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¿TODOS los gurús visten de negro? La verdad es que no lo sé… sobre todo porque no creo en los gurús. Pero es una pregunta que a lo largo de la jornada Big Tent Madrid 2014 algunos de los asistentes se hicieron. Jeff Jarvis viste de negro, pero no es un gurú. Es periodista, profesor y conferencista que tiene algo que decir y que aboga por algo más que una web abierta.

Empezó su exposición paseándose por el escenario cual sabio profesor de otra época que reflexiona para sí sabiendo que todo el mundo lo escucha. Y sí, desde la invención de la imprenta pasaron 150 hasta que se inventaron los periódicos. Durante 150 años no los imaginaron. Según Jarvis, la web es un momento Guntenberg de nuestra era y aún no sabemos lo que va a pasar. Necesitamos tiempo para experimentar, dice, para saber qué va a salir. “Es prematuro intentar regular el poder de Internet e imaginar los modelos de los medios e intentar reglamentarlos. No sé cuál es el futuro de la prensa, pero sí que hay muchas oportunidades”. Sin embargo, este discurso puede que no case bien. ¿Por qué? Porque seguimos debatiendo durante más de 15 años el futuro de la prensa, en mi opinión, obviando al presente. Y porque seguimos hablando sin parar acerca de lo que va a ocurrir, sin hacer mucho por el momento. El momento del periodismo es hoy y ahora, me hubiese gustado decirle a Jarvis. Nada nuevo bajo el sol… hasta el momento.

Contenidos y periodismo social

En relación a los contenidos en Internet, cree firmemente que no sólo son contenidos, sino un servicio. Y un servicio que puede ayudar a las personas a que organicen mejor sus propios contenidos. ¿Verborrea? No. Un ciclo permanente basado en una nueva cultura. Internet abre la puerta a nuevas herramientas para contar historias o para poner personas en contacto. Es en este punto donde enlaza con su labor en la Universidad y cómo han enfocado una titulación llamada “periodismo social”, dándole la vuelta al propio periodismo. ¿Por qué? Porque se trata de formar a futuros profesionales para que ayuden a las personas a conseguir sus propios objetivos. El éxito de esos alumnos, dice Jeff Jarvis, dependerá de si las personas consiguen sus objetivos.

La masa y la relación

“La masa en sí no sirve de nada. Hay que tratarnos como un ente único”. Afirma que cada uno tiene sus necesidades. Y hay que pensar en la masa como personas. “Google sí me ve como una persona. Una app me ve como una persona. Un estanquero me va a ofrecer siempre lo que al resto”. Y el resto no es otra cosa que la “masa”.

Por otro lado, el poder de la relación es vital. “En los medios tenemos que cooperar mucho más con los demás. El único valor que tiene la exclusiva son los 3 primeros segundos. El valor ahora está en el compartir y en la colaboración”.

Más periodismo, mejor periodismo

“El periodismo sigue siendo necesario, y ahora más que nunca”. Hay una cantidad ingente de información, y los periodistas son los que tienen que aportar el valor añadido, dice. El periodismo social tiene que enseñar a los periodistas colaborativos y colaboradores. Y, por otro lado, asegura que hay que convencer a las comunidades para que compartan y así ofrecer un valor añadido.

“Los medios tienen que pensar en las personas y eso es lo que ha hecho Google”

El artículo

¿Somos narradores de historias? Nos preguntamos. Él dice no estar tan seguro. La historia, cuenta, es que nosotros controlamos la narrativa y nosotros tenemos que aportar valor a ello. Antes la información estaba estructurada en pirámide invertida. “Ahora les digo a mis alumnos que el párrafo final está desaprovechado, porque quien empieza a leer algo sobre Siria, nadie va a entender qué está pasando”. ¿Qué hay que hacer entonces? Enlazar a Wikipedia. Open source.

Sobre los precios que se imponen a los contenidos, opina que si a él le cobran, se impide que haya un periodismo mejor y eso separa al público como lector. El precio, cree, será siempre una barrera. Más que fan de la arquitectura de Google, dice que ellos tienen una base de datos con información de cada persona y en base a esa información, y de las necesidades, desarrolla aplicaciones.

Los clicks siempre han sido un valor. Y él lo anuncia, “pero el tiempo de atención vale muchísimo más que simplemente una ojeada rápida o una impresión”. Y eso también tiene que ver con la calidad. El 35% de lo que aparece en la web se descarta en 15 segundos. Irse permanentemente de las web no es la solución. Permanecer ayuda y aumenta el valor de los contenidos y los espacios. “Los usuarios tienen que saber lo que quieren y los medios ofrecérselo”.

El futuro

Jarvis está convencido de que la publicidad no debe estar focalizada en ell número de clicks. Debe focalizarse hacia lo que le interesa a las personas. “Los jóvenes, cuando vean el muro de pago, no van a pagar. Hay que mostrarle el nuevo periodismo, abierto. Y es difícil, no es fácil, porque se busca la eficiencia económica. No hay que hacer todo para todos, sino tender a la especialización”.

Y anuncia una evidencia a gritos aunque a veces sorda: “no podemos predecir el futuro. Pero sí podemos imaginar futuro y construirlo. Mis amigos de medios convencionales me dicen que tienen que digitalizarse antes de acabar con lo impreso. Pero, sí se hace esto, se llega tarde. Hay que ir más allá, hay que imaginar futuro y construirlo”.

Google y el tecnopánico

Jeff Jarvis ha escrito un libro donde muestra sus afectos hacia Google. Y en este sentido, augura un proteccionismo consecuencia del “tecnopánico” existente en relación a “lo abierto”. En base a ese tecnopánico, cree que se construirá una mala legislación que lleva irremediablemente hacia un terreno hostil.

“Se critica mucho a Google, pero Google ha sido lo más abierto y debe ser todavía más abierto en la lucha de nuestras libertades”. Y continua: “el problema de las tasas no es problema de Google, sino de los diplomáticos”.  Está convencido de que lo que está haciendo Google es invertir en el futuro de Europa. “Y Europa tiene que estar abierta a ese futuro. Pero hay un tecnopánico por la privacidad”.

¿El derecho al olvido?  Bien, dice, antes de terminar su conferencia, pero el derecho al recuerdo también es un derecho. Y es capaz de ver el “miedo en la tecnología que puede cambiar el mundo”.

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LA historia ha demostrado en más de una ocasión que un grupo de personas comprometidas pueden cambiar las cosas. La ciudad de Puertollano, en el corazón de Castilla – La Mancha, no pasa por su mejor momento. Sin líder casi en el Gobierno local, se encuentra en una situación crítica a muchos niveles, desde el industrial pasando por la educación, justicia, laboral… Sus ciudadanos se sienten huérfanos, y los políticos perdidos…

Sin embargo, en toda tormenta, siempre hay alguien que saca la cabeza y, quién la saca, no suele ser el más grande. Hay que aplaudir en este sentido la labor que están haciendo los técnicos del Ayuntamiento por avanzar en materia cultural y crear marca. Por lo tanto, felicidades a Pepe Vigara. La concejalía de cultura ha emprendido actividades de carácter cultural con el fin de construir una programación en conjunto con los creativos y creativas de la ciudad. Introducir a los ciudadanos, desde el más mayor hasta el más joven, para que, entre todos, hagamos  la ciudad que todos queremos.

En el marco del día internacional de los museos, fui invitada para hablar del blog De Cerca en el espacio que llamaron #BlogLab. En la charla acudió toda persona de Puertollano que pasaba por el museo de la ciudad y aquellos que tienen un blog y una intención de crecer y agitar la Red con un fin concreto. Allí quise trasladar varios mensajes: la Red es una oportunidad en un momento de crisis como esta: aprovechémosla. La gestión de talento es fundamental y hay que ser estratégicos con uno mismo para llegar al fin que nos marcamos de antemano. Por lo tanto, más contenido, más conversación, más relaciones. Seamos capaces de crear valor de dentro hacia fuera. Lo pequeño puede ser muy grande. De lo local, a lo glocal. 

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Publicado en Sesión De Control (01 de marzo de 2013)

La situación social y política ha tenido mucho que ver con la irrupción del partido de Beppe Grillo como tercera fuerza en Italia. Pero también la forma en que responde a los problemas de la gente y su discurso.

“Ocurrió cuando nadie lo esperaba. En un mundo presa de la crisis económica, el cinismo político, la vaciedad cultural y la desesperanza, simplemente ocurrió”. Con estas palabras empieza su ‘Obertura’ Manuel Castells en su última obra ‘Redes de indignación y de esperanza’.

En Italia el pasado 24 de febrero se celebraron elecciones. La tercera fuerza más votada, el Movimiento 5 Estrellas, logró llegar a la gente angustiada, hartada y cansada. Ese ha sido el éxito de Beppe Grillo. Y no otro. De cero a 108 diputados, ahí es nada. “La gente nos ha elegido y nosotros somos la gente”, dice  Alfonso Bonafade, abogado recién elegido diputado por este movimiento. Y llegar a la gente es escucharla y entender lo que dicen. Y a partir de ahí, comunicar de otra manera. Lo hicieron, entendieron el qué, cuándo y cómo. Y, algo muy importante: supieron movilizar. Son el fruto del cabreo social, del basta ya encima de la mesa.

A las elecciones se presentaban cuatro candidatos principales. Así los define el asesor de comunicación Antoni Gutiérrez-Rubí: “Bersani: el candidato que ilusiona y moviliza a la mayoría de la sociedad italiana; Monti: el hombre que ha mantenido a Italia dentro del orden financiero y el orden con la Unión Europea; Berlusconi: el caimán, el hombre que nunca muere y que, cuando muere, o antes de morir, muerde y hace mucho daño; y Grillo: el candidato que utiliza el humor para combatir a la política formal y denunciarla”.

Como decía Castells, simplemente ocurrió. Ocurrió en un país donde el cinismo político camina como un ciudadano despreocupado por las calles de Italia. El Movimiento 5 Estrellas ha conseguido en estas elecciones 108 diputados en el Congreso. Un número que resulta una bofetada a las políticas austeras de Monti, quien se ha quedado como cuarta fuera política con tan sólo 45 diputados. Lidera Bersani, con 340. Y el “caimán” no se agacha, aunque sí cede: ha conseguido 124 escaños.

El éxito de llegar a la gente

El periodista Ícaro Moyano dice que el rival hoy de la política es el humor. Y tiene razón. El rival hoy de Bersani y Berlusconi es Beppe Grillo, un cómico y actor de 64 años cuya oficina es el escenario de un teatro y su discurso es un grito. Ha sabido dirigir bien su mensaje a su forma y a su manera porque, en esta campaña electoral, él no se ha bajado del “escenario”.

Y no es porque haya interpretado un papel cínico políticamente incorrecto, sino porque ha entendido que, quien va a verlo actuar, son las mismas personas que se levantan a votar. Ha entendido que su audiencia es la misma que está pasando serias dificultades, es la misma que necesita una sonrisa y esperanza, y es la misma que está indignada por la situación.

Su discurso es su grito. Un grito emitido a su modo y a su manera: dinamismo, fuerza, convicción. Y en ese grito va implícito el mayor rival de la política hoy: el humor. Esa es su estrategia, la que se acerca más a comprometerse con la clase popular, la más afectada en Italia. Y… ¿por qué? Porque logró entender lo que necesitaban y cómo querían escucharlo.

El grito del grillo deja a un lado los formalismos y se baja a la plaza y a la Red. El grito del grillo emana de un líder que dice no serlo, emana de un partido cuyos representantes han sido elegidos con vídeos de YouTube y cuyo programa son la aportación de cada uno de ellos.


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Este movimiento ha sido un “tsunami”, como ellos mismos denominaron a la campaña: mítines, calle e internet. Y nada más. “La gente tiene que creer en algo para comprarlo”, dice Frank Luntz. Y en Italia ya estaban por la labor de comprar: sólo faltaba poner en la estantería el producto adecuado.

Las formas del grito fueron las gotas que colmaron el vaso en esta campaña electoral porque consiguió lo indispensable: movilizar. El resultado, hoy, es de absoluta inestabilidad por el rechazo de Grillo de pactar con la política formal. Fuera cinismos. Parece que es el único “político” que no ha cambiado de parecer una vez pasadas las elecciones.

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