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Mi madre, que es guapísima :) y cuando se deja, le saco una fotillo

HOY es el día de la madre, el de todas las madres, esas que dan la vida por sus hijos. Nieves Fernández es conductora de autobuses desde hace muchos años, ama de casa, mujer con cuatro hijas y abuela de dos nietos como dos soles…

Y recuerdo que fue ella quién me cogió de la mano para asistir a la que sería mi primera vez. Tenía 14 años y mi afán por ser periodista era cada vez mayor, por escribir, por contar, por transmitir la verdad y un poquito de sentido común a la gente, también a aquellas personas que se dieron cita aquel día en la plaza de la iglesia de Argamasilla de Calatrava. Quería ser periodista para reducir la ignorancia de este mundo de tal manera que, con información, no existiese la posibilidad de manipular a la ciudadanía, como siempre hubo estado en tiempos atrás: oprimida, analfabeta, ignorante ante las circunstancias del poder injusto que ejercían sobre ellos. Pero con 14 años, también había nacido en mi la inquietud por la política, el interés por ella para cambiar el rumbo de este mundo en pos de una vida mejor, esa que merecen todas las personas, libres e iguales.

Y fue ella quién me llevó a escuchar a José Bono, a ese que un día ella escribió con su puño y letra para pedirle que ayudara y apoyara a los pequeños transportistas porque apenas daba el trabajo para comer… Pudo haber sido otro, pero fue Bono ese día a apoyar al candidato a la alcaldía de Argamasilla de Calatrava, Fernando Calso. La líder popular, María Luisa Piedrabuena, tenía los días contados. Y el descontento social por su gestión los últimos cuatros años (1995-1999) se hacía notar en el pueblo… La gente quería a Calso en ese momento: hoy ya no tanto…

Supongo que mi madre sospechaba que me aburriría ese día. Pero no fue así. Ese año de 1999 escuchaba atenta, de pie, con mi mano entrelazada a la de mi madre para no perderme entre la multitud. Escuchaba atenta los relatos y chascarrillos, el discurso del presidente de Castilla – La Mancha, el cual me estaba interesando y haciendo reflexionar sobre muchas cosas, entre ellas, el por qué se vivía de esa manera y no de otra, el motivo por el que las cosas pueden cambiar si un grupo de personas quieren, el por qué los habitantes castellanomanchegos demandan unas cosas y no otras, el porqué de la necesidad de educación, de juventud, de justicia… Ese día a mi no tenía que convencerme de nada porque yo no votaría en las elecciones. En su defecto, quizás ese discurso y muchos otros de otros muchos, a lo largo de estos años, ha conseguido otras cosas…

Hoy he hablado con mi madre por teléfono para felicitarla por ser el día que es, aunque la verdad es que cabría el felicitarla todos los días. Sé que echa mucho de menos a esa hija periodista, y política de alguna manera también, que está a 1.000 kilómetros de distancia para dedicarse a algo que le apasiona. Sé que ella ya no se acuerde de ese día con Bono e ignora el que yo me acuerde de ese día. Sé que ignora tamién la pasión que se puede sentir por esta profesión: siempre prefirió que hubiese sido profesora de colegio y hubiese estado cerca de ella. Sin embargo, curiosamente, en esa llamada de teléfono ha sido protagonista un tema: la política. Hemos hablado de las elecciones, de lo que hacen y no hacen unos y otros, de lo que hablan y callan unos y otros, de lo que podría ser y no es, de lo que es y no debería ser… La política, sí, en muchas conversaciones con ella…

En este día, recuerdo que fue ella, mi madre, la que me llevó de la mano…

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Dicen que toda persona que parte de su tierra vuelve algún día… El presidente  del Congreso, José Bono, suele hacerlo habitualmente. Suele regresar al pueblo en el que nació, Salobre, a su tierra manchega, seca y basta, a Albacete. Ha sido allí donde ha recibido a los medios de comunicación que le suelen acompañar durante el curso político en el Congreso de los Diputados. Contento estaba de enseñar a sus compañeros las calles por donde corría y el río donde su “madre bajaba a lavar hasta que crecieron las zarzas”.

Los periodistas, sedientos de sacarle información que contar, lo han seguido hasta su casa, la de toda la vida. Pero José Bono no quería “dar titulares”. Él quería contar otras cosas: anécdotas infantiles, los nuevos proyectos que se están realizando en su pueblo, el cómo y el por qué de las placas en su casa… “Transparencia democrática”, ha dicho una y otra vez…

Pero como político que es y se siente, le ha sido imposible mantenerse al margen de los últimos acontecimientos, como por ejemplo, la hipotética subida de impuestos anunciada por el ministro de Fomento, José Blanco: “No he oído a la ministra de Economía y vicepresidenta segunda del Gobierno, que es la que tiene encargados estos menesteres de los impuestos, hablar al respecto. Más bien se trata de opiniones y reflexiones, como ha dicho el propio Pepe Blanco, que no eran propuestas definidas y concretas. Por tanto, resultaría muy imprudente que yo me pronunciase al respecto. Simplemente les diría que los impuestos los ha de aprobar el Parlamento, que no hay ninguna norma que haya entrado ni ningún proyecto de Ley en esa dirección”.

También ha sido inevitable preguntarle por la denuncia que la secretaria general del Partido Popular, María Dolores de Cospedal, ha hecho sobre las supuestas escuchas ilegales a dirigentes del PP. Esto es lo que Bono respondía al respecto: “en España no se escucha ilícitamente a nadie, porque todas las escuchas son las que ordenan los jueces habitualmente para escuchar a los malos, es decir, a los asesinos, a los terroristas, a sus cómplices…”.

Durante sus vacaciones, José Bono ha sido testigo de la vida veraniega de sus vecinos manchegos. Según sus declaraciones, parece haber percibido las necesidades de éstos y asegura que lo que la gente quiere es que “las cosas se mejoren en el ámbito de la economía, y que el Gobierno ayude a quien más lo necesita, pero no por ningún tipo de odio social como alguien podría sugerir”. Así es la vida en su pueblos (y en todos los pueblos me atrevería a decir): ven la televisión, leen los periódicos, “si es que los leen”, y los dejan si alguien “les invita a una partida de dominó”. Sus palabras podrían ser interpretadas para cualquier ciudadano que viva en España. Sin embargo y, a pesar del deseo de los españoles, esta afirmación del presidente del Congreso, parece no llegar nunca…

VÍDEO

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Cuando se traspasan las puertas del Congreso de los Diputados, la incertidumbre invade el cuerpo de uno mismo ante el qué pasará o cómo resultará aquello que ocurra durante el transcurso de la mañana y, en muchas ocasiones, del día…

El de hoy ha sido un día intenso. De esos de política pura y dura. No eran aún las 10 en punto de la mañana cuando Soraya Sáenz de Santamaría, más delgada que de costumbre y vestida de un blanco impoluto, asomaba por el pasillo para presenciar la Diputación Permanente. “Vaya, somos los primeros”, fue la primera frase que compartió con los compañeros diputados que la acompañaban en su entrada. Más tarde fueron llegando Gaspar LlamazaresJosé Bono en compañía de Cristóbal Montoro, Joan Ridao… Y así sucesivamente hasta que ha dado comienzo la  sesión. La prensa, como siempre, ha esperado en la entrada a la espera de algún canutazo, comentario o alguna conversación interesante con los políticos que más tienen que decir en estos momentos de inestabilidad, en el Partido Popular, y de crisis económica en un Gobierno al que se le reclama, una vez más, explicaciones e ideas nuevas.

Nueve en total han sido los puntos del día… Peticiones y más peticiones de comparecencia… Momento intenso a la vez que interesante por el rifirrafe entre Santamaría y José Antonio Alonso, portavoz del PSOE en el Congreso. La popular ha declarado que a Zapatero “no le queda ninguna idea” y por lo que se ve “tampoco palabras”. Alonso respondía: “no ha pasado ni un solo día sin que esta cámara no haya comparecido”; se ha actuado ante “16 peticiones de comparecencia”.

Finalmente, parece que Bolonia sólo ha llegado a la “Universidad del Ministerio de Industria”: Miguel Sebastián tendrá que acudir al Congreso en julio para dar explicaciones sobre la decisión del Gobierno de cerrar la central de Garoña en 2013. Sin embargo, José Luis Rodríguez Zapatero sigue con el plan antiguo; nada de julio: tendrá que examinarse de la asignatura que le ha quedado pendiente en los 15 primeros días del mes de septiembre. De modo que el Presidente del Gobierno tendrá tiempo suficiente durante el verano para estudiar bien su asignatura: la crisis económica que tanto está afectando a la sociedad española.

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