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Los lunes suelen ser, por naturaleza semanal, perezosos. Sin embargo, esto no justifica que sean tranquilos. Al menos no en las redacciones de los medios. Las noticias van y vienen constantemente, sea el día que sea, para darlas a conocer.

Esta mañana recibía una llamada de teléfono. Curiosa conversación la mantenida. El que emitía su voz desde el otro lado, de ese aparato al que vivimos pegados, me decía: los titulares del día deberían ser “España ha dejado de ser un Estado de Derecho”. Esta persona se refería a la decisión tomada por el Tribunal valenciano de archivar la causa contra Francisco Camps. El Superior no ve indicios de cohecho aunque admite que dirigentes del Partido Popular recibieron presentes de la trama corrupta del caso Gürtel, al menos miles de euros en trajes.

A última hora de la tarde, la Vicepresidenta Primera del Gobierno ha anunciado, desde el otro lado del Atlántico, que la Fiscalía recurrirá ante el Tribunal Supremo la decisión tomada por los jueces valencianos.

Muchos capítulos aún le quedan a este entramado caso… A unos les contentará la decisión. A otros, evidentemente, no…

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Según la sentencia del Tribunal Supremo, AENA (Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea) tendrá que indemnizar con 6.000 euros a cinco familias de la urbanización de Ciudad Santo Domingo en Algete, Madrid, por vulnerar su derecho fundamental a la intimidad violado debido al ruido producido por el sobrevuelo de los aviones del aeropuerto de Barajas.

A pesar de que son 346 familias de la urbanización las que se ven afectadas, sólo cinco recurrieron ante el Supremo cuando la Audiencia de Madrid les negó el pleito. El magistrado Pablo Lucas Murillo se ha acogido al “derecho a la intimidad y al libre desarrollo de la personalidad en el domicilio”. Esta sentencia del Supremo se convierte en la primera que reconoce el derecho de las personas que viven en zonas aeroportuarias.

Las quejas de los vecinos de Santo Domingo se centraban en el ruido causado por el sobrevuelo de los aviones a baja altura, sobre todo a la hora de aterrizar. El TS ha contabilizado que entre los años 2002, 2003 y el primer semestre de 2004 fueron 56.432 naves las que sobrevolaron Santo Domingo. Hay que añadir que los valores medios de ruido están entre 63 y 59,1 decibelios. La realidad era muy distinta: los aviones alcanzaban valores máximos de 78 decibelios.

Consulta también:

http://diariofdc.wordpress.com/category/nacional/

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