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Publicado en El País, blog Mujeres, el 25 de septiembre de 2014

No resulta paradójico aceptar el hecho de que los mensajes de las mujeres en política pudiesen tener el poder de movilizar a una audiencia femenina, no por el mero hecho de ser mujeres, sino prácticamente porque en los inicios en España de la participación de la mujer en política era necesario. Necesario convencerse entre ellas mismas, de su poder, de su palabra y de su acción. “Para combatir el antisemitismo no hace falta ser judío, como para luchar contra el racismo no hace falta ser negro. Lamentablemente, a veces parece que para combatir la discriminación de la mujer hace falta ser mujer”, apuntó Soledad Gallego-Díaz. Pero esta “discriminación” que ella enuncia está enmarcada en el contexto de la desigualdad de derechos y oportunidades en la sociedad en la que vivimos. Es oportuna para introducir esta colección de palabras ya que, sin embargo, la mujer ha sido discriminada también en el ámbito de lo político como una voz capaz de hacerse escuchar para cambiar el mundo en pos de una sociedad más igualitaria.

Bajo esta reflexión, varias preguntas… ¿estaba representada toda la sociedad española en las pasadas elecciones europeas? ¿Lograron conectar las candidatas con el electorado femenino? El término general que se utiliza para resolver dudas de estas características es Gender affinity effect y, bajo esta premisa, se ha dado respuesta en el marco del III Congreso Internacional de Comunicación Política y Estrategias de Campaña bajo una investigación titulada Electoras y Elegidas: el baile español entre el electorado femenino y las candidatas en las elecciones europeas de 2014.

En España hubo 39 listas en las elecciones al Parlamento Europeo de 2014. Tan sólo 6, de las 39, las encabezaban mujeres. La distribución por edad y sexo del censo electoral, contando con los españoles residentes, y con los residentes ausentes que viven en el extranjero, era de un total de 18.671.546 mujeres y 17.538.875 hombres para las elecciones europeas. Había 1.132.671 mujeres más que hombres con capacidad para poder votar. Y tan sólo 6 mujeres cabezas de lista de 39 candidaturas: Elena Valenciano (PSOE), Laura Duarte (Partido Animalista Contra el Maltrato Animal), Juana María Santana Hernández  (Iniciativa Feminista), Nuria Suárez (Agrupación de Electores Recortes Cero), Pilar Távora (Partido Andalucista) y María Elena García San Segundo (Partido Solidaridad y Autogestión Internacionalista –SAIN). Elena Valenciano fue la única mujer que encabezaba un partido mayoritario y que tuvo representación parlamentaria.

Proporción de candidat@s por partido

Pero… más mujeres en lista no se traduce en más mujeres parlamentarias. SAIN fue el partido que representaba un mayor porcentaje de candidatas entre las elecciones de 2009 y 2014. No obstante, Falange aumentó la participación de mujeres en su lista un 10%, mientras que UPyD fue el único partido que disminuyó el número de mujeres de su lista en un 8%. Ahora bien, si Falange hubiese obtenido por ejemplo 3 escaños en el parlamento, ninguno estaría representado por mujeres. Las tres primeras personas de su lista fueron hombres. Finalmente, la izquierda es la que mayor representación tiene de mujeres en el Parlamento Europeo. Por otro lado, un caso a valorar es el de Podemos. Ellos siguieron la regla par/impar para hacer su lista y la encabezaba un hombre, Pablo Iglesias, impar. Y fueron alternando a los candidatos por sexo. Sin embargo, obtuvieron 5 escaños, y por tanto mayoría de hombres en el Parlamento Europeo: 3 hombres frente a 2 mujeres.

Incremento relativo

Resultados

La influencia de las campañas electorales de mujeres y su impacto en el voto femenino es algo que está por explorarse más aún. Para entrar a valorar lo que ha ocurrido en España y en las últimas elecciones europeas, se ha contado con los datos del CIS poselectoral al Parlamento Europeo. Con estos datos y en función de las respuestas que las mujeres daban en relación a la campaña de los candidatos y de los partidos políticos, se demuestra que la campaña personal y la apuesta personal de Elena Valenciano por el PSOE no consiguió movilizar suficiente electorado. No hay una diferencia clara entre la marca PSOE y la valoración que las electoras hacen de ella, aunque el recuerdo de voto se decante positivamente hacia su partido político.

Candidatos

El hecho de ser mujer, feminista y defensora de los derechos de las mujeres no ha hecho que despierte una mayor valoración positiva hacia su propia campaña personal. De hecho, la campaña de Miguel Arias Cañete es mejor valorada por las mujeres que la de la propia Elena Valenciano a pesar de las declaraciones del candidato popular después del “cara a cara” en una entrevista para Antena 3: “El debate entre un hombre y una mujer es muy complicado, porque si haces un abuso de superioridad intelectual parece que eres un machista que está acorralado a una mujer indefensa”. Un error del adversario suponía una oportunidad para Elena Valenciano de movilizar al electorado femenino, a su propio electorado y al electorado indeciso. Objetivo: captar electoras y luchar contra la abstención.

La candidata socialista respondió a las declaraciones con la publicación de untuit a las 9:33h del 16 de mayo: “Cañete: «debatir con una mujer es complicado, si la acorralas te acusan de machista». Entonces?? Qué hacemos? Fuera mujeres del debate??”. Aprovechando la brecha que había abierto Miguel Arias Cañete, el 19 de mayo el PSOE lanzó un vídeo contra la reforma de la ley del aborto con el título “Empieza a recuperar tus derechos #NoAlMachismo”. Un vídeo con imágenes poco amables y que necesitaba de una explicación a posteriori. Un vídeo que no dejaba claro a quién se dirigía. El error es pensar que el tema del aborto es sólo una batalla de mujeres: es necesario un apoyo general, hombres y mujeres por una causa justa. Y una causa, por cierto, que ha llevado recientemente a dimitir al ministro de Justicia Alberto Ruíz Gallardón en su empeño por cambiar aquello que ahora Mariano Rajoy retira: su propia reforma de la Ley del aborto.

 

Si comparamos estos datos, con las campañas de las elecciones europeas de 2009 se observa que los candidatos obtienen una clara valoración por encima de la marca de su partido político. Además, es notable la valoración positiva que las mujeres hacen del candidato del Partido Popular, Jaime Mayor Oreja, sobre el candidato socialista, Juan Fernando López Aguilar, aunque luego se decantasen por el voto socialista, como también ocurrió en las pasadas elecciones de mayo de 2014.

Candidatos 2009

Esto lleva a la conclusión de que las estrategias de campaña electoral donde se da más importancia al candidato que a la marca del partido no están consiguiendo movilizar más electorado, o al menos no impacta significativamente entre las mujeres. Los nuevos partidos, como el fenómeno Podemos, están consiguiendo esa participación que cabía esperar, por ejemplo, de Elena Valenciano. Ni la brecha salarial femenina, ni la crisis económica, ni la modificación de la Ley del aborto, entre otros temas, han servido para despertar a un electorado que se viene centrifugando desde las elecciones del 22 de mayo de 2011 y que se profundizó en las pasadas elecciones generales de 2011. El hecho de que Elena Valenciano fuese mujer, pudo ayudar, pero no fue suficiente.

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Desde Bruselas, os comparto el artículo para El País tras el debate que se celebró en el Parlamento Europeo entre los candidatos a la presidencia de la Comisión en Europa. Preciosa experiencia, preciosa noche.

Publicado en El País, blog Mujeres, el 16 de mayo de 2014

Una candidata entre candidatos

¿250 millones de mujeres en la Unión Europea y ni una sola de ellas vale lo bastante?

Soledad Gallego-Díaz

La Plaza de Luxemburgo en Bruselas se empieza a llenar de gente que quiere compartir unas cañas entre amigos y compañeros. El jueves es el día. Mientras, algunas personas sin recurso alguno dormitan a los pies del Parlamento Europeo. Y dentro, un debate entre los candidatos a presidir la Comisión. 15 de mayo. El reloj marca las 20 horas y 49 minutos. En ese preciso instante, Alexis Tsipras (candidato de la izquierda europea), Ska Keller (candidata de Los Verdes), Martin Schulz (candidato por el PSE), Jean-Claude Juncker (candidato por el PPE) y Guy Verhofstadt (candidato liberal) entran al hemiciclo convertido en todo un programa televisivo. Su tiempo es de un minuto y un atril iluminado para cada intervención.

Cinco candidatos… y una sola mujer. Alemana y verdeSka Keller nació en Brandemburgo en 1981 y a pesar de su juventud y de los que la acompañaban ha sabido tomar las riendas de un debate de diferencias ideológicas, más que de diferencias argumentativas. Personas del entorno parlamentario dicen de ella que es una mujer fuerte, de gran actitud y seguridad, pero con poca experiencia. Y si es esta su debilidad, al menos no la ha sacado a pasear en el debate. Si algo sabe hacer bien Keller es tomar las riendas de su propia comunicación.

Ha pedido hasta 3 veces el comodín que te permite tomar la palabra por otros 30 segundos más y lo ha hecho para interpelar al liberal Verhofstadt (con quien ha mostrado tener más diferencias) y a Juncker. Con botas planas y negras, falda negra, camiseta negra y americana verde ha anunciado que la decisión sobre Europa la tienen los ciudadanos, pero sabiendo que ella lucha por recuperar el “sueño europeo”.

Y al escuchar “sueño europeo” nos viene a la mente el concepto inevitable del sueño americano estadounidense y toda la maquinaria de comunicación estratégica tras la imagen del presidente Obama bajo el lema “Yes we can”. Incluso nos viene a la mente la replicada idea en Ecuador con ese “sueño ecuatoriano”. Ahora ya conocemos el sueño europeo. Keller lucha contra el cambio climático, lucha por la solidaridad y la democracia. Pero ahora son los ciudadanos quienes tienen la palabra, dice. Controla la fuerza de sus mensajes, y su seguridad. Comunica con sus manos cuando habla de sueños, de salud, de educación, de empleo… cuando habla de migraciones legales tras el velo del Nobel de la Paz. Y comunica con el tono de su voz cuando no está de acuerdo con Guy Verhofstadt.

Keller es de las que piensan que la banca debe recaudar más dinero para salvarse a sí misma. De las que creen que le sobra poder a los lobbies y que necesitamos de nuevas energías que bajen nuestro nivel de dependencia energética. Es de las que piensan que son los propios ciudadanos los que tienen la palabra para decidir sobre el futuro de sus regiones. De hecho, acogería a Cataluña en la UE en el caso de que llegara a independizarse.

¿Qué le diría a los ciudadanos desilusionados? Le ha preguntado la moderadora del debate Monica Maggioni. No les diría nada, “primero los escucharía” y después les animaría a “cojan ustedes esta Europa y háganla mejor”.

Sin embargo, mientras terminaba el debate europeo, otro empezaba en España. El de Miguel Arias Cañete (candidato del PP) y Elena Valenciano (candidata del PSOE). Europa no se olvidó de España. Pero este debate tuvo tintas nacionales olvidándose de Europa. Y no sólo eso. Cañete se ha olvidado de la mujeres y de conectar con ellas.

Esta mañana despertamos con un comentario del popular que no ha pasado desapercibido: «El debate entre un hombre y una mujer es muy complicado, porque si haces un abuso de superioridad intelectual parece que eres un machista que está acorralado a una mujer indefensa». Valenciano no ha tardado en responder a través de Twitter: «¿Entonces? ¿Qué hacemos? ¿Fuera mujeres del debate?» La justificación posterior a un debate es perder el tiempo para dárselo al rival. Y más cuando se trata de justificaciones de este tipo.

Elena Valenciano es mujer y habló de la igualdad de las mujeres, recordó las 28 mujeres víctimas mortales de la violencia de género de este año, su condición de madre y de la libertad de las mujeres en la decisión sobre su embarazo. Un tema, el aborto, que también fue mencionado en Europa.

¿250 millones de mujeres en la Unión Europea y ni una sola de ellas vale lo bastante?, se preguntó un día Soledad Gallego-Díaz. Hoy, el 35% de los políticos en el Parlamento Europeo son mujeres. ¿Llegar a tener una representatividad femenina de la sociedad europea también es un sueño? Keller ya ha sabido poner voz a otro liderazgo en Europa que no pasa por Angela Merkel. Pasa por nuevas formas, otros discursos. Políticas para otra política. «Querían caras en la UE y aquí estamos». Veremos si su actuación en el debate electoral de los candidatos a presidir la Comisión Europea ha sido suficiente.

De momento, sus adversarios se han puesto de acuerdo para dejarle unos segundos finales a Keller. Segundos dedicados a coger un cartel en blanco y anunciar que todos estaban de acuerdo con: #BringBackOurGirls.

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