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Cuando las aguas parecían calmadas, la inclusión de Fidel Castro, ex mandatario cubano, inundó la fiesta. Ayer, Hillary Clinton, secretaria de Estado de los EEUU, abogó que si el Congreso decide que lo mejor para los intereses de su país es levantar el embargo de Cuba, impuesto desde 1962, “la Administración lo respetaría”. Esta decisión se tomó a lo largo de la Cumbre de las Américas. En ella se pretende abrir los diálogos entre la isla cubana y los Estados Unidos. Es más, el recién estrenado presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, pretende adelantar pasos hacia la democratización de la Habana.

No obstante, las diferencias entre  Fidel y el actual líder de Cuba, Raúl Castro, son demasiadas en cuanto a política se refiere. Clinton es consciente de las diferencias entre ambos hermanos y según ella éste es “un régimen que está en la recta final y necesitamos estar preparados para ello”. Pero, al parecer, un diálogo amistoso entre ambos países nunca se podrá llevar a cabo si Fidel Castro sigue criticando a Obama de “hacer suya” la política del embargo de Cuba. “De fracaso seguro” ha calificado el ex mandatario la propuesta del líder afroamericano. Asegura que, al igual que sus antecesores, el embargo nunca tendrá éxito.

Malas interpretaciones

En la Cumbre de las Américas, Raúl Castro, expresó que cuba esta dispuesto a discutir con Washington todos los temas referentes al embargo, incluidos aquellos que tienen que ver con “los derechos humanos, la libertad de expresión y los presos políticos”. Sin embargo, al parecer, el perenne líder cubano, Fidel Castro, ha subrayado que se han “interpretado mal” las palabras de su hermano Raúl. Ha expresado que su hermano “lo que pretende no es abordar cualquier tipo de asunto”. Sus palabras formaban “una muestra de valentía y confianza en los principios de la Revolución”.

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Hoy, la agenda de los medios de comunicación la ha marcado la reunión que mantuvo ayer el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, con el recién estrenado como presidente de los Estados Unidos Barack Obama. Poco más de nueve semanas es lo que ha tardado el estadounidense en reunirse con el ejecutivo español. La cita, en Praga, donde se ha celebrado la Cumbre entre EEUU y la UE, no ha tenido desperdicio. Puede que aquí comience el asentamiento de unas bases sólidas para ampliar el campo de actuación en política internacional. Así lo cree Obama y por ello enalteció la figura del mandatario de la Moncloa: “Me alegra poder llamarle amigo”.

Estático. Así se mostró Zapatero junto a Obama cuando posaron para la prensa tras la reunión. Ahora bien, ¿alguien ha reparado en la corbata del líder español? Sus consejeros de comunicación (o él mismo) han elegido una granate acompañada de un traje oscuro. No obstante, estamos acostumbrados a ver a Zapatero con una corbata ancha, de nudo ancho, cortada por el mismo patrón que la que llevan casi todos los diputados del Congreso. Y he aquí que ayer era fina finísima, granate sí, como otras veces, pero estrecha y de nudo ancho. Nuestro anfitrión estadounidense la llevaba de color azul y al más puro estilo americano: ancha y de nudo estrecho. De este modo la ha empleado desde que comenzó su candidatura para las presidenciales.

Quizás, la corbata de lleven los líderes en las reuniones no tenga especial relevancia. Sin embargo, algunas féminas, y algunos interesados también, suelen percatarse de este detalle tan emblemático. Porque importante es, sobre todo en materia de comunicación política… 

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Parece ser que el “yes, we can” de Obama está perdiendo fuerza a medida que aumentan sus días en la Casa Blanca. La esperanza de Estados Unidos está dejando marchar la confianza que depositaron millones de ciudadanos en las elecciones americanas del pasado 2008. Según el informe Rasmussen, la popularidad del primer presidente negro de la historia ha descendido del 56% al 43%. Y es que, los estadounidenses no parecen creerse que las promesas de su presidente lleguen a cumplirse algún día. Aunque quizá sea demasiado pronto…

A pesar de haber emprendido varias medidas y de comenzar a trabajar como arma que carga el diablo, parece ser que esto no ha sido suficiente. No cuenta con el apoyo de los republicanos. Y ahora, tampoco con el de los ciudadanos. La inmersión en esta crisis está siendo el principal motivo. Y, es cierto que, para salir de ella, hay que esforzarse y trabajar. Pero sus votantes no parecen convencidos de que, ni a corto ni a largo plazo, la economía americana resucite de entre las quiebras. Mientas, deberán esperar…

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