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Publicado en Sesión De Control (2 de agosto de 2013)

Rajoy ha hablado sobre el caso Bárcenas citando en sede parlamentaria el nombre del ex tesorero del partido. Uno de los discursos más importantes de la legislatura, analizado párrafo a párrafo y gesto a gesto.

Fin de la cita. Estas cuatro palabras son las que resumen la esperada comparecencia de Rajoy. El presidente del Gobierno ha ido a contar su versión después de la presión que han ejercido los medios de comunicación, la sociedad y los grupos parlamentarios. Una presión que ha culminado con el anuncio por parte de Alfredo Pérez Rubalcaba de una moción de censura. El tema era el caso Bárcenas y las dudas sobre si lo mencionaría o no estaban a la orden del día. Muchos de los que esperaban escucharle fallaron en la previsión porque habló de Bárcenas y citó a Bárcenas.

Mariano Rajoy entraba por la puerta de la Cámara alta a las 09:01 con una cartera negra. En ella llevaba su discurso. Después del minuto de silencio por las víctimas del pasado accidente ferroviario en Santiago, Rajoy ha subido a la tribuna a las 09.07. Y ha arrancado su intervención, centrada en varios focos.

  • Estrategia: el resumen podría ser que él ha defendido su versión del caso Bárcenas como única verdad y ha desviado el tema para maquillar la mala imagen que se tiene a nivel internacional de España a través de la enumeración datos económicos que justifican un cambio de tendencia en positivo de nuestro país.
  • Actuación: Mariano Rajoy se mostraba tranquilo al principio de su discurso y a partir de las 09:10 muy pausado, queriendo captar la atención del oyente. El tono de su voz sonaba contundente y confiado. “Me equivoqué”, ha dicho a las 09:26. Empezaba el grueso del contenido sobre el caso Bárcenas. A las 09:59 ya se iba por las nubes, hablaba más bajo y leía mucho más rápido. Lo importante ya lo había dicho. Ya estaba todo dicho. Además, la complicidad y el apoyo obtenido por parte de la bancada popular se ha hecho notar en todo momento: los aplausos han sido numerosos y la aclamación final ha sido decisiva.
  • Bárcenas: la palabra “Bárcenas” la ha repetido 16 veces, y aunque lo ha mencionado antes de las 09:26, el claro contenido de su relación con el ex tesorero popular empezaba en ese minuto y terminaba a las 09:59. En total, más de media hora ha estado hablando sobre aquello por lo que se le había llamado a comparecer, los mismos minutos que Alfredo Pérez Rubalcaba ha utilizado para emitir su discurso. ¿Un titular? “Me equivoqué. Lo lamento, pero así fue. Me equivoqué al mantener la confianza en alguien que ahora sabemos que no la merecía”.
  • Recursos: físicamente, el principal recurso que siempre emplea Rajoy es el papel: en él se escuda, en el confía y en el se apoya en todo momento. Pocas miradas hacia la tribuna, pero sí muchos gestos, capturados por los fotógrafos, y propios de su personalidad sobradamente conocida. Pero el recurso del que ha hecho uso en su oratoria ha sido del storytelling para narrar lo acontecido alrededor del caso Bárcenas en los últimos años y justificar así por qué se equivocó y por qué había que confiar en él cuando presuntamente era inocente. Demasiado tiempo quizás ha tardado en hablar sobre la presunción de inocencia. La palabra “Justicia” la ha repetido 15 veces, casi tantas como la palabra “Bárcenas”.
  • Ataque: el ataque central ha ido directamente a parar al líder de los socialistas. Ha sido claro en su ofensiva y con una seguridad que parecía evidente. Lo ha citado  hasta ocho veces. “No me amenace, señor Pérez Rubalcaba, con una moción de censura”.
  • Fin de la cita: pero fin de la cita ha sido sin duda la noticia del día. Cuatro palabras que estaban escritas en su discurso -ocho veces- entre paréntesis y que ha dado lugar a dudas sobre si las tenía que haber mencionado o no. Poco después de finalizar su discurso ya se había puesto en marcha un agregador de contenido con el dominio FinDeLaCita.com y se había abierto un perfil en Twitter @_findelacita. El hashtag #FindelaCita ha sido Trending Topic dejando atrás el #RajoyCumple impulsado por el PP. Nueve horas después de que Rajoy emitiera su discurso estos eran los datos en torno a un hashtag que, por un día, se ha hecho en sí discurso político:

 

 

 

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Publicado en Sesión De Control (13 de mayo de 2013)

Desde la oposición hasta el Gobierno, el camino de Rajoy ha estado lleno de tropiezos. Declaraciones comprometedoras, errores y algún que otro renuncio quizá demasiado casuales.

 

No son pocas las personas que piensan que el presidente del Gobierno español es un despistado o un torpe. Mariano Rajoy acumula muchas equivocaciones por descuidos que no proceden. Errores que proyectan una imagen negativa de torpeza e inseguridad, pero que también, al mismo tiempo, pueden proyectar una imagen positiva, como por ejemplo de persona humana que comete errores como cualquier otra persona.

La cuestión es que con todos los años de trayectoria parece ser que Rajoy no aprende. Y no es cualquier persona, es el presidente del Gobierno de España Pero ¿son despistes de verdad?

 ¿Quién? ¿Yo?

El lapsus de Mariano Rajoy el pasado 8 de mayo en el Congreso de los Diputados nos hacen recordar que Rajoy tiene una gran colección de errores. En esta última ocasión, al acudir a la tribuna del Congreso, inició su intervención dirigiéndose a sus señorías como “al presidente del Gobierno”… pero ¿no es él el presidente del Gobierno? Un error poco común que puede trasladar la imagen de que todavía vive en “la oposición” y por tanto hace que la audiencia se pregunte si está a la “altura” del cargo.

 

¿De verdad todo falso?

Bueno, según el presidente del Gobierno “no es cierto, salvo alguna cosa”. Momento crítico para el PP después de que el periódico El País sacara a relucir los papeles de Bárcenas. Se echaba de menos que el presidente saliese a dar explicaciones. ¿Cobraron sobresueldos de manera ilegal? Hacía falta alguna aclaración contundente por parte del PP y, sobre todo, creíble. Y Rajoy salió, pero detrás de una televisión de plasma dejando boquiabiertos a los periodistas. Días más tarde, y aprovechando una comparecencia de Rajoy con Merkel en Berlín, le preguntaron. Contestó: “Todo lo referido a mí y mis compañeros no es cierto, salvo alguna cosa publicada”.

Cuba por Perú

El 25 de enero de este mismo año, Rajoy se encontraba con el presidente de Perú Ollanta Humala. Durante la comparecencia, en vez de agradecer al Gobierno peruano, no se le ocurrió otra cosa que decir: “Quiero agradecer al Gobierno cubano”. La anécdota no dejó de tener su importancia. Menos mal que aprovechó la ocasión para destacar la relación “tan hermosa” que mantiene con Perú.

ETA, la gran nación

“Quiero transmitir a los españoles un mensaje de esperanza. ETA es una gran nación”. Esto dijo el 11 de junio de 2007 en un discurso ante sus seguidores después de una reunión con el presidente Zapatero. A continuación rectificó, pero el mensaje que encontramos en la Red es el que Rajoy dejó para el recuerdo. El motivo de dichas palabras fue la ruptura del alto el fuego de ETA.

El coñazo de desfile

En octubre de 2008, un micrófono abierto le jugó una mala pasada a Mariano Rajoy. ¿Un lapsus o verdaderamente sentía lo que decía? “Mañana tengo el coñazo del desfile. En fin, un plan apasionante”. Eso es lo que dijo Rajoy a Javier Arenas cuando el andaluz le preguntó por sus planes después de su estancia en Galicia. Seguro que el desfile le resultó menos coñazo después de que el mensaje le llegara los medios de comunicación.

La letra ilegible 

Rajoy aseguraba cuando estaba en la oposición que podría arreglar el problema económico español en dos años. En un programa de televisión, una joven le preguntó qué medidas incluiría en su programa para crear empleo. A priori, una pregunta fácil, de las de argumentario, pero Rajoy no habla, balbucea… no fue capaz de contestar en un minuto porque se hizo un lío que nadie esperaba: “Me ha pasado una cosa verdaderamente notable. Lo he escrito aquí y no entiendo mi letra”.

El bonobús

Según el PSOE, el debate de 2008 lo tenían ganado hacia la mitad porque el “bonobús” hundió a Rajoy. “Qué es eso”, le preguntó a José Luis Rodríguez Zapatero en pleno debate. Y al preguntarlo, quedó en entredicho su capacidad de poder hacer controlar y gestionar políticas sociales. Hoy quizás sí sepa lo que es un bonobús.

Zapatero por Rubalcaba

En el último debate electoral en noviembre del 2011 hubo muchas dudas sobre este lapsus. Se dirigió a Rubalcaba como Rodríguez, aludiendo a Zapatero. ¿Se equivocó a conciencia? Pudiera ser. Pero es muy complicado pensar que lo hiciera cuando Mariano Rajoy acumula tantos errores. “Ha empezado su intervención el señor Rodríguez Ru… eh… Pérez Rubalcaba… eh…”.

 

Fernández por Pérez

“Isabel Fernández Espinosa es el futuro”. Antes de decir el nombre, Rajoy duda. Y duda porque no se apellida Fernández, sino Pérez.  En enero de 2011, Rajoy cometió ese error al ensalzar la labor de una candidata para la presidencia del  Principado de Asturias cuyo apellido olvida. Decir también que, aunque no fue un lapsus, la palabra Cascos ni apareció…

 

 

Detrás, delante, de lado

Rajoy nunca ha dudado de Camps, “siempre estaré detrás de ti, o delante, o a un lado”. En un momento crucial en la carrera política de Francisco Camps, ex presidente de la Generalitat Valenciana, al que es hoy presidente del Gobierno no se le ocurre otra cosa que decir esas palabras para ofrecer toda su confianza a Camps. El calor que arreciaba en junio de 2009 le hizo a Rajoy expresar tal sentimiento que en su día dio lugar a muchos chistes que nada tenían que ver con la política: detrás, delante, de lado. ¿De qué lado está ahora Camps?

 

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UNA corbata azul que destacaba en un traje azul oscuro. ¿Y la camisa? Blanca. Blanca como la de Kennedy. Blanca como la de Obama. Blanca como la última etapa de Zapatero. Blanca como la de Mariano Rajoy. Blanca. Ese color que tanto significa en política…

Y una pregunta de Maria Casado que arranca la entrevista esperada. La primera en televisión en ocho meses. Ocho. Porque al presidente de España se le olvida salir, se le olvida que fuera, en los alrededores de Moncloa, aún hay gente.

– Presidente, ¿España necesita un rescate?

Y el presidente que, mientras le preguntan, sonríe, no responde, se queda en blanco. Empieza a dudar cual alumno que es preguntado en clase y no encuentra las palabras adecuadas porque no se repasó la lección… Empieza con un “eehhh” que proyecta de todo menos confianza, menos credibilidad, y luego comienza a hablar en tú a tú con la periodista diciéndole que no sabe si ella ha pedido un crédito, pero los españoles sí normalmente para comprar una casa…

Volvemos a repetir la pregunta, que fue clara, directa y contundente: Presidente, ¿España necesita un rescate?

Después todo fueron datos y datos, cifras que añadía a sus respuestas esperando clarificar alguna cosa o queriendo dar la noticia que no existía. “Le voy a dar un dato…” decía una y otra vez independientemente de qué periodista le preguntaba… También puso ejemplos, como no, al clarificar la situación de déficit: “si usted gana 1000 euros, y se gasta 1500…” El problema es que, a duras penas, la gente gana ya 1000 euros, señor presidente. Algo que, quizás, todavía ignora. Y, sin mencionar a Zapatero, Rajoy hizo alusiones al pasado para justificar una situación que, según él, es irremediable.

Y esta situación, ¿máquina de despidos en vez de creación de empleo? No. Según el presidente, aunque a la periodista que preguntó no le gustase, él dice estar convencido de que esta reforma laboral va a generar empleo. La misma reforma que le costó una huelga general.

¿Por qué no decir rescate señor presidente? Porque según Rajoy reducir el déficit es más importante que el rescate. Pero aún lo es más no confundir los términos.

“Sería un suicidio no hacer reformas”. Así es, un suicidio. Pero… ¿no es peor hacer reformas que llevan a la gente al suicidio?

 “No voy a plantear ninguna cuestión de confianza…”, soltó en otro de sus contextos dubitativos. Pero… señor presidente: se olvida de que la gente necesita confianza, ante todo confianza, para salir de esta crisis. Para creer que se puede…

“Hablo con el señor Rubalcaba”. Y Rubalcaba dicen no tener su móvil. Entonces hablarán… Pero, ¿se comunican? Y algo más importante, ¿se escuchan?

¿Usted se manifestaría contra un Gobierno que subiera los impuestos como usted? “Yo no lo haría”, respondió. Y terminó.

¿Necesita el presidente un rescate?

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