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ES imposible resumir en un post el grisáceo de un mes que se oscurece en unos sentidos y en otros que empieza a iluminar el siguiente mes. Tres han sido los sucesos que han marcado estos días pasados, issues que son más que issues en boca de los ciudadanos de todo el mundo. Tres actos marcados por un número, el 20. Actos con dos caras, positiva y negativa, cruel y esperanzadora.

  • 20. El 20 de octubre se cumplió lo que muchos ciudadanos en Libia deseaban desde hacía muchos meses, aunque para muchas personas esa espera se convirtió en una eternidad. Gadafi desapareció de esta vida el pasado 20 de octubre como consecuencia de un compromiso: las personas que lucharon en contra del líder de su país. Unos gritaron de alegría, incluso lo celebraron con champán. Dejo lo ético para quien considere. Y me centraré en la esperanza de un país que le queda todo por hacer. Todo… Esto es lo que ocurre cuando un grupo de ciudadanos, insisto, comprometidos luchan por un objetivo. Las formas, es otra historia…
  • 20. Y cuando todo el mundo estaba al rojo vivo compartiendo informaciones en las redes sociales acerca de la muerte de Gadafi, saltó la noticia. Un día de mucha adrenalina al sumar el último Comunicado de ETA: el cese definitivo de su actividad armada. Un mensaje que no pasa desapercibido en estas elecciones donde el candidato socialista gana popularidad pero no votos. Aunque parémonos a respirar: quien ha ganado esta partida no es ningún partido electoral sino los más de 47 millones de españoles que viven en el país y para los que no. Una historia nueva empieza aquí aunque pocos creen verdaderamente en la palabra tan “definitiva” de los terroristas. Seguiremos creyendo en la esperanza.
  • 20. 21,5% de paro en España según el INE. Un 21,5% que aparece una y otra vez como una imagen en nuestras mentes y nos bloquea para poder visualizar soluciones que verdad tengan consecuencias positivas en el mercado laboral español. Y el 50% de paro juvenil. 50%… Un número que nos deja sin sueños y sin ilusiones. Probablemente no sólo de Europa vendrá la solución, pero a Europa y a otros países de fuera de la Unión se está marchando el capital humano, esa gente joven que sabe, puede y quiere, la más preparada y la más humillada… Ahora nosotros somos los inmigrantes. Y decenas de familias en situación precaria, dramática. Y millones de personas que salen a las calles perdidas, sin un objetivo fijo por el que manifestarse. Ruido, más que deseos… Ruido…

Muchos deseos en un 20 octubre gris… Y muchas esperanzas. Queda todo por hacer. Contemos hasta 20 y empecemos… El próximo día 20 comienza una nueva ilusión…

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ULTIMAMENTE no paro de recordar esa cita del presidente Barlet (The West Wing): “Nunca dudes de que un grupo de ciudadanos comprometidos puede cambiar el mundo”. Egipto, Túnez, Libia… En efecto, un grupo de ciudadanos comprometidos puede cambiar el mundo, y nada más empezar el 2011 vemos las consecuencias de ese compromiso ciudadano, de ese afán por cambiar el rumbo de sus vidas en sus países. Tras el 15M, vuelvo a recordar esa cita.

España está viviendo un momento clave de campaña electoral. A poco más del ecuador, vemos como cientos, miles de ciudadanos (con padrinos o no) reclaman un giro, exigen un cambio en la política española. Exigen ese cambio en la calle pero también en las redes sociales, herrmientas que están cobrando especial protagonismo. Y lo hacen a través de un mensaje: Democracia real ya! Una crisis económica interminable, casi cinco millones de parados, crispación por la comunicación de nuestros políticos… Ciertamente esto se ha ido de las manos. La desafección política es tan profunda que las personas han decidido salir a la calle para decir basta. Una desafección política más relacionada con la actitud de nuestros políticos que por las acciones o por los mensajes. Pero en los mensajes también hay culpables que, en muchas casos, ayudan y favorecen alimentando a esa furia en celo actuando lejos de su deontología profesional: los medios de comunicación. Hartazgo del “y tú más”. Hartazgo de una comunicación negativa repleta de críticas. Hartazgo de discursos políticos cuando en realidad deberían ser humanos. Hartazgo de un bipartidismo sin alternativa clara. Hartazgo de la falta de liderazgo. No escuchan una proyecto que ilusione y de esperanzas, no ven mejoría en sus vida, continúan sin trabajo, aumentan sus facturas y el precio de la cesta de la compra, no pueden acceder a una vivienda digna, no pueden pagar sus estudios, vuelta a casa de sus padres, adiós a las pensiones, adiós a las cajas públicas, adiós a los ahorros… Adiós…

Sin duda, un sinfín de motivos por los que manifestarse o acampar, insisto, con padrino político o sin él. Motivos por los que expresarse libremente. Motivos, como vienen diciendo, por los que ir a votar a grupos que son minoritarios fuera del camino del bipartidismo. Unos “acampados” que aprovechan la libertad de expresión para expresarme libremente. Libertad pedir voto, o no,  para solicitar ese cambio con lo que consideran que es lo bueno y/o lo justo.

Hemos sabido recientemente que la Junta Electoral de Madrid ha prohibido la concentración en la Puerta del Sol. Esto, ¿qué significa? Pues significa muchas cosas: queda abierta la caja de las interpretaciones. Esta acampada masiva a nivel nacional puede influir en los resultados electorales aunque ellos digan que no es un movimiento político. Si ante el cerrojazo de la Junta se ven amenazados, la participación en las urnas se verá reducida dando paso a ese pie que no dejará de apretar el acelerador de la abstención. Una abstención que perjudicará al socialismo en estas elecciones.

Con acampadas apadrinadas o no, lo que no es de recibo es escuchar declaraciones como las de Esperanza Aguirre: según la presidenta de la Comunidad de Madrid, organizaciones de izquierdas están intentando “manipular” el movimiento contra el PP. De izquierdas sí, “no hay más que mirar a los firmantes”. Por este tipo de declaraciones, quizás también haya que acampar.


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ESTA mañana, Carles Francino mencionaba, en la cadena SER, el último discurso de Obama como de filosófico más que político. Quizás la intervención en Libia sea una intervención política, sea una intervención dura y arriesgada, ardua y posiblemente en muchos sentidos incomprensible. Pero lo cierto es que ese país está viviendo una situación insostenible donde un líder no se baja de su pedestal. Y no se baja porque se siente seguro: tiene el tesoro que todos quieren. Sin embargo, en muchas ocasiones es mejor escoger la estrategia oportuna a escoger la estrategia de siempre. Es mejor dar discursos de valores, discursos filosóficos más que políticos y cargados de ideas que no llevan a ningún sitio.

Libia no es vital para Estados Unidos, como no es vital para muchos otros países. Pero Estados Unidos tiene y siente la necesidad de intervenir no sólo por cuestiones políticas. El gigante americano no ve necesario la intervención cada vez que a un país le vaya mal, pero sí lo ve pertinente siempre y cuando el rumbo de las cosas puedan cambiar significativamente. ¿Qué hay detrás de estas palabras? Puede que muchos intereses no sólo con Libia. Pero en vez de rebuscar en el infinito de las interpretaciones, lo cierto es que ese discurso filosófico coherente y realista responde no a la estrategia de siempre, sino a la oportuna.

El periodista Jon Sistiaga decía, en su libro “Ninguna guerra se parece a otra”, que la guerra de Irak fue, posiblemente, la guerra mejor contada. Una guerra que costó miles de vidas. Pero Obama descarta de nuevo una estrategia así. El liderazgo norteamericano tiene sus límites: “El liderazgo norteamericano no es cuestión de ir solos y asumir todos los riesgos. El verdadero liderazgo es crear las condiciones y las coaliciones que permitan que otros den también un paso adelante”.

Y a este respecto, quien mejor podría hablar de la filosofía para la política es Antoni Gutiérrez-Rubí en su libro “Filopolítica”.

 

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