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QUIZÁ no. No sugeriría al asesorar una cortina de humo en estos tiempos. Quizá sea utópica, o como Soledad Alcaide, periodista de El País, me comentó también, purista. Pero los tiempos que corren necesitan de respuestas, de soluciones, de temas bien gestionados, pero sobre todo bien comunicados. Esta sociedad necesita de apertura, de transparencia y de accesibilidad. Aguirre quiso ser eso mismo, humo. Humo cuando habló de fútbol. Un humo espeso que durase y perdurase para ganar tiempo hasta encontrar alguna respuesta o alguna solución frente a los temas que le acechan a la Comunidad de Madrid, el déficit, Bankia, la educación.

En este artículo comenté que el discurso ironizador es el que se dedica a socavar versiones. Y lo que hizo ella en ese preciso momento fue eso mismo: ironizó utilizando el llamado “discurso de la conveniencia”. Tenía un tiempo, un mensaje, un público y el altavoz perfecto. Tenía un objetivo claro, una intención y la oportunidad de multiplicar la audiencia gracias al fútbol. Y lo hizo. Pero no gestionó bien una parte de su público: el político.

A día de hoy nadie duda de que Esperanza Aguirre, tal y como he afirmado en más de una ocasión, es un plan de comunicación andante. A partir de ese trabajo basado en la proyección, ha generado una fortaleza incuestionable que se ve reflejada en las urnas a pesar de su gestión política. Sus palabras, el diagnóstico del contexto, los medios de comunicación, el receptor… El espectáculo y el escenario… Todo medido al milímetro por y para ella.

Soledad Alcaide publica hoy en El País El arte de cambiar de tema (y atraer la atención). Un artículo en el que analizo, junto con Pau Canaleta y Yuri Morejón, el comportamiento, la estrategia y las tácticas de este plan de comunicación andante. Sin duda, no tiene desperdicio…

Comparto el artículo en PDF.

 

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“Los cien errores de la comunicación de las organizaciones” es una obra que recoge en 385 páginas cien errores que normalmente se cometen en el ámbito de la Comunicación Corporativa y Política. En la introducción del libro, los autores explican en qué consiste la Comunicación y cuál es el trabajo del periodista que se dedica a este ámbito. De tal modo que, dejan claro antes de comenzar la obra, el ejercicio básico de la Comunicación y la dedicación profesional. Podría añadir que, al leer las palabras de esa introducción, se nota la pasión que ambos profesionales sienten por su trabajo consultor y comunicador. Y no se quedan ahí, se palpa que desean transmitir al lector esa pasión que sienten por la Comunicación y aclaran, con palabras sencillas, que este trabajo no es negativo ni manipulador, tal como lo interpreta la sociedad de hoy. Si profundizamos en sus páginas, ambos autores, sin mencionar las distintas áreas de que se compone la Comunicación de las empresas o de los Gobiernos, describen cien errores (o como también los llamaría yo, “consejos” para ejercer un buen trabajo en Comunicación) que no se deben cometer a partir de 9 áreas de actuación: Periodistas, Crisis, Inversores, Gobierno, Eventos y Protocolo, Empleados, Investigación y Evaluación, Telegenia y Oratoria y los errores fatales y errores estratégicos. Como vemos, no desarrollan un buen hacer en comunicación interna o externa, o un buen hacer en la gestión de crisis. Sin embargo, a partir de estos, diríamos, capítulos, narran el acontecer erróneo en el ámbito de las organizaciones. Al leer cada error, contextualizan a la perfección de qué están hablando. Y emplean tanto el mundo empresarial como político para desarrollar la obra. Sin mencionarla explícitamente, hablan de la Comunicación Interna, Externa, Crisis, Cultura y Gobierno Corporativo, Publicidad y Marketing, Gestión de Crisis…

No crean un Plan de Comunicación ni una guía perfecta para que un estudiante o un profesional desarrolle su trabajo a la perfección. Son errores que se cometen inconscientemente (o conscientemente movidos por determinados intereses) y que, no se deberían cometer en estas áreas. Para cada error han empleado ejemplos, situaciones reales que se han dado tanto en España como en otros países en el marco Internacional, como por ejemplo el caso del 11M, del Prestige, de campañas de determinados políticos o situaciones de crisis de empresas extranjeras (como la fabricante de agua mineral Perrier). En todo momento tienen en cuenta el tratamiento que los gabinetes empresariales deben tener tanto con los medios de comunicación, con la prensa, como con sus empleados. No se olvidan de aconsejar cómo hay que tratar a los periodistas para que éstos no empleen un mal uso ni una mala interpretación de los acontecimientos de la empresa o del gabinete político para el que trabajemos. Además de los eventos, la telegenia, el momento exacto en el que debemos realizar nuestro trabajo como responsables de comunicación, es decir, además de explicar cuáles son las claves para que tengamos éxito en un momento determinado, como puede ser una campaña política, subrayan de manera destacable esa redacción de las notas de prensa, esa mediación, ese cuidado intensivo con los medios no sólo impresos, también audiovisuales y digitales. El buen hacer de la Comunicación Corporativa y Política es la clave del éxito trabajemos en el gabinete para el que trabajemos, y estos autores en esta obra así nos lo hacen ver. Resumen la Comunicación en cien errores que no se deben cometer y los resumen a partir de los errores que en el pasado se han cometido. Aprender, al fin y al cabo, de los errores cometidos en esta profesión y destacar los ámbitos en el que se mueve. Este es el objetivo que persiguen ambos autores, Luis Arroyo y Magali Yus.

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