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Marilyn y JKF. O John Fitzgerald Kennedy y muchas otras, pero creo que al autor del libro, François Forestier, no le cabían todas en la portada. A lo largo de las 240 páginas tampoco. Es un libro que transforma. Y sí, como dice él, “para escribir esta historia hay que tener una documentación sólida y un defecto fundamental: ser malpensado. Y yo lo soy”. Y de qué manera, pues al perderte entre sus palabras no se encuentra ni un ápice de afecto por ninguno de los personajes que en él aparecen. Ninguno.

Marilyn y JFK desvela los entresijos, los horrores y los escándalos de la política, la mafia, el espionaje, el espectáculo y el falso periodismo. Un quinteto sangriento que demostraron compartir algo en común: el sexo. Sexo y política. Política y sexo. Porque como dice el autor, “la Mafia y la política comulgan en las mismas bragas”. Leer este entramado de palabras y puntos seguidos es introducirte en un mundo que existió, es parte de la historia de Estados Unidos y del mundo entero, pues trajo consecuencias no gratas para muchos gracias a una política internacional cargada de engaños, de tramas, de sangre y dinero. Muchos de los personajes que aparecen, se olvidan al segundo de leerlos pero a Forestier le da tiempo explicar el papel imprescindible que representaron para la continuación de unos acontecimientos sin retorno. Y sucios también. Hasta las paredes tienen oídos. ¿Y dónde quedan los estrategas del poder? ¿Se olvidó de ellos el autor? Probablemente no, probablemente también estuvieron implicados en la trama. Aquí nadie se salva. El único indicio de éxito en la comunicación política, aparece tras el desastre de la bahía de Cochinos en Cuba, en el discurso del presidente: “JFK aparece en la televisión: ‘soy el único responsable’, dice y los sondeos vuelven a subir. En la intimidad dice lo contrario: los responsables son los otros”

Y qué decir de Marilyn Monroe. Belleza, éxito, sexo, prostitución, drogas, locura, ¿profesionalidad en el plató y delante de las cámaras? En este libro queda en duda… Ese capítulo se quedó para los admiradores que no la probaron. “Marilyn murió como había vivido: a la deriva”.

Pero “en la mitología de la década de 1960 sólo ha quedado una imagen: la de una rubia rubísima, con un vestido fabricado con milímetros de espuma, fantasma gredoso que titubea delante del estrado: Canta Happy birthday con una voz gangosa, una voz de sexo, promete amor, piel y placer infinito. (…) Ha inventado el erotismo. Es la condena de todos los hombres”.

¿Estuvieron enamorados alguna vez JFK y la bella Marilyn? “Quizá se enamoraron. Quizá”

“Un solo foco sigue a Marilyn como un pincel. La sala explota. Con pasitos, como una geisha sonriente, en estado de trance, la estrella avanza. Cuando llega ante el micrófono, se libra de su estola de armiño y sola se lanza a la versión inmoral de Happy birthday‘ en un silencio religioso. Los quince mil demócratas se han quedado atónitos. Dorothy Killgallen explicará en su crónica: <<es como si estuviera haciendo el amor con el presidente delante de cuarenta millones de telespectadores>>”

Después de todo, a François Forestier le ocurrió lo que a todos los demás: también se enamoró de ella…

.- Actualizado el 3 de octubre de 2010: “Reportaje: Marilyn oculta”

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