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Donald Trump ha dicho que Hillary Clinton no puede ser presidenta porque no tiene el “temperamento” que a él lo hace fuerte, y no tiene “fortaleza corporal”. Para él, argumentos convincentes. Frente al debate físico y de la agresividad, Hillary Clinton ha demostrado más liderazgo. Ha escogido la estrategia adecuada. Sus tácticas han funcionado. Y ha elegido el debate de la inteligencia política. Mientras Trump sacaba más temas en cada bloque, ella le dejaba que se cansara de su monólogo para, después, responderle con argumentos sencillos que conectaban con la audiencia. Frente al enfrentamiento por la “fuerza”, Hillary Clinton ha elegido la confrontación de las ideas, demostrando más capacidad y experiencia política. Ojo, los errores de Trump por su “temperamento” pueden abrir más de una crisis internacional.

Aquí os dejo algunos tweets de los comentarios del primer debate de la campaña americana

 

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Shirley-chisholm
Publicado en el Blog de El País, Mujeres (16 de noviembre de 2012) 

 “He sido más a menudo discriminada por ser mujer que por ser negra”. Una. Esta primera cita pertenece a su discurso al Congreso de Washington el 21 de mayo de 1969. Tremendo día para ella. Shirley Chisholm lo tenía todo para fracasar, para ser evitada, para ser apartada. Era una mala época para la entrada a la política en Estados Unidos. Era mujer. Y era negra. Sin embargo, se lanzó. En 1968 ella fue la que le gritó al Capitolio y dijo simbólicamente: aquí estoy. Se convirtió en la primera mujer elegida para el Congreso por Brooklyn. Y bajo su candidatura, un eslogan*: “ni vendida, ni mandada”. Ella tenía claro el motivo por el que se presentaba. Había muchas injusticias por las que trabajar, muchos servicios sociales que defender. Pero sobre todo, había un motivo que ella sentía y que le empujaba a seguir: “La gente me quería”.

“La próxima vez una mujer, un negro, un judío o cualquiera que pertenezca a un grupo que el país no está preparado para elegir, creo que les tomarán en serio desde el principio, porque alguien tenía que hacerlo primero”Dos. Eso dijo en 1973 en su libro “The Good Fight”. Ella lo hizo primero. Ser negro resulta ser un prejuicio. Pero Obama ha ganado ya dos elecciones. La última, el pasado 6 de noviembre, con 332 delegados frente a los 206 conseguidos por el republicano Mitt Romney. Otro prejuicio es también ser mujer. Pero no por eso las mujeres están menos preparadas. Y si no que se lo digan a Hillary Clinton. Otras democracias ya han tenido a sus representantes mujeres, como la India con Patribha Patil(Julio 2007), como Chile con Michelle Bachelet (marzo 2006). Shirley Chisholm creyó en los años 70 que Estados Unidos estaba preparado no sólo para el liderazgo femenino y la reivindicación, sino para la cultura del cambio.

“Me gustaría que dijeran que Shirley Chisholm tenía agallas”. Tres. Las tenía. Las tuvo. Y habrá muchas mujeres que, con sus acciones, avalen esas agallas. Nació el 30 de noviembre de 1924 y falleció a los 80 años, el 1 de enero de 2005. Venía de una familia sencilla. Su padre trabajaba en una fábrica de bolsas. Y su madre se dedicaba a las labores del hogar y a la costura. Ella siempre agradeció la formación que pudo recibir y trabajó en dos campos en los que pudo aportar lo mejor de sí: la educación y la política. Contra los prejuicios y a favor de lo que era justo, en eso estaba y en eso pensaba cuando el 25 de enero de 1972 decide presentare como candidata a la presidencia de los Estados Unidos por el partido Demócrata. Lo hizo tras una decena de micrófonos y unas grandes gafas. Segura. Entonando. Proyectando la voz convencida de lo que hacía y porqué lo hacía. Lo hizo convencida por el sueño americano, su sueño. Nunca ganó las primarias. Pero jamás le faltaron agallas para dar el paso, el que nadie antes dio. Su campaña, afirmó en 2002, fue un “catalizador necesario para el cambio”. Shirley Chisholm será recordada. Siempre. Nunca quiso pasar a la historia como “el primer congresista negro y mujer”. No. A cambio… “Me gustaría que dijeran que Shirley Chisholm tenía agallas”.

 

* Recomiendo el libro “POLÍTICAS. Mujeres protagonistas de un poder diferenciado” donde el asesor de comunicación Antoni Gutiérrez-Rubí habla del liderazgo de esta mujer modelo.

Fuente de la imagen: “The feminist wire”

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Publicado en el Blog de El País, Mujeres (10 de septiembre de 2012)

“Gracias, muchísimas gracias…” y una sonrisa más que natural que le cuesta borrar antes de comenzar su discurso…

El sentimiento que Michelle Obama despierta entre el público no parece tener precio. Tampoco en Twitter, una cifra que supera por cuatro millones la registrada hace más de una semana, cuando Anne Romney tomó la palabra para hablar de su marido.

El discurso de Michelle Obama en la convención demócrata de Charlotte fue visto por 26,2 millones de personas. Rotundo éxito. Pero el éxito no pasa por ser vista únicamente. Sino por la emoción / expectación / sentimiento que causa en quien la escucha. Así es: en la escucha está el éxito. Sobre todo el éxito de la comunicación.

Esta esposa, madre y abogada de Princeton y Harvard no sólo intenta conseguir el voto femenino. Un voto más que importante en esta campaña electoral al suponer la mitad de la fuerza del país. No sólo acepta cualquier tipo de propuesta en las redes como Facebook,Twitter o Pinterest para que su marido se lance a la reelección. No. Michelle Obama brilla por sí sola porque posee atributos que la hacen líder. Michelle Obama es una estrella de la comunicación. Y es negra. Algo que en absoluto la debilita, sino que por su diferenciación, por ser la única que de momento ha llegado hasta aquí, la hace más fuerte.

Como diría el Doctor Mario Alonso Puig, posee los atributos necesario y tiene madera de líder. ¿Lo analizamos? Michelle Obama inspira a los demás, tiene don de oratoria y es natural. Con su palabra, se compromete. Posee esa fortaleza que ayuda a no desfallecer y la proyecta directamente en su marido. Gran magia la suya. Se siente motivada y es capaz de motivar. Convence con su comunicación no verbal. ¿O aún sigues creyendo que no? El ejemplo lo tienes en los rostros de quiénes la escuchaban en Charlotte. El ejemplo está también en seguir el hashtag #MichelleObama. Parece tener “la llave de la serenidad y el equilibrio”. ¿Se lo preguntamos a Obama? Demuestra actuar con responsabilidad y afronta el riesgo que supone ser primera dama con coraje.

¿Su trabajo se quedaría en ser primera dama? O… ¿Podría postularse como futura candidata? Dotes no le faltan, y electorado tampoco. Se consigue la tan ansiada identificación y conexión con ella en una campaña. Si se da el paso o no, no depende sólo de los demócratas. Depende de los tiempos, del contexto. Y depende también del desgaste que se pueda sufrir por las campañas excesivas de marketing donde vendan a un Obama con un poder desmesurado e irreal. La comunicación no hace magia. La comunicación soluciona problemas de comunicación. Pero si Michelle Obama fuese candidata y llegase a conquistar La Casa Blanca, hablaríamos de la primera mujer y afroamericana que lo consigue… Algo, sinceramente, rotundamente histórico.

 

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