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El pasado 26 y 27 de mayo estuve en Ourense invitada por el Instituto Internacional de Marketing y Comunicación para impartir una formación en el marco del Programa Internacional de Liderazgo Femenino. Mujeres líderes en sus áreas de gestión de México y Ecuador apostaron por este programa. Tuve el placer de trabajar el marco de una simulación en la elaboración del discurso y la iconografía de la mujer para el liderazgo. Y nos sobró tiempo para hablar de temas que más preocupan a las mujeres que quieren escalar en política.

Además de compartir conocimientos sobre campañas electorales donde la candidata es una mujer, pusimos la guinda al pastel con la campaña de Hillary Clinton, donde tuve la gran oportunidad de participar desde Virginia.

 

 

Adicionalmente, comparto otros recursos que pueden ser de utilidad:

Gracias al Instituto Internacional de Marketing por la invitación, y muy especialmente a Eladio Jardón y a Verónica Valdivia.

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Demasiado está lloviendo en Génova. ¿Lloviendo? ¡Qué digo lloviendo! Demasiado mal tiempo está haciendo en Génova. No se puede ni comparar con la nevada de Madrid del pasado 9 de enero. A Mariano Rajoy le faltaba ya el aliento para contestar a las preguntas de las entrevistas y para saber salir de los canutazos del Congreso de los Diputados. Ni qué decir tiene de las salidas de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, a quien los artículos del periódico le caen como lluvia de ácido. Madrid – Valencia. Valencia – Madrid. Espionaje y corrupción. Corrupción y espionaje.

Pero llegó EL HOMBRE. Este hombre. Alberto Núñez Feijóo. Su éxito rotundo en las elecciones gallegas han supuesto un punto culminante en el partido de los populares. Rajoy se ha atribuido el éxito mientras el que tiene que levantar tareas hundidas es otro. En Galicia, los del PP votaron el pasado 1 de marzo. Y saltaron para hacerse notar. Victoria absoluta para el nacido en O Mesón, Ourense. Victoria absoluta para el gallego. Mariano sonríe orgulloso pero no olvidemos que el que hace es otro. Y eso esperan los gallegos. Que el que haga, lo haga bien…

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