vive en países del centro y sur de América Latina, es testigo también de convocatorias en las redes para ir a las calles y a las plazas que se traducen en colectivos emitiendo al mismo son consignas en pos de la defensa de lo construido, o lo también denominado “vigilias”. Ocurre en Ecuador, ocurre en México, ocurre en Chile, ocurre en Argentina y ocurre en Brasil.

¿Quién no recuerda la Primavera Árabe? Reaccionamos frente a las causas comunes que nos unen. Nos movilizamos para la transformación colectiva aunque la sociedad no sea consciente del poder que tiene. O no todavía. Los alzamientos populares han servido a lo largo de la historia para transformar el mundo, para derrocar Gobiernos, denunciar las crisis que nos imponen por intereses económicos, conseguir políticas más justas, o denunciar el terrorismo, el mayor cáncer de las sociedades del ayer y del hoy. Empleamos mensajes para el levantamiento colectivo y empezamos a compartir imágenes en respuesta al rechazo, para evidenciar, desde el pensamiento visual, que sobran motivos por los que decir “no” a tiempo. Desde las Abuelas de la Plaza de Mayo en Argentina, al hombre que llora en Grecia porque no puede obtener su paga en un momento crítico para el país y para la supervivencia, pasando por la movilización mundial por los 43 estudiantes desaparecidos en México, el caso Ayotzinapa que nos tiene conmovidos aún. Desde la denuncia masiva por la negación a la recepción de refugiados en Siria, hasta la imagen de esa niña que dice ser una guerrera, no una princesa, para oponerse a la muerte de mujeres por violencia machista en España en el #7NFeminista.

La libertad sigue estando en crisis. La injusticia y las ideologías más cruentas siempre acaban matando. Unas lo hacen más lentas que otras. Francia será implacable, dice, porque con el sufrimiento no se negocia, ni en París, ni en cualquier país del mundo.

0

  • GRECIA se enfrenta a su futuro inmediato con los comicios municipales que hoy se celebran. El resultado depende de una convocatoria de elecciones anticipadas. El primer ministro griego, Yorgos Papandréu, así lo ha desvelado: habrá anticipadas si su partido no gana en las urnas y si no se hace con las cinco de las trece regiones. Una decisión que ha tomado, dicen, como estrategia para respaldar su propia política económica, a pesar de la dura situación que atraviesa el país en este tema. Hay que destacar que estas son las primeras elecciones locales desde que se firmó la Ley “Kalikratis”, que amplía en cinco años la duración del líder en el poder.
  • BIRMANIA se ha despegado de las urnas. O al menos eso es lo que se ha demostrado en los colegios electorales. Poca importancia le ha dado la sociedad a estas elecciones. Aunque muchas oportunidades tampoco había ya que, por razones de seguridad, no se han celebrado elecciones en 3.500 aldeas dejando sin derecho a voto a unos dos millones de electores, sin contar con los que habitan en campamentos de refugiados. Obama ha dado su opinión al respecto en su gira por Asia, estas elecciones no son ni “libres” ni “limpias”.
4

VIAJES con Heródoto. Este libro cayó en mis manos el siete de agosto de 2008. Cayó en mis manos, supongo, que del mismo modo cayó en las manos de Ryszard Kapuscinski la obra Historia.

Historia le acompañó desde el primer viaje que realizó como periodista. Para él fue más que un libro. Fue un aprendizaje continuo, un compañero con el que se tuteaba y al que consultaba habitualmente a medida que cruzaba el continente africano, a medida que se embarcaba hacia Europa. África y Europa. Para Heródoto, al mismo tiempo, Persia y Grecia.

Este libro nos embarca en la aventura de cruzar las fronteras no solo espaciales, sino también temporales. Esto es lo que está ocurriendo aquí. Esto fue lo que ocurrió aquí. Fascinante el devenir de su escritura y su relato. Hoy Kapuscinski. Ayer Heródoto.

 

Y es que, se podría decir que, Heródoto fue figura antigua y maestra del periodismo, del reporterismo. El primero, quizás, que escribió la Historia, que en aquellos tiempos la palabra historia significaba más bien “investigaciones” o “inquisiciones”. Según Kapuscinski, este libro es el viaje. Así es: resultado de sus viajes, el libro de Heródoto es el primer gran reportaje de la literatura universal. Su autor está dotado de una intuición, una vista y un oído de reportero. También es incansable: atraviesa los mares, recorre las estepas y se interna en los desiertos, y de todo ello nos da cumplida cuenta.

 

Kpuscinski, en su libro, continúa diciendo que Heródoto pretende inmortalizar la historia del mundo. Nadie lo ha intentado antes: él es el primero en tener semejante idea.

Decide, seguramente al final de su vida, escribir un libro porque es consciente de que ha reunido una gran cantidad de historias y noticias, y sabe que si no las inmortaliza en un libro, todas ellas, almacenadas tan sólo en su memoria, perecerán sin remedio. Heródoto escribe su Historia, como Kapuscinski escribió la suya, para impedir que el tiempo borre la memoria de la historia de la humanidad.

 

¿Y por qué Kapuscinski viaja con la Historia de Heródoto desde que se lo regalaron antes de partir hacia su primer viaje al extranjero? Mis viajes cobraron una segunda dimensión: viajé simultáneamente en el tiempo (a la Grecia antigua, a Persia, a la tierra de los escitas) y en el espacio (mi labor cotidiana en África, en Asia, en América Latina). El pasado se incorpora al presente, confluyendo los dos tiempos en el ininterrumpido flujo de la historia.

 

6