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Publicado en El País, blog Mujeres, el 26 de mayo de 2015

Noche electoral. 24 de mayo. Y leo un mensaje en Facebook que me hace reflexionar… más aún. Profe: vienen las mujeres… pero las buenas!”. Lo escribía Manoli Rodríguez, una de mis alumnas de IMEP y la Universidad Miguel Hernández de Elche, lugar donde los resultados electorales no han pasado desapercibidos. Vienen las mujeres… y vienen las buenas, decía, idea que muchos compartían en las redes sociales. No cabe duda de que las mujeres ya estaban, de hecho han sido las grandes ganadoras y perdedoras de estas elecciones, y no cabe duda de que han marcado un antes y un después en la presencia femenina en política.

El termómetro electoral ya tenía temperatura. Manuela Carmena a la alcaldía de Madrid al igual que Esperanza Aguirre, Cristina Cifuentes a la Comunidad madrileña, María Dolores de Cospedal quería repetir como manchega, Ada Colau a Barcelona… En fin. La presencia femenina era más que notable. Sin embargo, lo relevante en estas elecciones no ha sido la presencia de mujeres. No. El liderazgo femenino no se trata de eso. No se trata de más mujeres por imposición. Después de los resultados electorales del 24 de mayo nuevos liderazgos renacen, entre ellos el femenino. Se vislumbran políticas… para otra política. Sencillamente.

A vueltas con la regeneración democrática, Ahora Madrid le pide a Manuela Carmena que sea ella la candidata. Y, ésta, después de pensarlo, accede. ¿Regeneración democrática? Sí, con 71 años, y proyectando una nueva política que une y que integra. Una mujer coherente y práctica con convicciones adaptadas a nuestro tiempo. Y una campaña electoral basada en la tecnopolítica donde elactivismo político creativo ha sido la columna vertebral. Innovación y comunicación política estratégica muy buen planteada. Proyectaba energía porque las multitudes han hecho la campaña, porque el talento anónimo afloró y porque también personajes visibles e influyentes decidieron darle su apoyo: creativos, fotógrafos como Luis Gaspar con su “Vamos, Manuela”… Igual la gente no era de Podemos… o de Ahora Madrid. Pero sí de Carmena. Carmena adelantó a Esperanza Aguirre enbúsquedas en Google, y cuando se publicó la noticia, se encendieron las alarmas: hay más que posibilidades.

La chica del metro es más que juez y más que una candidata. Ha logrado identificarse con los ciudadanos, y ha sabido hablar y actuar en su lenguaje. No voy a obviar que mucha gente esperaba que Ángel Gabilondo, candidato a la Comunidad de Madrid por el PSOE, fuese su compañero de batallas en este periodo. Pero, si todo se concreta, finalmente Carmena caminará junto a Cristina Cifuentes en la Comunidad de Madrid, una mujer del Partido Popular que tiene en sus manos la posibilidad de liderar de otra manera. En sus formas ya hay indicios, al igual que en su personalidad. Esperemos que su forma de gobernar no dé sorpresas, ni sustos, ni sobresaltos como si los diese su compañero de partido Alberto Ruiz Gallardón.

Ada Colau se hizo un nombre por denunciar injusticias que todo el mundo veía pero que el Gobierno callaba. El Gobierno callaba pero actuaba. Y cuando lo hacía era para desahuciar a personas de sus casas. El storytelling de Colau está relacionado con el activismo social. Impedir que se desahuciaran a más personas de sus casas era su reto. Y, de activista, pasará a ser la primera mujer alcaldesa de Barcelona. Especialmente se colocó en el escenario de la opinión pública con la intervención en el Congreso donde llamó “criminal” a un banquero. Siempre habló con claridad, describiendo la realidad en la que todos vivimos, dando un golpe encima de una mesa sabiendo que no podía mover muchos de los vasos por estar pegados al mantel. Colau es de Guanyem Barcelona, aliado de Podemos, aunque muchas veces el partido da igual cuando tus objetivos son claros. En su boca no encontraréis indicios de ambición, y sí muchas historiales reales. De eso se alimenta su comunicación: de historias vividas merecidas de ser contadas por injustas.

Después de 24 años de hegemonía popular en Madrid, regresa la izquierda, aunque bien creo que la izquierda no se fue a ningún sitio nunca. Carmena y Colau son claros ejemplos de liderazgos demandados, no impulsados. De liderazgos demandados, no estructurales. La gente demanda políticas para otra política, no políticas para lo mismo de siempre ni para seguir gobernando bajo el manto de los aparatos. Ahora toca ver si estas políticas se efectúan. Ser flexibles y coherentes, puntúa.

No obstante, la ceguera de muchos partidos políticos impide ver que esto de los liderazgos y de los candidatos no va de poner al que toque o al que no puedo quitar del partido. Esto va de aceptar la realidad y adaptarse a ella. La sociedad avanza más rápido que las propias decisiones estructurales. Y, oigan, mientras ustedes se deciden, surgen nuevos liderazgos más adaptados al contexto actual: demandados.

El PSOE a nivel territorial ya puso el cartel hace tiempo de “se buscan líderes”. Si cerramos los ojos por un instante y, mentalmente, reflexionamos y hacemos una pequeña fotografía a nivel autonómico, exceptuando Madrid con Ángel Gabilondo… ¿qué socialistas nos inspiran? ¿Quiénes nos excitan? ¿Quiénes nos evocan un sentimiento? ¿Quiénes son capaces seriamente de activar a la ciudadanía? Después de este ejercicio, igual nos acordamos de una persona, pero tan sólo de una persona, y también es mujer.

Y… ¿qué hubiese pasado si el PSOE invita a Manuela Carmena, en un hipotético escenario imaginario, a ser su candidata para la alcaldía de Madrid…? Pues posiblemente que el PSOE hubiese ganado más de lo que pierde. Pero olvidaos de esta idea falaz: las estructuras siguen teniendo el complejo de no querer mover lo que ya está. Lo que es así, es así. El 24 de mayo ha dado una gran lección: cuando hay políticos y líderes demandados, cuando no hay personajes impuestos, ni “colocados”, ni construidos, ni maquillados, la política gana y los ciudadanos premian. Cuando hay líderes impulsados desde las estructuras, presentados con mucha ambición y poca vocación de servicio, y metidos a golpe de calzador, la cosa no suele ir bien…

Este 24 de mayo ha dejado al descubierto nuevas mujeres con liderazgos propios que, si bien no son muchas, sus opiniones son decisivas e influyentes. Y también, este 24 de mayo, ha dejado rostros a los cuáles no les hace falta hablar, progresiones de sonrisas que evocan, sin necesidad de contar, los resultados electorales. Pero, sobre todo, lo que nos ha dejado el 24 de mayo al descubierto son políticas para otra política. Ya sabemos quiénes son esas políticas. Será cuestión de días descubrir de qué política se trata. Muchos esperan que no defrauden. 

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Publicado en Sesión De Control (2 de agosto de 2013)

Rajoy ha hablado sobre el caso Bárcenas citando en sede parlamentaria el nombre del ex tesorero del partido. Uno de los discursos más importantes de la legislatura, analizado párrafo a párrafo y gesto a gesto.

Fin de la cita. Estas cuatro palabras son las que resumen la esperada comparecencia de Rajoy. El presidente del Gobierno ha ido a contar su versión después de la presión que han ejercido los medios de comunicación, la sociedad y los grupos parlamentarios. Una presión que ha culminado con el anuncio por parte de Alfredo Pérez Rubalcaba de una moción de censura. El tema era el caso Bárcenas y las dudas sobre si lo mencionaría o no estaban a la orden del día. Muchos de los que esperaban escucharle fallaron en la previsión porque habló de Bárcenas y citó a Bárcenas.

Mariano Rajoy entraba por la puerta de la Cámara alta a las 09:01 con una cartera negra. En ella llevaba su discurso. Después del minuto de silencio por las víctimas del pasado accidente ferroviario en Santiago, Rajoy ha subido a la tribuna a las 09.07. Y ha arrancado su intervención, centrada en varios focos.

  • Estrategia: el resumen podría ser que él ha defendido su versión del caso Bárcenas como única verdad y ha desviado el tema para maquillar la mala imagen que se tiene a nivel internacional de España a través de la enumeración datos económicos que justifican un cambio de tendencia en positivo de nuestro país.
  • Actuación: Mariano Rajoy se mostraba tranquilo al principio de su discurso y a partir de las 09:10 muy pausado, queriendo captar la atención del oyente. El tono de su voz sonaba contundente y confiado. “Me equivoqué”, ha dicho a las 09:26. Empezaba el grueso del contenido sobre el caso Bárcenas. A las 09:59 ya se iba por las nubes, hablaba más bajo y leía mucho más rápido. Lo importante ya lo había dicho. Ya estaba todo dicho. Además, la complicidad y el apoyo obtenido por parte de la bancada popular se ha hecho notar en todo momento: los aplausos han sido numerosos y la aclamación final ha sido decisiva.
  • Bárcenas: la palabra “Bárcenas” la ha repetido 16 veces, y aunque lo ha mencionado antes de las 09:26, el claro contenido de su relación con el ex tesorero popular empezaba en ese minuto y terminaba a las 09:59. En total, más de media hora ha estado hablando sobre aquello por lo que se le había llamado a comparecer, los mismos minutos que Alfredo Pérez Rubalcaba ha utilizado para emitir su discurso. ¿Un titular? “Me equivoqué. Lo lamento, pero así fue. Me equivoqué al mantener la confianza en alguien que ahora sabemos que no la merecía”.
  • Recursos: físicamente, el principal recurso que siempre emplea Rajoy es el papel: en él se escuda, en el confía y en el se apoya en todo momento. Pocas miradas hacia la tribuna, pero sí muchos gestos, capturados por los fotógrafos, y propios de su personalidad sobradamente conocida. Pero el recurso del que ha hecho uso en su oratoria ha sido del storytelling para narrar lo acontecido alrededor del caso Bárcenas en los últimos años y justificar así por qué se equivocó y por qué había que confiar en él cuando presuntamente era inocente. Demasiado tiempo quizás ha tardado en hablar sobre la presunción de inocencia. La palabra “Justicia” la ha repetido 15 veces, casi tantas como la palabra “Bárcenas”.
  • Ataque: el ataque central ha ido directamente a parar al líder de los socialistas. Ha sido claro en su ofensiva y con una seguridad que parecía evidente. Lo ha citado  hasta ocho veces. “No me amenace, señor Pérez Rubalcaba, con una moción de censura”.
  • Fin de la cita: pero fin de la cita ha sido sin duda la noticia del día. Cuatro palabras que estaban escritas en su discurso -ocho veces- entre paréntesis y que ha dado lugar a dudas sobre si las tenía que haber mencionado o no. Poco después de finalizar su discurso ya se había puesto en marcha un agregador de contenido con el dominio FinDeLaCita.com y se había abierto un perfil en Twitter @_findelacita. El hashtag #FindelaCita ha sido Trending Topic dejando atrás el #RajoyCumple impulsado por el PP. Nueve horas después de que Rajoy emitiera su discurso estos eran los datos en torno a un hashtag que, por un día, se ha hecho en sí discurso político:

 

 

 

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SEGUNDO debate entre Obama y Romney y muchas diferencias con respecto al primero donde Obama perdió una clara oportunidad, o donde Obama quiso dar un respiro para el remate final a su campaña.
Con cinco letras explicamos porqué ganó ayer Obama:
  1. O. Oportuno: Obama fue oportuno es muchos aspectos, sobre todo en las respuestas donde tenía claras oportunidades. Romney también, pero menos. El Presidente tuvo cintura al gesticular, al dirigirse, al mirar y al interactuar con la audiencia. Y un reloj en la mano izquierda, la que usa, la que marca el ritmo, la que dirige, dando protagonismo a un elemento fundamental: el tiempo.
  2. B. Bilateral: Fue un duelo, un debate en un formato especial con 80 preguntas del público. Sin embargo, el candidato republicano no pareció haberlo entendido bien. Hasta tres veces tuvo que ser interrumpido por la moderadora. Obama no sólo fue bilateral, no sólo sabía los frentes que tenía que cubrir con su mensaje, sino que pareció comprenderlo y sentirse cómodo. Como apunta el asesor Xavier Peytibi, a Romney también le cabe una “B” para este debate: Barítono.
  3. A. Activo: Así es. Obama fue más activo. Le gusta hablar y andar. Andar y comunicar. Comunicar y mirar. Aunque el tema le perturbe, como el caso del terrorismo y del embajador asesinado, o como el tema le sea complicado, como el extenso argumento sobre la energía.
  4. M. Mayor: Mayor no en términos de altura, sino de compostura. Obama estuvo más crecido, aunque más serio. Dominaba mejor el duelo y se encontraba más seguro en el espacio que Romney. Romney no estuvo mayor, ni tan acertado. Obama cuando quería hablar, se levantaba y se dirigía al público. Romney caminaba como si la entrepierna la tuviera escocida, como si hubiese algo que le incomodara, ¿las rayas de la corbata quizás?. Aunque para términos mayores, el país que fue protagonista: China. Esta vez no fue España. ¿El electorado clave? El femenino. ¿Los votantes olvidados? Los hispanos.
  5. A. Argumentativo: A Obama no se le olvidó mencionar a nadie de la familia, casi. Su abuela, sus hijas... Y en el remate, su abuelo. Empleó ejemplos y acudió al recurso del storytelling una y otra vez. Deja constancia de la desenvoltura en el argumento cuando se trata de responder, contestar o simplemente proyectar una idea. Romney fue más técnico en este sentido y dio algunos golpes duros cuando criticó su labor como Presidente actual en términos de empleo, política energética o defensa. Obama no se dejó llevar: si Romney lo atacó a él, él ataco a Bush.
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