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LANCÉ esta pregunta ayer por la tarde en Twitter y Facebook entre el estupor, la duda y la curiosidad que me suscitaba en ese momento casi sin pensarlo. Y lo cierto es que obtuve respuestas que no eran respuestas en sí, sino comentarios de escepticismo y sorpresa. Tengo que confesar que no tengo la respuesta, pero sí algunas ideas… Quizás por eso me surgió la duda. Creo absolutamente que la respuesta verdadera me la dará experiencia, el esfuerzo y las muchas horas de trabajo en este mundo que no sólo se aparca al de la pura política.

Un líder puede ser un gran político, pero también puede no serlo. Y un buen político puede no ser un gran líder. O depende… En el caso de las campañas electorales, de poco sirve un político que no sea líder… Líder. Líder como candidato. Es ver esa palabra mágica como visión. Visión de líder, de candidato. ¿Por qué asesorar a uno u otro político?, podría ser la pregunta a un asesor; «porque es líder», podría ser la respuesta…

Trinidad Jiménez era líder cuando se presentó a las primarias para la Comunidad de madrid. Felipe González era líder y político. Suárez también. ¿Aznar? Aznar ha girado como una peonza a lo largo de los años en los que estuvo al frente de España y en los que no. Rubalcaba es un político que no es líder. O sí, pero de puertas para adentro. Berlusconi es líder, pero no político. ¿Y Obama? ¿Y Hugo Chávez? ¿Y Clinton? Ni qué decir tiene de Merkel

Creo que depende del momento y del contexto, las palabras líder y político van cobrando vidas y conceptos diferentes. Por eso esta pregunta, quizás, sea tan difícil de responder. Una pregunta para una tesis doctoral que, como digo, la puede responder la voz de la experiencia…

De cualquier modo, el debate queda abierto…

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VIERNES noche. Conducía por las calles, concentrada. Aparcó el coche justo enfrente de casa. Gira la llave, desconecta el motor de arranque. Recoge sus cosas y sube a casa. Librarse de las cosas que llevaba encima era su prioridad, pero sonó el teléfono.

–       ¿Has visto lo que ha pasado en los aeropuertos?

–       Ummm… No, acabo de llegar a casa. Aún no he encendido la televisión y esta tarde no he podido leer ningún medio…

–       ¡Los controladores se han puesto en huelga masiva y todos los aeropuertos están parados!

–       ¿Todos?

–       Sí, ¡toda España!

–       Sí, sí. Lo estoy viendo ahora mismo en la televisión. Acabo de encenderla

–       ¡He cogido el último avión en Barcelona! ¡Antes de que pasara! Poquito ha faltado para que no llegase a Madrid…

  • Primera impresión, primer pensamiento: -Ufff… A Zapatero esto no le conviene… Paso A: creación de gabinete de comunicación y gestión de crisis.

Sábado, 8:00 AM. “El Gobierno piensa comunicar el Estado de alarma si la situación no se controla”. Se pasó, prácticamente, todo el día conduciendo hasta llegar a su destino. La única conversación que escuchaba era la de la radio: noticias, comentarios, comentarios y noticias, mesas de debate, llamadas telefónica de oyentes; la historia narrada de viva voz por los periodistas que se iban turnando en sus puestos de trabajo para “dar lo último” de una situación aparentemente ingobernable, de una desesperación incontrolada.

  • Estado de alarma: “es un régimen excepcional que se declara para asegurar el restablecimiento de la normalidad de los poderes en una sociedad democrática”.
  • Estado de alarma: la primera vez que sucede en la democracia de España.

Sábado noche, 22:00 PM. Segunda impresión: Rubalcaba sale y comunica. Salgado sale y comunica. Blanco sale y comunica. AENA sale y comunica. ¿Y dónde está Zapatero? Mal, Zapatero no sale. Pero lejos de venirle mal, lo está reforzando: la gente afectada, miles de víctimas en contra de los controladores; el Gobierno, criticando la actuación de los controladores y respondiendo con mano dura; el PP, en contra de los controladores (y Granados apoyando la gestión del Gobierno).

  • Consecuencias: millones de euros perdidos en una situación económica nacional de declive, miles de personas desesperadas víctimas de las falsas bajas masivas de un colectivo que, a priori, no tiene por qué quejarse cuando hay más de cuatro millones de parados en este país quejándose, pero aguantando la situación y luchando, como pueden, por sobrevivir. ¿Qué pasaría si ellos se levantasen y empezasen a arremeter con todo lo que encuentran a su paso? ¿Habría ejército suficiente para pararlo?
  • Pregunta: Ahora, ¿qué pasará con los controladores? ¿Serán despedidos? ¿Se tomarán medidas como la que tomó Reagan en su día?

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