De Cerca
Adiós no, hasta luego…
Gaspar Llamazares se va. El coordinador general de IU (Izquierda Unidad) dice adiós y basta. El sábado hizo pública su dimisión en un discurso que, por primera vez, llevaba escrito, según él “por razones que tienen que ver con el corazón”.
El líder de la izquierda dimite justo antes de la celebración de la IX Asamblea Federal. Sin embargo, no se retira totalmente: conserva su escaño de diputado y tiene como objetivo liderar un nuevo partido dentro de IU. Desea liderar la “la refundación de la izquierda” formar parte del «nuevo socialismo del siglo XXI”.
En Asturias, su tierra, Llamazares comunicó que IU es “tribal”, “dogmática”, “sectaria” y “feudal”, algo de lo que asegura ser responsable, pero no culpable. Para que esto cambie, él cree en la “refundación de la izquierda” a partir de noviembre.: «propongo que desde Asturias encabecemos no la resistencia, sino la ofensiva. Un nuevo movimiento de refundación de la izquierda que tienda la mano a IU para su recomposición».
El jefe puso fecha de caducidad, el 25 de octubre. Después de ocho años como líder de la izquierda, Llamares se despidió dejando el siguiente mensaje: “Aviso para navegantes: dejo la coordinación pero sigo en la política”.
2 comentarios
luferura
En mi opinión Anguita ha mantenida las viejas ideas comunistas. Con ellas ha echado para adelante, sin tener muchas veces sentido de la oportunidad o práctico y defendiendo unos usos muy anquilosados y unas ideas demasiado avanzadas. Le ha faltado punto medio y sobre todo tino. Creo que no ha sido muy inteligente.
Un abrazo
Domingo
Llamazares es un hombre que ha llegado tarde a la Historia, cuando ya no quedan izquierdas con rostro humano ni nada que se le parezca. El que fuera sucesor de Anguita es el quiero y no puedo de la política española y ha conducido a IU a su peor momento, agonizante por el abrazo del oso del PSOE en las pasadas elecciones generales. Su seguidismo faldero, su discurso delirante con olor a rancio y, en fin, su espíritu revolucionario de medio pelo, han hecho de Llamazares el cadáver político que es hoy.