Your address will show here +12 34 56 78
De Cerca

Firma de opinión en Cadena SER. 13 de febrero de 2024

Queridas paisanas y paisanos:

Os saludo con ilusión en la que es mi primera vez en este espacio de opinión.

El Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia se celebró el pasado 11 de febrero.

No podríamos imaginarnos cómo sería nuestra vida hoy si desperdiciáramos el talento de más de la mitad de la población y, especialmente, en todas las vertientes de la ciencia.

La mujer invisible es un libro que se publicó en 2019; en España en enero del 2020. En él Caroline Criado, la autora, hacía referencia a un episodio escalofriante y es que durante el brote de SARS que tuvo lugar en China entre 2002 y 2004, no hubo un seguimiento sistemático de los resultados sobre la salud de las mujeres embarazadas, por tanto, era un hecho que existía una brecha de datos de género y advertía de la falta de información en el caso de que llegara la próxima pandemia. La próxima pandemia ya estaba aquí y esa información faltó.

¿La madre de una de las vacunas? Una mujer: la bioquímica húngara Katalin Karikó. Su trabajo, después de 40 años, fue clave para el desarrollo de las inyecciones de Moderna y BioNTech, que ya tanto nos suena a todos.

Y es que, es un hecho que las mujeres, a lo largo de la historia, se han enfrentado a enormes desafíos, como la cura del cáncer, el código que permitió al Apollo 11 llegar a la luna, el descubrimiento del ADN o la comunicación inalámbrica.

¿Qué quiero decir con esto? Existieron, existen y existirán mujeres en la ciencia, pero necesitamos más, especialmente que el sistema siga dándole las oportunidades que se merecen. Y, no sólo necesitamos más mujeres en la ciencia, sino ciencia sin discriminación que mejore la vida de las mujeres.

0

Publicado en El País, blog Mujeres, el 13 de octubre de 2015

 

Siempre existe una problemática por resolver y, detrás, existe el talento, la creatividad, la innovación y la perspectiva social de muchos emprendedores con talento capaces de poner solución a los grandes retos que se plantean. Apps4citizens, como su propio nombre indica, trata de aplicaciones para la ciudadanía, un proyecto impulsado por Antoni Gutiérrez-Rubí que tiene por objetivo promover el uso de la aplicaciones como un instrumento útil para mejorar la calidad democrática de la toma de decisiones a través del compromiso social y político  de los ciudadanos. Desde apps4citizens hemos tenido la oportunidad de descubrir, valorar y visibilizar aplicaciones enfocadas a combatir algunas de las problemáticas que viven las mujeres, como la violencia. Algunas de ellas son las siguientes.

Libres es una aplicación impulsada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad en España para combatir la violencia de género. Entre uno de sus objetivos están el facilitar la denuncia y sensibilizar a la ciudadanía.

SOS Mujer es una aplicación gratuita creada por el instituto salvadoreño para el desarrollo de la mujer. Su objetivo es promocionar guías para evaluar si una mujer sufre malos tratos y la gravedad de la agresión recibida.

Ellas es otra aplicación que entrega a las mujeres colombianas una ruta de atención en caso de que sean víctimas de violencia.

Juntas es una aplicación argentina promovida por el Instituto Municipal de la Mujer cuyo objetivo es denunciar casos violencia y salvaguardar cientos de vidas que sufren maltrato.

SafetiPin es una aplicación relacionada con la seguridad. Tiene un sistema de seguimiento a través de GPS y registra los lugares más peligrosos para las mujeres y crear rutas seguras en Bogotá, Nueva Delhi y Nairobi.

Por otro lado, existen aplicaciones enfocadas a la lucha temprana de la detección del cáncer de mama, como Modo Rosa. Esta aplicación se creó para asesorar a las mujeres y, a través de la detección temprana de la enfermedad, luchar con la lacra que es el cáncer.

Ahora bien, invitadas a la reflexión sobre las ciudades en las que vivimos, nos damos cuenta de que las instituciones públicas y las grandes compañías de marketing siguen impulsando las aplicaciones y la tecnología en las ciudades digitales en el marco de las ciudades inteligentes, obviando que esos espacios también deben estar hechos para las mujeres y en base a valores en pos de la igualdad. Feminizar la marca ciudad no es más que impulsar valores femeninos para construir más y mejores ciudades.

No queremos tener la razón, nos basta con tener argumentos. ¿Sabes cuántas mujeres hay en Ecuador? Según (INEC), Ecuador tiene 16.199.887 habitantes, de ese número, 8.216.234 son mujeres. En el país nacen más de 100.000 mujeres al año. Y el 30% de hogares es dirigido por mujeres. Pero… el 56,2% de las mujeres no tienen acceso a un ordenador, el 55,8% no usa Internet y el 34,8% no tiene un teléfono móvil activo.

Diseñar ciudades inteligentes poco tiene que ver con diseñar ciudades más digitales. Hay que construir ciudades inteligentes más allá de las ciudades digitales. Hay que ser inteligentes para diseñar ciudades donde quepamos todos, no donde las mujeres se adapten y se defiendan. No tiene nada que ver con el feminismo, tiene que ver con la inclusión, tiene que ver con ser capaces de reconocer las problemáticas y las necesidades de la mayoría de la población de las ciudades. Tiene que ver con incorporar atributos en pos de la seguridad, la equidad, la mejora en el transporte seguro y la cero discriminación. Y como diría Oliva Barros, el esfuerzo para desarrollar a toda velocidad un proyecto de ciudad inteligente ignora los verdaderos objetivos de los ciudadanos. Y uno de los principales objetivos es mejorar la calidad de vida de los propios ciudadanos. Ahora bien… ¿sabemos quiénes son?

Cogemos tres ciudades al azar de Latinoamérica: Medellín, Quito y Lima.  Medellín tiene 144.804 más mujeres que hombres, según datos de la Alcaldía. Según los últimos datos del censo de Quito, hay un 51,45% más de mujeres que de hombres. Y según el INEI de Perú, Lima tiene 248.870 más mujeres.

Tecnología sí, pero para la igualdad y la inclusión en pos de saber quiénes son los ciudadanos, cómo usan la tecnología, cómo se comportan y, ante todo, qué necesidades tienen. Hay que pasar de la marca ciudad a ciudadanos que hacen marca. Se trata de diseñar ciudades que respeten los derechos de todos y en base a las necesidades de cada uno. Construir infraestructuras físicas con el fin de la rentabilidad no sustituye a los valores que se deben impulsar y no se traduce en una eficacia y eficiencia directa. Lo que es puramente rentable no significa en sí mismo construir ciudades con una marca eficaz. Y hemos observado cómo sólo la construcción de marcas se han alejado de la identidad de sus ciudadanos.

Es necesario el talento colectivo de las personas para desarrollar tecnología que ayude a impulsar sociedades más justas, ciudades más iguales. Por ello, en febrero de 2016, se celebrará en Ecuador el hackapp y el festivalapp de apps4citzens, como ya se celebró el pasado mes de junio en Barcelona, pero esta vez con el apoyo de Impacto Quito, cuyo reto será diseñar una aplicación enfocada hacia la igualdad y la inclusión donde la protagonista sea la mujer. En Campus Party lanzamos la idea, ahora necesitamos talento, participación y creatividad para llevarlo a cabo. Emprender, innovar, feminizar… para apostar por los grandes retos del siglo XXI. Porque impulsar valores que construyan sociedades más iguales no es un capricho, es justicia.

Citando a Denise Dresser, “se trata de que los hombres tengan sus derechos y nada más. Y las mujeres nuestros derechos y nada menos”.

 

Información relacionada

0

 

Publicado en El País, blog Mujeres, el 15 de octubre de 2013

“Te reciben según te presentas. Te despiden según te comportas”Quevedo.

Ese “despedir”, en el caso de las mujeres en política, podría significar aquellos comentarios negativos que nacen después de ver el atuendo de algunas dirigentes. Este estudio demuestra que la mujer en política se enfrenta más que a un mensaje en un discurso o un acto. Los criterios de valoración de las mujeres siempre serán más que los del hombre por el mero hecho de su vestimenta. La variedad de ropa es innegable frente a la del hombre. Y eso siempre conduce a una segunda lectura para los medios de comunicación. Sin embargo, el vestir puede resultar a veces la primera lectura en la mente de un ciudadano.

Toda persona comunica, su ropa comunica, sus formas comunican, su mensaje comunica. Pero si el vestir destaca frente a los mensajes y frente a su discurso, el titular estará garantizado. Eso es algo que ha pasado con Angela Merkel o con Kirchener. Pero que también puede pasar con el botón del traje de un hombre en un Sesión de Control. Sin embargo, ciertamente la mujer está más expuesta por la variedad: siempre habrá quién se fije en una falda (corta o larga), en una blusa (transparente o no), o en un escote (demasiado arriesgado, o no). Según el experto en protocolo José Antonio de Urbina, nuestra imagen ante los demás consta de tres elementos básicos: lo que ven de nosotros los demás, lo que oyen los demás, y lo que sienten y piensan los demás al vernos y al oírnos.

Cuando vimos a Kirchner con sus leggings, a Merkel con su escote, a Michelle Obama en deportivas, o cuando vemos a Soraya Sáenz de Santamaría en las ruedas de prensa tras el Consejo de Ministros con tal variedad de peinados, ¿qué pensamos? ¿qué sentimos? Una vez más, se trata de percepciones. El vestir bien tan sólo significa adecuarse al lugar donde uno vaya a interactuar, conocer el objetivo de “estar”, conocer y tener claro el mensaje que se quiere transmitir, a quiénes hay que dirigirse y cómo hay que hacerlo. Nada más. El equipo de estas políticas entienden el concepto, lo conocen y lo miden. Han sido noticia y, probablemente, hayan conseguido su objetivo.

Cuando ellas se visten, comunican. Como las mujeres de negro. Mujeres y políticas que visten de negro. Pero… ¿qué significa el negro? En política, el negro está asociado a la elegancia, pero también este color transmite negatividad, pena, tristeza o luto. Cuando una política española viste de negro puede transmitir elegancia, pero si el contexto es de crisis y desafección posiblemente lo que proyecte sea un mensaje en negativo. De negro ha vestido Santamaría, Ana Botella, Carme Chacón y Trinidad Jiménez. Destacar que Chacón y Jiménez vistieron de negro cuando cedieron sus carteras a los nuevos ministros. ¿Coincidencia? Simbólicamente estaban de luto, dejaban sus cargos después de que elPSOE sufriera una derrota electoral inevitable.

Sin embargo, el color negro también significa protección, de ahí que posiblemente sea utilizado por los políticos del PP desde que ostentaron el cargo para dar esa nueva imagen paternal a la que aludía George Lakoff en su libro Don’t think of an Elephant. Y el negro también es silencio y orden, dos palabras propias del marco conceptual del Ejecutivo español. O a Merkel. Aunque a Merkel en su campaña electoral pocas veces haya sido vista “de negro”.

 

*Imagen del artículo «¡Tápese, presidenta!» La moda, esa arma arrojadiza en la política.Por Getty

0

POSTS ANTERIORESPágina 1 de 7NO HAY POSTS MÁS RECIENTES