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Publicado en el Real Instituto Elcano el 26 de Octubre de 2016

EEUU 2016: cuando las mujeres son las protagonistas

“Nos hallamos en una corriente tremenda, y ninguno de nosotros sabemos dónde vamos a ir a parar. Lo importante, me parece, es nuestra actitud hacia lo que vaya a suceder. Debemos mostrarnos dispuestos a aceptar y compartir con otros lo que venga, y salir al encuentro del futuro con valentía, con un espíritu alegre”, le dijo Eleanor Roosevelt a su amiga y periodista Lorena Hickock en 1933. Leo la cita en La feminista que cambió el mundo de J. William T. Youngs, mientras, de reojo, veo llegar a Vanessa Cárdenas, la directora de estrategia de la consultora americana Emily’s List. Charlamos de todo y mucho en una pequeña sala de reuniones con cuadernos abiertos y bolígrafos en mano.

Emily’s List y las mujeres

El sufragio femenino se alcanzó en Estados Unidos en 1920. En la actualidad, entre el 50,4%y el 51% de la población americana son mujeres. La tendencia va en aumento. Y, mientras la población americana sigue creciendo, la brecha de la representación de las mujeres a nivel estatal y federal cada vez es mayor. Así es, afirma Vanessa, “la población va creciendo, pero no existe total representación en el país”. ¿Y qué tiene que ver Emily’s List con todo esto? Los tres pilares de esta empresa son una red, una evolución y un movimiento… del género femenino. Y su nombre, desde los orígenes, se acuña por aquello de recaudar fondos para un político que al principio de su carrera resulta muy útil para atraer posteriormente a otros donantes. Ellen Malcom fundó esta consultora en 1985, cuando ninguna mujer en democracia había sido elegida para el Senado por derecho. Emily’s List es ya mucho más que un nuevo concepto de recaudación política de fondos a través de una red de donantes que apuestan por las candidatas que dicha compañía impulsa, todas mujeres, todas demócratas.

Apostando por la plena representatividad

Los fondos que recoge Emily’s List los invierte en preparar y lanzar a mujeres progresistas con proyección política para que opten a cargos de representación. Pero, ¿con qué objetivo? Cada día y cada victoria supone ayudar al empoderamiento femenino, contribuir a que  las mujeres lleguen a los cargos a los que opten. Con esto consiguen dos cosas: reducir la brecha de la desigualdad en los cargos políticos, equilibrar las voces del poder; e impulsar leyes progresistas con el fin de hacer avanzar la sociedad por el camino de la igualdad y la justicia. Hillary Clinton, Elizabeth Warren o Hilda Solis son algunas de las mujeres con las que han trabajado.

“Cuando las mujeres son las protagonistas, se aprueban más leyes sociales”, confirma segura Vanessa Cárdenas. En Emily’s List no sólo se trabaja la campaña de fondos, sino también la estrategia de comunicación, política y media training, entre otros aspectos. Es toda una consultoría con un equipo totalmente transversal, pero que trabaja “con las mujeres sabiendo que son parte del debate público”. Vanessa es de las que piensa que se puede tener a las mejores políticas, o tener las mejores iniciativas políticas, pero  que “no sirven de nada si no se comunican ambas”. Entre aquellas cosas que se comunican están la reforma integral migratoria, el derecho al aborto, el impulso de la igualdad salarial y la no discriminación racial.

Focus 2020

Las elecciones que tendrán lugar en Estados Unidos el próximo 8 de noviembre están siendo protagonistas del día a día internacional. Si Hillary Clinton sale victoriosa, no sólo será una campaña más que histórica al conseguir ser la primera mujer que logra el triunfo, también será la más comentada, estudiada, analizada y debatida durante los próximos cuatro años. Pero, al igual que Emily’s List ya trabajó con Hillary, la compañía tiene puesta su mirada en el largo plazo, en las candidatas que vendrán. Es por ello que ya ha impulsado la campaña Focus 2020. Siempre trabajan así, con años vista, mapeando distintos Estados con tiempo, y localizando mujeres con potencial y talento, además de proyección.

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El proyecto Focus 2020 se ha diseñado “para impactar en la redistribución de los distritos y animar a que las mujeres demócratas se postulen” a gobernadoras y puestos de las cámaras legislativas estatales en las elecciones de 2016, 2018 y 2020.

Son más de 3 millones de miembros quienes donan a este proyecto, que no resulta ser otra cosa que una causa justa. Emily’s List crea e impulsa a líderes femeninas, reduce la brecha de la desigualdad en la representación país y apuesta por campañas y leyes a favor del progreso. Su oficina de Washington DC cuenta con más de 60 profesionales con ganas de hacer una huella en la historia con su trabajo. Salen al “encuentro del futuro con valentía”, como diría Roosevelt, porque saben que “lo importante es la actitud hacia lo que vaya a suceder”.

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Publicado en BEZ el 17 de Septiembre de 2016

Son ya pasadas las cinco de la tarde. Muy cerca de Dinwiddie Street, Arlington, en Virginia, decenas de personas se dan cita en la casa de una voluntaria de la campaña de Hillary Clinton. Ella es la anfitriona de una tarde más que movida. La puerta que da paso directamente al salón nos da la bienvenida con un cartel ya más que conocido que reza I’m Ready for Hillary”. La cartelería de la campaña en apoyo a Hillary protagoniza toda la decoración del hogar: la escalera, las estanterías, las mesas, las esquinas… Y aún queda espacio para colgar alguna que otra piñata que imita a Donald Trump que no tiene otro destino que recibir algunos golpes entre risas.

 

House to house: así se movilizan

Diferentes personas voluntarias y anónimas en apoyo a Hillary van llegando a la casa, se saludan entre el inglés y el español, se presentan los que son desconocidos y charlan de política, activismo y derechos entre bocado y bocado, tragos de vino, refrescos o agua. Alguien lleva empanadas, otros galletas, la anfitriona no para de sacar comida… No todos comparten la misma profesión, pero sí comparten un mismo fin con el mismo entusiasmo: ayudar a ganar a Hillary Clinton la presidencia de los Estados Unidos. El objetivo esa tarde es inspirar, motivar y movilizar el voto latino –y especialmente el voto latino femenino- en Estados Unidos, y más concretamente en esa zona de los Estados Unidos: Virginia.

Celebran micro actos en casas de lunes a domingo, todos los días y en todos los Estados. Existe la figura del “organizador”, remunerado por el partido Demócrata. El organizador tiene la obligación de captar voluntarios –que trabajan de manera gratuita- capaces de ayudar bajo el marco de diferentes compromisos: movilización del voto, inscribir a votantes, apoyar en comunidades, apoyar y crear vocerías locales; etc…

¿Por qué en casas? La gente que se acerca a las casas viven una experiencia más humana, más cercana, donde la emocionalidad de ser invitado a un hogar suele potenciarse, y donde los  discursos en torno a las problemáticas sociales cobran más vida. Aquellos que llegan están invitados por el organizador y son personas con cargos políticos o institucionales, por norma general, activistas o representantes de organizaciones. El número alcanza las 50 personas pero no todas están todo el tiempo. Al final se suelen quedar alrededor de 30 personas con la ilusión de escuchar diferentes discursos que siempre llegan al final de la tarde.

 

Palabras que inspiran

Esa tarde de agosto, alrededor de las ocho y cuando ya la noche empezó a dar señales de un nuevo tiempo, Allida Black, la cofundadora del movimiento “Ready for Hillary”, rompió el hielo con unas palabras cargadas de sentimiento e ilusión, empleando como forma la comparación de los derechos que defiende Hillary con la ruptura de los mismos que conseguiría Trump de llegar a la presidencia. Sus palabras provocaron varios aplausos, varias afirmaciones dibujadas en los rostros de muchos y varias preguntas maquilladas de consentimiento hacia lo que acababa de compartir.

Lorella Praeli fue la siguiente en intervenir. Ella es la Directora Nacional del Voto Latino para la campaña de Hillary Clinton. A diferencia de Allida, arrancó gritos de apoyo al unísono bajo la consigna de #JuntosSePuede. Exclamaciones, voces y aplausos. Provocó con sus palabras que a más de uno se le pusiera el vello de punta, y no paró de pedir la participación para el grito común de apoyo a Hillary. Sus palabras estuvieron más enfocadas a visibilizar la problemática de los latinos y las carencias de las mujeres latinas en Estados Unidos. Mucho trabajado ya, sí, pero todo por hacer.

Da igual los cargos que ocupan o su responsabilidad, van de casa en casa, algunos con escolta, todos los días. El partido demócrata tiene portavoces y protagonistas repartidos por todos los lugares del país con el sentimiento de hacer posible un cambio en la historia de los Estados Unidos.

 

Así trabajan

Esto sólo es posible con un trabajo minucioso, mucho orden y una cantidad ingente de  personas que laboran bajo el mismo fin. Los organizadores y los voluntarios tienen la obligación de hacer un reporte diario del trabajo realizado y lo que han conseguido, y enviar –sí, todos los días- a la central del partido en Nueva York. Es mucha información la que se genera a diario, pero es verdad que trabajan muchas personas detrás y existe una gran organización de los equipos. Sólo con este trabajo extremo de los organizadores y voluntarios tienen conocimiento del éxito de la movilización y del cumplimiento de los compromisos. Pero también tienen conocimiento de aquellos Estados donde son más débiles, donde existe una menor movilización o donde no cuajan las actividades de los organizadores o los voluntarios. Y del mismo modo que trabajan por pasión muchas personas, también salen otras de no conseguir los resultados esperados.

Las campañas, al fin y al cabo, las ganan los equipos. Como diría Margaret Mead: “un pequeño grupo de ciudadanos comprometidos pueden cambiar el mundo. De hecho son los únicos que lo han logrado”.

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Shirley-chisholm
Publicado en el Blog de El País, Mujeres (16 de noviembre de 2012) 

 “He sido más a menudo discriminada por ser mujer que por ser negra”. Una. Esta primera cita pertenece a su discurso al Congreso de Washington el 21 de mayo de 1969. Tremendo día para ella. Shirley Chisholm lo tenía todo para fracasar, para ser evitada, para ser apartada. Era una mala época para la entrada a la política en Estados Unidos. Era mujer. Y era negra. Sin embargo, se lanzó. En 1968 ella fue la que le gritó al Capitolio y dijo simbólicamente: aquí estoy. Se convirtió en la primera mujer elegida para el Congreso por Brooklyn. Y bajo su candidatura, un eslogan*: “ni vendida, ni mandada”. Ella tenía claro el motivo por el que se presentaba. Había muchas injusticias por las que trabajar, muchos servicios sociales que defender. Pero sobre todo, había un motivo que ella sentía y que le empujaba a seguir: “La gente me quería”.

“La próxima vez una mujer, un negro, un judío o cualquiera que pertenezca a un grupo que el país no está preparado para elegir, creo que les tomarán en serio desde el principio, porque alguien tenía que hacerlo primero»Dos. Eso dijo en 1973 en su libro “The Good Fight”. Ella lo hizo primero. Ser negro resulta ser un prejuicio. Pero Obama ha ganado ya dos elecciones. La última, el pasado 6 de noviembre, con 332 delegados frente a los 206 conseguidos por el republicano Mitt Romney. Otro prejuicio es también ser mujer. Pero no por eso las mujeres están menos preparadas. Y si no que se lo digan a Hillary Clinton. Otras democracias ya han tenido a sus representantes mujeres, como la India con Patribha Patil(Julio 2007), como Chile con Michelle Bachelet (marzo 2006). Shirley Chisholm creyó en los años 70 que Estados Unidos estaba preparado no sólo para el liderazgo femenino y la reivindicación, sino para la cultura del cambio.

“Me gustaría que dijeran que Shirley Chisholm tenía agallas”. Tres. Las tenía. Las tuvo. Y habrá muchas mujeres que, con sus acciones, avalen esas agallas. Nació el 30 de noviembre de 1924 y falleció a los 80 años, el 1 de enero de 2005. Venía de una familia sencilla. Su padre trabajaba en una fábrica de bolsas. Y su madre se dedicaba a las labores del hogar y a la costura. Ella siempre agradeció la formación que pudo recibir y trabajó en dos campos en los que pudo aportar lo mejor de sí: la educación y la política. Contra los prejuicios y a favor de lo que era justo, en eso estaba y en eso pensaba cuando el 25 de enero de 1972 decide presentare como candidata a la presidencia de los Estados Unidos por el partido Demócrata. Lo hizo tras una decena de micrófonos y unas grandes gafas. Segura. Entonando. Proyectando la voz convencida de lo que hacía y porqué lo hacía. Lo hizo convencida por el sueño americano, su sueño. Nunca ganó las primarias. Pero jamás le faltaron agallas para dar el paso, el que nadie antes dio. Su campaña, afirmó en 2002, fue un “catalizador necesario para el cambio”. Shirley Chisholm será recordada. Siempre. Nunca quiso pasar a la historia como “el primer congresista negro y mujer”. No. A cambio… “Me gustaría que dijeran que Shirley Chisholm tenía agallas”.

 

* Recomiendo el libro «POLÍTICAS. Mujeres protagonistas de un poder diferenciado» donde el asesor de comunicación Antoni Gutiérrez-Rubí habla del liderazgo de esta mujer modelo.

Fuente de la imagen: «The feminist wire»

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