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Publicado en BEZ el 27 de Marzo de 2016

Retratar los dos polos de Venezuela no es fácil. Menos aún cuando los ojos de Chávez siguen despiertos en la conciencia ideológica de miles de venezolanos. Y es que la evidencia misma duele más cuando se niega. Venezuela superó en 2015 una inflación del 180%, confirmada ya como las más alta del mundo mientras la OEA se preocupa, cada vez más, por la situación humanitaria del país. La nueva era del triunfo de la oposición el pasado mes de diciembre parece no despegar en un país sumido cada vez más en la pobreza y en la inseguridad, sumido en la injusticia enferma en lo que respecta a sus presos políticos, y consiguiendo que miles de personas en el mundo se unan en una sola voz para pedir libertad por Leopoldo López, sumido cada vez más en una ignorancia que el presidente Nicolás Maduro alimenta y aprovecha a su favor con discursos propagandísticos, el cáncer informativo del país.

Mientras tanto, existen unos ojos venezolanos que se abren y se cierran soñando con crecer y avanzar. Son venezolanos que ven más allá de las fronteras de Venezuela, que observan a otra velocidad, que miran de otro color. Son venezolanos que tomaron la decisión misma de salir del país para emprender y proyectar aquello que más aman, que apostaron por otro crecimiento económico, por nuevos modelos de negocio. A Norelys Roberti, el autismo de su hijo le ha permitido un brillo especial en su mirada. Esta ingeniera informática dirige el proyecto “Mamá Especial”, un emprendimiento social que consiste en generar un “grupo de apoyo para madres con necesidades especiales relacionadas con el autismo”. “Hay mucha gente que está a la espera de cupos y ayudas en Venezuela. Y pueden esperar más de dos años sin respuesta. Esto para el autismo es fatal, porque el principal enemigo del autismo es el tiempo”, dice Norelys mientras detalla su iniciativa social y el trabajo que realiza fuera de las fronteras de su país. ¿Oportunidad o barrera? “Emprender fuera de Venezuela es darle un apoyo más a Venezuela”, afirma. Y sigue: “Hay que evaluar bien la situación de Venezuela, porque aunque esté muy difícil siempre hay una salida. Las crisis siempre son oportunidades para mirar hacia otros lados. Algo que me enorgullece de ser venezolana es que las mamás venezolanas son las que toman la batuta, son emprendedoras, son fuertes, están siempre un paso por delante de la situación”. Y cuenta su propia historia para ejemplificar una situación real: “Hace tres años, cuando diagnosticaron a mi hijo, había pocos alimentos sin gluten. Y estos niños necesitan una alimentación especial. Hoy en día hay muchos alimentos sin gluten hechos en Venezuela, y hechos por mamás. Una mamá como yo en mi país salió adelante creando estos alimentos porque pensó en la necesidad que tenía su hijo”.

Podría decirse que Ronald Hernández y Norelys Robertis son un todo por compartir vidas, hogar, proyectos y retos. Pero cada uno mantiene una personalidad y una pasión incuestionable que los une y desune al mismo tiempo. Ronald es Licenciado en Computación y dirige Virtual Create, una empresa que está en Venezuela y también en Ecuador. Norelys, además, es Gerente Comercial de la misma compañía. “Hay buenos empleados que se van del país, hay amigos que se marchan por muertes abruptas de personas cercanas, hay una clara situación de inseguridad… Lo cual nos ha hecho cada día más fuertes en ese transitar”. Ronald no se corta al hablar de lo que realmente ocurre en Venezuela y lo que le ha tocado vivir. “Nuestra empresa ya tiene seis años en el mercado venezolano, todavía continúa operativa, obviamente surfeando esa ola de crisis. Pero nosotros emigramos de manera forzada, y al emigrar, vimos la oportunidad de internacionalizar nuestra compañía. Esto no es malo. Simplemente las circunstancias se dieron así. La situación en Venezuela se complicó tanto con nuestro hijo que tomamos la decisión de elegir el primer camino que se nos hiciera más fácil de forma legal”.

Ronald continúa hablando, pero en verdad reflexiona en alto: “Además, no sé cómo será la situación a partir de ahora con esta caída del petróleo que va a afectar a toda la región, porque somos mal administrados. No supimos administrar el boom petrolero”. Y ante esta situación, ¿qué consejo le darías a aquellos venezolanos que no ven la oportunidad que tú sí has visto fuera del país? “Tratar de ver que siempre hay un mañana, hay un después, no todo es eterno, sobre todo este tipo de formas de Gobierno no son eternas porque no se pueden soportar ellas mismas. En segundo lugar, todos tenemos problemas comunes que nos afectan en estas crisis, vecinos, amigos…. Y creo que hay que ubicar ese impacto para determinar donde “yo” con las habilidades que tengo, con las cosas que sé y con mis recursos, puedo ayudar a solventar algún problema que esté alrededor”. Hay que ver más allá de la crisis y unirse en comunidades para resolver de manera conjunta problemas que se comparten. Esta es una de las principales conclusiones que se extrae de escuchar a Ronald.

Perú, Bolivia, Ecuador… Pasear por estos países para René Martínez son una oportunidad, como los libros de Foucault que casi siempre lleva en sus manos antes de empezar su sesión de trabajo. No hay límites para ver, mirar, observar y grabar con su cámara. Este publicista dirige la compañía Brodajú Producciones y son varios los premios venezolanos los que ha recibido por sus cortometrajes. Lleva un año y medio fuera de su país y, todo lo que ha desarrollado hasta la fecha, ha sido en Venezuela. Marchó de allí en busca de oportunidades. “En el camino he fracaso y también he triunfado”, reconoce René, pero “fuera de Venezuela se me han abierto las puertas”, dice. “A pesar de toda la circunstancia económica, cuando sales de la zona de confort empiezas a superar obstáculos”, señala. Entonces… ¿qué ve fuera de Venezuela que no puede desarrollar en Venezuela? “En primer lugar, el sesgo económico, donde tu no estás conectado a nivel mundial porque no se cuenta con los recursos. Estás limitado a lo que sólo Venezuela te pueda ofrecer. Y los profesionales de allí, que son buenos, no pueden competir a escala mundial”.

René es de los que piensan que ante situaciones como las de Venezuela, uno no se puede sentir frustrado ni debe dejar de hacer cosas y proyectarse ante la mínima oportunidad. Y los venezolanos se han dado cuenta de que hay más oportunidades fuera que dentro. Muchos profesionales dejan su país para buscar un bienestar inexistente y conseguir una estabilidad económica soñada. Y si estos venezolanos volvieran a Venezuela, ¿qué cambiaría? “Venezuela cambiaría. Y sería gigantesco, porque estas personas con visión saben que la crisis en Venezuela es una, pero hay crisis y oportunidades en el resto del mundo. Para muchos profesionales es frustrante porque se ven mermadas sus capacidades y terminan haciendo cosas que nada tiene que ver con tu carrera: terminas de buhonero, de moto-taxista… y éstos pueden percibir un sueldo más alto de lo que pueda percibir un médico. Hay oportunidades más allá del encierro que pueda sentir el venezolano por la situación económica. Vivimos en un mundo que está en crisis. Y yo estaría dispuesto a contribuir en mi país con mi conocimiento, pero sabiendo que la apuesta en Venezuela es por el crecimiento”. Dicho esto, ¿existe la percepción de que marcharse de Venezuela es darle la espalda a Venezuela? “Hay personas que necesitan demostrarle algo al país. Y yo respeto todo punto de vista ideológico. Pero el mismo valor tiene el que está fuera que el que está dentro. Ninguno de los dos deja de ser el héroe o el valiente por un país”.

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Publicado en El País, blog Mujeres, el 30 de diciembre de 2014 

Unas doce horas de avión para aterrizar en el país de las rancheras. La Ciudad de México fue la escogida para celebrar los pasados 4, 5 y 6 de diciembre la VI Cumbre de Comunicación Política que, este año, contaba con un eje nuevo: mujer y política. Un eje tan necesario como vital para incidir, una vez más, en algo que necesita de más y mejor atención. Pero un eje que aún sigue siendo noticia cuando no debería. Mientras tanto, se sigue en la lucha. ¿El objetivo? El mismo, sigue siendo el mismo: igualdad, más valores, mejores principios.

Ann Liston, profesional de la estrategia y socia de Adelstein Liston, abrió las puertas de la cumbre con su ponencia y aludió que las mujeres son más del 50% de la población y que, por tanto, no son un tema más en política: son el tema principal. En un mundo cambiante y con sed de justicia, Latinoamérica se ha convertido en ese espacio donde un tercio de los gobernantes ya son mujeres y, en comparación mundial, ya tiene el número más alto de representantes. Más mujeres, dijo, son necesarias para más democracias y menos dictaduras. Evidentemente, puso diferencias entre los hombres y las mujeres. Las mujeres logran más acuerdos y se cree que las mujeres son más dignas de confianza, dijo. Ella opina que las mujeres deben apelar a la simpatía para ser electas y según su experiencia en Estados Unidos, el 90% de la población votaría por las mujeres: “En Estados Unidos los votantes esperan que las mujeres candidatas sean simpáticas, además de preparadas”. Y añade: “No sólo las políticas cambian el marco político. También las mujeres entre bambalinas marcan la diferencia política”.

Thomas Edmons no habló de mujeres expresamente en la Cumbre mexicana. Este consultor republicano focalizó su discurso en la deseada hipótesis de quién ganará las próximas elecciones de 2016 en el país que, aún hoy, preside Barack Obama. Habló de lo que le preocupaba a los republicanos: que si la política exterior, que si el déficit presupuestario, que si la debilidad del crecimiento económico… ¡Ná! A los demócratas les interesa la salud, la inmigración… Pero a la audiencia la interesaba lo que le interesaba cuando aludió a la prematura, según él, muerte del presidente. James Aldrete, estratega demócrata, le respondió expresamente a Edmons: “El muerto no siempre está muerto”. Exacto. Pero vamos a lo que vamos, a lo interesante, a lo que queremos saber, señor Edmons: ¿quiénes serán los candidatos de las próximas elecciones? Curioso, y ahí voy. Entre sus apuestas demócratas mencionó a dos mujeres: Hillary Clinton (con el 64% de probabilidades de que lo fuera) y Elizabeth Warren (con el 8% de probabilidades de que fuera ella la candidata. Entre los posibles candidatos republicanos que barajó, no citó a ninguna mujer. Y digo lo que diría Soledad Gallego-Díaz: 163.638.417 mujeres en Estados Unidos (50,6%), ¿ninguna es lo bastante buena? ¿Y republicanas?

Claudia Corichi es senadora y secretaria de la Mesa Directiva del Senado de la República de Mexico, un país en crecimiento, sí, pero aún donde la astucia y la picardía es Ley y donde la amabilidad y la seguridad se siguen pagando con unos pesitos de más. Su conferencia estuvo protagonizada por el género femenino en política, así como la feminización de las campañas electorales. Corichi definió el cuarteto en el que la mujeres hemos estado siempre enmarcadas: la casa, el convento, la cárcel o el manicomio. Es por eso, según ella, que se necesitan más estrategias y más política para ayudar a la mujer a empoderarse. Además, la reducida participación de las mujeres la achacó a un modelo de déficit en el liderazgo femenino. Ella buscaba líderes que pusiesen atención a las necesidades desde una perspectiva humana, y apuesta por candidatas que sumen esfuerzos, que busquen nuevos códigos, nuevos estilos de hacer política y que defendieran sus candidaturas. Corichi puso el ejemplo de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff y su “no necesito hacer política como los hombres para ganar”. Según la senadora, “logró feminizar la manera con la que nos comunicamos”. El final de Corichi es clave: “La sociedad se enfrenta a un gran reto: el que las mujeres sean reconocidas entre sí de que son líderes. Cambios de conciencia, de organización, de cultura. No sólo depende de la reforma electoral. Es un esfuerzo también entre las mujeres: sus valores como persona”.

En relación a la dirección femenina de las campañas electorales, Imma Aguilar, periodista y asesora del Grupo Entesa del Senado español, marcó las diferencias existentes entre el ajedrez y el arte de la guerra, es decir, “la diferencia sutil entre las guerras y las batallas”. En el ajedrez, según ella, no sólo hay reglas y la fuerza no tiene relevancia alguna. El ajedrez, además, es juego. Y en ese juego la esencia es la inteligencia. Por tanto prefiere la inteligencia a la guerra en sí misma. En esta guerra afirmó que falla la comprensión entre representantes y representados y, por lo tanto, falla la vieja política. “Se necesita otra política”, dice, “la neopolítica, aquella que es más colaborativa y empática”. Y es la que intenta llevar a cabo en su día a día profesional. “Sin orden no hay campaña. El fin último no es democratizar las campañas, sino montar campañas invencibles. No es una exigencia ética ni de justicia, sino de no renunciar a todas las capacidades que pueden adaptar nuevos estilos”.

Alberto Pedro es doctor e investigador en Chile y a su ponencia le dio un toque especial, el de “perfume de mujer”. En su arranque, distinguió tres tipos de feminismos: 1) el “feminismo clásico”, que no sirve de mucho según él, porque se ve al hombre como un adversario; 2) el “feminismo chic”, aquel que es como la serieSexo en Nueva York y que ve al hombre como a un juguete; 3) y el “feminismo pop”, donde los hombres no son rivales sino que forman un equipo con la mujer. Él es de los que defienden que no se puede centrar el feminismo sólo en la mujer. Y recordó que una candidata mujer en una elección no es el tema “mujer” de un programa político.

El consultor político Antoni Gutiérrez-Rubí se subió al escenario para hablar de personas y de política, sobre todo de aquellas mujeres que a él más le habían inspirado y de las cuáles más había aprendido. Y en su conferencia, arrancó diciendo que ser feminista en el siglo XXI es el camino más directo y más rápido para hacer mejor política: “Tenemos que aprender a feminizarnos en la vida personal y en la política, en la vida profesional y en nuestras campañas”. Y es cierto lo que recordó, que los éxitos de las mujeres parecen menos éxitos en la actualidad: “Se les reconoce la mitad del trabajo, les cuesta el doble llegar y permanecen la mitad del tiempo”. Para feminizar la política hay que inspirarse en las valientes, dijo: “Dime cómo eres y te diré cómo me vas a gobernar”. E invitó a luchar contra los silencios, porque “la lucha contra los silencios es la primera a favor de la política”. Gritemos pues: “Las voces son necesarias para la libertad”.

Pero aún no hemos hablado de cuotas, un tema que genera más que debate en el mismo debate sobre la igualdad. Cecilia Romero, diputada y senadora de la República de México por el Partido de Acción Nacional, hizo la gran pregunta: las mujeres en política, sí, pero después de las cuotas, ¿qué? Después de las cuotas, dijo, existe la necesidad de que participen más hombres y mujeres por igual para solucionar los grandes problemas de los países: “Eso es ser hombres y mujeres responsables en el siglo XXI”.

En mi exposición, puse el acento no sólo a las campañas de mujeres que no funcionan. Intenté demostrar, a través de una aplicación, que el mensaje de las mujeres candidatas en campaña no moviliza al electorado femenino. Al menos no ocurrió en las últimas elecciones europeas de 2014. En escasas ocasiones se estudia la relación entre los mensajes de las políticas y la movilización del electorado femenino. Pero es algo que preocupa. Y mucho. Ese efecto es llamado en la academia como gender affinity effect, o efecto de afinidad de genero. Más mujeres en las listas electorales de un año electoral a otro no significa más igualdad. Y si sumamos los escaños de mujeres en el Parlamento Europeo, por ejemplo, llegamos a la conclusión de que existe un grandísimo problema en cuanto a la representación social. Existe una brecha aún muy grande donde los profesionales de la comunicación tenemos una gran tarea y una gran responsabilidad: debemos investigar más y escuchar más.

Sólo comprendiendo bien lo que está ocurriendo podemos ayudar a construir más y mejores sociedades. Feminizar las campañas electorales ya no es una ilusión, es un hecho. Feminizar la política es el gran reto, humanizar sociedades el gran objetivo.

La Cumbre la selló una mujer: Lilian Tintori, la activista por los Derechos Humanos y, como ella misma se identifica, luchadora por la democracia y la libertad en Venezuela. No lucha sola: lo hace en equipo con su marido, Leopoldo López, encarcelado por un discurso que según el Gobierno de Maduro incitaba a la violencia. Tanto ella como él se defienden de esa acusación: querer una mejor Venezuela no es delito.

Las diez horas de vuelo de regreso a España desde México se hacen cortas cuando se divisa lo que aún queda por recorrer para llegar a la tan ansiada igualdad. Igualdad de derechos y oportunidades. Algunos profesionales impulsamos algo que debería ser normal en sociedades democráticas. Investigamos, escuchamos y compartimos para dibujar palabras que inspiren nuevas formas de hacer sentir, sentir que hay que hacer y, sobre todo, qué hay que hacer para poder decir. Se investiga cada vez más para que haya más políticas para otra política. Como decía Empsy Cambell, “feminizar la política es el reto del siglo XXI”.

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