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ULTIMAMENTE no paro de recordar esa cita del presidente Barlet (The West Wing): “Nunca dudes de que un grupo de ciudadanos comprometidos puede cambiar el mundo”. Egipto, Túnez, Libia… En efecto, un grupo de ciudadanos comprometidos puede cambiar el mundo, y nada más empezar el 2011 vemos las consecuencias de ese compromiso ciudadano, de ese afán por cambiar el rumbo de sus vidas en sus países. Tras el 15M, vuelvo a recordar esa cita.

España está viviendo un momento clave de campaña electoral. A poco más del ecuador, vemos como cientos, miles de ciudadanos (con padrinos o no) reclaman un giro, exigen un cambio en la política española. Exigen ese cambio en la calle pero también en las redes sociales, herrmientas que están cobrando especial protagonismo. Y lo hacen a través de un mensaje: Democracia real ya! Una crisis económica interminable, casi cinco millones de parados, crispación por la comunicación de nuestros políticos… Ciertamente esto se ha ido de las manos. La desafección política es tan profunda que las personas han decidido salir a la calle para decir basta. Una desafección política más relacionada con la actitud de nuestros políticos que por las acciones o por los mensajes. Pero en los mensajes también hay culpables que, en muchas casos, ayudan y favorecen alimentando a esa furia en celo actuando lejos de su deontología profesional: los medios de comunicación. Hartazgo del “y tú más”. Hartazgo de una comunicación negativa repleta de críticas. Hartazgo de discursos políticos cuando en realidad deberían ser humanos. Hartazgo de un bipartidismo sin alternativa clara. Hartazgo de la falta de liderazgo. No escuchan una proyecto que ilusione y de esperanzas, no ven mejoría en sus vida, continúan sin trabajo, aumentan sus facturas y el precio de la cesta de la compra, no pueden acceder a una vivienda digna, no pueden pagar sus estudios, vuelta a casa de sus padres, adiós a las pensiones, adiós a las cajas públicas, adiós a los ahorros… Adiós…

Sin duda, un sinfín de motivos por los que manifestarse o acampar, insisto, con padrino político o sin él. Motivos por los que expresarse libremente. Motivos, como vienen diciendo, por los que ir a votar a grupos que son minoritarios fuera del camino del bipartidismo. Unos «acampados» que aprovechan la libertad de expresión para expresarme libremente. Libertad pedir voto, o no,  para solicitar ese cambio con lo que consideran que es lo bueno y/o lo justo.

Hemos sabido recientemente que la Junta Electoral de Madrid ha prohibido la concentración en la Puerta del Sol. Esto, ¿qué significa? Pues significa muchas cosas: queda abierta la caja de las interpretaciones. Esta acampada masiva a nivel nacional puede influir en los resultados electorales aunque ellos digan que no es un movimiento político. Si ante el cerrojazo de la Junta se ven amenazados, la participación en las urnas se verá reducida dando paso a ese pie que no dejará de apretar el acelerador de la abstención. Una abstención que perjudicará al socialismo en estas elecciones.

Con acampadas apadrinadas o no, lo que no es de recibo es escuchar declaraciones como las de Esperanza Aguirre: según la presidenta de la Comunidad de Madrid, organizaciones de izquierdas están intentando “manipular” el movimiento contra el PP. De izquierdas sí, “no hay más que mirar a los firmantes”. Por este tipo de declaraciones, quizás también haya que acampar.


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LA pasada semana, mientras escribía un artículo sobre el silencio como estrategia política, confirmaba la teoría de la estrategia que en estos momentos está siguiendo el Partido Popular. Por injusto que sea, estas elecciones van de política nacional, van de lo macro, más que de lo micro, van de que está siendo el escenario de las primarias en vez de ser el escenario del ciudadano. En los mítines nos encontramos con los temas centrales que atañen a nivel España, en vez de encontrarnos con compromisos por impulsar los municipios desde la base, que son los Ayuntamientos, no desde el Congreso de los Diputados.

Pero nos estamos encontrando con que muchos políticos callan en esos mítines, callan en las ruedas de prensa evitando las preguntas de los periodistas porque, señor político, preguntas hay, lo que no hay son respuestas por su parte. Y nos estamos encontrando que ¡no hay debates! (enlace con un ejemplo, pero está sucediendo en toda España), están negándose a plantearles al ciudadano sus proyectos y compararlos, públicamente, con los proyectos de sus rivales políticos, que no sus enemigos.

Sin debates, sin preguntas, sin apenas salidas en los medios para evitar la crítica o el ruido… Estas son las elecciones que estamos viviendo… ¿Para qué? Para que el PSOE se desgaste poco a poco de tal manera que la subida al podio en 2012 sea directa, sin piedras por el camino que apartar de una patada.  Política del silencio para aprovechar la tendencia de abstención que suelen tener las elecciones autonómicas y municipales.

Desde las elecciones autonómicas y municipales, el silencio como estrategia política para llegar a las elecciones generales respirando tranquilos. Para llegar a La Moncloa.

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ESTA pregunta se responderá una vez que haya concluido la última campanada que marque el final de la cita electoral el próximo 22 de mayo. José María Barreda es otro socialista que, junto a Tomás Gómez, «ha dicho no a Zapatero». Ayer, Carme Chacón acudió a Tomelloso, una localidad manchega de la provincia de Ciudad Real gobernada por el PP. Tomelloso, una localidad rica por sus gentes, sus costumbres, su tierra y su vino. Ciudad Real necesita del apoyo de presidente castellanomanchego, ahora más que nunca. Pero ha preferido dejar “sola ante el peligro” a la ministra de Defensa porque, “la suma de esfuerzos multiplica los resultados”, una declaración que se confirmará, o no, pasadas las elecciones. No la acompañó en Tomelloso porque, según su criterio, dos políticos en distintos sitios «suman esfuerzos». Ahora bien, la realidad es que Chacón ha tenido que librar la batalla con la candidata autonómica del PP en esta tierra, Cospedal. Las críticas le han llovido a Barreda por evitar a Chacón, o por evitar la representación a nivel Estatal.

José María Barreda sabe que este es un momento clave, donde se juega mucho no sólo en Ciudad Real por ser su tierra de origen, también en Guadalajara (por ese “electorado madrileño”). Se juega mucho. Sabe que Castilla – La Mancha es uno de los feudos que pueden perder los socialistas aún cuando la alternativa quizás no sea la mejor opción. Barreda ha sido astuto en este sentido porque ha desviado la atención de este tema centrando sus críticas en la rival, María Dolores de Cospedal, a la que ya llaman otros “la bien pagá”. El manchego la ha comparado con Sarah Palin aludiendo a que tiene buena fachada, pero nada detrás (nada por delante, nada por detrás). Lo ha hecho en un tono muy español, muy suyo, muy manchego valga la redundancia, Sarah “P-a-l-i-n”, literalmente.

¿Decidirá el presidente castellanomanchego sumar también esfuerzos cuando llegue José Bono?

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