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Los que lo votaron en su país lo veían como la gran esperanza. El “Yes, we can” caló en la sociedad americana y ahora éstos esperan a que surtan efecto sus políticas. Pero no sólo Estados Unidos espera ansiado ese cambio, también el foro internacional.

En la dura campaña hasta las elecciones, el candidato demócrata se dio a conocer. Y lo sigue haciendo… Así lo demuestra este acto durante una entrevista, donde un imprevisto obligó a que el acto audiovisual en vez de captar un plano medio de Barack Obama, captase otro muy distinto… El primer plano de una mosca… Sí, de una mosca…

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IRÁN ha querido dejar clara su posición en el contexto internacional tras el lanzamiento del primer satélite desarrollado y lanzado con tecnología nacional. El presidente de la República Islámica de Irán, Mahmud Ahmadineyad, ha declarado que «la presencia de Irán en el espacio, con el objetivo de expandir el monoteísmo, la paz y la justicia, ha quedado grabado para la historia».

 

No obstante, el lanzamiento del Omid (Esperanza, en persa), no ha dejado indiferente a los países que conforman el foro internacional. A pesar de que Irán justifica su plan nuclear con la necesidad de energía nacional, el resto de los países siguen sospechando que las verdaderas intenciones del Programa siguen suponiendo una gran amenaza: la creación de armas nucleares.

 

Reacciones internacionales

El nuevo presidente de Estados Unidos ya ha tomado cartas en el asunto. Barack Obama confía en que las actividades iraníes suponen una verdadera amenaza militar y le tiende la mano para negociar una posición pacífica.

Francia también ha mostrado su preocupación tras el lanzamiento al igual que Reino Unido. Según el ministro de Exteriores francés, “la tecnología del lanzamiento es muy similar a la de los misiles balísticos”.

Frente al temor, la solución que ha tomado el foro internacional ha sido sentarse en Wiesbaden con los principales representantes iraníes. La voluntad principal es la resolución pacífica en el marco del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).

 

Y es que la evolución balística del programa iraní  preocupa seriamente a EE.UU., Rusia, China, Gran Bretaña, Francia y Alemania. Por ello, los altos funcionarios de las principales potencias con veto en la ONU, incluida Alemania, han querido estudiar el estancamiento en las conversaciones con Irán. El miedo crece frente a la posibilidad de que Irán utilice su Plan con fines armamentísticos.

 

Reanudación del Plan en 2005

Las reconversiones de uranio han permanecido estancadas hasta agosto de 2005. Año en que el presidente de la República Islámica de Irán, Mahmud Ahmadineyad, ha facilitado el reinicio de la reconversión. Sin embargo, estas actuaciones van en contra de las recomendaciones del Organismo Internacional de Energía Atómica (AIEA, por sus siglas en inglés).

Estados Unidos, con el ex presidente George Bush al mando, centró su atención en reunir el máximo de apoyos internacionales, ya que opina que, en realidad el plan tiene como fin el desarrollo de armas nucleares. Por ello, no sólo quiso imponer sanciones económicas al Gobierno iraní, sino también estudiar la posibilidad de un ataque militar al Programa nuclear de dicho país.

Por su parte, el Gobierno de Ahmadineyad, se defiende justificando que la necesidad energética del país es suficientemente importante para que inicien una política de desarrollo nuclear.

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A pocos días de su salida, el presidente en funciones de los Estados Unidos, George Bush, ha concedido una entrevista a la cadena estadounidense ABC. En ella, ha reconocido que el mayor error que ha cometido en los últimos ochos años,  siendo el padre de la Casa Blanca, ha sido pensar que había armas de destrucción masiva en Irak: «El mayor arrepentimiento en toda esta presidencia consiste en el fallo de información en Irak».

“No estaba preparado para la guerra”. Así de contundente ha sido durante la entrevista. Una entrevista que se emitirá esta misma noche en el país americano. «En otras palabras, yo no hice campaña diciendo: ‘Vóteme, seré capaz de manejar un ataque’. En otras palabras, yo no preveía la guerra”. A la pregunta de ¿qué hubiese hecho si los servicios de espionaje le hubiese confirmado la inexistencia de las armas?, Bush respondió: «Es una interesante pregunta, pero es una vuelta al pasado que no puedo hacer. Es difícil para mí especular».

El número de soldados americanos fallecidos en Irak alcanza los 4.000. Pese a ello, George Bush asegura que se siente orgulloso de no haber retirado las tropas de manera anticipada. Añade, “si pones en peligro a niños, vas [a la guerra] para ganarla. La retirada hubiera comprometido mis principios». Bush desea ser recordado como el presidente que tomó decisiones con principios, “sin vender su alma a la política”.

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