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Publicado en BEZ el 25 de Junio de 2017

No. Realmente no existe contradicción alguna entre las palabras diversidad e integración. Estamos ante dos palabras complementarias. Donde la diversidad resulta ser abundancia y la colección de muchas cosas diferentes según su acepción, la integración resulta constituir un todo. Podemos hacer un todo a partir de la diversidad, la clave es la actitud. Esta es la pieza angular desde la que partía uno de los debates clave del Global Media Forum, la conferencia líder mundial sobre política exterior y medios digitales que se ha celebrado esta pasada semana en Bonn, Alemania, impulsada por Deutsche Welle, donde tuve el placer de compartir panel con Heinrich Kraft, embajador de Alemania en Luxemburgo, Anne Sofie Allarp, periodista de Radio24syv (Dinamarca), Usama Hasan, investigador de estudios islámicos en Quilliam Foundation y José Antonio Moreno, consejero del Comité Económico Europeo.

Vivimos en una Europa diversa que se cuestiona su propia diversidad aunque no paremos de trabajar cada día para hacerla más inclusiva. La integración es posible cuando entendemos que la diversidad es una oportunidad y que las diferencias suman. Es verdad que un día comprendimos que las diferencias nos pueden unir más de lo que nos puede separar. Sin embargo, con la acumulación de problemas sin resolver (crisis económica, flujos migratorios, terrorismo… etc.) hemos creado una nueva crisis. ¿Qué crisis? Ver el diálogo y la tolerancia como parte del problema y no de la solución. Si no nos escuchamos, no nos entenderemos. Sin comunicación, tampoco hay oportunidad. Por el momento, podemos comprender que la diversidad puede ser un problema, pero tenemos miedo a la integración.

Si tenemos miedo a una integración efectiva es porque quizás veamos a Europa débil, una Europa débil frente a la adversidad. Sin embargo, las adversidades y las debilidades pueden generar situaciones de fortaleza si aprendemos a verlas desde ese punto de vista. Demostramos que somos fuertes, pero… ¿lo somos realmente? Se repiten en varios foros y medios de comunicación las palabras de Angela Merkel acerca del fracaso del multiculturalismo. Un multiculturalismo que nació y que cada vez está más instalado, un multiculturalismo que está construyendo una nueva sociedad a partir de la diversidad de culturas, lenguajes, nuevas colectividades y más y nuevas ideas. La inteligencia de las multitudes construye nuevos paradigmas en nuestros países, y quién no lo vea es que no ha tenido la oportunidad de viajar. Sin embargo, la política llega tarde ante un nuevo contexto imparable y, cuando se llega tarde, la única opción que escogen es negar que ocurre. Negar la evidencia es matar una de las principales características de Europa.

La regla de oro por la que se pregunta Europa para equilibrar la integración y la diversidad es la educación. No existe otra. La integración fue la causa de nuestro pasado y sigue siendo la causa de nuestro presente. Si tenemos una apuesta decidida por la educación, apostaremos de manera decidida por los valores. Si apostamos por los valores, podremos comprender lo que está sucediendo dentro y fuera de nuestros países. Y si lo comprendemos, podremos actuar bien y a tiempo. Justamente, el próximo otoño se publicará “A Praga desde la Mitad del Mundo”, una novela que he escrito intentando ponerme en la situación de muchos emigrantes españoles, pero también colombianos o chilenos. En Ecuador conocí a muchas personas que habían emigrado desde España como consecuencia de nuestra crisis económica. Algunas personas habían marchado a pesar de obtener un salario inferior al que podrían obtener en España y sabiendo que Ecuador es casi cuatro veces más caro que España. ¿Por qué has emigrado? Pregunté un día a uno de ellos. Porque al menos, aquí, tengo esperanza, me respondió. Esperanza. Esperanza en un país que también está en crisis, esperanza en un país donde la prensa se queja de falta de libertad, esperanza en un país gobernado por una izquierda que aún ve al español como un colonizador, esperanza en un país donde las mujeres que han conseguido derechos y libertades en Europa tienen que volver a luchar por lo mismo allí, volver a empezar. Esperanza. La reflexión se la dejo a ustedes.

Por otro lado, uno de los errores más comunes en Europa es mezclar el concepto de inmigración con el concepto de refugiado, o mezclar las crisis económicas con los flujos migratorios y a su vez con las crisis de países vecinos que nos afectan. El 20 de junio fue el Día Mundial del Refugiado. Y, frente a la situación de los refugiados, Europa tiene menos que decir y más que hacer. Me gustaría compartir parte de lo que la periodista Helena Maleno escribió en eldiario.es: «Miro a Amadou y me gustaría poder explicarle por qué le han sido violados una lista infinita de derechos, entre ellos el derecho a la vida. No logro, sin sentir vergüenza, mencionar las políticas de externalización de fronteras. Intento buscar las palabras para transmitirle lo perverso del sistema europeo de control migratorio, ese que el 20 de junio “celebra” el día de las personas refugiadas.»

Negamos una evidencia para ocultar un problema y actuar contra él. Y cuando actuamos, actuamos mal y tarde. No vemos personas ni crisis internacionales, vemos “cosas que nos molestan”. ¿Por qué? Adela Cortina es la persona que ha dado nombre a la realidad que vivimos: aporofobia. La aporofobia es el miedo a los pobres, a la pobreza. La política nunca va a ver la pobreza como una oportunidad. La política tarda en entender y después en aceptar simplemente porque no importa lo que no se introduce en la agenda, o lo que no se es capaz de afrontar. Y antes de aceptar una realidad, introducen otros temas, simplemente. ¿Por qué hablar de la pobreza si podemos poner encima de la mesa el debate sobre los nacionalismos? Abrir una nueva crisis sobre los nacionalismos nunca resultará una buena estrategia, simplemente añaden un problema más que tampoco será fácil de solucionar.

El nacionalismo como método de protección ante el avance de una nueva sociedad es un recurso letal. Los niños de entre tres y cinco años en Europa ven personas en sus coles, amigos y vecinos con los que juegan en igualdad de condiciones. La educación es la clave. Ellos ven personas y nos dan la mejor lección posible, mientras nosotros debatimos sobre las posibles contradicciones entre la integración y la diversidad.

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Esta fotografía ya se ha convertido en histórica. Será una mujer popular la que presida la Cámara vasca. Arantza Quiroga ha obtenido 38 votos, suficientes para hacerse con el control de una Cámara donde el nacionalismo siempre ha tomado las cartas en el asunto. La mujer “que nunca utilizaría el preservativo” es una mujer conservadora. Firmes sus ideas son. Y firmes han sido sus palabras: “trabajaré para ser la presidenta de todos”.

Con este panorama, PSOE y PP quieren cambiar el rumbo de la historia en el País Vasco. Aunque muchas protestas esperadas están soportando, van a construir una alianza basada en el acuerdo. Porque, ¿quién dijo que socialistas y populares no podían llevarse bien en materia política? A partir de ahora lo veremos. Y un territorio como el País Vasco, tan corrompido por el nacionalismo férreo y el terrorismo, será testigo y prueba de ello. La sociedad española ha aceptado este pacto político que parece imposible tomarlo a nivel nacional. Los ciudadanos de España están contentos con la decisión que se ha tomado en territorio vasco después de unas tensas y complicadas elecciones.

El comienzo del cambio en Euskadi culminará con la elección de un presidente socialista. Patxi López será elegido lehendakari dentro un mes. Y este acontecimiento será un momento que muchos vascos no podrán olvidar. Y que muchos nacionalistas tampoco.

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EL día 1 de marzo de 2009 será un día recordado por los ciudadanos del País Vasco. Llaman a esta fecha, la fecha del CAMBIO. El partido nacionalista está viviendo su peor pesadilla desde que las elecciones, del día de ayer, tendieron la mano a la posibilidad de un nuevo Gobierno y una nueva era. El candidato socialista Patxi López, está contento y feliz con los 24 escaños que ha conseguido. Lo celebró anoche como si de una victoria se tratase: “Me siento legitimado para liderar el cambio en Euskadi”.

Sin embargo, Juan José Ibarretxe ha logrado 30 escaños, los suficientes para poder gobernar. Pero el líder del PNV no duerme tranquilo. Con sus 13 escaños, el líder de los populares, Antonio Basagoiti, está dispuesto a ceder para conseguir ese cambio tan deseado en Euskadi: “Si quieren el cambio, en el cambio estamos nosotros”. Además, ha subrayado que el interés el pueblo vasco es mucho más importante que los problemas latentes entre Génova y Ferraz.

Si PSE, PP y UPyD se unen, se harían con el Gobierno del País Vasco. El PNV, aun teniendo el apoyo de sus colegas, no tendría suficientes escaños para gobernar. Ahora comienza una disputa tensa donde se espera el raciocinio: en esta partida, se juegan grandes intereses y muchas vidas…

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