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Publicado en El País, blog Mujeres, el 15 de octubre de 2013

“Te reciben según te presentas. Te despiden según te comportas”Quevedo.

Ese “despedir”, en el caso de las mujeres en política, podría significar aquellos comentarios negativos que nacen después de ver el atuendo de algunas dirigentes. Este estudio demuestra que la mujer en política se enfrenta más que a un mensaje en un discurso o un acto. Los criterios de valoración de las mujeres siempre serán más que los del hombre por el mero hecho de su vestimenta. La variedad de ropa es innegable frente a la del hombre. Y eso siempre conduce a una segunda lectura para los medios de comunicación. Sin embargo, el vestir puede resultar a veces la primera lectura en la mente de un ciudadano.

Toda persona comunica, su ropa comunica, sus formas comunican, su mensaje comunica. Pero si el vestir destaca frente a los mensajes y frente a su discurso, el titular estará garantizado. Eso es algo que ha pasado con Angela Merkel o con Kirchener. Pero que también puede pasar con el botón del traje de un hombre en un Sesión de Control. Sin embargo, ciertamente la mujer está más expuesta por la variedad: siempre habrá quién se fije en una falda (corta o larga), en una blusa (transparente o no), o en un escote (demasiado arriesgado, o no). Según el experto en protocolo José Antonio de Urbina, nuestra imagen ante los demás consta de tres elementos básicos: lo que ven de nosotros los demás, lo que oyen los demás, y lo que sienten y piensan los demás al vernos y al oírnos.

Cuando vimos a Kirchner con sus leggings, a Merkel con su escote, a Michelle Obama en deportivas, o cuando vemos a Soraya Sáenz de Santamaría en las ruedas de prensa tras el Consejo de Ministros con tal variedad de peinados, ¿qué pensamos? ¿qué sentimos? Una vez más, se trata de percepciones. El vestir bien tan sólo significa adecuarse al lugar donde uno vaya a interactuar, conocer el objetivo de “estar”, conocer y tener claro el mensaje que se quiere transmitir, a quiénes hay que dirigirse y cómo hay que hacerlo. Nada más. El equipo de estas políticas entienden el concepto, lo conocen y lo miden. Han sido noticia y, probablemente, hayan conseguido su objetivo.

Cuando ellas se visten, comunican. Como las mujeres de negro. Mujeres y políticas que visten de negro. Pero… ¿qué significa el negro? En política, el negro está asociado a la elegancia, pero también este color transmite negatividad, pena, tristeza o luto. Cuando una política española viste de negro puede transmitir elegancia, pero si el contexto es de crisis y desafección posiblemente lo que proyecte sea un mensaje en negativo. De negro ha vestido Santamaría, Ana Botella, Carme Chacón y Trinidad Jiménez. Destacar que Chacón y Jiménez vistieron de negro cuando cedieron sus carteras a los nuevos ministros. ¿Coincidencia? Simbólicamente estaban de luto, dejaban sus cargos después de que elPSOE sufriera una derrota electoral inevitable.

Sin embargo, el color negro también significa protección, de ahí que posiblemente sea utilizado por los políticos del PP desde que ostentaron el cargo para dar esa nueva imagen paternal a la que aludía George Lakoff en su libro Don’t think of an Elephant. Y el negro también es silencio y orden, dos palabras propias del marco conceptual del Ejecutivo español. O a Merkel. Aunque a Merkel en su campaña electoral pocas veces haya sido vista “de negro”.

 

*Imagen del artículo «¡Tápese, presidenta!» La moda, esa arma arrojadiza en la política.Por Getty

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ÁNGELA PALOMA MARTÍN | Madrid

La Asociación de Comunicación Política (ACOP) ha organizado, este fin de semana en Bilbao, el I Encuentro de Comunicación Política Internacional. Toda una oportunidad no sólo para los expertos en comunicación, sino para aquellas personas que ahora empezamos. Una oportunidad para esos novatos entusiastas, que han tenido la ocasión de poder charlar con verdaderos expertos de 15 países del mundo. Y no os lo perdáis porque, alrededor de 300 personas se dieron cita en tal evento.

Por primera vez en Europa, han sido ponentes más de 10 gurús de la comunicación política de todo el mundo, un dato que no hay que obviar teniendo en cuenta las dificultades existentes para hacerlos coincidir. Entre ellos, personalidades como Stanley Greenberg, asesor de Mandela y Clinton entre otros, Heather Simpson, asesora de la que fue primera ministra de Nueva Zelanda, Helen Clark, o George Lakoff, precursor de la lingüística cognitiva, docente de Harvard entre otras y padre de “No pienses en un elefante”.

Entre los días 17, 18 y 19 de junio, muchas ponencias se han celebrado y cientos de citas para ser recordadas. También se han sucedido cientos de conversaciones que serán el embrión de las relaciones entre los que ya están en este mundo y los que ya han aterrizado.

Y así, “entre los líderes [con los que se trabaja] que intentan convencer de que ellos traerán el cambio”, según Greenber; entre la escenografía política en los 20 tragos de Luis Arroyo; entre el Storytelling de Antonio Núñez; entre la revolución tecnológica y la llegada de la mujer a la política, que según Jaime Durán Barba han sido las principales tendencias del cambio; entre la afirmación de Philippe Maarek “no son los franceses los que han imitado a los americanos, sino al revés”; entre la complementariedad entre profesionales de la comunicación política y el mundo académico en el discurso de María José Canel; entre la destacada estrategia de Roberto Izurieta y el mensaje producto de la estrategia; entre los minutos de oro en los debates presidenciales estadounidenses de Alan Schreader; entre la teoría del framing de Robert Entman; y entre “los distintos tipos de centros entre las políticas progresistas y conservadoras” en el framing progresista de George Lakoff; así discurrieron tres días intensos, donde la diversión en el ámbito de la comunicación estaba asegurada.

Aquí os dejo con un intento de debate que mostró a la audiencia Schreader. Porque en esto de la política puede pasar de todo…

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