Your address will show here +12 34 56 78

MARCOS tiene ahora 12 días, siete horas y dos minutos de vida. Allí se encuentra, hacia la mitad de ese pasillo de hospital que al mirarlo se hace eterno. Oscuro. Vacío. Una espera que se hace eterna. Hacia la mitad, un giro a la izquierda y otro a la derecha. Y allí está. Donde su vida, en una pequeña cuna, pende de un hilo. Una vida amarrada a decenas de cables que lo mantienen en este mundo que nos ha tocado vivir. Su cuerpecito reposa en ese aposento acolchado esperando que un milagro le sane ese corazón que nació pequeño. O demasiado grande para su voluntad, pues él lucha por vivir cada día; pero aún así, su corazón nació pequeño. Cual obra de arte de electricista, los cirujanos han remodelado esos conductos por los que, una y otra vez, circula nuestra sangre. Un error, tan sólo un error, se lo llevaría sin poder disfrutar de esa niñez que se merece junto a una familia que espera incansable con esperanza al final de ese pasillo. Oscuro. Vacío.

Dos errores fundamentales son los que la sociedad no acepta: las negligencias médicas y los errores políticos. Ambos se llevan cada año decenas de vidas. Cientos de vidas. El 11 de septiembre de 2001, 2973. El 11 de marzo de 2004, casi 200. La guerra de Irak, la de Afganistán, los conflictos en PalestinaCiviles, periodistas, militares y políticos muertos. Las guerras de África. Dictaduras tercermundistas innecesarias. El terrorismo, el cáncer de muchos países…

Pedimos atención continua cuando un familiar se pone enfermo, que no haya ni un error. Un error podría hacer desaparecer lo que más queremos en nuestra vida. Un error en política, también…

21

Se pronosticó que este sería un año malo. Un mal año. Como lo fue el 2008. Juan Cruz, el 31 de diciembre, decía en su blog que “2008 ha sido un año cabrón, por razones mundiales y hasta personales”; “2008 ha incubado un huevo fétido, que se romperá en 2009, y cuyo olor ingrato nos alcanzará hasta en las pituitarias más ingenuas”.

Este temido 2009 ya ha comenzado. Y ha comenzado mal. Cada día, las noticias que nos muestra la prensa, o la televisión, son más escalofriantes, más sangrientas. Cada día las noticias son más negativas. Y no es de extrañar que se pierda el ánimo, la alegría con la que se comienza un día y hasta las ganas de seguir leyendo una columna…

En la prensa internacional, Israel sigue llevándose todas las miradas. Sigue la invasión de Gaza y hoy, responde un a un ataque lanzando cinco misiles. Sospechando que dicho ataque ha sido libanés, allí que los lanza. Tampoco la guerra del gas parece tener fin. Este 2009 entró helado. Y helada se va a quedar media Europa ahora que la rusa pública Gazprom ha cortado el chorro. Ha dejado de suministrar gas a Europa a través de Ucrania: 17 países se han visto afectados por esta decisión en el peor de los momentos.

En España las cosas no parecen ser mejores. Son 104 personas menos las que comienzan este 2009. Han perdido sus vidas en el asfalto, en las carreteras españolas. Y por si esto no fuera poco, debemos seguir echándonos las manos a la cabeza… Hoy se ha publicado el último dato del paro, el del mes de diciembre: ya rebasa los tres millones por primera vez desde el año 1996.

5

Para muchas personas será uno más… Un ataque más… Doscientos muertos más (cifra que va en aumento a medida que pasan las horas…) Pero no podemos hacer caso omiso a los conflictos de Oriente Próximo. Difícil de explicar porque la chispa que prende la llama lleva latiendo centenares de años.

 

Hoy nos hemos despertado con la noticia. Una noticia que ha ido creciendo a medida que maduraba este 27 de diciembre de 2008. Malas noticias para cerrar un año de por sí negativo…

 

Hoy Israel ha bombardeado Gaza. Alrededor de 40 misiles han destruido una treintena de edificios y han acabado con la vida de más 200 de personas. Según la Autoridad Nacional Palestina (ANP), la cifra de muertos puede aumentar considerablemente ya que aún están por determinar las víctimas de debajo de los escombros.

 

El objetivo del ataque, según los militares israelíes, era “infraestructura terrorista”. Pero lo cierto es que han caído, en su mayoría, “sedes policiales del movimiento islamista Hamás”. Muertos, sangre, heridos y ruinas es el resultado. El ministro de defensa de Israel, Ehud Barak, ha asegurado que la ofensiva no será breve y que «hay un momento para la calma y otro para la lucha, y ha llegado el momento de pelear». Por su parte, Ismael Haniyeh, líder de Hamás,  promete venganza: «No abandonaremos nuestra tierra, no levantaremos banderas blancas y no nos arrodillaremos excepto frente a Dios»; «puede haber más mártires y puede haber más heridos pero Gaza jamás se romperá y nunca se rendirá».

3