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Los próximos 4, 5 y 6 de diciembre la Comunicación Política tiene una gran cita en México DF para escuchar, compartir y generar ideas en el entorno de la mujer y la política. Un tema único y necesario para reflexionar y avanzar a nivel global. Un tema único que carece de apoyos, de la comprensión necesaria y de ideas que impulsen más igualdad, mejores derechos y más oportunidades. No sólo hay que tener la intención. Además hay que tener el compromiso de actuar frente a una brecha, aún, demasiado grande.

Es por eso que me hace mucha ilusión el que, en esta VI Cumbre Mundial haya contado con mi participación. Compartiré una investigación reciente titulada «Electoras y Elegidas», mujeres políticas en relación al comportamiento de su electorado femenino para intentar demostrar algo que me rondaba en la cabeza desde hacía mucho tiempo: que el mensaje de las mujeres no moviliza a las mujeres. Los que nos dedicamos de manera profesional a la comunicación política en muchos momentos debemos pararnos a pensar y reflexionar, a investigar para intentar llegar a conclusiones que mejoren nuestra profesión, y en mi caso también, con el fin de comprender mejor para intentar ayudar a construir más y mejores sociedades. Ese es mi compromiso y mi motivación, la misma que espero trasladar el próximo 5 de diciembre en esta Cumbre a partir de las 18h. en el panel 9 (ver programa completo). 

La Cumbre, como ella misma se define, es «un evento de referencia internacional que congrega a los mejores especialistas de la Comunicación Política, gestionándose en distintas ciudades de Latinoamérica. Es un evento multicultural de capacitación y entrenamiento con un mix creativo entre la Academia y la Consultoría donde se destacan año a año las mejores Campañas, Casos Exitosos de Comunicación Gubernamental y Nuevos Desarrollos Tecnológicos». Pero creo que lo mejor de esta Cumbre son aquellos que participan con su asistencia y con la curiosidad que inspira siempre aprender más.  Para mí es un honor también poder conocer a diferentes profesionales de los cuáles aprender más. 

Acceso al trabajo y a la presentación:

 

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EN el marco del 2º Congreso Nacional de Marketing Político: «LOS MEJORES DE MEXICO», están los «Premios Sufragio 2013». El domingo me llegó la noticia de que la revista Campaigns & Elections fue catalogada como la mejor publicación política impresa de México. 

Felicitaciones a todo el equipo del que formo parte. Felicitaciones a Francisco Pelayo, al co-editor Alejandro Rodríguez y a Israel Navarro por enseñarnos el camino.

 

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Publicado en Sesión De Control (7 de diciembre de 2012)

Frank Luntz decía que la palabra es poder y que cualquiera puede aprovechar el poder de las palabras para mejorar su propio destino. ¿Y para mejorar el destino de su propio país? En algunos casos se aprovecha. En otros, desgraciadamente, no. Todo depende del objetivo y el objetivo en muchas ocasiones, como también decía Luntz, es persuadir. Él decía que lo importante no es lo que decimos, sino lo que la gente entiende. Y cabría preguntarse, ¿qué ha entendido México después de las palabras de su presidente?

El discurso es un elemento más en comunicación, pero cargado de poder. Y eso Enrique Peña Nieto lo sabe. Su campaña no empezó del todo bien: un partido, el PRI, que no ganaba desde hace 12 años, ni ilusionaba, ni convencía a sus votantes, libros que Peña Nieto no lee y una estrategia mal enfocada, un discurso en las redes sociales desconcertante que obtiene más resultados en contra que a favor, entrevistas mal defendidas, y un movimiento, #yosoy132, que salió a la calle para evitar una campaña mediática a favor del candidato del PRI.

Pero todo cambió el pasado 1 de julio. Peña Nieto ganó las elecciones en México a pesar de los ataques de su rival López Obrador, quien lo acusa de irregularidades en la votación por un supuesto mercadeo de votos. Todo cambió el pasado julio cuando México decidió que quería una cara nueva, un nuevo rumbo y protagonismo en el mapa latinoamericano.

Palabras que mueven

México tiene hoy a un presidente joven, de 46 años, que se ha mostrado ante sus ciudadanos seguro y decidido de su reto. Peña Nieto se dirigió a su país el pasado 1 de diciembre cuando fue investido presidente. Lo hizo con un discurso para mover a México, con 13 medidas para impulsarlo. Un discurso en positivo marcado por palabras que incitan a la acción, donde primó la apuesta por la seguridad de México, las reformas para un verdadero cambio social y el crecimiento.

De eso habló Peña Nieto en un tono contundente, con voz firme y segura y algo que no podía faltar: la convicción. Los grandes problemas de México como la desigualdad social, la educación, los movimientos sociales… fueron mencionados también. ¿Atinó? Digamos que acertó en los temas que debía de tratar, en el momento y en el pedestal oportuno.

En política las formas son el fondo, como dice el asesor de comunicación Antoni Gutiérrez-Rubí. Y Peña Nieto quiso llegar al fondo a través de las formas también. Sus manos dicen casi todo y mucho. Las abre y las cierra cual salvador que impone al llegar para hacer de protector colectivo. Peña Nieto acierta en la altura de sus manos, algo que indica la intensidad del sentimiento que en ese mismo instante invade a la persona que emite el mensaje. Esa mano alzada al mismo tiempo que enuncia las palabras “leal y patrióticamente” proyectan mucho más que fuerza. Sus gestos y su rostro comunicaban casi más que sus palabras. Y acompañado de sí mismo, fue contundente al finalizar su discurso, aprovechando el famoso minuto de gloria: “Es tiempo de mover a México”.

El discurso de la calle

¿Qué entiende la gente de México? Por mucho que Peña Nieto gane unas elecciones y sus palabras inviten a la participación y la movilización, una vez más el traspaso de poder ha sido recibido e interpretado con tensión.  Es el otro discurso, el que casi no se ve pero se oye en el salón de plenos con abucheos y gritos tanto a favor como en contra del presidente que sale, Calderón, y del que entra, Peña Nieto. Y cómo no, el discurso que protagonizan los jóvenes en las calles para protestar.

Ese discurso es el de la pobreza y la desigualdad, el de los miles de muertos que ya no podrán manifestarse porque la violencia jugó su papel para robarles la vida. El discurso que surgió a las afueras del Congreso mientras Peña Nieto tomaba posesión, tiene tanta fuerza o más que las del presidente. Son los protagonistas de la lucha por un cambio que no reconoce a Peña Nieto como presidente. Ellos son también los que se mueven, los que se manifiestan. Y los que también reciben su mensaje e interpretan sus palabras.

“México exige vivir en paz”. Estas fueron las palabras que dijo Peña Nieto también en su discurso. Palabras cargadas de poder, como decía Luntz. Pero palabras cargadas de poder ¿para qué? ¿Para mejorar su propio destino o el de su país? Después de seis años conoceremos el verdadero significado de esas palabras que no será otra cosa que lo que la gente ha entendido…

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